Rezando Voy es un gran proyecto establecido por los jesuitas, el cual consiste en fundar una red para subir o descargar archivos de audio de oraciones diarias para hablar con Dios. Gracias a ello, están disponibles a cualquier hora del día cuando el devoto así también lo disponga.
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Rezando voy jesuitas
Santa Teresa de Jesús tiene una frase bastante elocuente al alegar que Dios también está presente entre los pucheros. Esta frase llena de mística indica que Dios está presente en todos los rubros cotidianos de sus hijos: desde que los padres salen a trabajar, hasta nuestros abuelos en los hogares al pendiente de Rezando Voy oraciones, para liberar sus penas y llenarse de regocijo.
Dios siempre nos acompaña y como cristianos debemos ser conscientes de ello. Nunca nos desamparará y eso lo entendieron muy bien los jesuitas al establecer su premisa de Rezando Voy. Relacionado a esto también puedes descubrir la importancia de hacer una oración de agradecimiento a Dios por su amor y fidelidad.
El Altísimo siempre quiere que nosotros oremos, por ello, un 9 de marzo que casualmente cayó como miércoles de ceniza, dio cita para estrenar este importante proyecto.
Un grupo de jesuitas residenciados en la ciudad de Valladolid, España, despertó esta gran iniciativa, como parte del clamor colectivo que toda una ciudad Española pretendía desde hace mucho tiempo. Ellos se guiaron de los jesuitas ingleses, que también manejaban su propia página web para tomarla como referencia en el momento oportuno de arrancar con Rezando Voy.
Su máximo colaborador y gran pilar para que este movimiento cibernético diera lugar, declaró lo siguiente:
«Rezar es un acto que requiere la mejor disposición del orante, un espacio privilegiado y el tiempo suficiente para escucharse en medio de la oración. Y sin embargo, en el día a día es indispensable buscar a Dios las veces que sean suficientes para sentir un poco de alivio»
Estas son las palabras que utilizó José María Rodríguez para abrir este interesante proyecto. Además, puntualiza que muchos cristianos se acercaron hasta él para reprochar que nunca tienen el tiempo requerido para elevar una leve oración a Dios. Rodríguez intenta matar dos pájaros de un solo tiro, porque no solo proporciona una plataforma sencilla en la que todos tienen acceso, sino además enseñan a los alejados de Dios a cómo rezar por primera vez hasta estar en comunión con él.
No hay ninguna limitación para que las personas tengan la potestad de descargar estos archivos. Incluso, existe una sección de Rezando Voy para niños, para inculcarles desde temprana edad la importancia de hacer oraciones al Altísimo y conozcan todos los pormenores de estas plegarias.
No importa si estás trabajando, manejando tu vehículo, en el patio de tu casa o en la cocina preparando el almuerzo, con descargar todos los audios de Rezando Voy, estarías dando un paso importante en el respaldo o legitimidad de esta asociación de jesuitas. Si esto no es suficiente, en la propia página web hay varios paisajes de los textos sagrados abiertos a la reflexión o a una serie de interrogantes por responder, con la capacidad de analizar o discernir el trasfondo de leer esos textos.
La necesidad de tener un oasis
Gracias al éxito que tuvo Rezando Voy en España, Portugal y Polonia han intentado seguir este ejemplo. No obstante, el contexto de estos países no es tan sencillo de manejar. De cualquier modo, de surgir estos elementos, será un oasis en medio del desierto en el afán incorregible de hablar con Dios mediante la oración. Rodríguez nuevamente intervine para defender este tramo:
«Parece que el acto de rezar no es tan sencillo como parece, porque corresponde hacer pactos de silencio o estar en una postura tranquila. Es mejor serenar los ánimos y hallar el ambiente apropiado para entrar en comunión con el Padre. A veces, conseguir este objetivo es tan complejo por la vida frenética que llevan aquellos que trabajan por muchas horas y con pocas oportunidades de descanso».
«Esto último no debe despertar la excusa para que nadie pueda rezar, ya que para todo hay tiempo; mucho más para Dios, quien ha dado lo mejor de si para nosotros. Son ritmos y modos diferentes de rezar. Sin embargo, en la vida cotidiana se nos muestran paisajes en lo que podemos ir más allá del entorno que nos rodea».
Por este motivo, el propósito original de Rezando Voy es hacer más sencillo el acto de rezar para quienes están del otro lado en cuanto a la vida frenética que señala Rodríguez. Acá es valorado el espacio, porque si bien la plataforma es bastante intuitiva, el rezador tendrá que hacerse de su momento íntimo para elevar estas oraciones con total calma y privacidad, o para ir más allá, compartirla con el resto de los familiares para que así todos hagan las oraciones en colectivo.
Por supuesto, recalca que la oración debe formar parte de la vida cotidiana para todos los usuarios de Rezando Voy. Con este uso en la web, pueden enaltecer la fe o hasta encontrar un sentido para sus vidas, si están presentando problemas internos o familiares.
Doce minutos de oración
La mayoría de los archivos encontrados en Rezando Voy poseen la misma duración: doce minutos.
Este tiempo parece suficiente como para encender el dispositivo, tableta u ordenador y elevar cada una de estas oraciones, pues no requiere de ningún sacrificio o estar pendiente que la comida no se queme por dedicar algunos minutos para orar. Desde luego, las Sagradas Escrituras, algunas pausas, reflexiones y preguntas que conducen a la lógica cristiana forman parte de estos elementos interactivos que hacen de su portal web uno de los más queridos en España.
Respecto a los textos bíblicos, la metodología usada en Rezando Voy es subir una temática diferente por semana. La diferencia es que el usuario podrá navegar por los artículos de la semana siguiente, sin perder detalle de lo que va a corresponder transcurrido este lapso de tiempo.
El mérito de Rezando Voy no es exclusivo de Rodríguez, porque además cuenta con otros colaboradores que ayudaron en gran medida a levantar este proyecto hasta sacarlo a flote. Félix Cuadrado Basas Sinclair y Jorge López se encargaron de diseñar todo el sitio web, aparte de subir todos los textos y música MP3 para el disfrute de todos sus usuarios. No fue una tarea fácil, pero con dedicación inauguraron en pronto tiempo aquel portal.
Cuando Rodríguez piensa en todos los temas que él quiere o considera que son buenos para Rezando Voy, facilita toda la información a sus colaboradores para que lo suban a la red. Es preciso aclarar que todas las voces que aclaman las oraciones son voluntarios que se acercan hasta el fundador para prestar su servicio y así aportar un pequeño grano de arena para este emprendimiento que paulatinamente gana fama a nivel mundial.
La importancia de la música
Maite López, reconocida por su gran labor en el área multimedia de la Editorial de San Pablo es una gran colaboradora para Rezando Voy. Ella considera que este proyecto es necesario y apunta a ser un éxito consolidado, tomando en cuenta la accesibilidad que todos los usuarios tienen para descubrir su maravilloso contenido. Reconoce que el mundo del internet es bastante amplio y el hecho que Rezando Voy esté ganándose su propio espacio quiere decir mucho, despertando la expectativa de todos.
Otra cláusula interesante a discutir es que este proyecto no es exclusivo para la gente joven, como muchos intentaron contradecir en el momento que nació Rezando Voy. Es un portal que está diseñado para todo tipo de público, desde niños hasta a los adultos de la tercera edad que desean escuchar estas imploraciones. Quizá es cierto que los jóvenes manipulan mucho mejor los archivos impregnados en la red, pero como están disponibles para su reproducción en forma intuitiva, todo público puede reproducirlos sin pérdida alguna.
La Red: un continente por descubrir
El sitio web de Rezando Voy es el mayor ejemplo que una página tan querida puede sobrevivir a ese monstruo gigantesco conocido como internet. Gracias a esta gran iniciativa y con ayuda de todas las redes sociales, es posible difundir el uso de esta página para que sean más quienes descubran el poder de la oración y tengan un sentido claro para nuestras vidas.



