La Virgen de la luz es la advocación mariana venerada por ser la patrona de los problemas difíciles de salud espiritual. Se presenta en este artículo la poderosa oración que sus devotos le hacen para plantearle sus necesidades y su protección.
A esta advocación se le rinde honores en muchos lugares por los milagros concedidos y, por ello, se le reza con fervor la oración a la virgen de la luz, a continuación:
Oración a la Virgen de la luz
«¡Santísima Virgen, Madre de Dios y Madre Nuestra!
Con amor y confianza dejo en tus venerables brazos mis preocupaciones
y con la mayor sinceridad te presento mi respecto y veneración
ante esta imagen tuya de Nuestra Señora de la Luz.
A ti me encomiendo, con la seguridad de escucharás
mis tristezas, carencias y desconsuelos.
Te ruego que lleves mi petición al Padre Eterno
para que se digne protegerme y me asista con su Poder».
«¡Oh dulcísima Madre del Salvador!
Luz de nuestras vidas, ahuyenta nuestras tinieblas.
Virgen Inmaculada llena de gracia no me dejes solo en tan apurado trance.
Divina claridad que nos amparas amorosamente
y nos cubres con tu piedad y clemencia y nunca nos dejas desatendidos ante la adversidad,
Tú que nos iluminas en los caminos tormentosos y nos auxilias en las difíciles horas de la tribulación,
no permitas que siga sufriendo y con tus tiernas manos lléname de bendiciones».
«¡Mi Amada Virgencita de la Luz!
Tú que tantos milagros derramas a través de tu bendita imagen,
usa Tu Luz y poder y habla a favor mío a tu Hijo
pide remedio para los muy difíciles problemas que tengo.
Te ruego me ayudes a conseguir lo que tanto deseo para dar sosiego a mi vida»:
(se hace la petición con mucha fe y fervor)
«¡Oh celestial Señora, Virgen Santísima de la Luz!
Espero que en medio de tu inmensa comprensión
te sirvas ver con ojos benignos esta plegaria hecha de corazón
y con inmensa fe, y con toda mi esperanza puesta en ti.
Madre, en quien confío hoy y siempre, ilumíname en mente y corazón
para escoger el buen camino, esparce tu luz beneficiosa sobre mi
y ayúdame con tu presencia materna
para yo también poder consolar y socorrer a quienes encuentre en mi camino
y adorar por siempre al Padre Todopoderoso que te eligió desde la eternidad
para ser la Madre de su Hijo amado por obra del Espíritu Santo.
Amén»
Sobre Nuestra Señora de la Luz
La imagen de la Virgen Madre Santísima de la Luz se remonta al año 1722 en Palermo, Sicilia (Italia), cuando una mujer vidente tuvo una visión de la virgen, en la que se le presentó con gran esplendor de luz, rodeada de nubes y ángeles, cargando al Niño Jesús en sus brazos.
El padre jesuita Juan Antonio Genovesi, quien siempre había deseado tener una imagen de la Madre de Dios para llevarla en sus misiones de predicación, encargó a un pintor que plasmara la imagen de la virgen que se había aparecido a la mujer vidente.
La mujer iba describiendo, bajo la guía de la Reina del cielo, la visión de la Virgen Santísima al artista.
En la pintura la Virgen María aparece posee una túnica blanca y su manto azul, parecido a la Inmaculada Concepción, indicando su pureza y castidad, el fondo es de color amarillo dorado.
En su mano derecha sostiene la figura de un alma que salva del maligno y en el brazo izquierdo tiene a Jesús Niño con unos corazones ardientes que le entrega un ángel, que representan la caridad y el amor a Dios.
Esta advocación es honrada con innumerables plegarias como lo señalada antes y rezada tal como la Oración a la Virgen Milagrosa.

