Para comprender la historia de la medalla milagrosa no puede escaparse el nombre de Catalina Labouré, responsable de ordenar la construcción de esta importante prenda que sería colocada en la figura de la virgen. No pierda ningún detalle acerca de la medalla y su contexto.
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Historia de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa
La primera aparición de esta virgen se llevó a cabo en París, apenas iniciado el año 1830. El Sumo Pontífice declara que a partir de esa década considera el arranque de la «Era de María», gracias a las constantes apariciones de la Madre Santísima a diferentes testigos. Entre las advocaciones marianas que hicieron lugar fue la virgen de Lourdes, la virgen de Fátima y otras más. Además de la medalla milagrosa, puede indagar más sobre el Mapa de Palestina en tiempos de Jesús y su historia.
Cada una de estas visitas celestiales han llamado a la reflexión de todos los devotos, para indicar la aproximación de Jesús para no desamparar a los más necesitados. Además de ello, constara que el camino de la salvación es aquel que conduce al cielo; de tomar otros, como el sendero del pecado, el castigo será inminente.
Santa Catalina Labouré
Nace el 2 de mayo de 1806 en la ciudad de Borgoña, ubicada en Francia. Muchos años después, descubre que el noviciado es el camino correcto, hasta unirse a las Hijas de la Caridad a partir del 22 de enero de 1830. 3 meses después, la propia Catalina solicitó un traslado hasta ser cumplido, llevándola hacia París.
El corazón de San Vicente
Entre los primeros sucesos luego de su llegada, está el funeral de San Vicente de Paul, fundador de la parroquia donde se encontraba. En la capilla cuyos restos de San Vicente están presentes, Catalina observó al corazón en varios colores.
Como segunda vista lo detalló blanco, para cristalizar la unión de todas las congregaciones fundadas por el difunto. En rojo, cuyo significado radica en el fervor que deben manifestar tales congregaciones sin desprenderse de sus objetivos y de un rojo más oscuro, simbolizando la tristeza de la beata.
El Corazón de San Vicente emitió un anuncio a Catalina sobre su aflicción, porque en Francia vendrían tiempos muy difíciles de afrontar. Sin embargo, aquel oscuro mensaje fue aclarado con uno más consolador, en el cual María, por intercesión de Dios, estará protegiendo a todas las congregaciones para que la fuerza del mal no empañara su funcionamiento.
Visiones del Señor en la Eucaristía
En Rue Du Bac, Catalina había encontrado la tranquilidad que tanto anhelaba, no obstante, las visiones no cesaron y esta vez detalló al Señor del Santísimo Sacramento. El 6 de junio de 1830, declarado como el día de la Santísima Trinidad, el Señor se mostró frente a ella en el episodio eucarístico tras la forma de un Rey. Asimismo, puede conocer la oración al Santísimo Sacramento.
El sueño de ver a la virgen
En julio de 1830, la propia Catalina ya estaba cerca de descubrir por primera vez a la virgen. Para esas fechas, estaban previstas las celebraciones en honor a San Vicente de Paul. Todas las novicias se reunieron para charlar sobre su devoción a la Reina de ese lugar.
En aquella tertulia, Labouré mostró gran ilusión de algún día poder estar en contacto más cercano con la virgen Por ser el día del fundador de las congregaciones, a cada una de las novicias correspondió un trozo de lienzo del roquete del santo.
El Ángel la despierta
Era la hora de dormir, aproximadamente las 11 de la noche cuando Catalina es despertada por una voz que constantemente la llama por su nombre. La penumbra y el silencio hicieron de protagonista a aquella voz que la hizo despertar. La santa apartó las telas que cubrían su cama para asomarse.
Con sus sentidos buscó de dónde prevenía la voz, hasta que vio a un niño vestido de blanco, con apariencia entre 4 o 5 años. La primera indicación del infante es conducir a Catalina hasta la capilla, porque allí la Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa la espera.
Al principio Catalina dudó en hacer caso al niño, por temor de despertar a las otras novicias y que se percataran de esta presencia divina. El niño responde que no tema, porque todas están durmiendo muy bien y no despertarán hasta el día siguiente.
Viste de ropa y está dispuesta a seguir a su guía hasta el sitio indicado sin vacilar. Una vez ya vestida comienza su recorrido hacia su lado izquierdo. Por donde pasaba la santa, todas las luces del lugar encendían, al mismo tiempo que el niño emitía rayos de luz por sus vestiduras.
Estando frente del recinto, se dieron cuenta que estaba totalmente cerrado. El niño con apenas rozar su dedo en la cerradora de la puerta, ésta se abre a sus anchas. Una declaración de Santa Catalina luego de entrar expone que su mayor sorpresa fue encontrar todos los velones encendidos, cuando antes de irse a descansar se cercioró que todos estaban apagados. Para ese entonces todavía no había visto a la Virgen de la Medalla Milagrosa por primera vez.
Paulatinamente la ansiedad se estaba apoderando de la santa, pues parecía muy larga la espera para encontrarse con su amada virgen. Su mirada estaba depositada hacia la zona derecha de la capilla, como si de ahí tarde o temprano desprendiera aquella luz que tanto quería ver. Sin embargo, su preocupación radicó más por si alguna hermana de las que vigilan el recinto se acercaba hasta la capilla para asegurarse que todo estaría bien.
Por fin llegó la hora en que el niño volvió a pronunciar palabras hasta alegar «ved aquí a la virgen, ella está aquí». Acto seguido, Sor Catalina escuchó una voz que hablaba en murmullo, como si el viento estuviese tocando sus vestiduras en una forma suave, desviando la mirada a la tribuna derecha buscando el emisor de ese suave ruido. Por allá, una señora mu hermosa caminaba hasta cruzar por completo el presbiterio.
De acuerdo con la santa, la señora se dirigió hasta la zona del evangelio para reposar su cuerpo allí.
Catalina no estaba convencido que aquello que estaba ocurriendo fuese verdad o se trataba de su imaginación, en medio de la somnolencia. No obstante, el niño recalca para que vea a la virgen allí sentada en el altar de la capilla. Por un momento pensó que no existía tal virgen en la capilla, con la insistencia del niño, que utilizaba un tono más enérgico, como de un hombre adulto, cuestionando un poco sobre la presencia de la virgen y que la beata no pueda distinguirla con exactitud.
En una entrevista realizada a Catalina, describe que cada momento que pasó en el presbítero fueron los más dulces de su vida, dejándole una experiencia satisfactoria por estar en un contacto real con la figura que tanto añoraba conocer. Entre las grandes instrucciones que le dejó, debía sobrellevar las penas en una mejor forma, a través de ejercicios de meditación y el contacto pleno con la oración.
Instrucciones de la virgen
A ciencia cierta no se conocen todas las confidencias de la virgen hacia Catalina, tal vez por la propia heroína que quiso omitir todos los detalles. Sin duda, dejó conocer parte de ellas que son bastante interesantes por conocer.
- El cómo debía comportarse con el director de la institución. Catalina debía ser obediente y sumisa frente al mandato de sus superiores. Ignorar a las personas que juzgan su aparición, como el sacerdote Juan María Aladel.
- Paciencia, mansedumbre y gozo para soportar las penas que se avecinen en su vida.
- Acudir al altar todas las veces necesarias para desahogar las penas. La virgen resalta que para un saludo póstumo debe utilizar la mano izquierda.
No todas las declaraciones fueron alentadoras para Catalina, porque de algún modo la virgen previene sobre las desgracias a ocurrir en Francia. Cuando la virgen anunció estas novedades su tono de voz dulce pasó a tornarse bastante triste, al exclamar que el reino sería derribado tarde o temprano gracias a una conspiración.
En señal de protección, la virgen procura que la santa visite el altar cada vez que ocurra una tragedia en Francia de ahora en adelante. Igualmente, todos los devotos que pidan con fe, quedarán envueltos en el manto sagrado.
A pesar de todas las calamidades a presentar, la virgen en su comunicado deja expreso su deseo en ayudar ardientemente a todos sus hijos en los apuros. Del mismo modo, Catalina declara que la Reina de la Medalla Milagrosa está triste frente a tantas injusticias. Para el director, debe estar observando que todos los dogmas de la congregación queden cumplidos en su totalidad.
Nuevamente la virgen de la Medalla Milagrosa anuncia que un peligro inminente está por acercarse en Francia, para que todos estén preparados para la adversidad. Catalina frente a esto se mostró tranquila cuando escuchó que se apoyara de Dios y San Vicente, su patrón.
Para las víctimas habrán muchas lágrimas y sufrimientos, pero formará parte del proceso. Al momento en expresar que en las calles se verán envueltas en sangre introdujo un silencio, de acuerdo a la santa, para expresar todo el dolor contenido.
Santa Catalina Labouré estipula que duró aproximadamente dos horas encerrada en la capilla junto a la imagen de la Reina de los Cielos. Al final de la tertulia, la sombra de la divina imagen desaparece de sus ojos.
Todas las profecías se cumplen
- La misión de Dios a la cual fue conferida pronto daría resultados para conocer el objeto de la medalla milagrosa.
- Una semana luego de haber asistido a su cita con la virgen en la capilla, estalla la Revolución Francesa. Las calles de París estaban en tensión, con muchos heridos y fallecidos. Carlos X perdió el reinado y su sustituto fue Luis Felipe I, producto de los saqueos y revuelos en la ciudad.
- Juan María Aladel, el director de la Congregación recibió la distinción para dirigir a las Hijas de la Caridad. Su buen trabajo introdujo una nueva oleada de féminas para formar parte de la institución.
- 40 años después de su aparición primera en la capilla, fueron fusilados muchos sacerdotes y arzobispos. Grandes años de crisis para la iglesia.
Aparición 27 de noviembre
La navidad ya estaba cerca en Francia, respirándose un ambiente armónico entre todos los presentes. Catalina estaba meditando, tal como lo hacía diariamente, aunque detuvo su atención en un ruido un tanto extraño como el de una seda suave. La tónica le recordó bastante a la primera aparición en el pasado mes de julio.
La virgen de la Medalla Milagrosa estaba vestida totalmente de blanco, con una blusa que sube hasta el cuello. Poseía un gran velo, pero que no llegaba a cubrir totalmente su rostro. Catalina en su afán por describir el rostro de aquella mujer, simplemente acotó que se trataba de la Virgen María en todo su esplendor.
Sus pies se mostraban vertiginosos, en una especie de globo blanco, pero sin reflejarse en su totalidad. Sus manos se encontraron en posición orante, sosteniendo un globo dorado con la imagen de una cruz.
En primera instancia, la actitud de la Virgen de la Medalla Milagrosa siempre fue suplicante, como si tratase de ofrecer aquel globo que tenía en el centro de su cuerpo. Algunas veces sostenía su mirada al cielo, mientras tanto la bajaba para ver a la santa. Varios minutos después, sus manos se colmaron de anillos para todos sus dedos. Los mismos estaban cubiertos con piedrería que emitía luces incandescentes hacia todas las direcciones. Tres de esos anillos tenían un tamaño normal.
El globo que pertenece a la virgen representa el mundo entero. No obstante, la aparición hace hincapié en que la civilización reflejada es la de Francia, con todos sus ciudadanos presentes. Todos los rayos que estaban de los lados significan los favores concedidos a todos los devotos que acercaron su corazón a la virgen.
Curiosamente no todas las joyas de la virgen emitieron luz, porque las perlas más oscuras ejemplifican aquellas almas que no se han tocado el corazón para creer en la presencia de la medalla milagrosa.
La medalla milagrosa
Una forma ovalada aparece junto a la virgen junto a una inscripción bastante interesante el cual dice: «María, sin pecado concebida, ruega por nosotros«. Cada una de estas palabras están sobresalientes en un semicirculo que pasaba sobre el perfil de la virgen.
Con la virgen a punto de desaparecer escucha una nueva ordenanza para Catalina «Haz que se acuñe esta medalla tal como te he indicado. Todos quienes la lleven puesta recibirán grandes dones, para quienes la porten con confianza«.
Luego que la aparición de la Virgen de la Medalla Milagrosa se retirase, el momento cumbre de su aparición quedó plasmada en la prenda.
En ese reverso de la medalla milagrosa aparece una M con una cruz dibujada recostada sobre una barra. Un poco más abajo, sobresalen la cruz de Jesús y María. El de Jesús estaba rodeado por ciertas espinas que simulan la escena de la coronación por parte de Pilatos para enjuiciar su destino. De la misma manera, 12 estrellas rodean a ambos corazones.
Las mismas circunstancias de esta aparición se hicieron en forma reiterada hasta diciembre de 1830, un año que sin duda representó gran complejidad para la nación francesa. A inicios de 1831, la virgen dijo a Santa Catalina que no podrá volver a verla frente a frente, pero que su medalla y su voz estarán siempre allí a disposición cuando desee mantener otra conversación con ella.
Sor Catalina presentaba muchas dudas sobre qué inscripción colocar en la medalla milagrosa, que se leyera bastante bien, acorde a los milagros acontecidos en todo el año 1830. En medio de una oración exclamó que la M y los dos corazones allí deberían estar, porque son elementos inamovibles para comprender el trasfondo y la historia de las apariciones.
Símbolos y mensajes
En la cara principal de la medalla milagrosa pueden hallarse los siguientes elementos:
- El poder de María que aplasta a la serpiente que trata de seducir al mundo con sus ofertas seductoras. Ella es inmaculada y tiene el gran poder de combatir directamente a Satanás sin recibir mayor descargo de su parte. Confiar en María y su medalla milagrosa es un seguro que debe estar acompañado de mucha fe.
- Las doce estrellas que aparecieron en el segundo encuentro con Catalina, además del vestido blanco que cubre a la virgen. De acuerdo a una apreciación, es la mujer en el apocalipsis vestida de sol.
- De sus manos desprenden muchos rayos de luz. Esto quiere decir que la virgen es la intermediaria de Jesús para conceder todos los deseos a sus hijos.
- La Jaculatoria de la Inmaculada Concepción. La misión de intercesión y confiar siempre en María Santísima para la resolución de los problemas.
- El globo bajo sus pies únicamente quiere decir algo trascendental: es la reina del cielo y de la tierra.
- El globo en sus manos es el mundo que Jesús otorga para el cuidado y protección maternal.
Ahora bien, en el reverso de la medalla milagrosa están presentes varios detalles interesantes a continuación:
- La cruz, como el alto costo que tuvo que pagar Jesús por la salvación de los hombres. En otros casos, simboliza la obediencia, sacrificio y entrega.
- La M, por ser la inicial de María, el icono irrefutable de lo que representa el amor maternal para el mundo entero.
- La barra o símbolo I, por ser el monograma de Jesús en la lengua griega.
- La imagen de Jesús crucificado cercano a María en medio de su aflicción.
- Las doce estrellas, que la propia iglesia ha manifestado tratándose de todos los Apóstoles que acompañaron a Jesús en su camino religioso hasta el final.
- Los dos corazones, que simboliza la unión inquebrantable de Jesús y María.
La medalla milagrosa no siempre se llamó así desde un principio, porque personas del pasado aseguran que la propia designó bajo el perfil «de la Inmaculada Concepción». Con el transcurrir de los años y la difusión de sus atributos, la propia iglesia cambió su nombre a tal y como se conoce hasta la fecha: la medalla milagrosa.
Milagros: conversión de Ratisbone
Alfonso Ratisbone fue un banquero judío de 27 años de edad que guardaba en su corazón un profundo rencor hacia toda una comunidad católica. Todo empezó cuando su hermano Teodoro manifestó el deseo de convertirse en sacerdote para apoyar a toda la comunidad que cree fielmente en Jesús y María, como madre e hijo. Teodoro, quien tenía bajo su poder una medalla milagrosa, luchó contra la indiferencia judía en tratar de reconocer los dogmas de Dios y el trabajo de la Santa Iglesia.
Ratisbone, que ya tenía planes de boda con una muchacha de su propia ciudad, 10 años menor que él, tuvo un gran descuido en la estación de trenes que debió conducirlo hasta Nápoles, llegó erróneamente a Roma, pero aprovechó la oportunidad de visitar a un viejo amigo protestante que luego estaría convertido al catolicismo.
El Barón lo condujo para un gran recorrido, pero la incomodidad no se hizo esperar desde el primer momento en que Alfonso habla mal sobre los católicos. En tono irónico, el Barón asegura que su visitante es una persona segura de si misma y con determinación, por lo cual consigna la medalla milagrosa, que inmediatamente Ratisbone rechazó de forma tajante.
Entre los involucrados, el Conde La Ferronays se ofreció para rezar el Memorame, con la finalidad de convertir a aquel hombre en católico; aparentemente esta imploración era bastante efectiva en su tiempo para estos escenarios.
Un suceso inesperado fue la muerte del Conde que rezó a Alfonso Ratisbone dos días después en extrañas circunstancias. Sus últimas horas de vida las pasó en una capilla rezando sin descanso por la conversión de este sujeto; tal vez tanto aplomo en hacerlo lo dejó sin aliento.
Alfonso en su último día por Roma decide tomar un último paseo con el Barón para distraerse y olvidar el errático viaje en tren. Ambos deciden ir a la Iglesia de San Andrés para acompañar en sus últimos momentos al Conde. A continuación, el testimonio del propio Ratisbone cuando entró a la iglesia:
«A los pocos minutos de haber puesto un pie dentro del recinto, sentí una turbación inexplicable. Una sensación que me nubló la mente por completo. Justo entonces cuando traté de levantar la mirada, mis ojos vieron desaparecer toda la infraestructura a mí alrededor. En la Capilla de San Miguel un halo de luz dejó mi vista en blanco».
«Sobre el altar de esa capilla la luz se intensificó de tal modo de registrar una silueta. Esta silueta se trataba de la Virgen Santísima de la Medalla Milagrosa, llena de dulzura y majestuosidad».
«Una fuerza misteriosa me impulsó a acercarme hasta la capilla para asegurarme que aquel episodio realmente fuese verdad. Justo entonces, ella pidió que me arrodillara frente a sus vestiduras. Ella en ningún momento me habló, pero su mirada y postura fue suficiente para comprender su mensaje».
Con este interesante testimonio, Alfonso a los pocos días se unió a la Compañía de Jesús hasta que recibió los votos sacerdotales. Inmediatamente se puso en contacto con su hermano Teodoro para trabajar en conjunto hasta enaltecer el pensamiento católico.
En tan solo 10 años de trayectoria, Alfonso logró la conversión de 200 judíos que pasaron a alabar las leyes del catolicissmo, sin duda una cifra bastante agradable para una persona que al principio se mostró en negativa de seguir esta corriente.
En uno de sus viajes en Tierra Santa, el propio Ratisbone logró adquirir el pretorio de Poncio Pilatos, para transformarlo en una nueva iglesia que fungiera de escenario para convertir a más judíos hasta aceptar los dogmas divinos.
Segundo milagro
Aprovechando que había finalizado la III Asamblea Nacional, tomaron un tiempo de descanso para retirarse en su casa de campo. Ambos decidieron ver el atardecer, como parte de aquel último fin de semana de mayo. Luego de varias horas de distracción, cuando disponían volver a casa, detallaron la figura de una mujer en medio de la carretera, sin grandes rasgos de distinción por las altas horas de la noche.
No era la virgen por los momentos, sino una prostituta que estaba parada en espera de algún cliente para esa noche. Se acercaron hasta ella para recordarle que Dios no la ha abandonado, por lo cual podría apartarse de ese camino antes de resultar dañada por el oficio.
La chica le sugirió un momento para orar, en simultáneo para entregar la medalla milagrosa en sus manos. La pareja de militares recibieron el objeto unos días antes de la III Asamblea Nacional, con motivo a la celebración de la Santa Inmaculada Concepción.
La mujer aceptó la medalla milagrosa con bastante gusto, hasta confesarle a los militares que cada noche antes de dormir sostenía charlas con Dios. Lo mismo hacía con la virgen, hasta el punto de llenarse sus ojos de lágrimas en la conversación con la mujer.
De lo más destacado en esta tertulia son las siguientes frases: «Yo sé que Dios y la Virgen te han enviado para que tú estés aquí esta noche y me estés diciendo esto» a lo que la joven alega que fue precisamente Dios quien la puso en su camino para brindarle una orientación o consuelo para su alma.
Al final de cuentas, la conversación sirvió para comprender que ambas mujeres son hijas de Dios, independientemente del rol que estén cumpliendo dentro de una sociedad. Al igual que Jesús murió en la cruz para el perdón de los pecados y que hay que corroborar que su pasión y muerte han sido elementales para la religión.
Si la prostituta se entrega fielmente a los brazos de María, no cabrá la menor duda que dará un futuro más digno. Las dos mujeres se quedaron 10 minutos más reflexionando sobre la medalla milagrosa.
La mujer del oficio más antiguo del mundo expone que utilizaría la medalla milagrosa para ponerla en el cuello de su madre que está muy enferma. Al día siguiente partieron de la casa de campo para situarse en la estación de trenes, cuando observaron a tres mujeres de origen africano en la misma situación de la señora. La única diferencia radica en la juventud de estas tres chicas, en comparación con la mujer hallada en medio de la carretera.
A cada una de ellas se le fue conferida una medalla milagrosa por parte de los militares, aunque fue poco el tiempo en que conversaron por la premura de estar en la estación. Ninguna de ellas había cenado el día anterior, por lo cual la pareja de militares no dudó en invitarlas a comer un poco para reponer energías. Después de varias charlas, vivencias y risas, las mujeres aseguran que su situación migratoria es bastante complicada, pero la pareja sostiene que en Dios deben refugiarse.
Parroquia
La Parroquia la Medalla Milagrosa se encuentra ubicada en la ciudad de Melilla, aunque para quienes buscan con mayor precisión, entre la Calle Falangista Marina Farinósde. Forma parte de los principales intereses turísticos de esta ciudad, particularmente para los grandes devotos de la medalla milagrosa que intentan bendecir su objeto en un sitio bajo el mismo nombre.
Su fundación no es tan antigua como parece, siendo un 25 de diciembre de 1939 cuando la edificación cambió su dirección, dejando atrás a la Capilla Ave María, construida con tres años de anterioridad por Ángel Santiago Fernández. Su material de construcción que sobresale a la vista es la mampostería y ladrillo macizo. Posee las naves clásicas que componen su interior, tanto central como lateral.
Cada 27 de noviembre se festeja el día de la medalla milagrosa, como parte de la celebración de aquel majestuoso momento en que la virgen ofrece sus declaraciones sobre cómo debía fabricarse tal objeto para estar disponible entre todos los devotos que quisieran unirse a la fiesta o solicitar grandes milagros.








