El Fiat de María, una respuesta muy contundente

El Fiat de María es el momento el cual le da inicio a la historia de Jesús y este hecho propicia el inicio de un momento histórico que impactará a la humanidad para siempre. En este artículo te hablaremos sobre el Fiat de María y todo lo que representa este momento para la vida de Jesús en la tierra.

el Fiat María

¿Qué es el Fiat de María?

Este es sin lugar a dudas el momento más hermoso en toda la historia de la humanidad, en este punto de la historia Dios espera la respuesta afirmativa de un ser humano para venir al mundo en forma de carne y hueso, esto con la finalidad de salvarnos a todos. Antes de comenzar a hablar de este muy interesante tema, debemos de conocer que significa Fiat y en qué contexto María lo proclama.

El fiat de María es la segunda creación de Dios, podemos decir que esta es la obra redentora del hombre y esto provoca en nosotros una impresión mucho mayor que la primera creación de Dios.  Este momento en la historia es tan importante ya que a comparación de la primera creación de Dios, en esta oportunidad no actuó por su cuenta  a pesar de que sabemos que lo podría haber hecho pero para no hacerlo, prefirió contar con la ayuda de una de sus creaciones.

De estas creaciones,  la primera de la que necesitó  fue María. Por muy difícil que nos pueda parecer, nuestro Dios Omnipotente pidió ayuda a una de sus humildes servidoras  la cual respondió con un “sí’. Este sí fue en respuesta al pedido de Dios de albergar dentro de ella a su hijo y por ende, podemos decir que nuestra salvación dependió en tal sentido de la respuesta de María.

La palabra “Fiat” proviene del latín y su significado en español es “Hágase” o bien “Cúmplase”  o bien para facilitar su comprensión es una respuesta afirmativa para dar consentimiento ante una situación. Este fiat fue la repuesta de María la cual comprendió con gran rapidez  la necesidad de Dios de disponer de ella para crear a Jesús y así comenzar su andar en la tierra dentro de María.

Aunque ella no lo sabía, la que es hoy por hoy la santísima Virgen María fue creada para esa muy importante tarea, inclusive podemos decir que a ella no se le negó el libre albedrio o la libertad de elección, por ello su afirmación se hace muy importante para nosotros. Esta palabra de aceptación o bien Fiat, es de gran importancia en la biblia e hizo, hace e incluso hará repercusión hasta la eternidad ya que gracias a este Fiat, es que María le permitió a Dios hacer su voluntad.

El Fiat de María es considerado un momento cumbre en la historia y también es tomado como un acontecimiento único e irrepetible en donde ella se entrega totalmente a la voluntad de Dios para participar de la salvación de la humanidad. Este hecho lo convertiría en la madre de todos los hombres e incluso a la misma vez la madre de Dios. Con el Fiat de María, el Espíritu Santo la lleno con su gracia y es por ello que da a luz a Dios encarnado bajo el nombre de Jesús.

Contexto Histórico de El Fiat de María

En el Evangelio de Lucas se nos sitúa el evento del Fiat de María, siendo específico en el tiempo y en el lugar, en este evangelio se relata que al sexto mes, el Arcángel Gabriel fue enviado por Dios a la ciudad de Nazaret con el propósito de localizar a una virgen desposada con un hombre cuyo nombre era José, en este relato el nombre de la virgen es María.

Para poder comprender un poco más lo que sucedió en la ciudad de Nazaret hace poco más de  dos mil años, debemos buscar la lectura de la Carta a los Hebreos. En este texto se nos permite leer la conversación que hubo entre el Padre y el Hijo con respecto al propósito de Dios quien es el Padre.

En este texto el Hijo le dice a su padre que en ese momento este no quería sacrificios ni ofrendas, que tampoco le agradaban los holocaustos o los sacrificios por los pecados. Para ello el padre entonces ha preparado un cuerpo y en ese momento el hijo le responde a su padre “Dios, ¡Aquí estoy! He venido para cumplir tu voluntad’».

En esta Carta a los Hebreos se nos está comentando que, en base a la obediencia a la voluntad de Dios, va a ser su hijo que vendrá a la tierra y vivirá entre nosotros con la finalidad de sacrificarse. Este sacrificio va a ir más allá de todo sacrificio descrito bajo los libros de la antigua Alianza. Este sacrificio que ofrece Dios con su hijo será eterno y perfecto y este vendrá a ser el último y a redimir al mundo.

el Fiat de María

El plan divino que tenía Dios con su hijo ha sido revelado incluso desde las escrituras que componen al Antiguo Testamento, podemos hacer énfasis en las palabras escritas por el Profeta Isaías quien escribe que Dios enviará una señal y dicha señal es el momento en el cual una Virgen va a concebir  a un niño cuyo nombre será Emanuel.

Con estas palabras escritas por el Profeta Isaías en el Antiguo Testamento podemos interpretar que sin duda alguna el evento que tendría lugar en la ciudad de Nazaret sería una profecía cumplida, evento el cual debe ser celebrado con mucha alegría y felicidad ya que el vendrá a limpiar a los pecados del mundo.

María se ha convertido en además de nuestra madre, en un símbolo o más bien una enseñanza de lo que representa vivir la fe y la voluntad de Dios. Muchos comparan a María con Abraham del Antiguo Testamento ya que ambos dieron a su hijo en sacrificio a la voluntad de Dios pero María es representada de una manera distinta a la de Abraham ya que la misión de María sería mucho más compleja y profunda que la de Abraham.

Tanto María como Abraham reciben una promesa de Dios, por su parte Abraham sería padre de un hijo del cual  descendería una gran nación, en cambio María sería la Madre de un Hijo quien es ungido como el Mesías y vendrá a la tierra a redimir nuestros pecados.

Así como le sucedió a Abraham, a María se le pidió que llevar a cabo algo que nunca había pasado y la respuesta esperada era un sí. A pesar de que lo de María es algo único, existen antecedentes similares en la biblia ya que Sara es la primera en la lista de mujeres que concibe bajo el poder de Dios ya que ella era estéril y por su parte, Isabel sería la última mujer estéril que daría a luz bajo el poder de Dios.

Un hecho muy importante que debemos considerar es que el Arcángel Gabriel le hablo a María sobre Isabel acerca del poder de Dios para hacer a las mujeres concebir, esto con la finalidad de convencerla para que se diera el Fiat de María. Textualmente lo que le dijo el Gabriel a María fue: «Conoce esto también: tu prima Isabel, a su edad avanzada, ha concebido un hijo«. Este pasaje bíblico lo podemos encontrar en el Evangelio de Lucas.

María en ese momento sólo debía confiar en Dios quien fue el que la escogió para llevar a cabo una misión fundamental para la humanidad. A pesar de que María estaba entrando en terrenos desconocidas, dio el sí ante esta misión sin dudar ni un momento de su decisión y no sólo esto, sino que también María obvia cuestiones de cómo o de si sólo será cumplida esta misión, esto no demuestra una gran fe de María para con Dios.

Con las siguientes palabras que podemos encontrar en el Evangelio de Lucas, María pronuncia su Fiat: «He aquí la sierva del Señor. Hágase en mí según tu palabra«. Es en este momento donde maría se convertiría tanto en la madre de Jesús como en la madre de todos los creyentes.

Desde el momento en que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza además de darle un don muy importante como lo es el de  la libertad y ser de esta manera una obra perfecta. Entonces, Dios movido por el amor hacia su creación,  decide llevar a cabo una segunda creación que sería Jesús y esta creación tendría la finalidad de redimir los pecados de todos los pecadores.

Con el fiat de María se da inicio a la segunda creación de Dios, una obra que tienen un fin redentor sobre los hombres y esta obra nos asombra en gran magnitud debido a que es difícil creer que Dios mandaría a su hijo para luego ser sacrificado pero así es el amor de Dios por su creación perfecta.

Con esta segunda obra, Dios no ha querido actuar solo, aunque pudo haberlo hecho de esta forma. Pero prefirió contar con la ayuda de una de sus creaciones y en este caso fue María que con su  “sí’ consintió y dio inicio a lo que sería nuestra salvación, por lo cual debemos de estar  muy agradecidos con ella ya que todo esto dependió en todo momento de la respuesta de María.

¿Cómo se produce el Fiat de María?

En el primer capítulo del Evangelio de San Lucas nos permite leer las características y la cronología de lo que sería el Fiat de María.

Este fiat fue progresivo, el que el primer paso fue escuchar la palabra, esta a través del Arcángel Gabriel, pero sin la disposición de María de escuchar la palabra de Dios, este Fiat no podría haber iniciado. Pero no sólo fue la disposición de María lo que permitió que escuchara la palabra de Dios sino que en su casa reinaban la paz y el amor en medio de una vida ocupada.

Después de haber escuchado la palabra del Arcángel Gabriel, se produce la acogida por parte de María, esta internaliza las palabras y decide guardarlas en su corazón. Estas palabras proceden a hacerse vida hasta el momento de la Anunciación.

La anunciación podríamos decir que es la fase final del Fiat de María ya que tanto la disposición de escuchar la palabra de Dios como luego escucharla atentamente provocan finalmente el Fiat de María luego de la anunciación por parte del Arcángel Gabriel.  Esta respuesta afirmativa dada por María sería desde el primer momento hasta el momento de el calvario son un homenaje de amor y fe en Dios.

Podemos decir El fiat de María es un acto de generosidad total, no sólo porque da inicio al plan perfecto de Dios sino que sostuvo su decisión durante toda su vida pero más allá de eso, en ningún momento se arrepintió de su decisión ni tampoco dudo de la voluntad de Dios.

Contextualización e importancia del Fiat de María en nuestras vidas

Así como Dios necesitó de María para ejecutar su plan perfecto ha necesitado con la ayuda que cualquiera de nosotros podría prestarle. Así como Dios esperaba escuchar de los labios de María el “Sí” espera de nosotros el mismo “Sí” cuando necesite de nosotros.

Del fiat de María dependía que muchos hombres fueran salvos de sus pecados. De la respuesta afirmativa de nosotros realmente no dependerá la salvación de los pecados de un hombre pero si dependerá la salvación de muchas almas así como la felicidad de muchos.

Todos los días son una nueva oportunidad para que pronunciemos fiat lleno de amor para Dios, este Fiat puede ser desde pequeñas cosas hasta en cosas que ni si quiera podrían entrar en nuestra imaginación. Con su ejemplo, María nos ilumina y nos da una guía de que a veces es difícil aceptar la voluntad de Dios pero siempre vamos a ser recompensados ya que Dios nos busca llenar de amor, felicidad y mucha paz.

Cuando en nuestra vida Dios nos pida algo, no debemos dudar si nos costará o no, más bien debemos considerar el hecho de que Dios nos ha escogido como herramienta para lograr su voluntad. Debemos recordar que con un sencillo “sí”  que esté lleno de amor, Dios hará maravillas usándonos a nosotros para cumplir con su voluntad así como lo hizo con María.

El Fiat de María en la Iglesia Católica

El momento de la anunciación se hace constante en la agenda de la Iglesia durante el tiempo de adviento. La iglesia busca mostrarnos con mucha claridad la incomparable importancia que tiene María en el plan de Dios de perdonar todos los pecados del mundo a través de su Hijo. La Iglesia Católica toma el Fiat de María con una decisión de peso con referencia a los planes que tenía Dios para el mundo y así poder salvar a la humanidad.

En el momento de la liturgia podemos revivir el momento de la anunciación ya que se nos lee el momento en cual podemos escuchar el diálogo entre el Arcángel Gabriel y la Virgen María, al escuchar esta lectura podemos vivir el suspenso de ese momento que se produce antes de la palabra de consentimiento de María ante las palabras de Gabriel. Este momento de suspenso muchas veces decimos que fue el momento de la verdad en la vida de María.

La Virgen María en ese momento no dudó ni un instante, sólo pidió la explicación de cómo podría suceder eso. Este era un momento en donde no había tiempo para pensar las cosas con mucha profundidad, además de esto, era casi imposible imaginar todas las consecuencias de su decisión. Ante estas circunstancias complicadas y apresuradas, María no tuvo opción de pensar mucho las cosas y no tuvo otra alternativa  y realizo un acto de fe dando un sí a la voluntad de Dios.

La respuesta de María no solo fue rápida y sin dudas sino que fue también llena de gozo. Ella no sólo acepta la noticia que venía por parte del Arcángel Gabriel sino que también acepta  el don divino que le es dado por Dios a favor de toda la humanidad.

Podríamos decir que María es la figura central de todo el tiempo de adviento María, esto se debe a que e sella quien posee dentro de sí el secreto de este tiempo. Adviento es un tiempo de esperanza y la iglesia católica invoca a la Virgen María como “Mater Spei” o “Spes Nostra Salve”.

María viene siendo la esperanza de la Iglesia y de cada uno de sus integrantes ya que en su estado de gloria debido a que está unida en cuerpo y alma con Dios, podemos ver en ella que estamos llamados a unirnos con Dios de manera muy similar. Considerando la actitud de María ante la voluntad de Dios se nos invita a todos los fieles a prepararnos a no sólo unirnos con Dios sino que salir también al encuentro con Dios el cual está por venir.

Para afianzar lo que representa el Fiat de María para los fieles de la iglesia, podemos citar a Pablo IV quien una vez dijo lo siguiente: «Los fieles que viven con la liturgia el espíritu del Adviento, al considerar el inefable amor con que la Virgen Madre esperó al Hijo, se sentirán animados a tomarla como modelo y a prepararse, «velando en oración y cantando en alabanza para salir al encuentro del Salvador que viene«.

¿María pudo haber dicho que no?

La respuesta que dio  María ante el mensaje divino del Arcángel Gabriel requería toda la fuerza de una libertad que fuese completamente pura y que estuviera dispuesta a recibir al don más grande que cualquiera pueda imaginar. Así como es un gran don, también es la cruz más pesada que cualquiera jamás se haya puesto sobre el corazón de cualquier madre.

El hecho de aceptar la Voluntad de Dios traía consigo un dolor inmenso para la Virgen al saber todo lo que le sucedería a su hijo pero acepto dicha terea de llevarlo en su vientre con todo el amor que cualquier madre pudiese imaginar.

El hecho de saber, cómo María sabía, que Dios le proponía ser madre de no sólo el hijo de Dios sino el hijo del mundo, el siervo de Dios que vendría al mundo a reformar las creencias  y perdonar a los pecados del mundo. Este es un hecho bastante difícil de aceptar para quien ha de querer a alguien mucho más que a Ella misma.

La Virgen María necesitó de toda la fuerza de voluntad humana  virtudes y dones del Espíritu Santo en toda su plenitud para poder aceptar con total consciencia y libertad su fiat ante la voluntad de Dios. Esta gran riqueza espiritual no desmerita en ningún momento su mérito, sencilla y grandiosamente María hace posible lo que para cualquier otra mujer sería humanamente imposible. Ella dispuso de su entera y total voluntad para llevar a cabo tan complicada misión.

Para poder contextualizar la decisión de María debemos recurrir a un ejemplo, Dios nos ha dado la gracia de poder responder de forma afirmativa a la vocación divina, pero sin esa gracia no habríamos podido decir que sí pero con esta voluntad, no estamos obligados a decir que sí. Podíamos haber dicho que no sin ofender en ningún momento a Dios, una voluntad divina no es un mandato sino más bien una invitación a seguir a Dios pero la gracia radica en la libertad de poder escoger.

La Virgen María fue libre en  todo momento, dicha libertad no radica en la posibilidad de hacer el mal, sino que hagamos lo que deseemos siempre y cuando no sean acciones que puedan poner en peligro la voluntad de Dios en cualquier momento. Lo que en realidad define a la libertad humana es enteramente la autodeterminación, la capacidad de dirigir nuestros propios actos moviéndonos por nosotros mismos en conveniencia de nuestra naturaleza.

La Virgen eligió siempre no basándose en las cosas buenas sino en el amor de aquellas cosas buenas que Dios le proponía, pudo sin duda haber dicho que no sin haberlo ofendido pero  su Fiat  cuya base era el amor incondicional y sin egoísmos fue real, entero y constante de principio a fin considerando los requerimientos divinos.

Ante la voluntad de Dios, María no pensó una respuesta diferente que aceptarlo y proclamarse de esta manera un instrumento de Dios al haber  aceptado sus designios. Esta aceptación demuestra fe en la Palabra de Dios así como también humildad y obediencia.

Esta respuesta de humildad y obediencia toma mayor fuerza en aquella época ya que los esclavos no tenían libertad y mucho menos voluntad propia para hacer cosas que estuvieran fuera de los ordenamientos de su amo y así pues, María decidió bajo su don divino del libre albedrío y su propia voluntad aceptar los ordenamientos de Dios.

El Fiat de María y su Relación con la Redención de los hombres

María al dar su Fiat expresa su sí de forma incondicional y recibe de forma alegre y con mucha decisión la misión propuesta por Dios haciéndose de esta manera un sierva de Dios.  Con esta simple aceptación, la Virgen María confirma su vocación solemne y  sobreviene el sublime milagro que en ese momento se llevaba a cabo y de esta manera  se produce el acontecimiento más extraordinario, el nacimiento de Jesús.

Este acontecimiento es en sí un poco contradictorio, una virgen que lograr concebir y es madre, por otro lado, Dios se hace hombre y viene a la tierra a convivir con el hombre y nosotros vimos en su forma humana divinidad, su gloria, su gracia y su verdad. Con todo esto podemos decir que este es un Dios, cuyo hijo Unigénito de Dios y Dios a su vez el hijo de la Virgen María.

María no dudó nuca de la posibilidad de la misión propuesta por Dios, ni si quiera pidió una señal, lo que si es cierto es que sólo pregunta sobre cómo se realizará este milagro y una vez que ella lo sabe, se entrega completamente a la voluntad de Dios.  En este acto de entrega María propiamente se siente y se proclama como una esclava de Dios y está dispuesta a hacer todo lo que el Señor le mande.

María autoproclamada como la esclava de Dios, se entrega por completo ante la misión que le pone Dios y este se encarga de cubrirla con su manto. María pasaría a ser ahora un Templo y sería el Espíritu Santo quien la cubriría con la fecundación de su vientre.

Ante esto, ella logra hacer carne a la  Palabra de Dios la cual existió desde un principio y vive hasta la eternidad. Esta palabra hecha verbo viene al mundo a llenarlo de luz y propagar su verdadero amor, pero no un amor por los hombres sino por Dios.

María aceptó el mensaje divino convirtiéndose de esta forma en la Madre de Jesús y al consentir de todo corazón y sin ningún entorpecimiento de pecado,  la voluntad noble de ella glorifica aún más a Dios, además se consagra completamente como una esclava de Dios poniéndose al  servicio tanto él como de su hijo Jesús sirviéndoles con diligencia a lo que sería el misterio de la redención con él y bajo él junto con la gracia de Dios todo poderoso.

Si bien es cierto que María no fue un instrumento totalmente pasivo bajo las manos de Dios,  es importante decir que ella cooperó a la redención de los hombres con fe y obediencia libres. Obedeciendo, se convirtió en causa de salvación no sólo para los hombres del mundo sino también  para sí misma.

Muchos Padres antiguos han afirmado con mucho gusto en sus predicaciones que  el nudo de la desobediencia que desató Eva fue rescatado y a su vez atado por la Virgen María y lo importante de todo esto es que lo hizo a través de su fe. De esta manera María es llamada como la Madre de los vivientes.

Los textos antiguos como el Antiguo Testamento y la Tradición del pueblo Judío destacan con claridad el cometido de  María en la historia de la salvación. En la Antigua  Testamento, hay páginas que anuncian la llegada de Cristo a este mundo y ponen de manifiesto la figura de una mujer madre que dará a luz a el Salvador.

De forma profética, la promesa de victoria sobre la serpiente en la que Dios dirige al hombre y a la mujer luego del acto de desobediencia será rectificada por una mujer joven y virgen la cual dará a luz un hijo. Con la Virgen María se cumple esta profecía pero eso sí,  luego de una larga espera  aquella promesa en su culminación donde su carne se hace carne el unigénito que proviene del Padre y habitó entre nosotros.

Sabemos que Dios es todo y su  poder es ilimitado y que podría haber venido al mundo por su propia cuenta sin tener la necesidad de encarnarse en el vientre de María, sin embargo Dios prefirió nacer como niño y tener una Madre esto es una prueba clara de su  corredención puesto que  participo en ella al dar a luz a quien sería el  Salvador y Redentor del Mundo.

Proclamación de la Concepción virginal de María

La Constitución dogmática sobre la Iglesia del Concilio Vaticano o conocida también como “Lumen gentium”  precisa que la unión de la Madre con el Hijo en la obra de la salvación se pone de manifiesto desde el primer momento en que se da la concepción  virginal de Cristo hasta el momento de la muerte de él.

En primer lugar cuando María se dispone a visitar  a su prima a Isabel se proclama por esas  bienaventuradas causas de fe en la salvación prometida. Así de esta manera,  Dios saltó de gozo y al momento del  nacimiento, cuando la Madre de Dios llena de mucho  gozo, presenta a los pastores y a los Reyes Magos a su Hijo primogénito, que a su vez  consagra la integridad virginal de su madre.

Una vez  hecha la ofrenda propia de los pobres,  lo presentó ante el  Señor en el templo y María escucho profetizar a Simeón que el Hijo sería un signo de contradicción y que una espada atravesaría al alma de la Madre para que de esta manera se descubran los pensamientos de muchos.

Después de haber perdido al Niño Jesús y haber ido en su procura con mucha angustia, sus padres lo encontraron en el templo, este estaba ocupado en las cosas de Dios, en ese momento ni José ni María entendieron la respuesta del Hijo, pero su madre conservaría todo esto en su corazón para con el debido tiempo meditarlo.

¿Era la sangre de Cristo la misma de María?

María trajo al mundo a quien sería el Salvador, todo esto bajo la plena conciencia y consentimiento. María es Ilustrada por el Arcángel Gabriel sobre  quien sería su hijo y la misión que tendría este a su cargo. María luego de escuchar atentamente al Arcángel Gabriel le otorgó completamente su consentimiento a Dios para ser la Madre de su hijo.

De este consentimiento dependía la encarnación de Dios en su hijo y a su vez la redención de la Humanidad  a través dela sangre de Jesús y el sacrificio del padre en dar a su único hijo. María en ese instante representó a la salvación de toda la humanidad. En el momento de la anunciación, se esperó el consentimiento de la Virgen María como representante de toda la naturaleza humana.

Debemos recordar dos cosas que se señalan en la Biblia, estas son referentes a que María es una corredentora,  primeramente el cuerpo de Jesucristo le es dado de forma libre, activa y única  bajo la cooperación de la Virgen María y es gracias a ella que Jesús se encarnó y tomo cuerpo,  esa gran colaboración de María es un designio de su corredención.

Por su parte, otro hecho que hace a María una corredentora es que la sangre de Jesús es la que nos redimió y nos purifico de los pecados. Es aquí donde podemos inferir que al ser heredados la sangre y el cuerpo de María, ella es la corredentora.  Todo aquel que nace de una mujer tiene sangre y cuerpo similares, por este hecho es que María al darle la sangre y el cuerpo participio más que nadie en la redención.

Ahora bien, el título de Corredentora se viene aplicando a la Virgen María desde el siglo XV y este a su vez  aparece también durante el periodo de pontificación del Padre Pio X en algunos documentos de la Iglesia. Es importante mencionar que no debe de interpretarse como una comparación entre la acción de María con la labor salvadora que llevó a cabo Jesús quien verdaderamente es el único redentor de la humanidad.

Por su parte, la Virgen María misma necesitaba la redención y ella fue redimida de forma automática al traer al mundo a Jesús. Por otro lado, la cooperación de María en la redención es de forma indirecta y mediata por ello,  cuando ella puso de manera voluntaria toda su vida en servicio del Redentor  tanto en la anunciación como en el parto y finalmente sufriendo e inmolándose junto con Jesús  al pie de la cruz.

En este artículo pudimos conocer lo que es el Fiat de María, con todo esto podríamos decir que ella es quien permitió que Jesús pudiera venir al mundo y de esta forma poder redimir a los hombres perdonándoles sus pecados, este papel de cooperación y de aceptación humilde y voluntaria del plan de Dios para el mundo la hacen en la Cooredentora del mundo.

Quizás es el Fiat de María uno de los momentos más importantes en la historia del mundo y de la religión católica.

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