Cómo rezar la oración de la Corona de la Misericordia

La corona de la misericordia es la oración católica de reciente devoción que nos permite acercarnos al Señor libres de pecados. Veremos en este post cómo rezarla, algo de su historia y algunas particularidades de la oración y del cuadro.

Corona de la misericordia

Corona de la misericordia

Esta es la oración que nos legó nuestro Señor Jesucristo a través de Sor María Faustina Kowalska para rezar por las almas de todos los fieles, incluso de los más pecadores, ya que mediante ella se logra obtener la misericordia de Dios y con ella el perdón de nuestros pecados, si se le pide con fervor y mucha humildad.

Ahora bien, ¿qué significa misericordia? Para la fe cristiana, este constituye un atributo que concede el Señor, como una forma de consideración, amabilidad y perdón para con los fieles devotos mediante el cual se obtiene su piedad para la salvación del alma, a pesar de nuestras faltas, desobediencias y pecados.

No obstante, es conveniente acotar que para lograr esa misericordia de Dios, es imprescindible dirigirnos a Él de la manera debida para alcanzar su atención.

Así, mediante la oración de la Coronilla de la Misericordia podemos llegar al Señor y que escuche nuestra plegaria y redima nuestras culpas. A continuación, les indicaremos como rezar la oración de la Divina Misericordia.

Esta plegaria está compuesta de varias oraciones intercaladas, que se rezan con la ayuda de un rosario común, aun cuando no es imprescindible, ya que algunas de las plegarias son ya conocidas y otras son sencillas y fáciles de aprender.

Se propone rezarla preferentemente a las 3 de la tarde, pues, como sabemos esa fue la hora de la agonía de Jesús en la cruz, aparte de que esa hora se considera que tiene un poder especial que le confiere ese momento especial de la tarde. Sin embargo, se puede rezar en cualquier otro momento del día y de la noche.

En esa hora le suplicamos la misericordia para uno mismo y para el mundo entero, según las palabras que el Señor transmitiera a sor Faustina, quien las documentó en un diario personal:

«A las tres, ruega por Mi misericordia, en especial para los pecadores y aunque sólo sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en Mi abandono en el momento de Mi agonía. Esta es la hora de la gran misericordia para el mundo entero.»

(Diario 1320)

Para hacer debidamente la oración se requiere:

  • Dirigirla directamente a Jesús.
  • Rezarla a las tres de la tarde, como ya se señaló.
  • Referirnos a los valores y méritos que se desprende de la dolorosa Pasión de Cristo.

¿Cómo rezar la coronilla de la Divina Misericordia?

La coronilla u oración de la Divina Misericordia se reza empleando un rosario de cinco decenas, aunque, como ya se dijo, no es indispensable.

Se comienza haciendo la señal de la Cruz

«Por la señal de la Santa Cruz.

De nuestros enemigos líbranos Señor Dios Nuestro.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

 Amén».

 

En la cuenta grande del rosario

Se empieza con dos oraciones de apertura, según aparecen en el Diario de Santa Faustina. Estas oraciones son opcionales.

      • Tomada del Diario, página 1319:

«¡Expiraste Jesús!, pero la fuente de la vida brotó para las almas y un océano de misericordia se abrió para el mundo entero. ¡Oh Fuente de Vida, Misericordia Divina inagotable!, envuelve a todo el mundo y vacíate sobre nosotros».

      • Tomada del Diario, página 84:

«¡Oh Sangre y Agua, que brotaron del Corazón de Jesús como una fuente de Misericordia para nosotros. Jesús en ti confío!»

En la cuenta pequeña 1

Se reza un Padre Nuestro.

«Padre Nuestro que estás en el Cielo,

 santificado sea Tú Nombre,

 venga a nosotros Tú Reino,

 hágase Señor Tú Voluntad así en la Tierra como en el Cielo.

 Danos hoy el pan de cada día,

 perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,

 no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.

Amén».

En la cuenta pequeña 2

Se le reza a la Virgen un Avemaría.

«¡Dios te salve María!

Llena eres de gracia, el Señor es contigo,

 bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

 Santa María, Madre de Dios,

 ruega por nosotros los pecadores,

 ahora y en la hora de nuestra muerte.

 Amén».

En la cuenta pequeña 3

Se reza el Credo.

«Creo en Dios, Padre Todopoderoso,

 creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo su único Hijo nuestro Señor,

que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo.

 Nació de Santa María Virgen,

padeció bajo el poder de Poncio Pilato,

fue crucificado, muerto y sepultado,

descendió a los infiernos,

al tercer día resucitó de entre los muertos,

subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, Todopoderoso.

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia católica,

la comunión de los santos, el perdón de los pecados,

la resurrección de la carne y la vida eterna.

Amén».

 

En las cinco cuentas grandes de cada decena

Se reza la siguiente oración:

«Padre Eterno,

 yo te ofrezco el cuerpo, sangre, alma y divinidad de tú Amadísimo Hijo,

Nuestro Señor Jesucristo,

como expiación de nuestros pecados y los del mundo entero».

En las 10 cuentas pequeñas de cada decena

Se reza:

«Por su dolorosa pasión,

ten Misericordia de nosotros y del mundo entero».

Se repite tres veces la doxología al Santo Dios, en lugar del Gloria.

«Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,

ten piedad de nosotros y del mundo entero».

Oración final (opcional)

«¡Dios Todopoderoso y Eterno!

En ti que la misericordia es infinita,

te pedimos nos socorras en los momentos de angustia.

Eres bondadoso y compasivo, por ello clamamos tu clemencia.

Ayúdanos a no desesperar, a confiar plenamente en ti y a aguardar,

se haga tu Santa Voluntad, pues será para nuestro bien.

Eres Amor y la Misericordia en sí misma.

Amén».

Jaculatoria

Jesús había pedido a Sor María Faustina que escribiera una oración que fuera breve, de manera que pudiera ser recordada, repetida y rezada con frecuencia. Surgió, entonces, esta jaculatoria, que se reza al final.

«¡Oh Sangre y Agua!

 Qué brotasteis del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para todos.

Por el rezo de este Rosario,

me complace dar todo lo que me pidan.

 Quien lo rece, alcanzará gran Misericordia en la hora de su muerte.

 Aunque sea un pecador,

si reza este Rosario, aunque sea una sola vez,

 logrará la gracia de mi infinita Misericordia».

Oración de la Divina Misericordia

Algunos fieles acostumbran a elevar al Señor la siguiente oración de manera muy personal, luego de haber culminado la coronilla. Se hace con el fervor del que se siente en urgencia de ser escuchado por Dios.

«¡Oh Dios de gran misericordia!

Bondad infinita, desde el abismo de su abatimiento,

 toda la humanidad implora hoy tu misericordia, tu compasión.

 ¡Oh Dios! y clama con la potente voz de la desdicha.

¡Dios de Benevolencia!

No desoigas la oración de este exilio terrenal.

 Te lo imploramos: adelante con tu gracia  y continúa aumentando tu misericordia en nosotros,

 para que podamos, fielmente, cumplir tu santa voluntad,

 a lo largo de nuestra vida y a la hora de la muerte.

 Y esperamos obtener lo que Jesús nos prometió

a pesar de nuestra mezquindad».

¿Qué es la Divina Misericordia?

Oraciones cortas para las tres de la tarde

Ofrecemos a continuación una serie de oraciones breves que podemos dirigir a Jesús Misericordioso en esa hora maravillosa de la tarde.

Pueden ser muy útiles cuando no podamos acudir al templo para cumplir con la corona de la misericordia, pero las podemos recitar donde estemos.

Ellas nos pueden servir de inspiración y aumentar nuestra devoción. Igualmente para obtener tranquilidad espiritual y afianzar nuestra fe se puede acudir a la Oración por los hijos.

Veamos estas oraciones a continuación.

Para aumentar nuestra misericordia:

«¡Oh Dios cuya Misericordia es infinita y cuyos tesoros de compasión no tienen límite!

Míranos con tu favor y aumenta tu Misericordia dentro de nosotros,

 para que en nuestras grandes ansiedades no desesperemos,

sino que siempre, con gran confianza nos conformemos con tu Santísima Voluntad.

Quien con Vos y el Espíritu Santo manifiesta misericordia hacia nosotros por siempre.

Amén».

Como acto de confianza:

«Oh Jesús, escondido en el Santísimo Sacramento,

mi único Amor y Misericordia,

te encomiendo todas las necesidades de mi alma y de mi cuerpo.

Tú puedes ayudarme porque eres la misericordia misma; en ti toda mi esperanza».

Por los pecadores:

«Oh Dios de gran misericordia,

que te dignaste enviarnos a tu Hijo Unigénito como el mayor testimonio de tu insondable amor y misericordia,

tú no rechazas a los pecadores sino que también a ellos has abierto el tesoro de tu infinita misericordia,

del que pueden recoger en abundancia tanto la justificación como toda santidad a la que un alma puede llegar.

Cuando nos reveles el misterio de tu misericordia,

la eternidad no bastará para agradecerte por ella debidamente».

En el sufrimiento:

«¡Oh mi Jesús!

Dame fuerza para soportar los sufrimientos que debo por pasar por mi desobediencia a ti.

Haz que mi boca no se vuelva a pronunciar en tu contra, ya que con ella te ocasione más ofensas.

Ayúdame, estoy arrepentido de mis culpas por lo que imploro tu misericordia.

Si  he de cumplir algún sacrificio para pagar por mi pecado,

haz que sea agradable a ti y que sea para Tu Gloria.

Haz que te alabe ¡oh Señor! todo lo que hay dentro de mí.

¡Bendito seas por siempre, Señor Misericordioso!»

Cuadro de Jesús de la Divina Misericordia

Entorno a la imagen de Jesús de la Divina Misericordia se han producido ciertas controversias y confusión en virtud a que existen imágenes similares, además de las circunstancias en que  dos de ellas fueron creadas, que años antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

Son imágenes de Jesús Misericordioso que los creyentes han venerado, pero sin saber su autenticidad. Veremos cuál es la imagen genuina a la que debemos venerar.

A continuación, una breve sinopsis de la historia de cómo surgieron estos cuadros, siendo los más importantes el realizado por el artista plástico Eugeniusz Kazimirowski y el otro, por el pintor Adolf Hyla.

En el año 1931, Jesucristo pidió a Santa María Faustina Kowalska, de origen polaco, quien fuera ferviente apóstol de la Divina Misericordia, que pintara la imagen de Jesús de la Misericordia tal como lo veía en sus apariciones ante ella. Sor Faustina era una santa que es venerada en virtud de que Jesús solía enviarle mensajes sobre su Misericordia para con nosotros.

Además, Jesús le pidió a Faustina que en la imagen que le exhortaba crear debía incluirle la frase “Jesús en ti Confío” y que era su misión hacer que se difundiera de manera tal que se pudiera repartir su gracia entre todos sus fieles a través de la imagen.

Por otra parte, Sor Faustina debía también fundar lo que se consagraría como la Fiesta de la Misericordia a celebrarse el domingo siguiente a la Pascua de Resurrección. Ahora bien, ¿cómo fue ese encargo que Jesús le hizo a Faustina?

Encargo de Jesús a Sor Faustina

Eso sucedió al anochecer de un día tranquilo cuando ya estaba en su celda. Repentinamente sintió la presencia de alguien y, de pronto, vio al Señor Jesús vestido con una túnica blanca.

Una de sus manos estaba lista para dar la bendición y con la otra se tocaba a la altura del pecho. La túnica estaba entreabierta en ese sitio y por allí salían dos rayos grandes de color rojo uno y pálido el otro.

Muy conmovida y en silencio, Faustina expresó que miraba atenta al Señor, con lo cual su alma se llenó de temor, pero también de gran alegría. Seguidamente escuchó las palabras de Jesús, quien le dijo:

Pinta un cuadro según el modelo que ves, y firma: Jesús, en Ti confío”.

Imagen de Jesús revelada a Faustina

Todas estas palabras las recogió y plasmó Santa Sor Faustina en el diario que escribió mientras estuvo viviendo en Plock, Polonia, tiempo en que recibía las apariciones de Jesús, y que completó el 22 de febrero de 1931 para documentar los detalles de la imagen que Jesús le reveló.

Aparece también en el diario que Jesús le confesó que los dos rayos que aparecerán en la imagen, y que Faustina grabó en su mente durante la presencia real de Jesús, significaban la Sangre y el Agua.

  • El rayo pálido simboliza el Agua que justifica y purifica las almas.
  • El rayo rojo representa la Sangre que es la vida de las almas.

Ambos rayos brotaron de las entrañas del mismo Jesús, en el momento en que su Corazón agonizante fue abierto en la cruz por la lanza. Agregó sor Faustina en su diario:

Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la mano justa de Dios

(Diario, 299).

Fue una tarea ardua para sor Faustina la obra que le encargara el Señor Jesús, pues no era factible para ella en términos humanos realizarla, porque no tenía conocimientos básicos de creación artística.

Sin embargo, su deseo ferviente era para cumplir con la Voluntad de Dios por lo que intentaba pintar el cuadro sola, pero sin resultados.

El Señor en cada aparición la apremiaba. Además, se tuvo que enfrentar a la desconfianza de los confesores y los superiores, que ponían en duda su revelación. Esto le ocasionaba gran sufrimiento personal.

Durante los tres años que permaneció en Plock y en Varsovia, se mantuvo siempre presente ese incumplido deseo del Señor Jesús. Esto le hizo sentir la relevancia de la misión asignada y la importancia que revertía el cuadro en los Planes Divinos.

Igualmente, le acotó el Señor que:

Has de saber que, si descuidas la cuestión de pintar este cuadro y de toda la obra de la Misericordia, el día del juicio responderás por un gran número de almas”.

Así lo reflejó en el Diario, en 154.

Luego de profesar sus votos perpetuos, el 25 de mayo de 1933 Faustina fue trasladada a la casa conventual de Vilna. Allí encontró finalmente apoyo de su confesor y director espiritual, el Padre Michal Sopocko.

Gracias a las gestiones del padre Sopocko, pudo Faustina a principios de 1934 en Vilna, en la región de Vilnius, Lituania, encargar el cuadro de Jesús Misericordioso al pintor Eugeniusz Kazimirowski, a quien el padre conocía en virtud de que ambos vivían en el mismo lugar y el estudio de Kazimirowski estaba en la misma vivienda.
Corona de la misericordia
Pintor Eugeniusz Kazimirowski

El Jesús Misericordioso de Kazimirowski

Luego de conocer los pormenores del cuadro requerido, el pintor se organizó para llevarlo a cabo. El padre Michal Sopocko le transmitió de manera parcial al pintor la misión encomendada sor Faustina y le exhortó guardar el secreto.

Siendo una persona comprometida con su trabajo y además muy apreciado y muy culto, renunció a su propia concepción artística para trabajar de lleno con el encargo de sor Faustina. Ella acudió al estudio del pintor por lo menos una vez a la semana, durante medio año, para dar instrucciones y corregir imprecisiones.

Durante el tiempo que duró el proceso de pintar el cuadro, el padre Sopocko participó activamente en el mismo, por lo que se le considera fundador de la obra y quien, además, a petición del pintor, posó para el cuadro vistiendo un alba.

Corona de la misericordia
Padre Michal Sopocko

Según lo reporta Faustina en el diario, las cuestiones discutibles se las encomendaban al mismo Señor, quien las resolvía (Diario 299; 326; 327; 344).

Al respecto cabe señalar la muy significativa conversación que mantuvo sor Faustina con Jesucristo, según reseñó en su diario, sobre el cuadro pintado.

Fue una conversación que surgió porque cuando estaba en el taller del pintor y veía el cuadro que hacía, le parecía que no era tan bello como lo es Jesús.

Según sus palabras, eso la entristecía mucho, sin embargo, eso lo ocultó profundamente en el corazón, pues quería finalizar la obra y cumplir con el mandato divino.

En una ocasión que tuvo que volver sola a su casa, pues la Madre Superiora se quedó en la ciudad para arreglar algunos asuntos, decidió primero dirigirse a la capilla, en la cual no pudo más que llorar, diciéndole al Señor:

¿Quién te pintará tan bello como Tú eres? De repente oí estas palabras: No en la belleza del color, ni en la del pincel, está la grandeza de este cuadro, sino en Mi gracia

(Diario, 313).

En muchas ocasiones el Señor Jesús se apareció a sor Faustina de la misma forma como aparece en el cuadro (Diario 473; 500; 851; 1046; 1565). Igualmente, varias veces exigió que ese cuadro debía ser compartido exponiéndolo para la adoración pública.

Con ello demostró el Señor que aceptaba la imagen pintada y la santificaba con su viva presencia.

Por los seis meses siguientes Sor Faustina acudió al estudio del pintor para dar las debidas instrucciones y los detalles del aspecto que el cuadro debía reflejar.

Casa donde pintaron el primer cuadro de Jesús Misericordioso

Al respecto, el padre Sopocko fue quien resultó de mucha ayuda y se ocupó de que el cuadro fuese pintado tal cual sus indicaciones.

Se invirtieron seis meses en pintar el cuadro y una vez finalizado, el padre Sopocko se esmeraba por encontrar la mejor manera de incorporar el texto al cuadro sin que interfiriera con la imagen de Jesús.

Escribió Faustina que oró pidiendo al Señor orientación y que la iluminara para hacer cumplir sus deseos en cuanto al cuadro.

Según la hermana, Jesús, en sus apariciones, siempre le recordaba lo que le transmitió la primera vez de que las palabras “Jesús, en Ti confío” debían se destacar en la imagen (Diario, 327).

Tal como pidiera el Señor Jesús, de acuerdo con lo dicho a Sor Faustina, el padre Sopocko solicitó el debido permiso para colgar el cuadro en la Iglesia de San Miguel en Vilna, de la que él era rector.

Iglesia de San Miguel en Vilna

Desde el 26 al 28 de abril de 1935 se llevaron a cabo las últimas celebraciones del Jubileo de 1900 años que cumplía la Redención del Mundo en la Puerta del Amanecer en la ciudad de Vilna. Se aprovechó, entonces, que por intercesión del padre Sopocko se adorara por primera vez la imagen del Misericordioso por una gran cantidad de fieles asistentes al evento. Todos se dirigían y oraban ante el Señor.

Esta celebración tuvo lugar el primer domingo después de la Pascua, en la cual el padre ofició la homilía y sor Faustina participó en ella. Todo tal cual Jesús lo había exigido.

Señaló Faustina en su diario que por tres días se expuso la imagen en un ventanal de la capilla de la Puerta del Amanecer desde donde se podía ver desde muy lejos, recibiendo la veneración de todos los presentes.

Se pudo, en ese entonces, celebrar la solemnidad de cierre de este Jubileo, siendo el décimo noveno centenario de la Pasión del Salvador. Al respecto, escribió Faustina que:

Ahora veo que la obra de la Redención está ligada a la obra de la misericordia que reclama el Señor

(Diario, 89).

Según lo expresado por la hermana en el diario, que ella percibió, en ese momento, un movimiento vivo de la mano de Jesús trazando una gran señal de la cruz, como bendiciendo a todos.

de que trata el video

Prosiguió la hermana en su relato que cuando se habló de la Misericordia del Señor, la imagen tomó una apariencia viva haciendo que sus rayos llegaran a los corazones de todos los presentes, aun cuando no con igual intensidad. La hermana exclamó que su alma se llenó de alegría viendo la gracia que Dios derramaba (Diario, 417).

En el diario, Faustina también nos habla de cuando finalizó el servicio religioso, el sacerdote tomo al Santísimo Sacramento para impartir la bendición y ella señaló que vio a Jesús allí con la misma postura que la de la imagen bendiciendo a todos y desde allí a todo el mundo.

Todas estas experiencias que tuvo sor Faustina durante la celebración de la capilla de la Puerta del Amanecer le indicaron que era la señal y cumplimiento de las gracias que ya Nuestro Señor le había anunciado, lo que consideró una evidencia pública de la gran fuerza de la Divina Misericordia.

Posteriormente, el 4 de abril de 1937, el Arzobispo Romuald Jalbrzykowski de Vilna, concedió el permiso para que el cuadro con la imagen del Salvador Misericordioso fuese llevado a la iglesia de San Miguel de esa ciudad, una vez que ya había recibido la aceptación de los expertos. En dicha iglesia, la imagen empezó a ser venerada cada vez con mayor ímpetu.

En 1941 el arzobispo Jalbrzykowski convocó una comisión de expertos de estudio de la imagen, la cual afirmó que:

El cuadro constituye una obra de arte

y un ejemplo de arte contemporáneo religioso de valor.”

Esta confirmación se incluyó como parte del Protocolo de la Comisión de Evaluación y Conservación del Cuadro de Jesús Misericordioso en la Iglesia de San Miguel de Vilna, que fue firmado el  27 de mayo de 1941 por expertos en temas religiosos como el Profesor de Historia del Arte Dr. M. Morelowski, Profesor de Dogmática padre Dr. L. Puchaty y el Conservador padre Dr. P. Sledziewski.

Más adelante, el padre Sopocko recibió una correspondencia de sor Faustina diciendo que Dios le había hecho saber su satisfacción por lo realizado.

Esto la llevó a la oración más intensamente y a sentirse más cerca de Dios con mayor paz por la totalidad de la obra cumplida.

Se refirió también la hermana a las pequeñas imágenes copia de la original, que la gente compra y de las cuales poco a poco se puede percibir también la gracia de Dios que fluye de esa fuente.

No son imágenes perfectas, ni bonitas, pero las compran pues les atrae la gracia del Señor que la gente siente de ellas. Esta es información obtenida de un fragmento de la carta que ella enviara desde Cracovia el 21 de febrero 1938.

La acción comunista

En 1948 es clausurada la Iglesia de San Miguel por orden del gobierno comunista y el cuadro, sin el marco que tenía la placa con el texto fue comprado de manera secreta al empleado lituano encargado de liquidar todo lo que había en el templo.

Corona de la misericordia
Cuadro pintado en presencia de María Faustina

Esta compra la hicieron una mujer polaca y una lituana, quienes sabían a lo que se exponían si se enteraban las autoridades soviéticas.

La imagen fue llevada enrollada por estas mujeres a un desván donde iba a permanecer resguardada hasta que pasase el peligro, para entregarla después a la Iglesia del Espíritu Santo, donde ya se encontraban parte del mobiliario de la iglesia cerrada.

El párroco de esta iglesia, el padre Jan Ellert, no le interesó guardar el cuadro, por lo que al año siguiente, en 1949, el padre Józef Grasewicz, quien era amigo del padre Sopocko, se lo llevó a la parroquia en Nowa Ruda, en donde permaneció por 40 años, a pesar de los muchos cambios en la administración de la iglesia.

Fue en el año de 1970 que las  autoridades comunistas locales de Nowa Ruda tomaron la decisión de convertir a esta iglesia en un almacén. El cuadro que estaba colgado en la parte superior, como algo sin importancia, se quedó en la iglesia abandonada.

Este cuadro fue siempre motivo de preocupación para el padre Sopocko, que en esos momentos residía en Polonia y no podía volver a Vilna, en Lituania. Pidió por ello al padre Grasewicz que lo llevara a algún otro sitio seguro.

De manera secreta llegó la petición de que se colgara en la iglesia de la Puerta del Amanecer, en donde fuera su primera exposición de adoración pública.

Sin embargo, la petición fue transmitida apenas en 1982, cuando ya el padre Sopocko había fallecido.

Por ello, el vicario de la Puerta del Amanecer de esa época, el padre Tadeusz Kondrusiewicz le pareció arriesgada esta idea y propuso se colgara, más bien, en la iglesia de Espíritu Santo, cuyo párroco, el padre Aleksander Kaszkiewicz, quien en un primer momento no estuvo de acuerdo, pero lo consintió luego con desgano.
Iglesia del Espíritu Santo en Vilna

Es por ello que el padre Grasewicz tomó la decisión de que el cuadro volviera a Vilna.

Con la finalidad de evitar situaciones peligrosas, se sustituyó el cuadro original por una copia, en una noche de noviembre de 1986, sin que la gente de Nowa Ruda se enterase, ya que tenían por costumbre desde hacía mucho tiempo reunirse en la iglesia abandonada para rezar.

Se hizo entonces el traslado del lienzo con la ayuda de las hermanas de la Madre Misericordiosa, que pertenecían a la Puerta del Amanecer y que sabían del secreto. Se retiró el bastidor del lienzo, se enrolló y la misma noche fue llevado hasta Grodno y luego a la Iglesia de Espíritu Santo de Vilna.

Para poder volver a colocar la imagen en el altar, el cuadro tuvo que ser repintado y reparados los daños por orden del padre Kaszkiewicz.

Esto hizo que se desvirtuara el aspecto de la cara del Señor Jesús y deformó el mensaje visual de la imagen. Además, se le añadió una frase en rojo: “Jesús en Ti confío”.

Asimismo, para poder hacer coincidir el cuadro con el hueco en el altar, se tuvo que doblar en la parte inferior del lienzo, y en la parte superior agregar una pieza en forma de oval.

Por supuesto, estos cambios no estaban en las indicaciones de composición artística que se hicieron en 1934 al artista Kazimirowski, siguiendo las instrucciones de sor Faustina y padre Sopocko.

Dichas alteraciones notablemente redujeron el valor original de la obra.

Luego el cuadro que fue renovado en el año 2003 se hizo con una nueva inscripción de JESÚS, EN TI CONFÍO se mantuvo en la Iglesia de Espíritu Santo hasta septiembre de 2005.

Siendo el 18 de abril de 2004, se hizo una re-consagración en la que la iglesia de la Santa Trinidad de Vilna pasó a Santuario de la Misericordia Divina, por orden del obispo metropolitano de Vilna, Audrys Juozas Backis durante la Fiesta de la Divina Misericordia.
Santuario de la Divina Misericoridia

Más adelante, en septiembre de 2005 se colocó en el Templo el primer cuadro realizado de Jesús Misericordioso.

A la par de este ceremonial, se ordenó a la Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso que se orara en ese Santuario.

Luego, por orden del Metropolitano se hizo la asignación como sede de esta Congregación, la casa donde había sido pintada la primera imagen de Jesús Misericordioso, la cual fue adaptada a los requerimientos de la Congregación y gracias a la generosidad de los donadores.

Debemos acotar que cuando se expuso el primer cuadro de Jesús Misericordioso en 1987 no hubo mayores manifestaciones de adoración en la Iglesia de Espíritu Santo en Vilna ni de particulares del lugar, ni de peregrinos, ni de autoridades eclesiásticas.

Esto se debió a la falta de las condiciones apropiadas para exponerlo lo que generó más cambios negativos sobre este aspecto.

Finalmente, fue en julio de 2001 que la Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso, con el consentimiento del padre Miroslaw Grabowski, párroco de la iglesia de Espíritu Santo, abrió su nueva sede en Vilna y con la aprobación de la curia de la ciudad. Esto permitió dar mayores cuidados al cuadro que era único e invaluable.

Esta Congregación ha dedicado mucho esfuerzo por largo tiempo para difundir esta primera imagen de Jesús Misericordioso, que se creó en aquel ambiente de Divino milagro de oración y sufrimiento por parte de sor Faustina.

Sucedió en abril de 2003 que por iniciativa y las gestiones puntuales y contundentes de las hermanas, que el cuadro pudo ser sometido a una restauración profunda, la cual tuvo lugar en la capilla del convento de las hermanas en Vilna.
Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso

Gracias a la restauración se eliminaron del cuadro todas las repinturas, las manchas ocasionadas por efecto de la humedad y por pruebas de retirarlas con sustancias químicas, se logró la debida reparación de los daños producidos en la obra. De allí, que el cuadro, a consecuencia de la restauración, recuperó en gran medida su aspecto original.

Se dice que hubo que emplear pegamento para poder resarcir algunas roturas sufridas por el lienzo. También se buscó eliminar las huellas de los clavos que quedaron cuando se retiró el lienzo del bastidor.

Igualmente, se pudo reponer el doblamiento que se hizo en su parte inferior en 1987, que fue de unos cuatro centímetros con la idea de ajustarlo a las medidas del nicho del altar de la Iglesia del Espíritu Santo.

Todos estas deformaciones se han convertido en rasgos particulares del cuadro, aunque muchos de ellos no se ven en la imagen expuesta.

En marzo de 2004, se llevó a cabo, por iniciativa de los organizadores y fundadores de la conservación del cuadro iniciada en 2003, de parte de la Fundación de los Apóstoles de Jesús Misericordioso de Lódz, en la Iglesia de Espíritu Santo de Vilna, una sesión fotográfica profesional con la finalidad de documentar el cuadro.

De allí surgió la idea de hacer copias a partir de las diapositivas de 20 cm de la primera imagen de Jesús de la Misericordia, las cuales distribuidas y facilitadas para la evangelización pública.

Ahora bien, a pesar de la minuciosa conservación que se hace, el estado del cuadro ha empeorado por el deterioro a que fue expuesto y por el transcurrir del tiempo.

Se tenía previsto que el cuadro se expusiera en ciertas condiciones apropiadas, de acuerdo con las indicaciones que estableció el restaurador, pero no siempre se cumplen.

La conservadora de obras de arte y licenciada de la facultad de Bellas Artes de la Universidad Copérnico en Torun, Polonia, Edyta Hankowska – Czerwinska de Wloclawek, Polonia, conservó el cuadro por cierto tiempo para lograr restaurar sus condiciones originales.

Posteriormente, el 3 de agosto de 2009 la conservadora Hankowska-Czerwiska realizó en el Santuario de la Misericordia Divina de Vilna, una inspección periódica por un tiempo del estado del cuadro.

 El Jesús Misericordioso de Hyla

Luego de la creación y consagración del cuadro del pintor Kazimirowski, se realizó otra obra en Cracovia Lagiewniki, Polonia, y que, en general, es muy similar al original.

Fue realizado por el artista Adolf Hyla, quien quería pintar un cuadro para regalarlo a la capilla del convento de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, en agradecimiento por el salvamento hecho a sus familiares debido a los accidentes de guerra.

Pintor Adolf Hyla

Al respecto, las hermanas de la congregación le hicieron la propuesta de que pintara a Jesús de la Misericordia. Para ello le mostraron un modelo del primer cuadro de Kazimirowski, así como la descripción que había hecho Faustina en su diario.

No obstante, el pintor realizó la obra según su propia inspiración.

Esta imagen fue muy difundida y es la que más se conoce hoy en día, y gracias ello se pudo proteger la que pintó Kazimirowski para evitar fuera destruida por el régimen comunista.

Esto fue en el año 1943, luego de cinco años del fallecimiento de la hermana sor Faustina y diez años después de la creación del primer cuadro de Jesús de la Divina Misericordia.

Se dice que como el cuadro regalado por Hyla no se ajustaba a las medidas del altar de la capilla de las hermanas, la madre Irene Krzyzanowska solicitó se hiciera otro cuadro.

Este último fue consagrado en 1944 y se instaló en la capilla del convento en Cracovia, donde permanece hasta la fecha de hoy. Este cuadro se distinguía porque mostraba a Jesús con un prado con arbustos en el fondo.

A solicitud del padre Sopocko este fondo fue modificado en 1954, cubriéndolo con pintura oscura y colocando un suelo bajo los pies de Nuestro Señor Jesús.

En cuanto al cuadro de agradecimiento de Hyla, el mismo fue expuesto en la iglesia parroquial del Corazón Divino en Wroclaw en Polonia, la cual está relacionada con la Casa de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial el primer cuadro de Jesús Misericordioso pintado por Kazimirowski permaneció en el territorio de la Unión Soviética.

Allí, muchas personas se vieron en la necesidad de ocultar su fe en Dios por decenas de años debido a las persecuciones que se hacían a los católicos. Incluso el cuadro tuvo que permanecer escondido, así como se mantenía también en secreto su particular origen.

Mucho se ha señalado que fue apropiado que en Polonia se divulgara otro cuadro, pues ello contribuyó a que se dispersara la atención de la imagen milagrosa original que se creó por inspiración de Santa Faustina, con lo cual se logró salvarla de su destrucción. Este cuadro fue denominado en 1993 por el san Juan Pablo II como la Imagen Santa.

Asimismo, se ha dicho que el cuadro pintado por Adolf Hyla ayudó en gran medida a que se difundiera el culto de la Misericordia Divina. Este hecho ha sido confirmado por testimoniales de gracias recibidas.

No obstante, el valor del primer cuadro de Kazimirowski no se vio disminuido por la popularidad obtenida por el de Hyla.

Luego de tanto tiempo transcurrido, éste pudo ser expuesto de manera digna en el altar central del Santuario de la Misericordia Divina en Vilna, en el que recibe justa veneración y oraciones de hermanas y peregrinos que acuden verlo.

Novena de la corona de la misericordia

Esta novena es recomendada a ser rezada con la misma devoción que nos produce la coronilla o rosario de la misericordia.

Se puede rezar a cualquier hora, sin embargo, de acuerdo con lo indicado por Faustina en su diario de parte de nuestro Señor, resulta más convenientes recitarla durante los nueve días anteriores a la Fiesta de la Misericordia, antes del Domingo de Resurrección.

Esto es porque el Señor nos prometió que a las almas que así lo hicieren se les concederá toda clase de gracias en esa fecha, según se expresa en el diario, 796.

Se hace esta novena por intenciones propias o también se puede ofrecer por las intenciones diarias dictadas por nuestro Señor a María Faustina.

Se dice que se debe comenzar preferiblemente el Viernes Santo, aun cuando es válido hacerlo en cualquier época.

Se sugiere que sería muy apropiado haberse confesado el Domingo de la Misericordia y comulgar ese día domingo.

[/su_note]Específicamente Nuestro Señor encomendó a Faustina que durante estos nueve días se lograra reunir a la mayor cantidad de almas para que en esa ocasión especial se dirigieran al manantial de su Misericordia, en donde a todos les espera fortaleza, refugio y cualquier gracia que necesiten en la vida, sobre todo en la hora de la muerte.[/su_note]

Todos los días debía implorar al Padre gracias para esas almas en atención a los méritos de su amarga Pasión.

A continuación, les indicaremos cómo rezar la novena.

Primer día

Se pide este primer día por todo el género humano, sobre todo por los pecadores, que más requieren de perdón.

  • Se hace una plegaria a Jesús Misericordioso, quien es compasivo con todos nosotros.
  • Se pide perdón por los pecados.
  • El Señor nos redime de a todos por igual de los pecados, gracias a la confianza que se demuestra hacia su Bondad infinita.
  • Se hace la siguiente oración:

“Padre Eterno!

Vuelve Tu compasiva mirada hacia todo el género humano y en especial hacia los pecadores, 

todos unidos en el Piadosísimo Corazón de Jesús.

Por los méritos de tu Pasión, muéstranos Tu misericordia,

para que alabemos la omnipotencia de Tu misericordia,

por los siglos de los siglos.

Amén.”

Se finaliza con la Corona de la Divina Misericordia.

Segundo día

En este día se reza por las almas de los sacerdotes y religiosos.

Jesús Misericordioso nos trae su infinita Bondad y te pedimos llenes de gracia sobre todo a las almas religiosas consagradas a Ti de manera que lleven a cabo obras dignas de Tu Misericordia para Tu Gloria y que todos las que las vean, glorifiquen al Padre.

Se recita la oración:

«Padre Eterno, mira al grupo elegido por tí para llevar a cabo tu digna obra.

Son las hacia las almas de sacerdotes y religiosos.

Te pedimos los llenes de fortaleza de Tus bendiciones.

Por el amor del Corazón de Tu Hijo, dales Tu poder y Tu luz,

para que guíen a otros en el camino de la salvación y que para tu Gloria te alaben por los siglos de los siglos.

Amén.»

Se reza la Corona de la Divina Misericordia al final.

Tercer día

Se reza este día pidiendo por todas las almas devotas y fieles.

Se implora al Misericordioso Jesús, distribuya sus gracias y Su misericordia entre todos. Se le exhorta acogernos el seno de Tu Compasivo Corazón y que no permita que salgamos nunca de él. Le imploramos esta gracia por su Amor. Luego de orar se eleva la siguiente oración:

“Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada hacia las almas fieles,  que temen y alaban a Tu Hijo.

Por los méritos y dolores de Su Pasión, concédeles Tu bendición y tenlos siempre bajo Tu tutela.

¡Qué nunca renieguen de Su amor o pierdan el tesoro de nuestra santa fe,

sino que, con todos los Ángeles y Santos, glorifiquen tu misericordia por los siglos de los siglos.

Amén.”

Se hace al final la Corona de la Divina Misericordia.

Cuarto día

En este día se hace por los que no creen y por los que todavía no conocen la Divina Misericordia.

Se exhorta al Piadosísimo Jesús, Luz del género humano, que reciba en la morada de Tu corazón lleno de compasión, a las almas de aquellos que todavía no creen en Él, o que no le conocen.

Se le ruega al Jesús Misericordioso que envíen sus rayos iluminadores, plenos de Su gracia, para le sigan y enaltezcan Su maravillosa Misericordia, para que no se alejen de Su corazón desbordante de piedad. Se reza la oración a continuación:

“Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada a las almas de aquellos que no creen en Tu Hijo,

y a las de aquellos que todavía no te conocen,  

pero que están presentes en el Corazón Bondadoso de Jesús.

Guíalos hacia la luz del Evangelio.

Estas son almas que no saben de la gran felicidad que es amarte.

 Concédeles que también ellos disfruten de Tu Generosidad y Misericordia

 por los siglos de los siglos.

Amén.”

Terminar con la Corona de la Divina Misericordia.

Quinto día

Se reza el quinto día de la novena por las almas de nuestros hermanos separados.

Se eleva al Misericordioso Jesús esta plegaria para invocar Su Bondad y le conceda Su Luz a estos hermanos que se han desviados de Tu Camino. Se le implora al Señor que no niegue Su luz y Atención a aquellos que están en la búsqueda. Se le pide que reciba en Su seno pleno de piedad a las almas de nuestros hermanos separados. Se le ruega los encamine con la ayuda de Su Luz hasta lograr la unidad plena de la Iglesia, y que no permita se aleje del refugio de Su Compasivo Corazón, que todo amor.

“Padre Eterno,

te pedimos hoy vuelvas Tu Mirada Piadosa  hacia las almas de nuestros hermanos separados,

sobre todo, hacia aquellas que han malgastado Tus Bendiciones  y han abusado de Tus Gracias.

Te pedimos los guíe son Tu Luz para que abandonen el camino de la oscuridad

y se cobijen en Tu Misericordioso Corazón.

Te imploramos no mires sus culpas y errores, sino el amor que Tú le puedes inspirar.

Haz que te glorifiquen por Tu gran Misericordia por los siglos de los siglos.

Amén.”

Se termina con la Corona de la Divina Misericordia.

Sexto día

Se hace la novena por las almas mansas y humildes y las de los niños pequeños.

Se eleva a Jesús Misericordioso esta plegaria para que nos inspire a cumplir con lo que Él dijo: «aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón«. Se ruega porque Él acoja en Su Bondadoso Corazón de desbordante piedad a todas aquellas almas mansas y humildes, y, en especial, las de los niños pequeños.

Se pide por ellas pues son las preferidas del Padre Eterno Celestial. Son almas sencillas, frescas que inspiran paz a los que con ellas comparten.

Por ello se hace esta petición para que derrame Sus Bendiciones y las proteja de todo mal. Ellas se refugian en el Piadosísimo Corazón de Jesús para Su Gloria. Rezamos por ellas con la oración:

“Padre Eterno,

hoy te pedimos vuelvas Tu Mirada llena de misericordia hacía estas almas mansas,

 hacia estas almas humildes y hacia los niños pequeños

que se refugian en Tu Seno del corazón desbordante de piedad de Jesús.

 Estas almas se asemejan a Tu Hijo Amado.

Por ello imploramos Tu Misericordia y Bondad hacia ellas

 que están indefensas sin Tu Amor.

Te suplicamos, por el amor que Te inspiran estas almas

que las bendigas y sean dignas hijas de Ti, para alabarte

 por los siglos de los siglos.

Amén.”

Se hace al final la Corona de la Divina Misericordia.

Séptimo día

Se pide por todas las almas que veneran especialmente la Misericordia Divina.

Al Jesús Misericordioso, cuyo Corazón es el Amor puro, se le suplica que reciba en Su Corazón Piadosísimo las almas de todos aquellos que de una manera especial le alaban y honran Su Grandeza. Ellas son poderosas gracias al poder de Dios mismo.

Están siempre dispuestas, a pesar de las dificultades y aflicciones, seguir a tu lado, confiadas en Tu Misericordia y siempre unidas a Tu Amor ¡oh Jesús!

Te exhortamos, por ello, que no sean juzgadas con severidad, al contrario que sea Tu Divina Misericordia la que las acoja cuando llegue el momento de partir de esta vida. Elevamos esta oración por ellas:

“Padre Eterno,

hoy rogamos por las almas que te alaban y honran gracias a Tu Infinita Misericordia,

que refugian en el Piadoso Corazón de Jesús.

Estas son almas que viven día a día el Evangelio  a través de sus obras de misericordia y caridad.

Están siempre de alegría en su corazón,

entonan cánticos de alabanza a Ti, exaltando Tu misericordia.

Te suplicamos, Señor, por ello que les muestres Tu Misericordia,

Deseamos que se cumpla en ellas la promesa hecha por Jesús,

que aquellas almas que le veneraron durante toda su vida serán asistidas por Él a la hora de la muerte,

pues ellas son su gloria.

Amén.”

Se finaliza con el rezo de la Corona de la Divina Misericordia.

Octavo día

En este día se pide por las almas que estén en el Purgatorio.

Se aclama al Jesús Misericordioso y se le exhorta derrame Su Misericordia sobre todas aquellas almas del Purgatorio, que claman por el perdón de sus culpas y esperan clemencia para ellas. Oramos también con la novena a las benditas almas del purgatorio.

Imploramos porque el manantial de Sangre y Agua que surgió de su corazón elimine las llamas purificadoras para que, también allí, el poder de Tu misericordia, sea glorificado. Se hace la oración:

“Padre Eterno,

te imploramos vuelves Tu Dulce y Piadosa Mirada  a estas almas que padecen en el Purgatorio

 y que Jesús las acoja en Su Compasivo Corazón.

 Te suplicamos, hoy, por Tu Dolorosa Pasión  y por toda la amargura que anegó Tu Sacratísima Alma,

les muestres Tu Misericordioso Corazón y les conceda la paz que esperan.

Te rogamos no los mires de otro modo, sino sólo a través de Tus Heridas.

Porque creemos firmemente en Tu bondad y Compasión Infinitas.

 Amén.”

Rezar al final la Corona de la Divina Misericordia.

Noveno día

Se reza este día de novena por las almas tibias

Se le implora al Piadosísimo Jesús que reciba a las almas enfermas de tibieza y que sea el puro amor de Tu Bondadosa Alma el que encienda de nuevo la llama de Tu Luz en sus corazones y se aleje de ellas la indiferencia, el desgano y el desinterés. ¡Oh, Jesús!, Tú que eres todo compasión, ejerce con la omnipotencia Tu Misericordia sobre ellas y atráelas hacia Ti, que eres llama de amor viva y arda en ellas Tu Santo Fervor. Por ellos elevamos esta oración al Padre:

“Padre Eterno,

te rogamos mires con ojos misericordiosos a estas almas que,

a pesar de todo, Jesús, Tu Amado Hijo,

cobija en Su Corazón lleno de piedad.

Padre de Misericordia,

imploramos, por las tres largas horas de agonía  en la Cruz de Jesús,

que socorras a estas almas para que te glorifiquen por Tu misericordia Infinita,

 Amén.”

Al terminar se reza la Corona de la Divina Misericordia.

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