La Virgen Milagrosa es una de las advocaciones más populares entre los feligreses católicos a quien se elevan distintos tipos de oraciones. Aprenderemos en este post algunas de ellas, así como algo de su historia.
Indice De Contenido
- 1 Oración a la Virgen de la Milagrosa
- 2 Oraciones para casos difíciles
- 2.1 De consagración a la Milagrosa
- 2.2 Para obtener un favor especial
- 2.3 Por la sanación de un enfermo
- 2.4 De agradecimiento por gracia concedida
- 2.5 Para pedir un milagro
- 2.6 Por los niños
- 2.7 Por la conversión de un pecador
- 2.8 Oración para el amor
- 2.9 Oración a la medalla de la Virgen Milagrosa
- 2.10 De san Juan Pablo II
- 3 Algo de su historia
Oración a la Virgen de la Milagrosa
Las oraciones que los fieles devotos hacen a la Virgen María se destacan por ser puntuales, contundentes y cargadas de mucho fervor.
En ellas, no solo le pide por la concesión de algún o solución de alguna necesidad, sino que también le agradecen por los favores recibidos y para honrarla como su Madre Santa.
De las innumerables plegarias a esta advocación, revisaremos las más populares relacionadas con casos difíciles. Veamos.
Oraciones para casos difíciles
De consagración a la Milagrosa
«Postrado ante ti, ¡oh Virgen de la Medalla Milagrosa!
Después de saludarte en el augusto misterio de vuestra concepción sin mancha,
te elijo, desde ahora y para siempre, como Madre, Abogada, Reina y Señora de todas mis acciones».
«Eres Protectora ante la majestad de Dios, por lo que te prometo, Virgen Purísima, no olvidarte jamás».
«También te prometo promover entre los que me rodean Tu Amor».
«Recíbeme, Madre Tierna, desde este momento y sé para mí el refugio y sostén a la hora de la muerte».
Amén.
Para obtener un favor especial
«¡Oh María, consuelo de cuantos te invocan!
Escucha la confiada oración que en mi necesidad elevo al trono de Tu Misericordia».
«¿A quién más podré recurrir mejor que a Ti, Virgen Bendita, que sólo respiras dignidad y clemencia,
que eres dueña de todos los bienes de Dios y sólo piensas en difundirlos a tus devotos?
Sé, pues, mi amparo, mi esperanza en esta ocasión; y ya que devotamente pende de mi cuello la Medalla Milagrosa,
prenda inestimable de Tu Amor, concededme, Madre Inmaculada, la gracia que con tanta insistencia te pido».
Por la sanación de un enfermo
Los enfermos son protagonistas principales de las plegarias que se hacen a la Milagrosa, gracias a las cuales muchos han logrado sanar sus males y restituir su salud. A continuación, una muestra de esta plegaria. También se puede rezar la Oración a la Virgen de la Medalla Milagrosa por salud.
«¡Oh María, sin pecado concebida!
Cuya inmensa bondad y tierna misericordia no excluye el alivio
de este amargo fruto de la culpa que se llama enfermedad de la cual es con frecuencia víctima nuestro miserable cuerpo».
«¡Oh Madre piadosa!
A quien la Iglesia llama confiada ¡Salud de los enfermos! Aquí me tienes implorando Tu favor».
«Lo que tantos afligidos obtenían por la palabra de Tu Amado Hijo Jesús,
espero obtenerlo yo, este querido enfermo, que se aferra la Tu Medalla».
«Qué su eficacia, tantas veces probada y reconocida en todo el mundo,
se manifieste una vez más: para que cuantos seamos testigos de este nuevo favor vuestro,
podamos exclamar agradecidos: La Medalla Milagrosa le ha curado».
De agradecimiento por gracia concedida
«¡Oh dulce y gloriosísima Virgen María!
He dirigido a Ti mis humildes súplicas y he conocido por experiencia que nunca se te invoca en vano».
«Qué Tus ojos miran complacidos a quienes se postran ante tu imagen,
Qué Tus oídos están atentos a nuestras plegarias,
Qué Tus manos vierten bendiciones sobre el mundo entero y, en particular,
sobre los que llevan con confianza la Medalla Milagrosa».
«¿Cómo poderte pagar, Madre Inmaculada, tanto favor?
De ningún modo mejor que proclamando Tu bondad y difundiendo por todas partes Tu Bendita Medalla,
Amén».

Para pedir un milagro
«¡Oh madre piadosa!
Amada Virgen Milagrosa;
Protectora de los menos afortunados
Y atenta madre de que los necesitamos de un milagro.
Solo tú eres la que otorga vida y por eso, como fiel devoto,
Yo acudo hoy en tu nombre para pedir un socorro
Ayúdame en esta situación
qué me embarga y no dejes que mi fe
se vea menoscabada por esto.
Dame infinita fuerza.
Amén».
Los más pequeños también han sido ofrecidos en oración a la Milagrosa para que les conceda protección. Aquí un ejemplo.
Por los niños
«Querida Virgen de la Milagrosa, Santa madre mía que alumbra los primeros
pasos que doy en esta vida.
Guía de mis acciones infantiles y benevolente protectora de mi alma.
Este día, amada Virgen, deseo agradecerte por todo aquello que tú me has concedido
Y en especial por ese cariño que me otorgan mis padres.
Te ruego que me hagas siempre una mejor persona para que yo pueda crecer según los
Designios de Dios.
Amén».
Por la conversión de un pecador
«¡Oh Virgen Inmaculada!
Camino cierto por donde pueden los pecadores llegar al reino de Dios.
Guía a la conversión de este infeliz que eficazmente encomendamos a Tu Auxilio.
Ilumina su inteligencia con los rayos de luz divina que proyecta Tu Medalla,
para que conozca la vida peligrosa que lleva, la inmensa desventura en que vive alejado de Dios y
el terrible castigo que le espera.
Deja sentir Tu influencia sobre su corazón para que llore la ingratitud con que mira a Dios,
Acógelo en Tus brazos, ¡oh Virgen Purísima! y arráncalo del cautiverio del pecado
y condúcelo al reino de la luz, de la paz y de la divina gracia».

Oración para el amor
«¡Santa Madre de la Milagrosa!
Asidera de amor celestial propagado por el Santo Padre de los cielos.
Hoy elevo esta plegaria a lo alto para que logres invadirme de ese sentimiento
puro que es el eje de la palabra sagrada.
No dejes que el odio invada mi alma
Y procura que el amor arrope mi seno y que pueda
Yo hacerlo distribuir entre los que se encuentren cerca de mí.
Amén».
Oración a la medalla de la Virgen Milagrosa
Para el culto y devoción de la Virgen Milagrosa se emplea la Medalla Milagrosa que fue revelada a la santa Catalina Labouré. A esta medalla se le atribuyen muchos milagros. Veamos un ejemplo.
«¡Oh María, sin pecado concebida, a través de tu Medalla Milagrosa
Te pido que ruegues por nosotros que acudimos a ti!
Santa madre de Cristo misericordiosa;
Reina y señora de mis actos y protectora mía
De la gracia del Santo Padre.
¡Oh caritativa Virgen nuestra!
No nos desampares en esta vida y vigila
Con auspicio los pasos que damos
Tus devotos en esta vida.
Cúbrenos con tu sagrado manto y haznos
Cada día unas mejores personas.
Amén».
El mismo san Juan Pablo II quiso honrar a la Virgen Milagrosa y entre sus múltiples escritos y plegarias, dejó la oración que a continuación les mostramos.
De san Juan Pablo II
«Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte Amén».
«Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Vos».
«Ésta es la oración que tú inspiraste, oh María, a santa Catalina Labouré, y esta invocación, grabada en la medalla la llevan y pronuncian ahora muchos fieles por el mundo entero».
«¡Bendita tú entre todas las mujeres! ¡Bienaventurada tú que has creído! ¡El Poderoso ha hecho maravillas en ti! ¡La maravilla de tu maternidad divina! Y con vistas a ésta, ¡la maravilla de tu Inmaculada Concepción!»
«¡La maravilla de tu fiat! ¡Has sido asociada tan íntimamente a toda la obra de nuestra redención, has sido asociada a la cruz de nuestro Salvador!»
«Te consagramos nuestras fuerzas y disponibilidad para estar al servicio del designio de salvación actuado por tu Hijo».
«Te pedimos que por medio del Espíritu Santo la fe se arraigue y consolide en todo el pueblo cristiano».
Algo de su historia
Cuenta la tradición que la Virgen Milagrosa se apareció a la santa Catalina Labouré el 27 de noviembre de 1830 en lo alto de la cúpula de una capilla de París y, también, durante sus oraciones de la tarde.

Tiempo después la capilla fue llamada Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, en cuyo altar se encuentra la imagen de la Virgen donde es venerada por los feligreses.

