Rosario de agradecimiento a la Virgen Rosa Mística

El rosario de agradecimiento que se reza a la Virgen María Rosa Mística se ha venido divulgando cada vez con más fervor por los favores que ella ha concedido a sus fieles devotos. Te presentamos en este post los misterios y las oraciones que componen este rosario y como rezarlo.

Rosario a la María Rosa Mística

La advocación de la Virgen de la Rosa Mística es conocida a nivel mundial en virtud de la gran cantidad de manifestaciones y particularidades de sus apariciones tales como lágrimas, escarchas, brote de sudor, así como por los tantos milagros que ha hecho.

En su imagen aparece con tres espadas o con tres rosas, según lo narrado por Pierina Gilli, a quien la Rosa Mística se le apareció en varias ocasiones. Por ello, le rezaba a la Virgen y al rosario al sagrado corazón de Jesús.

Las espadas o rosas de colores tienen un significado espiritual según le fue revelado a Pierina y es el siguiente:

La primera espada se refiere a la pérdida de la vocación religiosa y la rosa blanca representa al espíritu de oración.

La segunda espada está relacionada con la vida de pecado de personas que han sido consagradas a Dios y la rosa roja nos ofrece el espíritu de sacrificio para enmendar esos errores y pecados.

La tercera espada significa la traición de las personas que abandonan la fe religiosa y la rosa dorada o amarilla es la que simboliza el espíritu de penitencia.

Sus devotos siempre rezan sin cesar y con mucho fervor esta oración Rosa Mística que se le ha dedicado para solicitar su divina intercesión.

Rosario Rosa Mística

Esta oración guarda cierta similitud con el Santo Rosario en cuanto a estructura, más las oraciones difieren, así como las meditaciones. Veamos cómo es este rosario.

Misterios del Rosario a María Rosa Mística

A continuación conoceremos cada uno de los misterios del rosario que en oración sentida elevamos a la Virgen. En el rosario de la Rosa Mística se contemplan dos tipos de misterios; a saber:

  • Misterios de las siete alegrías
  • Misterios de los siete dolores.

Se describen seguidamente cada uno de estos misterios.

Misterios de las siete alegrías

Los días específicos para rezar estos misterios son lunes, miércoles, jueves, y sábados y son los siguientes:

Primer misterio

Este misterio nos refiere la preferencia que le concede la Santísima Trinidad sobre todas criaturas de Dios.

Segundo misterio

En este misterio se exalta la virginidad de Nuestra Santa Madre que la llevó al cielo por encima de los Ángeles y los Santos.

Tercer misterio

Se medita en este rezo el esplendor con el cual Nuestra Virgen Santísima brilla en los cielos gracias a la gloria que el Santo Padre le concedió.

Cuarto misterio

Se hace en este misterio el culto que todos los elegidos le rinden a la Rosa Mística como Madre de Dios.

Quinto misterio

Se medita en este rezo sobre la prontitud con la cual su Divino Hijo atiende a todos sus pedidos.

Sexto misterio

Se reza y medita sobre las gracias que sus servidores reciben de Jesús en la tierra, y nos habla de la gloria que le tienen preparada a la Rosa Mística en el cielo.

Séptimo misterio

Se medita sobre las virtudes que posee María Rosa Mística con la mayor perfección.

Alegrías de Maria Lunes, Miércoles, Jueves, Sábados y Domingos

Misterios de los siete dolores

Estos son los misterios en los que se conmemoran acontecimientos de pesar. Se rezan específicamente los días martes y viernes y son:

Primer misterio

Se medita sobre el momento de presentación de su Hijo frente al Templo, cuando oyó la profecía del viejo Simeón que decía: «Una espada de dolor atravesará tu alma».

Segundo misterio

En este misterio se medita y se reza por el momento cuando se vio obligada a huir a Egipto para poder escapar de la persecución que inició Herodes, quien quería matar a su Hijo Amado.

Tercer misterio

Se reza en este misterio para recordar cuando la Virgen angustiada buscó durante tres días a su hijo perdido, a quien finalmente encontró en el Templo de Jerusalén, luego de la visita en tiempo de Pascua.

Cuarto misterio

Se rememora cuando tuvo la amarga experiencia de ver a su Hijo Amado cargando en hombros la pesada cruz vía al Calvario para ser crucificado para la salvación de toda la humanidad.

Quinto misterio

Se medita y se reza por el momento cuando la Virgen vio a su Hijo ensangrentado y agonizando durante tres horas y tener que presenciar su último suspiro.

Sexto misterio

En este misterio se medita sobre el momento en el que su Amado Hijo es traspasado en el pecho con  una lanza y luego sufrir el dolor de ver bajarlo de la cruz y tenerlo en sus brazos ya muerto.

Séptimo misterio

Se medita y se reza por el momento en el que la Virgen contemplaba el cuerpo sin vida de su Divino Hijo acostado en el Sepulcro.

Rosario Rosa Mística

Ahora bien, para el rezo de estos misterios del rosario, según el día de la semana, se elevan las oraciones de la siguiente manera y con igual devoción que en la Oración de San Ignacio de Loyola.

Por la señal de la Santa Cruz

«En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo.  Amén».

Oración inicial

Te ofrecemos, Jesús Amado, la siguiente oración, postrados a tus pies.

Te ofrecemos también las lágrimas y sangre de tu madre bienaventurada, que estuvo siempre a tu lado amorosa y compasiva en tu vía-crucis.

Concédenos la gracia que requerimos de ti, ¡oh buen Maestro! para poder dar fin a esta angustia que nos aflige.

Ayúdanos a cumplir tu voluntad para seamos dignos de alabarte y glorificarte por toda la eternidad.

Amén.

Misterio correspondiente

Se anuncia y se medita el misterio del día.

Para este rosario debemos rezar, en lugar del Padre Nuestro, la siguiente oración:

¡Oh, Jesús Mío! Mira las Lágrimas y Sangre de aquella que te tenía el amor más grande en la tierra y te ama con el amor más fervoroso en el cielo.

En este rosario de la Rosa Mística, en lugar de las Ave María, se reza diez veces la siguiente oración:

¡Oh, Jesús! Oye nuestros ruegos por las Lágrimas y Sangre de tu Santísima Madre.

No se reza el Gloria.

Al finalizar el Rosario se repite tres veces la plegaria:

«Oh, ¡Jesús Mío! Mira las Lágrimas y Sangre de aquella que te tenía el amor más grande en la tierra y te ama con el amor más fervoroso en el cielo».

Oración final

«¡Oh, María, Madre al Amor, de los Dolores y de Misericordia!

Te suplicamos ruegues por los nuestros para que  Jesús, a quien nos dirigimos en el nombre  tus «Lágrimas Y Sangre» maternas, escuche nuestras súplicas concediéndonos con las gracias que te pedimos la corona de la vida eterna.

 «Tus Lágrimas y Sangre ¡oh, Madre Dolorosa!, destruyan el reino del infierno. Por tu Divina mansedumbre, ¡oh, encadenado Jesús!, guarda al mundo de los horrores amenazantes.

Amén».


Durante este rosario se puede elevar a la Madre de Dios la oración de ofrecimiento de la sangre de Jesús. Igualmente es posible hacer la oración de la Rosa Mística, la oración de sanación y referirnos al Aceite de San Rafael.

Veamos ahora cada una de estas oraciones.

Oración a la Madre de Dios

¡Piadosa Rosa Mística, Madre de la Iglesia y Madre de Dios!

Te pido, ofrezcas Tú a tu Hijo Divino que ha sido dañado por las llagas y la sangre, su Preciosísima Sangre al Eterno Padre para mayor honor y adoración de la Majestad Divina.

También te suplico por esa Santa Sangre para lograr las bendiciones por todas las gracias y beneficios recibidos, así como para la expiación de mis pecados y los de todo el mundo.

También te pido intercedas para la conversión de los pecadores, para mi conversión y enmienda, para alejar todos los pecados mortales de este día.

Igualmente, elevo esta súplica por la conservación de la fe en nuestros países, para el retorno y conservación de la juventud en la fe y moral, para alcanzar la salvación de los moribundos, por el Padre Santo, obispos y sacerdotes.

Te pido, asimismo, por las necesidades de la Iglesia, por los perseguidos por la fe.

Te imploro por mí mismo para me ayudes a agrandarla fe, esperanza y caridad y así crecer en humildad, paciencia, resignación a la voluntad de Dios, y poder conseguir una muerte santa.

Ayúdame a obtener ayuda y consuelo para todas las almas afligidas, los enfermos y para los que son atormentados en la tierra siendo inocentes.

Te ruego también por el consuelo y por la liberación de los oprimidos por el demonio, y por la liberación de las almas del purgatorio, para mayor gozo de los ángeles y santos.

Bendita sea la hermosa Sangre de Jesús hoy y por siempre por los siglos de los siglos.

Amén.

Oración a la Rosa Mística

¡Reina Rosa Mística del mundo, Reina del Universo! ¡Nuestra Madre!

Has sido honrada y alabada por el misterio de la Inmaculada Concepción.

Has colaborado con la redención de todas nuestras culpas, mediante la gran victoria que alcanzó la Sangre de Jesús.

Tú que, estando al lado de Jesús, el Redentor,  te has hecho Corredentora y Madre de todos los hombres.

 Te bendecimos y, por ello, te alabamos y veneramos.

Dios te ha elegido como Mediadora de todas las gracias.

¡Oh Santísima Virgen María, Madre!

Has sido exaltada al más alto sitial cerca del Señor.

Por ello te pedimos que: rocíes nuestras almas con la Preciosísima Sangre de Jesucristo, para calmar la sed de fe de nuestras almas y con ella poder vencer las asechanzas del maligno.

Estaremos, entonces, siempre llenos de ti , con tu virtud camino a la santidad.

Amén.

Oración de sanación

María Rosa Mística como Virgen Piadosa, siempre buscando la sanación de los enfermos, se ha valido de diversos medios para lograr mitigar dolores y enfermedades, ya sea a través de su aceite milagroso que se derrama cuando está en adoración alguna de sus imágenes, o través de sus lágrimas y escarcha que esparce.

Esto lo logra por su intercesión ante Dios Padre. Es por tal motivo que muchos de fieles devotos acuden por su ayuda, tal como lo señala el libro del Eclesiástico en 38,9, que dice:

«Hijo, en tu enfermedad, no seas negligente, sino que acude al Señor que él te sanará».

Nos pide el Señor en sus diversos mensajes y escrituras que ha dejado a través de sus distintos mensajeros que volvamos la mirada a Dios, no solo los enfermos, sino también aquellos que oran.

Nos pide, encarecidamente, que nos postremos con humildad ante el Señor, lo reconozcamos como Señor para alcanzar nuestra sanación y oremos como en la oración de la sangre de Cristo.

Así invocando el poder de las llagas y de la Sangre de Jesús podemos lograr sanarnos.

Gracias a los méritos que obtuvimos gracias a Jesús con el dolor de sus heridas, alcanzaremos la sanación de cuerpo, pero sobre todo la del alma.

Tal cual nos lo dice la Palabra:

«Por sus llagas hemos sido sanados». (1 P 2,24).

Se pide a todos los que amamos al Señor, recordemos agradecerle eternamente por lo que ha hecho en nuestras vidas y creer fehacientemente que Dios está obrando con poder sobre nosotros y que nos está sanando.

Oremos

¡Oh, Padre Santo!

En este momento, lleno de tu gracia y en el Nombre de Jesucristo y con la intercesión de la Santísima Virgen María, los ángeles y los santos, te presentamos a los enfermos de alma, mente, cuerpo y espíritu y te pedimos por todos ellos y por nosotros que nos sanes.

Lo solicitamos de acuerdo con Tu Santa Voluntad Padre.

En el Nombre de Jesús, por los méritos de su Divina Infancia, por su Sangre Preciosa, por sus santas llagas, por su Resurrección.

Creemos en tu poder y te pedimos, oh buen Jesús, que lo derrames para que sea liberada ahora tu Gloria y todos seamos curados.

En el Nombre de Jesús y con la intercesión de María, Rosa Mística, de los ángeles, santos y ánimas del purgatorio, te imploramos, Padre Santo, nos sanes de toda herida profunda en nuestros corazones, nos cures de todo rabia, desamor y rechazo; así como de toda carencia de amor y soledad.

Sánanos de toda carencia afectiva, de toda frustración, fracaso, trauma, odios, envidias en especial de (nombre de la persona).

Te suplicamos nos llenes, Señor, con tu Santo Espíritu cualquier vacío que pudiera existir.

Bríndanos tu llenura, libertad y amor. Danos tu paz.

En el Nombre de Jesús y con la intercesión de nuestra Madre Celestial María, Madre de la Iglesia, de los ángeles y santos del cielo, te pedimos nos sanes de cualquier vicio, en especial de (nombre de la persona).

Sánanos de todo miedo, temor, nerviosismo, angustia, ansiedad, inseguridad, orgullo y soberbia.

Sánanos de depresión, obsesiones, inestabilidad emocional y mental, decepción, desengaño, amargura.

También, cúranos la rebeldía, toda idolatría y superstición, de toda enfermedad mental, y de cualquier falta.

En el Nombre de Jesús y con la intercesión de la Santísima Virgen María, de los ángeles, santos y benditas ánimas del purgatorio, Padre Santo te pedimos que nos liberes de toda atadura genética dañosa proveniente de nuestros antepasados.

En el nombre de tu Hijo Amado te suplicamos cortes cualquier atadura de pecado transmitida por nuestros antepasados.

En el Nombre de Jesús y con la intercesión de la Santísima, Virgen María, de los ángeles, santos y benditas ánimas del purgatorio, te rogamos.

Mi Santo Padre, que nos sanes físicamente de cualquier padecimiento curable o incurable, conocida o desconocida, Sánanos especialmente de cáncer, de toda enfermedad glandular, de obesidad, de anorexia, asma, artritis, artrosis, hígado,  páncreas, vesícula, vaso, enfermedades circulatorias, de la sangre, de la presión arterial, de enfermedades en la piel, de alergias, de enfermedades respiratorias, de enfermedades estomacales, de nervios, de ansiedad, de estrés, de anemia, de sida.

¡Gracias Padre Santo por escuchar nuestras plegarias!

Sabemos que Tú estás actuando con tu poder.

Señor, en Ti confiamos y en Ti esperamos.

Te damos gracias por todo lo que has hecho, por lo que estás haciendo y por lo que seguirás haciendo en nuestras vidas.

Amén.

Oración a María, Rosa Mística

Oh María, Rosa Mística, Madre de Jesús y también Madre nuestra!

Siendo nuestra esperanza, fuerza y consuelo, acudimos a ti para que nos des desde el cielo tu maternal bendición en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.

¡Eres Rosa Mística, Inmaculada Virgen, Madre de la gracia!

En tu honor y el de tu Divino Hijo, nos arrodillamos ante ti, para suplicarte intercedas por la misericordia de Dios para que, por la bondad de tu Corazón maternal, nos concedas las gracias que requerimos en este momento.

¡Rosa Mística, Madre de Jesús, Reina del Santo Rosario y Cuerpo Místico de Jesucristo!

Te rogamos que ayudes a mitigar las discordias en el mundo, que ayudes a que renazca la unión, la paz y armonía entre los pueblos.

¡Rosa Mística, Madre de los apóstoles!

Imploramos tu intercesión divina para que hagas florecer alrededor de los altares eucarísticos, muchas vocaciones sacerdotales y religiosas, para que se pueda extender el Reino de tu Hijo Jesús por todo el mundo.

«Otórganos ¡Madre Santa! sobre nosotros tus dones del cielo.

Salve, Oh! Rosa Mística, Madre de la iglesia, ruega por nosotros».

El aceite de San Rafael

El Arcángel Rafael es el santo que ha sido ampliamente reconocido en virtud de sus dones de  protector de la salud, así como de todos los viajeros.

De hecho, su nombre significa “Medicina de Dios”, razón por la cual se le consagrado a él el santo óleo, mediante el cual se une nuestro plano terrenal con el espiritual.

Aceite de sanación

Para ello solo se requiere ungir unas pocas gotas del aceite, con lo cual se alivia el dolor, se calma el sufrimiento y mejora nuestra salud, pues es la bendición que recibimos en respuesta a nuestras peticiones.

Para la unción del aceite, es importante haberlo consagrado a la Rosa Mística.

Este aceite se elabora con pétalos de rosa y aceite de oliva, preparado bajo la advocación de la Rosa Mística, pues es a través de ella que se obtienen las bendiciones y los poderes celestiales.

Es de acotar que sólo debe usarse para hacer el bien.

Una vez se ha ungido el aceite, se debe rezar:

¡Oh! Madre Amada Rosa Mística!, postrado a tus pies y acompañado de San Rafael Arcángel, te damos gracias por conceder el auxilio y la sanación.

Amén.

Aceite de San Rafael

Beneficios

Por el poder del aceite de San Rafael se obtiene el Divino privilegio de la sanación física, mental y espiritual de la mano de Nuestra Amada Madre de la Divina Gracia. Es importante invocar sus virtudes y bendiciones para que seamos así bendecidos, sanados y protegidos.

Se reseña, a continuación, el mensaje que San Rafael diera a alguien escogido por el Señor para llevar a cabo la elaboración del aceite. Se trata de Herald, quien recibió el siguiente mensaje el día 24 de junio de 1993 a las 2:55 pm, que decía:

Herald, te habla San Rafael Arcángel. Te pido tomes aceite de oliva en reemplazo de lo que te indiqué anteriormente, pues será de mayor beneficio. Debes hervir aproximadamente ¼ de litro de este aceite junto con 30 pétalos de rosas más una rosa entera. Con esto obtendrás un bálsamo que aliviará cualquier enfermedad o sufrimiento«.

Ahora bien, es importante que al aplicar este bálsamo, rezar:

  • El Credo
  • La Oración a la Rosa Mística y San Rafael.
Ésta se repite tres veces:

¡Oh Madre de Dios, María Rosa Mística!

Concédeme junto con el Arcángel San Rafael, el Ángel de la sanación de Dios, la gracia de sentir un profundo dolor por mis pecados e implorar ante Dios tres veces tu Santo Nombre, para que Él me conceda, auxilio divino en mi actual enfermedad.

Amén.

  • Gloria. Se repite tres veces.

Tiempo después, en fecha 2 de octubre de 1993 a las 12:35 pm, recibió nuevamente Herald un mensaje de San Rafael Arcángel que decía:

Herald, a ti te habla San Rafael Arcángel para decirte que el Cielo derramó una vigorosa bendición sobre mi aceite de sanación.  Por ello te pido: ¡Multiplica mi aceite! Los hombres que lo van utilizar lo deben aplicar en cualquier enfermedad, pero antes deben rezar la oración que ya te he dictado.

Aquellas personas que van utilizar este no lo deben comercializar. Este aceite tiene la bendición del cielo. Aprecia altamente este aceite y hónralo siempre”.

Se ha señalado que los pétalos de rosas son de aquellas que han sido colocadas ante la imagen de la Virgen María Rosa Mística, sin importar el color.

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