Oración de San Ignacio de Loyola, Alma de Cristo

­­­­­­­­­­­­­­­­La oración de San Ignacio de Loyola, fiel comprometido con su fe católica es ejemplo de constancia en la predicación. El presente post ofrece la oración a este Santo así como algunas de las Él dejó a la Iglesia católica.

Oración de San Ignacio de Loyola

 Oración a San Ignacio

¡Glorioso San Ignacio de Loyola!

Acudo a ti, protector mío para implorar tu auxilio.

Eres abogado especial de las causas difíciles,

por estar tan elevado en el Cielo, por haber hecho tus obras para

 la honra y gloria de Dios,

 combatiendo enemigos de la Iglesia, defendiendo nuestra santa fe,

expandiéndola por todo el mundo a través de tus hijos,

concédeme la divina piedad, por la grandeza infinita de Jesucristo,

y por la intercesión de su gloriosa Madre,

quiero expiar mis culpas, auxilio eficaz para amar a Dios

 y servirle con todo empeño en adelante.

Te ruego me des firmeza y constancia en el camino de la virtud

y la dicha de morir en tu amistad y gracia.

Por todos los siglos.

Amén.

Oraciones de San Ignacio

Las oraciones creadas por este bondadoso santo, quien fuera fundador de la Compañía de Jesús en 1540, han tenido una gran repercusión en el mundo católico, por la sensibilidad de sus palabras, la precisión en el sentir que transmiten y la devoción que de ellas se emana hacia el Santo Padre.

San Ignacio era una persona que vivía con mucha intensidad su fe. Estaba totalmente comprometido con el Evangelio y entregado a la voluntad de Dios.

Estas oraciones pueden ser leídas por personas adultas, pero también por adolescentes e incluso niños, quienes pueden perfectamente captar el mensaje que transmiten e igualmente les invita desde tan temprana a edad a meditar cada oración y no simplemente recitarlas de memoria.

Son fáciles de entender para el pre adolescente que comienza a sentir individualmente su fe. Ofrecen bravura, generosidad y entrega que son virtudes de San Ignacio que los más jóvenes admiran y comprenden.

Oración de San Ignacio de Loyola

San Ignacio nació en 1491 en el castillo de Loyola, en Guipúzcoa, norte de Europa. Esta es una región ubicada en las cercanías de los montes Pirineos en el límite con Francia.

Sus padres fueron Bertrán De Loyola y su madre Marina Sáenz, ambos de familias muy distinguidas de la época, quienes tuvieron once hijos: ocho varones y tres mujeres, siendo Ignacio el más joven de todos. Su nombre de bautizo fue Iñigo.

Al fundar la Compañía de Jesús hizo que todos sus compañeros sirvieran de misioneros por toda Europa para crear escuelas, universidades y seminarios donde estudiarían los futuros miembros de la orden.

Creó una serie de ejercicios espirituales para la preparación de los creyentes, los cuales fueron finalmente impresos en 1548.

Trabajo con la Contrarreforma en la que los jesuitas jugaron un papel preponderante para el éxito de la misma.

9 Cosas que quizás no sabias sobre San Ignacio de Loyola

De la diversidad de escritos, se presentan a continuación las más reconocidas del santo.

Alma de Cristo

Esta es una oración que se recomienda rezar al comienzo del día, así como para la acción de gracias después de que el creyente haya comulgado.

“Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.

¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.

Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos.
Amén”.

 Oración de entrega

Al igual que Alma de Cristo, se sugiere recitar esta plegaria como oración matinal e igualmente cuando damos las gracias al comulgar.

“Tomad, Señor, y recibid
toda mi libertad,
mi memoria,
mi entendimiento
y toda mi voluntad;
todo mi haber y mi poseer.

Vos me disteis,
a Vos, Señor, lo torno.
Todo es Vuestro:
disponed de ello
según Vuestra Voluntad.

Dadme Vuestro Amor y Gracia,
que éstas me bastan.
Amén”.

Oración para rezar en todo momento

Se sugiere contar siempre con la inspiración de esta oración para esos momentos de confusión, ansiedad y desesperanza, ya que ella nos ayuda a re-encontrarnos con la gracia que el Espíritu Santo nos transmite a través de ella.

“Ayúdame a clarificar mis intenciones.
purifica mis sentimientos,
santifica mis pensamientos
y bendice mis esfuerzos,
para que todo en mi vida
sea de acuerdo a tu voluntad.

Tengo tantos deseos contradictorios…
Me preocupo por cosas
que ni importan ni son duraderas.
Pero sé que si te entrego mi corazón
haga lo que haga seguiré a mi nuevo corazón.

En todo lo que hoy soy,
en todo lo que intente hacer,
en mis encuentros, reflexiones,
incluso en las frustraciones y fallos,
y sobre todo en este rato de oración,
en todo ello,
haz que ponga mi vida en tus manos.

Señor, soy todo tuyo.
Haz de mí lo que Tú quieras.

Amén”.

Señor, Tú me conoces

“Señor, Tú me conoces mejor
de lo que yo me conozco a mí mismo.
Tu Espíritu empapa
todos los momentos de mi vida.

Gracias por tu gracia y por tu amor
que derramas sobre mí.
Gracias por tu constante y suave invitación
a que te deje entrar en mi vida.

Perdóname por las veces que he rehusado tu invitación,
y me he encerrado lejos de tu amor.

Ayúdame a que en este día venidero
reconozca tu presencia en mi vida,
para que me abra a Ti.
Para que Tú obres en mí,
para tu mayor gloria.

Amén”.

 

Máximas

También San Ignacio fue creador de frases cortas de inspiración y recitación rápida, fáciles de recordar, al igual como nos podemos inspirar con la efectiva oración de la sangre de Cristo. Veamos algunas de estas máximas.

“Si estimáis la gloria, buscadla en la única verdadera, que es Dios”.

“La mayor de las glorias es cooperar a la salvación de las almas”.

“Quien teme a los hombres no hará nada por Dios”.

“¡Qué dolor ver a tantas naciones que desconocen e ignoran a Dios!”

“¡Cuán pocos comprenden lo que Dios haría por ellos si se dieran del todo a Él!”

“La renuncia de la voluntad propia vale más que resucitar a los muertos”.

(Visited 4 times, 1 visits today)

Deja un comentario