Poderosa oración de los fieles por la paz universal

La Oración de los fieles es la presentación mediante la cual los fieles devotos hacen las peticiones para la misa. En este post encontrarás de que se trata esta oración, así como algunos ejemplos y características de la misma.

Oración de los fieles

La Oración de fieles, también llamada Oración universal, constituye la intercesión de los fieles cristianos en la misa mediante la cual presentan las peticiones para la eucaristía, según la propuesta del diácono, quien señala el motivo de oración, y entonces los fieles rezan juntos por esa intención.

En esta oración el pueblo de Dios ofrece sus súplicas al Señor para la salvación de la humanidad dentro del marco de la misa. Además, como se trata de una oración universal se pide también en general por las necesidades del mundo, para la cual se pueden inspirar en la Oración de amor al Santísimo Sacramento.

A continuación una poderosa oración de los fieles, una oración universal.

Oración de los fieles

Por el santo padre

Celebrante:

“Jesucristo Nuestro Señor, quiso edificar su Iglesia sobre la roca de Pedro y a partir se consolidara en el mundo.  Rogamos hoy en esta oración al Padre por el papa, Vicario de Cristo y Sucesor de San Pedro para que vele por las necesidades de la Iglesia y de todos sus hijos. Y digamos con fe”:

“R/: Señor, escúchanos”.

“Rogamos al Padre Altísimo por la Santa Iglesia: para siempre tenga y promueva entre todos sus fieles devotos la unidad, libertad y paz en todo el mundo. R/”.

“Le agradecemos al Señor Jesús, por habernos dado el don del papa, a quien le has confiado en tu Iglesia el ministerio de San Pedro. Te pedimos que lo acompañes y sostengas con tu gracia y amor sea con firmeza de roca apostólica el fundamento de nuestra fe y gobierne paternal y solícitamente a todo el Pueblo de Dios. R/”.

“Te pedimos por todos los pueblos y naciones que sufren las terribles consecuencias de la guerra para que puedan recobrar la paz, obtengan toda clase de bienes y vivan siempre unidos con los lazos del amor. R/”.

“Te pedimos por todos nuestros trabajos y planes pastorales: para que ellos sean una contribución a la obra de la “Nueva Evangelización” en el tercer milenio de la fe. R/”.

“Te pedimos por todos los enfermos y cuantos sufren física y moralmente: para que encuentren en nosotros y en todos los cristianos un apoyo generoso y solidario. R/”.

“Te pedimos por nuestra comunidad, reunida en torno al altar de Cristo: para se fortalezca en la fe apostólica, y sea ocasión propicia para que los que han perdido el sentido vivo de la fe o incluso ya no se reconocen como miembros de la Iglesia vuelvan a la plena comunión eclesial. R/”.

Celebrante:

“Escúchanos, Dios de bondad, y protege al papa, que tú has elegido como pastor universal de tu Iglesia”.

“Por Jesucristo nuestro Señor. Amén”.

Oración de los fieles

Observamos en esta oración una serie de intenciones que deben ser primeramente enunciadas y presentadas de un modo u orden determinado, para que pueda ser considerada una plegaria universal, lo cual es una de las principales cualidades de la oración de los fieles.

Por lo general, estas intenciones deben contener cuatro súplicas fundamentales, que se leen luego de que se haya hecho la monición o manifiesto introductorio. Los temas y orden de dichas intenciones se deben referir a:

  • La Iglesia universal y local, por lo que se alude al papa, los obispos y el orden episcopal. También se hace referencia a la actividad misionera de la Iglesia, la unidad de los cristianos, las vocaciones sacerdotales y religiosas. Igualmente, se mencionan las necesidades de la comunidad local, etc.
  • Las naciones y los asuntos públicos. En esta intención se alude a la paz del mundo, los gobernantes, las autoridades, al tiempo favorable para las cosechas, cuando aplique según la comunidad en donde se haga la eucaristía, las elecciones, los problemas sociales y económicos, etc.
  • Los que sufren cualquier dificultad. Se puede mencionar aquí a los pobres o más necesitados, los perseguidos, los desempleados, los enfermos y agonizantes, los presos, los exiliados, etc.
  • Ciertos grupos de personas, de la misma asamblea o de la comunidad local. Se puede señalar aquí a los que se van a bautizar o los recién confirmados, o también a algunas de las necesidades o intenciones particulares.

Decía Timoteo en la primera carta , capítulo, versículos 1-2:

“Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias

por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad,

para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad” .

Oración de los fieles

Es propicio, en este punto, hacer algunas precisiones con respecto a la oración de los fieles:

  • Es iniciada y finalizada por el sacerdote desde el ambón o en la sede.
  • Luego se da la palabra a los fieles para la lectura de la oración.
  • Ésta no debe ser demasiado larga.
  • Se pide por todas las personas.
  • Debe referirse al menos a una intención de las señaladas antes.
  • No debe circunscribirse solo al ámbito local, en la que solo se hable de “nosotros”, de quienes están participando en esa Santa Misa, ya que la oración dejaría de ser universal y sería localista.
  • Debe señalar las grandes necesidades actuales del mundo y de los hombres.
  • El orden antes señalado se puede modificar cuando se trata de algunas celebraciones especiales, tal como en alguna celebración particular, como puede ser la Primera Comunión, Confirmación, Matrimonio o Exequias, etc.
  • Es una oportunidad para reafirmar de manera oral las principales verdades de la fe, expresar la situación real del mundo y de la Iglesia e inspirar las súplicas que se harán a Dios con mayor urgencia e insistencia.
  • Debe contener intenciones sobrias y concisas, que se pueden inspirar en la oración de la sangre de Cristo.
  • Aun cuando generalmente las intenciones son leídas por una sola persona, pueden ocurrir casos en los que se distribuyen entre dos o más fieles.
  • Al final de cada intención, las personas suelen responder con una intercesión común, tal como “te lo pedimos, Señor” o “Señor, óyenos“.
  • Si se pide por alguien en específico, tal como un enfermo, se recomienda referirse desde lo más general a lo más particular. Por ejemplo, se reza por todos los que tienen distintos padecimientos, por los enfermos y, finalmente, por la persona específica diciendo su nombre.
  • Puede ser una oración escrita por el equipo de liturgia de la iglesia, bajo la supervisión del párroco, o también se puede leer del libro preparado para estas oraciones.
  • La oración se puede leer desde el ambón o desde otro lugar conveniente, de manera tal de que el ambón sea sólo empleado para la proclamación de la Palabra de Dios.
Al hacer la oración de los fieles, se debe tener consciencia de que la misa, que es la Sangre de Cristo, se ofrece por los cristianos «y por todos los hombres, para el perdón de los pecados».

Seguidamente, se incluyen otras oraciones de los fieles con distintas intenciones, según lo que establezca la celebración eucarística.

Por el Santísimo cuerpo y sangre de Cristo

Celebrante:

“Hermanos nos encontramos hoy unidos en la fe, en la esperanza y en la caridad, para orar al Señor para que nuestra vida cristiana tenga en la Eucaristía su fuente de inspiración y acción”.

“R/: Escucha nuestra súplica, Dios Padre”.

“Por la Iglesia, Pueblo peregrino de Dios: para que celebre con fe y amor el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo, que alimente al pueblo de Dios. Roguemos a Dios”.

“Por nuestra comunidad cristiana: para que todo compromiso de santidad, toda acción orientada a realizar la misión de la Iglesia y planes se sustenten del misterio eucarístico su fuerza necesaria y se ordene a él como a su culmen. Roguemos a Dios”.

“Por nuestra parroquia: para que seamos conscientes del invaluable tesoro que Cristo ha confiado a su Iglesia en don de la Eucaristía. Roguemos a Dios”.

“Por todos nosotros: para que la celebración de la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, nos lleve a profundizar en la Eucaristía y preservar este don por excelencia que Cristo ha dado a su Iglesia, pues es un don de sí mismo y de su obra de reconciliación. Roguemos a Dios”.

“Por nuestra comunión eclesial: para que este Misterio eucarístico, sea siempre el espacio idóneo que permita a los feligreses alcanzar la anunciada comunión. Roguemos a Dios”.

“Por todos los sacerdotes: para que sean fieles al llamado del Señor en sus vidas y cumplan con su misión de ser hombres de Dios y artesanos de comunión y reconciliación. Roguemos a Dios”.

Celebrante:

“¡Oh Padre Santo!, alimenta siempre a tu Iglesia con tu Palabra y con los misterios del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo Jesucristo; escucha nuestras oraciones y haz que encontremos siempre nuestro gozo en la riqueza de tus dones”.

“Por Jesucristo nuestro Señor. Amén”.

Por la familia

Celebrante:

“Pedimos al Señor Todopoderoso, quien es Padre de la gran familia humana y es misericordioso con cada uno de sus miembros. Y digamos con fe y confianza:

R/. Señor, llena de tu amor a nuestras familias”.

“Por nuestra comunidad: para que Nuestro Padre Santísimo permita que podamos sentir a nuestro hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo de la Iglesia de Cristo, que también nos permita compartir con él sus alegrías y sus sufrimientos, y que le podamos ofrecer una amistad genuina y perdurable a través del tiempo. R/”.

“Por los gobernantes de todas las naciones: para que con fervor y constancia puedan defender y socorrer cuando se requiera la unidad de la familia y la santidad del matrimonio; también para que procuren con su esfuerzo y tesón llegar a la solución de los problemas de la educación, la vivienda y el trabajo que afectan a tantos núcleos familiares que requieren de ese oportuno socorro. R/”.

“Por los concebidos no nacidos: para que nuestras autoridades legislen siempre procurando preservar y favorecer la vida humana, y para que también cada uno de nosotros protejamos y defendamos la vida de los no nacidos desde su concepción hasta su nacimiento saludable y procurando satisfacer sus necesidades básicas a lo largo de sus vidas. R/”.

“Por todos los padres cristianos: para que se descubran llamados a dar testimonio del Evangelio, promuevan la oración y devoción al Padre y fomenten la vocación cristiana de sus hijos R/”.

“Por todas las familias cristianas y católicas: para que descubran la Misa Dominical como un deber irrenunciable, el cual les es imprescindible para depurar y transformar sus hogares en auténticos recintos de amor y santuarios de la vida. R/”.

“Por los ancianos: para que en los últimos años de su vida no les falte el cariño, la compañía y el amor de sus familiares y puedan tener unos últimos años de vida digna. R/”.

Celebrante:

“Dios, Señor Nuestro, que en la Sagrada Familia de Nazaret has dejado a las familias cristianas un maravilloso ejemplo; renueva en todos los hogares las maravillas de tu amor para que ellas experimenten siempre tu presencia”.

“Por Jesucristo nuestro Señor. Amén”.

Por santa Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia

Celebrante:

“Con el ejemplo y patrocinio de santa Teresa, virgen amada, modelo de oración, presentamos a Dios nuestras súplicas.

R/: Escucha, Señor, nuestro ruego”.

“Te pedimos, Señor, el bien de su Iglesia: para que no sucumba ante tanta tempestad esta nave de la Iglesia. Roguemos al Señor”.

“Te pedimos por los sacerdotes más obligados a ser buenos y comprometidos con su labor. Roguemos al Señor”.

“Te pedimos, Señor, por los predicadores y teólogos y los más están en religión, que vayan muy adelante en su perfección. Roguemos al Señor”.

“Te pedimos por los enfermos: para que obtenga pronto consuelo. Roguemos al Señor”.

“Te pedimos por los pecadores: supla la piedad y misericordia que Dios siempre tuvo a los pecadores. Roguemos al Señor”.

“Te pedimos por nosotros mismos: para que veamos clara la gran misericordia que el Señor hizo con nosotros y tengamos ánimo para tener oración. Roguemos al Señor”.

“Padre omnipotente, fuente de vida, el amor y la verdad, que nos llamas a vivir continuamente en comunión contigo; concédenos aquello que te hemos pedido llenos de confianza”.

“Por Jesucristo nuestro Señor. Amén”.

Santa Teresa de Jesús

Por los enfermos

Celebrante:

“Oremos al Dios Omnipotente, Padre de nuestro Señor Jesucristo, por nuestros hermanos enfermos y por todas las necesidades humanas”.

“R/: Te lo pedimos, Padre Santo”.

“Por la Santa Iglesia de Dios: para que el Señor la gobierne, la purifique de toda culpa y la renueve por el Espíritu Santo. Roguemos al Señor”.

“Por nuestra parroquia: para que la celebración cotidiana de la Eucaristía nos impulse a compromisos concretos de caridad para con nuestros hermanos que sufren y pasan necesidad. Roguemos al Señor”.

“Por los que consagran su vida al servicio de los enfermos y de los ancianos: para que los atiendan siempre con celo y amor. Roguemos al Señor”.

“Por los que están en sufrimiento, los enfermos y los moribundos: para que encuentren en la comunión eucarística esperanza y fortaleza. Roguemos al Señor”.

“Por los frutos de esta Eucaristía: para que lleguen también a nuestros hermanos difuntos y puedan ellos gozar de la gloria eterna. Roguemos al Señor”.

Celebrante:

“¡Oh Santo Padre Eterno: escucha con bondad la oración de tus fieles y provee el consuelo a nuestros hermanos enfermos”.

“Por Jesucristo nuestro Señor. Amén”.

Por San Jerónimo

Acudimos al Señor Nuestro Jesucristo, para que inspirados en el ejemplo de nuestro San Jerónimo y por el ardor de su caridad, para suplicarle que tenga piedad de nosotros. Oremos juntos diciendo:

“R/: Escúchanos, Señor, porque benigna es tu misericordia”.

“Por la Santa Iglesia: para que cada día se purifique hasta alcanzar el estado de santidad que tuvo en tiempos de los Apóstoles. Oremos”.

“Por cuantos se preparan para su consagración definitiva a Cristo en la vida religiosa o en el sacerdocio: para que nunca desmayen en servirlo en los huérfanos y en los más pobres. Oremos”.

“Por los jóvenes: para que encuentren en la Iglesia una madre amo-rosa y puedan realizar en ella sus ansias de amor y de servicio. Oremos”.

“Por cuantos trabajan por la paz y la justicia según el espíritu del Evangelio: para que encuentren en la vida y en la obra del Padre de los huérfanos un ejemplo a imitar en la construcción de un mundo más fraterno. Oremos”.

“Por los niños jóvenes, especialmente los que se nos encomiendan en nuestras obras: para que crezcan en santidad y justicia, y a nosotros se nos conceda servirlos en caridad perfecta, humildad verdadera y paciencia. Oremos”.

“Por nuestros familiares, bienhechores y amigos, por cuantos prestan su colaboración en nuestras obras, por los que nos ayudan con su consejo y servicio: para que el Señor, fuente de todo bien, pague con creces todos sus desvelos y su generosidad. Oremos”.

“Por nosotros: para que el Señor nos tenga piedad y misericordia y no nos sea juez, sino Salvador. Oremos”.

“Dios, Padre de las misericordias, te pedimos que escuches la ora-ción confiada de tus hijos, en la fiesta de San Jerónimo Emiliani, Padre de los huérfanos”.

“Por Jesucristo nuestro Señor. Amén”.

San Jerónimo Emiliani

Por la Santísima Trinidad

Celebrante:

“Oremos al Padre Celestial, por medio de su Hijo Jesucristo, en el Espíritu Santo que hemos recibido”.

R/: Señor, óyenos

“Por la Santa Iglesia: para que sea siempre modelo a seguir de amor y armonía y sea testimonio en el que se manifieste en la Eucaristía la unidad que viene de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Roguemos a Dios”.

“Por la comunidad parroquial: para que ella siempre sea recinto de comunión donde sintamos al hermano de fe en la unidad profunda y armonía dentro del Cuerpo místico de Cristo que es la Iglesia. Roguemos a Dios”.

“Por las distintas actividades eucarísticas que se han programado para la Gloria de la Santísima Trinidad: para que comprendamos que la Iglesia recibe en la Eucaristía la fuerza espiritual que fluye entre todos para emprender y cumplir con su misión evangelizadora; y constituye la finalidad esencial de toda la evangelización, ya que gracias a ella todos son guiados a la comunión con Cristo y en Él, con el Padre y con el Espíritu Santo. Roguemos a Dios”.

“Por todos los que sufren: para que unidos a la Cruz del Señor Jesús, puedan lograr el sosiego y la tranquilidad que requieren y, así, experimenten el amor del Padre y la presencia confortadora del Espíritu Santo. Roguemos a Dios”.

“Por todas las familias cristianas: para que a semejanza de la Santísima Trinidad, sus vidas estén vivificadas por el amor. Roguemos a Dios”.

“Por todos nosotros llamados a participar en la Comunión de Amor de la Santísima Trinidad: para que respondamos siempre con generosidad al Plan de Dios en todas las circunstancias concretas de nuestra vida. Roguemos a Dios”.

Celebrante:

“Señor Nuestro Jesucristo, te pedimos escuches estas súplicas que a tu Divina Presencia elevamos de parte de todos tus fieles e imploramos nos guíes por los caminos de tus designios, para que seamos ante todos los hombres alabanza viva de tu gloria”.

“Por Jesucristo nuestro Señor. Amén”.

Santísima Trinidad

Por la santidad

Celebrante:

“Hoy, Padre Eterno, te queremos presentar nuestras súplicas por la intercesión de Todos los Santos que reinan contigo para que con Tus Bendiciones nos acojan y socorran. Y decimos”:

R/: Santifícanos, Señor

“Para que todo lo que emprendamos en nuestro trabajo pastoral en pro de nuestros semejantes tenga Tu Santa Bendición y nos encaminen a la santidad. Roguemos a Dios”.

“Para que nuestros presbíteros y diáconos estén siempre llenos de Tu Gracia Divina y sean persverantes en su labor plenos de ferviente de espíritu y humildad. Roguemos a Dios”.

“Para que tengamos plena consciencia del valor de la santidad como exigencia de nuestro Bautismo; que sea objetivo realizable con la ayuda de Tu gracia de Dios y la consideremos como única forma de vivir auténticamente el camino del Señor Jesús. Roguemos a Dios”.

“Para que cada Eucaristía sea una ocasión privilegiada para comprender este necesario don de la Eucaristía que nos has concedido y podamos crecer y ser dignos hijos de Dios, bajo la acción del Espíritu Santo y la guía maternal de Santa María. Roguemos a Dios”.

“Para que nuestra comunidad viva inmersa dentro del impulso apostólico teniendo siempre el compromiso y el mensaje del Evangelio en todas las acciones de vida que emprendamos. Roguemos a Dios”.

Celebrante:

“Imploramos, Santo Dios, Tu Bendición para tu pueblo en oración, para que pueda disfrutar bajo Tu Gracia de los bienes futuros en la compañía de Todos los Santos”.

“Por Jesucristo nuestro Señor. Amén”.

Oración de los fieles

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