Salmo 140 católico de la Santa Bíblia, te estoy llamando

El Salmo 140 católico es muy importante al momento de ejecutarlo, gracias que los devotos estarán en mayor cercanía con Dios. Por este motivo lleva por título “Te estoy llamado” como un acto de solicitud para brindar grandes bendiciones.

salmo 140 católico

Salmo 140 católico

En la siguiente lista podrás encontrar los principales 14 estratos que de algún modo interceden ante Dios para que brinde bienestar y acudan a ese llamado que todos desean. Asimismo, puedes descubrir por qué el Salmo 23 de la biblia es el más usado por los cristianos.

  • Al maestro de coro. Salmo de David.
  • Señor, protégeme de todos los hombres que aplican la violencia en primer lugar. Aleja a los delincuentes.
  • De las personas que predican con la maldad para lastimar a todo un prójimo.
  • Quienes utilizan su lengua para difamar, lengua de serpiente que aguardan un potente veneno de vibora.
  • Líbrame, Señor, de quienes velan por mi caída. Aguarda mi ser de las manos criminales.
  • De todos los orgullosos que ponen baches en mi camino para sobresalir. Ellos procuran tenderme una red de trampas.
  • Yo digo al Señor: “Tú eres mi Dios”. Escucha, Altísimo, la fuerza de mi oración.
  • Señor mío, agradezco con este salmo 140 católico, porque tu fuerza me ha salvado. Cubres mi cabeza del combate.
  • No apruebes, mi Dios, cada pan que el malvado tenga contra mí.  No permitas que sus proyectos sean más fuertes que tu voluntad.
  • Quienes me rodean están alzando sus cabezas, pero sus propios labios les ahogarán.
  • Para mis enemigos anhelo que lluevan sobre ellos carbones encendidos. No permitas, Todopoderoso, que salgan de su propio abismo.
  • Estoy convencido que el Señor bendice a los humildes y socorre a los pobres.
  • Quienes practican la justicia, alabarán tu nombre; los que predican con el derecho, permanecerán sentados en tu trono.

Imprecación contra los difamadores

Señor mío, anhelo que de las manos del impío por siempre me cuides. Líbrame de los prepotentes, que están al asecho con sus trampas y mentiras, hasta hacerme débil y caer en el abismo más oscuro. Tú eres mi Dios, el mismo que escucha con firmeza de estas súplicas contra los traidores.

No satisfagas los intereses de los malvados, hasta que los carbones encendidos caigan sobre su humanidad. Que los difamadores no tengan tranquilidad en la tierra y sucumban frente a su propio veneno a través de sus labios. Así sea.

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