El sacramento del bautismo es un rito iniciar que festeja la familia católica cuando un nuevo miembro está a punto de convertirse en miembro de la iglesia. Con algunos elementos esto puede ser posible. Descubre cuáles son los signos del bautismo a continuación.
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Signos del bautismo y su significado
A través del bautismo, el párroco da la bienvenida al bebé a la iglesia, para convertirse en el nuevo Hijo de Dios para librarlo del pecado original con el que crecieron Adán y Eva. Los padres están en la mayor disposición de elegir quiénes serán los padrinos de su hijo/a, para recibir el agua.
Al finalizar este maravilloso evento religioso, culturalmente los padres hacen una fiesta para conmemorar a su bebé como parte de la iglesia. Muchas veces te has preguntado por qué el bautismo es un sacramento, esta respuesta puedes descubrirla.
Señal de la cruz en la frente
Luego de mantener una pequeña tertulia acerca del bebé con los padres y padrinos, el sacerdote dispone de su mano para dibujar la Señal de la Cruz en la frente. Este es el modo en que el niño recibe las llaves para ser un miembro más de la iglesia, otro hijo de Dios que será protegido frente a las mañas del demonio. El cura ordena a los padres y padrinos para que hagan el mismo procedimiento, así la bendición será plena.
Liturgia de la palabra
Para efectos en los signos del bautismo, es pertinente prestar atención a los paisajes bíblicos que el sacerdote hace referencia en pleno rito. La palabra de Dios resulta importante porque es capaz de crear vida luego de leerla, fungir como un cúmulo de alegría para los padres y padrinos hasta enaltecer todo el entorno que rodea el proceso de bautismo.
Oración de los fieles
Todos los presentes, junto a padres y padrinos elevan una oración para conmemorar el recibimiento de este bebé en la iglesia. Acá es un buen momento para que el público asistente realicen sus intenciones para la criatura, así como pedir por el bienestar de la iglesia universal.
Letanías
Se pide a todos los santos por el cuidado máximo de este bebé que ha sido acogido por el seno de Dios. Asimismo, para rogar por los padres y todos los presentes.
Óleo de los catecúmenos
El óleo es un elemento que cuenta con una antigüedad bastante notoria, con diferentes usos. Los gladiadores lo utilizaron en su tiempo para las luchas. Para efectos en los signos del bautismo, el sacerdote unta sobre el pecho del bebé de ello, con motivo de celebrar su llegada a la iglesia.
Agua
Este elemento remite directamente al bautismo de Jesús por su primo Juan en el Jordán. Representa la marca a la nueva vida que infunde el Espíritu Santo. Tiende a limpiar todo el cuerpo de cualquier rastro de pecado original. Primero, el sacerdote toma el agua para bendecirla, antes de rociar la pequeña humanidad del celebrado.
Posteriormente, el sacerdote pregunta a padres, padrinos e invitados si el niño será bautizado. Cuando la respuesta es afirmativa, dispone de rociar con tres chorros la cabeza del bebé. Acto seguido, resalta la ceremonia con la frase Yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Crisma
Es una demarcación con la cual el recibimiento del bebé para la iglesia es eterno e inquebrantable, un gran sello que da muestra de la futura cristiandad o aspiraciones católicas que va a desarrollar. Indica esa señal que brinda Dios a sus nuevos discípulos, para que acepten con alegría todos los dones estipulados en los Evangelios.
El párroco unta sobre la cabeza del celebrado el santo crisma, que desprende un olor bastante agradable en todo el recinto. Cabe resaltar que este oleo perfumado es el mismo utilizado en la misma crismal todos los años.
Cirio Pascual
En caso que un cirio real no esté bajo el alcance de este rito, una vela común será suficiente, pues la misma representa que Cristo ha resucitado. La intención es que tanto padres como padrinos mantengan encendida esa llama de amor en el celebrado por Cristo, su vida pública y todo lo que ello concierne.
Esta llama será quien acompañe a este bebé para crecer. Al momento de acercarse su primera comunión tendrá el derecho de aceptar a Dios y renunciar a todas las tentaciones de Satanás. Bajo otro orden de ideas, es propicio conocer los sacramentos para el servicio a la comunidad, que todos los católicos deben cumplir.
El signo: materia y forma
De acuerdo a un famoso postulado establecido por el Concilio de Trento, estos signos del bautismo tienen materia y forma. En el caso de la materia, el agua representa la materia, bajo un acuerdo establecido por Cristo y que los propios Apóstoles hicieron eco de ello. Esta Doctrina nace bajo la necesidad de refutar la postura de Lutero, al considerar que cualquier líquido puede fungir como purificador en lugar del agua.
Son más los argumentos que exponen la decantación por el agua sobre cualquier otro líquido para el momento de bautizar a un miembro de la iglesia, porque este elemento lava el cuerpo y limpia del pecado original, al que están expuestos todos los niños que no han recibido los sacramentos iniciales.
Gracias a eso, es consignada como la materia por excelencia que permite remover los pecados en sus pequeñas humanidades, para que al momento de realizar la primera comunión, por cuenta propia, los niños tengan la potestad de renunciar a Satanás.
Hay dos estrategias bien diferenciadas para someter al bebé en agua. Por infusión, cuyo sacerdote toma un poco de agua para esparcir sobre la cabeza o frente del infante; por inmersión, que consiste en sumergir parcialmente al niño dentro de la vasija de agua, para que el baño sea completo en medio de la celebración.
Para que este rito tenga validez, el párroco deberá pronunciar las palabras de bendición al mismo tiempo que está rociando con agua al niño. La idea esencial es que el agua corra por su cabeza una vez que el sacerdote indica la bienvenida a la iglesia.

