El libro del Génesis nos habla de la creación de Dios cuando hizo el mundo y en el presente post te queremos ofrecer una sinopsis de esos eventos allí narrados que llevó a cabo nuestro Señor para crear el universo. En este post te presentamos un resumen de lo que aconteció en cada día de la creación del mundo.
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La creación de Dios
Como católicos nos interesa sobremanera conocer como Dios creó el universo, la tierra y cada una de las especies, que conforman nuestro planeta. Incluso nos interesa que nuestros pequeños que comienzan en nuestra fe sepan sobre ello. Contamos para ello con obras adaptadas sobre la creación de Dios para niños, que de manera amena le proporcionan ese crecimiento.
Ahora bien, la Biblia nos es de mucha ayuda en cuanto a entender el proceso de la creación, pues nos narra en su libro del Génesis cada una de las etapas del proceso.
Según este libro, Dios solo necesitó seis días para hacer todo el trabajo de la creación del universo y luego descansó el séptimo día.
Por supuesto, que este relato bíblico que habla de seis días se contrapone lógicamente con la teoría de la evolución que planteara Charles Darwin, quien dice que se necesitaron millones de años para la formación de la tierra y de las distintas especies.
Sin embargo, los investigadores de la materia que se han abocado a este estudio han encontrado que lo narrado en la Biblia es certero en cuanto a que este evento se realizó de manera ininterrumpida y que pudo haber sido durante una semana.
Creación del mundo según la Biblia
A continuación veremos a detalle cómo fue la creación del mundo según la Biblia, describiendo lo que Dios hizo cada día.
Primer día
Este día es relatado en el capítulo 1 del Génesis, versículos del 1 al 5.
El Versículo 1 nos dice que: “en el principio creó Dios los cielos y la tierra”, lo que implica que al comienzo solo estaba Dios y que Él existe antes que cualquier otra cosa.
Eso también nos dice que no necesitó de materia alguna preexistente para llevar a cabo su obra.
Ahora bien, en ese primer día la tierra era un caos, todo mezclado, sin forma definida y sin orden alguno. Así lo expresa el Versículo 2.
Luego en el Versículo 3, el Génesis nos muestra como Dios pone orden y crea la luz, gracias a la cual aparece la vida.
Por acción de la luz comienzan a ocurrir las sucesivas etapas de la creación, pues la luz está siempre relacionada con la presencia divina. Así lo dice la primera carta de Juan en 1,5:
Antes de la luz, solo había tinieblas en la tierra, pero el Versículo 4 dice que Dios hizo que la luz se separara de las tinieblas y, ahora, ambas coexisten, pero no se juntan.
Seguidamente en el Versículo 5 Dios llamó «día» a la luz y «noche» a las tinieblas.
Y así transcurrió la tarde y la mañana de un día.
El Génesis habla de Dios como el gran creador y en el post Existencia de Dios se nos confirma.
En la Biblia estos versículos del primer día de la creación están expresados de la siguiente manera:
Gén 1,1: En el principio Dios creó el cielo y la tierra.
Gén 1,2: Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
Gén 1,3: Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.
Gén 1,4: Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.
Gén 1,5: Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Atardeció y amaneció: fue el día Primero.
Segundo día
El segundo día está relatado en los versículos del 6 al 8 del capítulo 1 de Génesis.
Encontramos en el Versículo 6 que Dios separó las aguas creando un espacio entre ellas. El texto bíblico literalmente nos dice:
Gen. 1,6: Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.
Con la palabra «expansión» se estaba refiriendo a lo que ahora conocemos como tierra.
Luego, en el Versículo 7 se dedicó a separar y definir dichas aguas. Así, hizo que las que estaban debajo de la expansión se distinguieran de las que estaban encima de la expansión, y así lo leemos en el versículo bíblico.
Gen. 1,7: E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.
Llamó, entonces, a las aguas encima de la expansión Cielos, como lo expresa el Versículo 8, y la Biblia lo relata así:
Gen. 1,8: Y llamó Dios a la expansión Cielos. Atardeció y amaneció: fue el día Segundo.
Algunos historiadores y estudiosos de la Biblia, señala que por “expansión” también se puede decir que se refiere a “firmamento”.
Podemos ver que el trabajo que hizo nuestro Señor en este segundo día estuvo enfocado en la formación del cielo, que llamaba “las aguas sobre la expansión”.
Al respecto, los investigadores señalan que estas aguas eran el producto del vapor de agua que había en toda la atmósfera en ese entonces y cuyas características eran distintas a las del vapor hoy día.
Asimismo, al referirse a los “Cielos” hablaba del cielo atmosférico, que cubre a la tierra, el cual ayudaría a conservar la vida animal y vegetal que el Todopoderoso estaba por crear.
Tercer día
Los acontecimientos de este día se narran en el Génesis 1 en sus versículos del 9 al 13.
Es en este día que se creó la tierra seca cuando se efectuó la separación de las aguas, como lo dice el Versículo 9.
Luego, de acuerdo con el Versículo 10, las aguas quedarán contenidas en un solo lugar, despejando el espacio seco al que llamó «Tierra», que era bastante similar al que conocemos hoy.
Acto seguido, como lo dice el Versículo 11, procedió Dios a ordenar que creciera hierba y árboles de frutos, capaces de reproducirse a partir de sus semillas.
Éstos, además, proporcionarían el alimento al hombre que estaba pronto a ser creado. Igualmente, servirían para nutrir al resto de los animales.
Se hace la acotación de que antes de cometer el primer pecado, el alimentarse con animales no estaba en los planes de Dios, porque no se había creado la muerte como parte de la existencia de la creación.
Seguidamente creó el Señor la hierba y los árboles que darían frutos, según la semilla contenida en cada uno de ellos, como lo leemos en el Versículo 12.
Finalizó Dios su obra en la tarde de este tercer día, como lo dice el Versículo 13.
La mención de este tercer en el texto bíblico es reseñada de la siguiente manera:
Gén 1,9: Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.
Gén 1,10: Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.
Gén 1,11: Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.
Gén 1,12: Produjo, pues, la tierra verde, que es la hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.
Gén 1,13: Y atardeció y amaneció: fue el día Tercero.
Cuarto día
Para este cuarto día, se propuso Dios crear las estrellas, planetas y demás cuerpos celestes del universo. Ello quedo registrado en la Biblia en los versículos del 14 al 19 del Génesis.
En el plan de este día, estaba crear, aparte de la tierra con todas sus plantas y animales, las estrellas, planetas y demás cuerpos celestes.
Creó, entonces, lo que llamó las «lumbreras», que fueron el sol y la luna que iluminarían la tierra y separarían el día de la noche, como lo narra el Versículo 14.
Estas dos lumbreras quedaron establecidas desde ese momento para determinar los tiempos terrestres (día y noche) con sus estaciones.
Se generarían fenómenos tales como el solsticio o el equinoccio, etc., que dependerían de los movimientos de la tierra y demás elementos del universo.
Según el Versículo 15, estas lumbreras darían su luz desde la expansión de los cielos.
El Versículo 16 da cuenta que Dios hizo el sol como la lumbrera mayor, que sería la fuente de luz para la tierra durante el día, y la luna como la lumbrera menor, que reflejará su luz en la noche.
Las lumbreras las ubicó el Señor Creador en la expansión de los cielos, como lo dice el Versículo 17.
El Versículo 18 nos habla de que tanto el sol como la luna influirían desde ese entonces sobre la tierra y separarían la claridad de la oscuridad.
Al terminar esta obra ya era la tarde de este día, como se lee en el Versículo 19.
Los textos bíblicos nos narran los eventos de este cuarto día de la siguiente manera:
Gén 1,14: Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,
Gén 1,15: y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.
Gén 1,16: E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.
Gén 1,17: Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra,
Gén 1,18: y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.
Gén 1,19: Y atardeció y amaneció: fue el día Cuarto.
Quinto día
Tal como lo leemos en los versículos del 20 al 23 del capítulo 1 del Génesis.
Dios creó ese día a todos los seres marinos para que vivan en las aguas y las aves para que vuelen por todos los cielos. Así no los revela el Versículo 20.
Procuró el Señor crearlos de forma definida, según lo que nos dice el Versículo 21. Por ello, los definió “según su género”, tal como lo hizo con las hierbas y los árboles frutales.
Una vez creadas todas estas criaturas, Dios las bendijo y las conformó de manera tal que se pudieran multiplicar en todos los mares y en todos los cielos. El Versículo 22 nos relata este episodio.
Los eventos de este día nos dan evidencia de que todos los seres vivos fueron hechos durante la creación y no por un prolongado proceso de evolución.
Al finalizar su labor era ya la tarde de ese día, como lo expresa el Versículo 23.
Las Santas Escrituras nos hablan de este día de la siguiente manera:
Gén 1,20: Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.
Gén 1,21: Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno.
Gén 1,22: Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra.
Gén 1,23: Y atardeció y amaneció: fue el día Quinto.
Sexto día
Los eventos de este día los encontramos en los versículos del 24 al 31 del Génesis.
Este día se dedicó Dios a incluir en la creación a los animales terrestres y al hombre, como lo expresa el Versículo 24.
Por su parte, el Versículo 25 nos señala, con respecto a los animales, que Dios los dividió en 3 géneros distintos; a saber: bestias, serpientes y animales de la tierra.
Esta definición difiere con lo que señala la teoría de la evolución, que dice que las formas superiores de vida evolucionaron a partir de inferiores.
A continuación, procedió el Señor a culminar su obra creadora con la creación del hombre a su imagen y semejanza.
Interesante es el uso del plural “hagamos” con el cual se inicia la orden en el Versículo 26, pues allí ya se percibe más de una Deidad en este proceso de la creación, que muy bien se puede decir que son: Dios, Cristo y el Espíritu Santo.
Ahora bien, cuando Dios hizo al hombre a su imagen, siguiendo lo que dice el Versículo 27, lo hizo de manera tal de que fuera como Él tanto en el aspecto físico como en su carácter. Pero también lo dotó de conciencia propia y libre albedrío, para que pudiera tomar sus propias decisiones.
Bendijo Dios su última creación, como lo dice el Versículo 28, y le ordenó llenar la tierra de seres humanos y que reinara sobre ella y sobre todas sus otras criaturas.
En el Versículo 29, le indicó Dios al hombre que dispusiera de todas las especies vegetales para su sustento.
Asimismo, en el Versículo 30 le dice que también podía disponer de todo animal terrestre, de las aguas o de los aires para su provecho.
La creación del hombre que Dios consideró la obra más perfecta y sublime de todas las que había realizado, lo dejó completamente satisfecho y complacido, por lo que dio por concluida su labor creadora. En el artículo: La creación del hombre, hay más información acerca de como fue creado el hombre.
Y así quedó plasmado en el texto bíblico que señala que “vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera”, como lo dice el Versículo 31.
Las Escrituras nos relatan los eventos del sexto día así:
Gén 1,24: Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así.
Gén 1,25: E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.
Gén 1,26: Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
Gén 1,27: Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
Gén 1,28: Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
Gén 1,29: Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.
Gén 1,30: Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así.
Gén 1,31: Dios vio que todo cuanto había hecho era muy bueno. Y atardeció y amaneció: fue el día Sexto.
Séptimo día
En este séptimo día se nos habla del descanso del Señor, tal como lo leemos en el capítulo 2 del Génesis en los versículos del 1 al 3.
Al finalizar toda su labor creadora, como lo refiere el Versículo 1, Dios quiso tomar un descanso en este séptimo día, de acuerdo con el Versículo 2.
No obstante, es importante aclarar que, de acuerdo con los términos bíblicos, “descansar” o “reposar” no se refieren al descanso físico propiamente dicho, que nosotros conocemos. Se trata, más bien, de un cese de la actividad creadora.
Así, al concluir su obra, Dio bendijo y santificó este séptimo día (sábado), luego de lo cual decidió tomarse un descanso para contemplar su obra. Así nos lo dice el Versículo 3.
Desde ese mismo momento de la creación, el sábado fue consagrado como día sagrado de santo reposo.
Incluso cuando Dios pronunció sus diez Mandamientos en el Monte del Sinaí, ya se habría establecido su ley de forma escrita, que incluía la santidad del sábado.
Por tal motivo, se impuso entre los hombres reposar en este día sagrado y dedicarlo al Señor, para alabar y sentir su bondad y amor en perfecta comunión con Él.
Se constituye, de esta manera, la santificación de Dios al séptimo día como un memorial eterno, con el cual recordamos que fuimos hechos por Dios.
Tal santificación del reposo sabático, ordenado desde la creación, no pudo ser borrado por la muerte de Cristo. Al contrario, quedó para que siempre fuera respetado y obedecido por los que siguen a Cristo.
Veamos el texto bíblico referido al reposo en el séptimo día.
Gén 2,1: Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos.
Gén 2,2: Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.
Gén 2,3: Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.
El libro del Génesis
Este es el primer libro del Pentateuco de la Biblia y, por lo tanto, el primero también del Antiguo Testamento y del Tanaj judío.
Entre los temas que se tratan en el Génesis están:
La creación del mundo: que no es más que el relato que acabamos de analizar sobre cada uno de los días empleados por Dios cuando creó el mundo.
La creación del hombre: que versa sobre el origen de Adán y Eva, así como de su caída y de la creación del pecado original.
El diluvio universal: Está referido a la historia de Noé y del gran diluvio que desató Dios para exterminar a los hijos violentos de Adán.
La Torre de Babel: Es la narración sobre la creación de una torre que pretendía alcanzar el cielo y de como Dios la destruyó.
La vida de Abraham: Se presenta la vida de Abraham, el primero de los tres Patriarcas del Judaísmo.
Son varias las etapas que abarca el libro que van desde que Dios creó el mundo hasta las historias relacionadas con la esclavitud en Egipto, las cuales ya son parte del libro llamado Éxodo.
Personajes de la creación
Los principales personajes que participaron en la creación del mundo fueron protagonistas clave para la formación del universo. Veamos quienes fueron ellos:
Dios: El creador del universo, siempre presente en la Biblia, responsable de todo el proceso de creación.
Adán y Eva: Los primeros seres humanos creados por Dios y primeros pobladores de la tierra. Habitaban, en un principio, en el Paraíso del que serán expulsados por el mismo Dios por el pecado cometido.
Noé: Personaje bíblico clave de la creación, escogido para que construyera una gran arca donde albergar a animales seleccionados de las distintas especies para salvarlos del gran diluvio.
Abraham: Considerado como el padre de los israelitas, fue hombre de fe, arraigadas creencias religiosas, por lo que seguía cabalmente las órdenes divinas.
Isaac: Hijo de Abraham.
Jacob: También llamado con el nombre de Israel y fue hijo de Isaac.
José: Uno de los hijos de Isaac, quien tuvo 12.








