Martes y viernes días de misterios dolorosos y rosario

Los misterios dolorosos son parte esencial del Santo Rosario, que es la oración tradicional más apreciada por la Iglesia católica mediante la cual se honran los distintos misterios de la vida de nuestra Virgen María y de Jesucristo. En este post revisaremos lo concerniente a los misterios dolorosos y cómo rezarlos.

Misterios dolorosos

Misterios dolorosos

Estos misterios nos relatan los momentos vividos por nuestro Señor Jesucristo desde el momento de su pasión en el Huerto de Getsemaní hasta su crucifixión, muerte y sepultura en el Santo Sepulcro.

Se reservaron los días martes y viernes para rezar y meditar sobre estos misterios desde que se institucionalizó por parte de San Juan Pablo II los misterios luminosos los jueves. En el rosario al sagrado corazón de Jesús también nos ofrece una oración con la cual agradecer a Jesucristo por su Sacrificio.

Por tal motivo, como fieles devotos católicos, tenemos el santo rosario martes y el santo rosario viernes para conmemorar los misterios dolorosos. Veamos a continuación cómo rezarlos.

¿Cómo rezar estos misterios?

Se presentan a continuación la secuencia de oraciones contempladas en los misterios dolorosos. Comenzamos.

Oración inicial

El guía del rezo: “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

Todos los fieles: “Amén”.

El guía:

¡Oh Dios!

Agradecidos estamos por habernos conseguido a través del sacrificio y resurrección de Tú Único Hijo la redención de todas nuestras culpas y la salvación eterna.

Te pedimos, Padre Santo, nos concedas mediante la veneración de estos misterios del Santo Rosario de la Virgen María, imitemos a Jesús  y obtengamos aquello que prometen.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

Misterios dolorosos

El guía:

Se honra mediante esta plegaria los momentos más significativos de la Pasión de Cristo, que conforman estos misterios dolorosos.

Estos momentos contemplan aquellos que nos revelan el amor de Dios y la fuente de nuestra salvación.

Revivimos la muerte de Jesús poniéndonos al pie de la cruz junto a María, para poder comprender y asimilar la inmensidad del amor de Dios hacia el hombre y sentir toda su fuerza regeneradora.

Primer misterio: La agonía de Jesús en Getsemaní

El guía:

Rezamos la oración en el huerto de los Olivos o de Getsemaní, tal como nos lo relata Mateo en 26, 36-39:

«Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a sus discípulos: “Sentaos aquí mientras voy a orar”. Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dijo: “Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad conmigo”. Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra, y suplicaba así: “Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú“».

¡Oh, Santo Padre Celestial!

A ti imploramos fortalezcas nuestra frágil voluntad para poder ser dignos de santidad y ser instrumentos de tu justicia.

Te lo pedimos por el amor que nos tienes que abandonaste a tu Hijo por nosotros en una terrible agonía en el huerto de los Olivos para que expiáramos los pecados.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Todos los fieles: “Amén”.

Ofrecimiento de este misterio

Se ofrece este misterio por los pobres y por todos los que están en sufrimiento, para que Nuestro Señor los socorra en sus necesidades, sientan su amor y encuentren amor fraternal en todos los miembros de la Iglesia.

Podemos también rezar al Señor la oración de la sangre de Cristo.

Se reza seguidamente un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria al Padre.

Se hace un cántico breve alusivo al misterio.

Segundo misterio: La flagelación del Señor

El guía:

Rezamos los pasajes bíblicos de Mateo 27,22 y de Marcos 15,15:

“Díceles Pilato: “¿Y qué voy a hacer con Jesús, el llamado Cristo?” Y todos a una: “¡Sea crucificado!”…Pilato, entonces, queriendo complacer a la gente, les soltó a Barrabás y entregó a Jesús, después de azotarlo, para que fuera crucificado”.

¡Oh, Mi Señor Dios!

¡Cuán infinita es tu Bondad y Eterna tu Justicia!

Qué toleraste la pena dolorosa de la flagelación de tu divino Hijo para limpiar nuestras miserias.

Danos, Señor Dios, sentimientos de vivo dolor por nuestros pecados y haznos dignos de Ti para.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Todos: “Amén”.

La Flagelación de Cristo

Ofrecimiento de este misterio

Ofrecemos este misterio por el Santo Padre, para que el Señor que lo ha elegido como sucesor de San Pedro, lo cuide y ayude en todo momento, y que permita que sea para la Iglesia la luz de fe y comunión en la caridad.

Se reza seguidamente un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria al Padre.

Se hacemos un canto referido a lo rezado en este misterio.

Tercer misterio: La coronación de espinas

El guía:

Contemplamos lo referido por Marcos en 15, 16-18:

“Los soldados le llevaron dentro del palacio, es decir, al pretorio, y llamaron a toda la cohorte. Le visten de púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñen. Y se pusieron a saludarle: “¡Salve, Rey de los judíos!“.

¡Santo Padre, sabiduría eterna de Dios!

Qué no ahorraste a tu divino Hijo, nuestro Salvador, el tormento de la corona de espinas para que expiase especialmente los pecados de impureza y de orgullo del hombre; sálvanos de las tinieblas del mal.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Todos: “Amén”.

Ofrecimiento de este misterio

Ofrecemos este misterio por las familias: Para que las relaciones de los padres e hijos y de los esposos entre sí estén sustentadas por el amor, la comunicación y el respeto.

Se reza seguidamente un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria al Padre.

Se canta una breve canción.

Cuarto misterio: Jesús con la cruz a cuestas

El guía:

Recemos según Juan 19,16-18:

“Tomaron, pues, a Jesús, y él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se llama Gólgota, y allí, le crucificaron“.

¡Oh, Dios!

Qué nos hiciste sentir Tu Amor en la redención del hombre y en la penosa subida al Calvario de Tu Divino Hijo.

Con ello lograste, Santo Padre, expiar las culpas de la humanidad entera, convertiste a los pecadores al verdadero camino, para que vuelvan a recorrerlo, aceptando de buen grado el peso de la cruz y las humillaciones debidas por sus pecados.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Todos: “Amén”.

Misterios dolorosos

Ofrecimiento de este misterio

Ofrecemos este misterio por todos los pueblos de la tierra, para que sean todos iluminados por la sabiduría del Espíritu, para que reconozcan al Señor Jesús como el Hijo amado que el Padre ha enviado para salvación de todos.

Se reza seguidamente un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria al Padre.

Se hace el cántico correspondiente.

Quinto misterio: Muerte de Jesús en la cruz

El guía:

Recemos este misterio según Juan 19, 26-27 y Lucas 23, 44-46:

“Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego dice al discípulo: “ahí tienes a tu madre”… (Después) la oscuridad cayó sobre toda la tierra hasta la hora de nona…y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: “Padre, en tus manos pongo mi espíritu” y, dicho esto, expiró”.

Imploramos, Señor, tu gran misericordia, por la muerte en la cruz de tu amado Hijo, obediencia total a tu mandato divino; para que sea dignamente honrada tu justicia y los hombres puedan entrar a gozar de tu presencia en la casa paterna.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Todos: “Amén”.

Ofrecimiento de este misterio

Ofrecemos este misterio para pedir a la Santa Madre de Dios que:

  • Aumente nuestra fe.
  • Nos inspire para amarla cada vez más.
  • Nos llene de mucho amor fraternal.
  • Nos ayude a ser útiles a nuestro prójimo.
  • Interceda ante Su Amado Hijo Jesús para que brinde siempre sus bendiciones.
  • Nos llene de su gracia para ser hijos dignos de Dios.

Se reza seguidamente un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria al Padre.

En Las 7 palabras de Jesús encontramos inspiración para ofrecer este rosario.

Se canta para finalizar el rezo.

Oraciones finales

El guía:

Concluimos el rezo del Santo Rosario dirigiéndole a Nuestra Madre, con amor filial, el rezo de la Salve: “Dios te salve, Reina y Madre…”

Petición a la Virgen Santísima:

¡Madre de la Misericordia!

Sabemos en el diario vivir nos enfocamos en nosotros mismos, en lo que hacemos y en nuestros problemas y nos olvidamos de tí y de nuestro prójimo.

Por ello hoy te pedimos Santa Madre intercedas por nosotros ante tu Amado Hijo para sigamos sus enseñanzas y podamos servirlo mejor a Él y a nuestros hermanos.

Por Jesucristo Nuestro Señor

Amén.

Se pueden rezar también las Letanías Lauteranas.

El guía:

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus sirvientes, tengamos siempre de salud de cuerpo, mente y espíritu, y por con la ayuda de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Todos: “Amén”.

El guía: “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

Todos: “Amén”.

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