Aprende a hacer una oración a Dios en momentos difíciles

Cuando requerimos que Dios escuche nuestras plegarias, debemos saber dirigirnos a Él. Para ello contamos con una efectiva oración a Dios en momentos difíciles y en este post te diremos cual es la oración y como inspirarte para hacerla.

Oración a dios en momentos difíciles

En la vida lamentablemente se nos presentan a menudo situaciones que no sabemos manejar, lo cual nos llena de mucha angustia, impotencia y temor al no saber como salir de ese atolladero.

Cuando estemos en ese tipo de situación, es cuando debemos acudir al Señor, quien sabe lo que nos pasa y sabe cómo ayudarnos a resolverlo.

Para esos momentos difíciles contamos con la oración en momentos difíciles, que se encuentra a continuación, la cual es de mucho poder para invocar la ayuda divina, así como se hace con la Oración al Señor de la Misericordia. Veamos la oración.

 Oración a Dios en momentos difíciles

¡Señor y Dios Mío! Padre Celestial, siempre amado por mi.

Son muchas las tribulaciones, dificultades y obstáculos, que me acosan y no me permiten ver con claridad y tranquilidad cómo poder solventarlos.

Muchos sentimientos y pensamientos oscuros que se vienen a mi mente y me agobian constantemente, quitándome la tranquilidad a mi espíritu, hacen emerger aflicciones que llevo dentro y las cuales no puedo contener.

Por ello, te pido hoy ¡ven Señor, ayúdame con la fuerza de tu verdad!

Ilumina mi mente y mi alma, sé mi luz en esta oscuridad tan terrible, que no me deja ver la solución a mis penas.

Dale claridad a mis acciones para así poder contrarrestar estos momentos difíciles de mi vida.

En ti confío, Santo Padre, y por ello pongo en tus manos todas mis ilusiones, mis aflicciones, angustias y dolores.

Tú eres el que da dicha verdadera a mi espíritu y esperanza para no sucumbir.

Tú avivas la fe en mi corazón y no me haces desfallecer.

Eres mi escudo protector, mi roca salvadora, el eterno descanso de todos mis agobios.

Necesito, en todo momento, sentirme protegido, amado y salvado de mis penas.

Acude a mi para alejar todo mal, toda dificultad y situación difícil que está turbando mi mente, mi corazón y mi alma.

Derrama tus bendiciones sobre mi, que soy un pobre siervo pecador.

Sé que soy indigno de tu gracia. Te he fallado, te he descuidado y he cometido faltas que sé no son de tu agrado.

Estoy profundamente arrepentido, por dejarme llevar por las tentaciones, por no seguir bajo tu senda, por haberte olvidado.

Perdona, Santo Padre Amado, y llévame de tu mano para no defraudarte más.

Sé que escucharás mis ruegos y que me concederás la gracia de tu perdón, porque Tú eres bondadoso, Tú todo lo puedes, pues eres el Dios de las bendiciones y ninguna situación es más fuerte que Tu Poder.

Cualquier cosa es posible para Ti, pues nada es demasiado complicado frente a Tu Poder.

Tú siempre estás atento para auxiliar a tus hijos en los momentos de mayor necesidad.

Por eso, te invoco, para que veas y toques mi corazón, Señor.

Necesito que lo hagas fuerte y capaz para resistir cualquier asechanzas del maligno.

Te necesito, confío en Ti, pues eres ese el amigo que no falla, que siempre está a nuestro lado para ofrecer su hombro como apoyo.

Ven y transfórmame con tu amor y misericordia de Padre Amoroso.

Entra a mi vida, toma control de mis preocupaciones, aleja de mí la melancolía y la tristeza,  todo sentimiento de culpa y de enojo, de fracaso y depresión, fobias, miedos que no me dejan avanzar.

Oración a dios en momentos dificiles

Te imploro vengas a mi vida y la ilumines con brillante presencia.

Solo en ti confío, pues solo Tú puedes llevarme a sentir en paz mi alma  y sacarme de estas circunstancias oscuras que me rodean y me mantienen estancado en situaciones vacías y desesperantes.

¡Oh Padre Compasivo y Misericordioso!

Ven a mi hogar, ven a mi vida, ven a mi corazón y tócame con la luz del Espíritu Santo.

Lléname de entendimiento y cordura para que la paz, de manera que toda inquietud y temor desaparezca.

Con tu poder renovador y sanador, ven y alivia mis cargas.

Te alabo y te alabare por siempre, Padre Eterno, Señor y Dador de vida.

Te glorifico, Señor, pues sé que ya vienes en mi socorro para rescatarme

y sintiendo tu poderosa presencia que me llena y reconforta.

En tus manos dejo todas mis preocupaciones, problemas y penas de todo tipo, pues sé ya vienes en mi auxilio.

Estos tiempos difíciles, complejos y de desalientos tienen su fin ya cerca, pues Tu Poder se impondrá, perdonarás mis ofensas y me guiarás para que no vuelva a fallarte jamás.

Amén.

Para que la oración sea realmente efectiva y duradera en sus efectos, es imprescindible que la recemos con un corazón sincero que sabe que existe un Dios, que nos ama y que desea salvarnos cuando humildemente nos dirigimos a Él. También podemos elevar la Oración de amor al Santísimo Sacramento para implorar su ayuda.

Santísimo Sacramento

Ahora bien, lo importante no es quedarnos lamentándonos de lo que nos sucede. Debemos tratar de superarnos y salir de esa situación y para ello la Palabra divina nos ayuda a  ver mejor la situación, a no enfocarnos en el “por qué” suceden las cosas, sino en el “cómo” afrontarlas y superar las dificultades, así como a tener otras perspectivas en donde encontraremos la ayuda y solución.

Es importante tener siempre presente que Dios quiere que, al estar en esa difícil situación, tengamos mayor fortaleza, mejor carácter, más confianza y perseverancia. Es por ello que una oración para pedir ayuda a Dios en momentos difíciles puede darnos las fuerzas para obtener buenos frutos.

Dios no nos abandona en tiempos tormentosos, por ello está siempre atento a nuestro llamado para socorrernos, consolarnos y darnos su ayuda y amor.

No olvidemos que Él caminará con nosotros a través de esos momentos oscuros, acompañándonos hasta que salgamos de la oscuridad completamente fortalecidos.

Desde tiempos ancestrales Él nos lo ha dicho, como lo señalaba Isaías en 41,10:

“No temas, porque yo estoy contigo, no te inquietes, porque yo soy tu Dios; yo te fortalezco y te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa”.

Cuando se nos dice que debemos rezar una oración de aliento en momentos difíciles, no significa recitar palabras de alabanza en seguidillas. Debemos involucrar nuestro corazón en la oración.
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