Oración a la Virgen de la Medalla Milagrosa por salud

La oración a la medalla milagrosa es una de las más aclamadas por todo un pueblo católico para pedir por la salud propia o de terceras personas. No pierda detalles sobre todas las plegarias dadas a conocer inmediatamente.

oración a la medalla milagrosa

Oración a la medalla milagrosa

La medalla milagrosa es una interesante prenda que además de otorgar protección a quien incurre a ella, puede subsanar enfermedades en pacientes complicados, o algún familiar que está sufriendo de dolores interminables. Asimismo, puede echar un vistazo a las 7 palabras más recordadas de Jesús en el calvario.

La plegaria siguiente es una muestra de consagración que tiene el orador para la oración a la virgen de la medalla milagrosa. Reza con mucha fe para que cada palabra tenga un mayor impacto hacia la presencia del Altísimo y propiamente, de la virgen.

Virgen María, madre de Dios y madre nuestra, que has amparado cada uno de los corazones afligidos que se acercan hasta ti solicitando una consolación. En este día, nos consagramos en tu impoluta imagen bajo la presencia de la medalla milagrosa.

Que esta prenda sea muestra de ese amor filial que siempre nos has tenido, desde la semilla en el vientre hasta los hombres que somos hoy día. Siempre queremos recordar nuestros deberes como hijos de Dios. Queremos honrarte a través de esta medalla, santa y perfecta.

Que siempre esté con nosotros tu infaltable protección, contra todo mal y peligro que reina en el universo bajo la tutela del demonio. Virgen fiel, nuestro anhelo como hijos tuyos es permanecer bajo tu regazo por siempre, para no sentir el frío de la muerte, ni el calor del infierno a cuestas. Inclina siempre el horizonte, para no cometer los mismos pecados que alguna vez ofendieron al Todopoderoso.

Concede a cada uno de tus devotos una muerte sin sufrir y un transitar por el purgatorio sin mucha incertidumbre. Inserta la semilla de la conversión en todos los corazones pecadores para que se acerquen a Dios. Oh medalla milagrosa, compadecete de los afligidos y tristes, porque de ellos es el Reino de Dios. Queremos todos en el cielo, con gran felicidad.

Amén.

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Súplicas a la virgen de la Medalla Milagrosa

Gran madre concebida sin pecado original, virgen sagrada María, que viste del más precioso velo que cubre a todos sus hijos hasta alcanzarles el perdón de sus pecados. Necesitamos ser escuchados, santísima, hasta que nuestros socorros retumben cada fibra del cielo para el siguiente favor (con detalle, se expone el favor frente a la medalla) para que esta gracia sea alcanzada para el regozo y consuelo.

Benigno objeto que lleva nuestra madre, eres purificado y piadoso. Con firmeza elaboramos esta humilde súplica. Bienaventurada María, eres grande y sencilla, concédenos la protección en la tierra, bajo el favorable hechizo de tu medalla milagrosa. Nos sentimos perdidos, sin norte, sin brújula para saber qué acciones tomar. Quita los nubarrones que empañan nuestro panorama, sé la luz que nos guíe hacia la salvación, madre mía, madre nuestra.

Plegaria a nuestra señora para la salvación

Benedicta María Inmaculada que asumiste la responsabilidad de tener bajo tu carga la hermosa prenda que ha trascendido hasta ser nuestra medalla. Agradecemos, porque nos has enseñado a rezar con mucha fe y esperar los favores concedidos sin reproche.

Siempre nos prometes compasión, cuando atravesamos momentos difíciles. Siempre contamos con tu bendición, cuando estamos al borde del abismo. En unión por el sufrimiento que te condujo ver la muerte de tu hijo, te hiciste madre nuestra para el cuidado y protección.

Madre de Dios, madre de todos los hombres y de todas las cosas, en nombre de la medalla milagrosa pedimos nos enseñes guardar el dolor. Tú, que sentiste que una parte de ti se iba con tu hijo, imploramos encontremos el consuelo que tanto hace falta. Deseamos seguir por siempre los preceptos de Dios, para caminar en línea recta al abrazo paternal del Todopoderoso. Intercede por cada uno de quienes rezan la oración a la medalla milagrosa, hasta que la prenda cubra todas las necesidades pendientes.

Amén.

NOTA: Al culminar con esta breve plegaria, los involucrados en la oración a la virgen de la medalla milagrosa responderán: «María, salud de los enfermos. Ruega por mí». A su vez, puede indagar un poco más sobre la Coronilla a San Miguel, porque representa un rosario milagroso para quienes buscan protección en esta poderosa imagen.
Reza hoy a la Virgen de la Medalla Milagrosa y un milagro te sucederá

Por la consagración de la medalla

Benévola Virgen, este día me hallo postrado a tus pies, en solicitud de piedad para cada una de las ofensas cometidas. Eres santa, sin rastro de pecado original, hasta hacerte acreedora de ese importante utensilio, como lo es la Medalla Milagrosa. Te elegimos como madre y abogada, por estar siempre con nosotros cuando caemos y nos levantamos para continuar labrando con firmeza el camino hacia el cielo, hasta gozar de la aprobación entera de nuestro Señor.

Prometemos, virgen fiel, que jamás nos olvidaremos de tus dones, ni las lágrimas derramadas sobre la cruz de tu hijo, Nuestro Señor Jesucristo. Rodeados de amor queremos estar, hasta cumplir con esta consagración que a ustedes va a alegrar. En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo.

Amén.

Consagración a la virgen

Grande fue el Apóstol Juan, que sin importar la situación te acogió en su casa. Nosotros queremos cumplir con la misma hazaña, hasta exclamar: «Mujer, aquí están todos tus hijos presentes. Estamos acá, frente a ti, para llenarte de halagos y cuidados«.

Oh virgen, hoy más que nunca necesitamos de ti y tus brazos maternales, hasta sentirnos seguros y poderosos por la intercesión de Dios. Ruega por nosotros, hasta que tu Hijo nos logre alcanzar cada uno de los dones obtenidos del Espíritu Santo, para sentirnos en mayor conexión con el Altísimo.

Espíritu Santo, que representas una fuente inagotable de visa y protección, junto a la virgen presentamos esta oración a la medalla milagrosa y la consagración de aquella mujer sin rastro, ni mancha de pecado. Pedimos por todos los débiles, comenzando por los niños, que son ángeles que recubren al mundo de risas y bondad. Asegura su inocencia y cólmalos de salud.

Por aquellos niños que han nacido enfermos, por quienes vivirán en un hogar pobre de recursos y falta de temor a Dios, por los infantes en situación de calle, gran virgen y poderosa medalla, no los desampares en esta difícil hazaña de supervivencia. Cuida de los adolescentes, que no tienen un futuro seguro y pierden el norte hacia las buenas acciones que engrandecen a Dios. Por los padres, quienes son los dolientes de aquellos hijos rebeldes.

Por todo el sector desempleado, para que encuentren pronto un nuevo trabajo que les ayude a sobrellevar su aflicción. Virgen clemente, virgen fiel, poseedora de tan valiosa medalla, libra a todos los enfermos de sus dolores y colma de remedio para todos sus males.

En cada familia que existe un vínculo roto, virgen poderosa, intercede para que logren enmendar el camino hacia la unión y fraternidad. Por nuestros ancianos que están solos, sin ayuda de nadie, para que transcurran sus últimos momentos llenos de felicidad.

Madre querida, tú que conoces muy de cerca el dolor de todos tus hijos en su afán de cumplir con las tareas cotidianas, ruego que no dejes en desamparo a cada uno de ellos que necesitan de una fuerza espiritual para seguir adelante. Deseamos que jamás las tinieblas ejerzan poder sobre la luz, ni la maldad sobre la bienaventuranza. Escucha, oh sagrada virgen, esta consolidación en tu nombre de nuestra fe inquebrantable, hasta que resuene por todos los rincones. Que así sea.

Rito para una gracia especial

Generalmente, los devotos cuando verbalizan una oración a la medalla milagrosa, están pidiendo la curación de una enfermedad o la resolución de un asunto urgente. Conoce la oración de la medalla milagrosa para una gracia especial.

Eres el consuelo de todos los afligidos, oh María, porque sin importar las ofensas y culpas, eres capaz de arrullar al más malévolo pecador en tu regazo. ¿A cuál sitio puedo ir, que no sea tus brazos? Oh, virgen bendita. Eres dueña de todos nuestros bienes, protectora de la Iglesia e intereses relacionados al mundo católico.

Grande benefactora de los afligidos, solicitamos atención para esta encomienda (con mucho detalle puede explicarse ese favor especial que la medalla milagrosa cumplirá).

Que en ese cuello majestuoso al colgar la bondadosa medalla, sea intercesión para que ese favor en particular sea concedido. Madre Inmaculada, reitero mis gracias hasta que mi súplica sea escuchada.

Amén.

Curación de un enfermo

Dulce María, que eres y serás concebida sin ningún tipo de pecado original. Eres simplemente bondad, hasta no detenerte para luchar contra el frío ambiente de la enfermedad. Nuestro cuerpo no está exento de este clima adverso.

Oh poderosa, que has sido confinada para atender a todos los enfermos, solicito intercesión para que mejores mi salud y la de (nombre de la persona inmersa en enfermedades) para que su medalla protectora funcione como el mejor aliado universal hasta su sanación.

Otorga fuentes inagotables de salud para el enfermo (repetir el nombre) a través de esta majestuosa imposición de la medalla milagrosa. Oh Padre eterno, que la eficacia de este objeto ha sido probada en todo el mundo, causando innumerables milagros. Que el testimonio de esta grandiosa medalla quede en manifiesto una vez más, para reparar los corazones heridos en familiares y amigos, que esperan una pronta recuperación de (repetir nombre).

Amén.

Bajo tu amparo

Bajo tu amparo siempre estaremos protegidos, madre de Dios y de todos nosotros. No llegues a echar por la borda los ruegos impuestos en esta oración a la medalla milagrosa. Líbranos del mal y de todo peligro orquestado por el demonio y sus seducciones. Escucha con atención, virgen sagrada María, para que siempre se haga tu voluntad y la del Padre.

Amén.

Ofrecimiento

Señora mía, que en esta oración a la medalla milagrosa nos hallamos postrados, bajo tu manto y frente a tu preciado objeto. A ti nos queremos entregar, para hacer un viaje a la consagración de tus dones. Oh madre nuestra, que llorando en la cruz de tu hijo has iluminado al mundo con tu candor. A ti ofrecemos estas palabras, nuestros ojos, oídos y lengua. Siempre seremos tus hijos, por tanto, cuida de todo mal y peligro en que estemos expuestos. Que así sea.

Señor Jesús, tú que tuviste un buen tanto frente a las cosas débiles en el mundo, para que nadie ocupara tu espacio imborrable que en aquel madero dejaste en el huerto. Grande fue Catalina Labouré, quien recibió esta medalla por primera vez, sin imaginar su gran poderío. Concédenos la gracia de obtener todos los favores, así como Catalina, ser testigos de la fuerza concentrada en la prenda.

Amén.

Oda a la Asunción de María

En el cielo estás, mi Señora, para recibir a los hijos de Dios con tu precioso canto. Todos y cada uno, quien pudiese estar contigo bajo tus vestiduras para escalar el magno monte santo. De ángeles siempre estás rodeada, hasta servirte por obtener una estrella coronada.

Como tú no hay una reina, porque eres una estrella más pálida que la misma luna. Siempre miras a los tristes con la mirada depositada en el suelo, hasta subirlos con un mismo vuelo. Son como piedras de imán, rumbo al cielo. (Fray Luis de León).

Oración a la virgen de Guadalupe

Gran Guadalupe, que en todos los diciembre engalanas a toda una población con tu grandiosa presencia, te imploramos en esta oportunidad para reiterar nuestra devoción hacia tu santa imagen. Arrodillados estamos frente a tu temple figura y manto impreso por el propio Juan Diego.

En nombre de todos esos caminantes que persiguen el mismo sueño de ser escuchados, pido lo siguiente (hacer la petición explícita a cumplir) en tu honor, gran Guadalupe, para que con tu maravillosa prenda puedas cumplir cada uno de nuestros sueños.

A Nuestra Señora del Pueblo

Virgen Inmaculada, por ser la benedicta en toda la institución de la Santa Iglesia, madre de todos los hombres y abogada de los pecadores. Te damos las gracias, por ser clemente ante el dolor de todos tus siervos que en el mundo se encuentran con diversas calamidades. Escucha con filial confianza de esta oración a la medalla milagrosa a Nuestra Señora del Pueblo, hasta que se cumpla a carta cabal con cada una de estas palabras cargadas de mucha fe.

Eres maestra del sacrificio, capaz de ocultar el dolor más profundo, como lo hiciste frente a la tendida de tu hijo en la cruz. Solicitamos que nos des aflicción en cada uno de los corazones que padece de la maldad y la indolencia.

Que la consagración se extienda hasta los hogares, empleos, colegios y universidades, para obtener el éxito en cada uno de esos rubros. Anhelamos que siempre reine la paz, salud, justicia, equidad y hermandad entre todos los católicos que elevamos esta oración a la medalla milagrosa.

Señora mía, Señora nuestra, que los corazones más afligidos tengan un goce de alegría, hasta celebrar con júbilo de esta oración a la medalla milagrosa. En nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo.

Amén.

Para la Virgen Inmaculada

Oh Santísima, que fuiste la elegida por Dios, padre y creador de todo el universo para controlar cada uno de los males que nos aquejan. Cuida de la serpiente infernal, que siempre estará dispuesta a hechizar a los hombres hasta conducirlos a la máxima seducción. Que las ofertas del demonio queden diluidas con el poder de tu santa medalla. Madrecita, Reina del cielo, con gozo rezamos esta oración a la medalla milagrosa para máxima protección.

Madre amable, auxilio de todos los cristianos, que venimos a este lugar para implorar esta humilde plegaria. Acepta con alegría cada una de estas oraciones hasta disfrutar de la salvación plena. Queremos, que cada una de ellas sea un himno que resuene en la Santa Iglesia.

Amén.

De San Alfonso de Ligorio

Santísima María, virgen sagrada y madre mía, que respondes con firmeza a la intercesión de tus hermanos, cada vez que te han necesitado. Nunca les has fallado, porque tu manto es un sello de cumplimiento a sus palabras. Que el regazo materno jamás nos falte, para ser hombres valientes y devotos al verbo divino de Dios. Refugio de los afligidos, acudo a ti para pedir tu bendición. Yo te glorifico por siempre, por todos y cada uno de los favores cumplidos en el pasado.

Eres digna de todo el amor que te tengo, porque siempre has sido aliada de mis penas y aflicciones. Minuto a minuto me tocas con tus manos limpias de pecado original, hasta recobrar la alegría que llego a perder por segundos.

Recíbeme siempre como otro de tus hijos, para acobijarme en tu manto para obtener protección de todo mal, principalmente de mis enemigos. Anhelo que todo poder maligno por parte de mis adversarios quede anulado a través de la medalla milagrosa; precioso objeto que cubre tu bendito cuello.

Líbrame de todas las tentaciones; y si no tengo fuerzas, que el Todopoderoso me las ofrezca bajo tu nombre sagrado. Creo en tu hijo Jesús, que murió en la Cruz para salvación nuestra y por ello quiero retribuir todo lo que haces por mí con esta oración a la medalla milagrosa en tu nombre, que en mis labios pronuncian el sublime María: honesta y sencilla.

Amén.

Plegaria a María por los miembros de la Asociación Medalla Milagrosa

Oh María, por ser progenitora de Nuestro Señor Jesucristo, con mucha humildad seguimos cada don que has brindado para el mundo. En primer lugar, deseamos que derrames todas tus bendiciones en cada integrante de la Asociación Medalla Milagrosa. Bendícelos, por la buena tarea de comulgar con todos los sacramentos impuestos por el Altísimo y su devoción por ayudar a sus siervos.

Virgen María, del mismo modo que ocurrió con la beata Catalina Labouré, permite que disfrutamos de múltiples bendiciones en esta importante organización, encargada de enaltecer el objeto valioso como sello protector. María, ayuda a todos los hijos que confían en ti para salvarse de sus pecados.

Con ayuda de tu hijo, ofrece felicidad y aleja tristezas, enfermedades y primordialmente, colma de salud a todos los fieles organizadores de esta fundación, noble y sencilla que agradece tu divina presencia y la prenda colgante en tu cuello.

Amén.

Intercesión de la Medalla Milagrosa

Virgen Inmaculada, Señora fiel. Que has sido adjudicada como la gran Señora de la Medalla Milagrosa. Hoy te busco para que auxilies cada una de mis penurias con el poder de la prenda colgante. Con ella, necesito recobrar la confianza y el amor que siempre te profeso.

Anhelamos que siempre nos proteja tu precioso objeto de todo mal y peligro. Deseamos, por siempre, contar con tu afable bendición en todos los proyectos que hagamos, para contar con el apoyo de Dios Padre, María Santísima y de Nuestro Señor Jesucristo que vive y reina en el cielo.

A todos tus hijos que están en su lecho de muerte, pedimos que sea lo menos sufrida posible, para que estén en tiempo bajo la gracia del Señor. Escucha con firmeza de esta oración a la medalla milagrosa, oh madrecita.

Amén.

Para culminar con esta oración a la virgen milagrosa, puede resultar provechoso elevar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria. Además, puede conocer mucho más sobre la oración al Divino Niño para pedir sanidad.

A la Virgen de los Migrantes

Oh gran virgen peregrina, tú que siempre socorres a todos los caminantes que van de un rumbo a otro con la esperanza de encontrar un mejor futuro. Pido para ellos una salud que rebose en alegría y felicidad en su trayecto, para que lleguen a su punto final con las mismas intenciones del que partieron en el punto inicial.

Tú, que llegaste a experimentar lo que significa el exilio, suplico por todos los viajeros que están en apuros. Oh medalla milagrosa, ofrece un techo seguro y hospedaje a tus peregrinos, para que no padezcan de las inclemencias y el maltrato.

Que la fraternidad ajena siempre vaya por delante, para que los inquilinos no padezcan de martirios y necesidades. Oh virgen concebida, llena de ilusión cada uno de estos corazones viajeros que se acercan hasta ti para aprovechar al máximo su travesía. Despeja las tristezas de su mirada, por morar en un sitio disperso del lugar de origen. Por tu intercesión, María, haz que el tiempo sea breve para los viajantes al estar lejos de sus familiares. Reúne a todos en los hogares lo más pronto posible.

Amén.

Plegaria a Nuestra Señora de los Dolores

Madre adorada de los Dolores, que junto a ti aprendimos a sufrir por la muerte y resurrección de Jesús. Por esas cruces, que son el símbolo perfecto de su dolorosa pasión, hasta tener piedad y misericordia con el mundo entero.

Nos enseñaste que, a pesar de todo el dolor que podamos tener, con mirar el rostro de Cristo podemos hallar una verdadera paz. Solamente pedimos un corazón sensible que sepa amar cada una de las doctrinas enseñadas por Dios, para que sean cumplidas en virtud de buenos cristianos que soñamos ser.

Madre de los Dolores, deseamos que el sufrimiento de corazón sea tan efímero como sea posible. Que se haga siempre tu voluntad.

Amén.

Anexo a la medalla

Guarda bastante similitud con la oración a la medalla milagrosa con que inició este post, pero sirve como acto de cierre para dar gracias a la prenda por los favores recibidos. De igual modo, puede indagar mucho más sobre la oración a la sangre de Cristo para cada día.

Oh medalla milagrosa, con este anexo importante hacia tu nombre planteo una causa de protección. Cuida todos mis intereses sobre el maligno, que está al asecho para causarme el gran daño posible. Aspiro que mi fuerza física y espiritual siempre estén a la alza, como parte de tu señal protectora. Gran medalla, aleja por siempre a mis enemigos, que con injurias y falsos testimonios pretenden echar tierra al buen nombre cristiano que me he ganado.

Que esta santa medalla represente ganancias en mi salud, trabajo, negocios, colegio, familia y resto de actividades que desenvuelvo en mi vida cotidiana. Sobre este objeto quiero expresar una y mil veces «oh María, virgen sencilla, que eres concebida sin pecado original. Oh María, virgen sencilla, que eres concebida sin pecado original» por siempre hasta ser atendido.

Protege mi vida espiritual y religiosa, sobre aquellos que intentan minimizar los grandes dones de Dios. Haz que me siga acercando a la Santa Iglesia, para asistir a misas y fiestas de guardar. Oh madre, que mi conexión con Dios nunca sea interrumpida, hasta agradecer por cada petición cumplida.

Ampárame, madre mía, por ser el dichoso portador de esta medalla milagrosa. Que este gran escudo de fe me permita llegar tan lejos como me he propuesto, con tu bendición y la del Todopoderoso para triunfar sobre el mal, la infamia, la enfermedad y resto de condiciones adversas que me verán en serias limitaciones. Por cada una de estas palabras, que sean escuchadas en nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo.

Amén.

Oración a la Virgen de la Medalla Milagrosa para pedir un Gran Favor
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