Las Bodas de Caná: Significado en el Cristianismo

Nuestro Señor Jesús cuando estuvo por este mundo terrenal, realizó diversos milagros que hicieron que las personas se acercarán a él y creyeran en su palabra, uno de los primeros fue en Galilea y se le conoce como Las Bodas De Caná, y es de este suceso del cual se hablará en el presente artículo.

Las Bodas de Caná

Las Bodas de Caná

Las bodas son un gran acontecimiento donde existen sentimientos encontrados, estas representan la unión de dos personas que se aman incondicionalmente y deciden formar una familia.

Por lo que este suceso tan importante para muchas familias, viene respaldado por una gran celebración que, dependiendo del lugar de tu nacimiento o tus creencias, cada una es personalizada por propios rituales y liturgias familiares que hacen de ella una celebración única y espléndida.

Es por esto que el pueblo de Israel no prescinde de esto, y en la época de Jesucristo las Bodas representaban un gran evento de alegría humana y religiosa.

En este pueblo tan humilde, las personas organizaban una boda con bastante tiempo de antelación, y ellas representaban un momento distinto aparte de sus vidas monótonas.

Por ello en esta gran celebración se sentía la alegría irradiando por todas partes, las personas se sentían unidad, amadas, hombres y mujeres libres amados por Dios, ya que les confiaba su amor y cariño.

De igual forma dentro de las bodas de Caná, se observaban cantos, bailes, mucha comida y el vino, el cual era una bebida alimenticia para aquel entonces más que una bebida de placer.

Estas celebraciones duraban aproximadamente 7 días, variaban según el poder económico adquisitivo de cada familia, y se celebraban en el patio comunitario de diversas familias donde eran participes todos los habitantes del pueblo.

Las Bodas de Caná

Por lo que observando esto, existe un pasaje del evangelio de la biblia donde se relata el primer milagro de Jesús elaborado en una de estas Bodas de Caná.

En el evangelio de Juan en el versículo 2 del 1 al 11 se habla sobre dicho evento, y el mismo inicia narrando:

Al tercer día se celebraba una boda en Caná de Galilea, esta fue de gran importancia y de singularidad particular porque tenía como invitada a María, la madre de Jesús.

Ella se encontraba presente con el fin de servir y atender a los invitados, representando así su familia de forma humilde y desinteresada.

De igual forma, dentro de los invitados se encontraba Jesús, quien llego a dicha celebración tan importante, acompañado de sus primeros fieles creyentes (sus discípulos) elegidos en el transcurso de su camino evangelizador.

Para sorpresa de ambos, María y Jesús se encontraron en la boda sin saber que el otro estaba invitado, este encuentro fue de gran alegría y emoción para los dos, ya que tenían semanas sin verse posterior a que Jesús dejará el poblado de Nazaret.

María se sintió plena y llena de mucha emoción, pues su hijo estaba allí presente en dicha celebración, y aunque persistía la duda de permanecer en Nazaret o seguir a su hijo de forma discreta por su camino en todo Israel, este momento fue único e inolvidable.

En dicha celebración los hombres se encontraban agrupados, en pequeños grupos separados de las mujeres, y Jesús por su tan particular felicidad y cálida apertura se hacía notar entre los demás.

Por otra parte, las mujeres se encontraban cerca del fogón para así atender de mejor forma a los invitados.

Pero con su gran intuición, María la madre de Jesús se percató que a dicha celebración estaban invitadas muchas personas lo que hacía que el vino no alcanzará para todos los invitados.

Esto era un gran inconveniente para la boda, y los recién casados, pues sería un suceso que recordaría el pueblo como una burla a la familia, mencionando a los novios como unos pobretones que no habían atendido “adecuadamente” a sus invitados, quienes vinieron desde lejos para la celebración.

Por lo que María, actuando de buena fe, se dirigió discretamente hacia su hijo Jesús, sin querer ser notada por nadie, y al llegar a donde se encontraba le susurra: “Hijo, a estos humildes novios se les acabó el vino”, sin más se retira sin exigirle o pedirle nada, solo sugirió dentro de su astucia e inteligencia.

Jesús al entender el mensaje de su madre, decide un momento luego cumplir con la invitación que le hizo la misma.

Claro está ese momento en el que espero no lo hizo en son de rechazo o reproche hacia ella o simplemente por no salvar la reputación de los recién casados.

De hecho, lo hizo para pensar y analizar sobre lo que debía hacer, hasta que toma la decisión que ese suceso sería ideal para empezar a manifestar su gloria a los hombres.

Por otra parte, María con genuina integridad, a pesar de no comprender del todo la respuesta de su hijo, se acerca a los novios y les dice: “Hagan lo que él les diga”.

Esta frase tiene un gran significado porque implica un mensaje implícito dentro de la misma, en ella María demuestra que se le debe dar confianza plenamente a él, asimismo en ella expresa sus deseos y el poder que tiene para hacer las cosas, y esto a pesar que ella no menciona más palabras en el evangelio.

Esta frase en el cristianismo implica confiar en Dios, por ella se realiza una invitación a todo aquel que quiere y desea paz, amor, consuelo, entre otros, al igual que la misma, determina la forma para ingresar y ser parte del Reino del Señor, haciendo así la voluntad de Jesús el hijo de Dios.

Siguiendo el relato, posterior a María decir esas palabras a los novios, los mismos le encargan a los sirvientes de cumplir con lo dicho por María, y en ello Jesús les solicita que llenen de agua las tinajas para las purificaciones de los huésped.

Posterior a haber llenado las tinajas obedeciendo a Jesús, y con cierto miedo por parte de los sirvientes de que fuese una broma en donde se les “involucró”, se dirigen al Maestresala para que pruebe lo que estaba dentro de las tinajas.

Y para sorpresa de muchos, se fijaron que lo que se encontraba dentro de las tinajas no era agua sino vino, y de paso un vino de exquisitez sabor, seiscientos litros incluidos en las tinajas.

Esto fue una gran sorpresa, y no solo para los sirvientes que vieron de cerca a Jesús y obedecieron de sus palabras, también lo fue para el maestresala, para los invitados y hasta para los novios, no daban crédito de lo que su paladar degustaba.

Posterior al milagro, la celebración transcurrió con aún más alegría y felicidad por parte de todos los presentes.

Por lo que este suceso fue para Jesús un día glorioso, ya que poco antes había santificado las aguas en el Jordán, y ahora convirtió el agua en un vino exquisito, representado este la redención, un nuevo vino, la nueva alianza, el vino de su muerte y resurrección.

Por lo tanto, este hecho simbolizó uno de los primeros pasos que Jesús dio en su camino para llegar a su destino.

En esta Boda de Caná se observa como María Madre de Dios y madre nuestra, presento y ánimo a su hijo a que expusiera por medio de un acto la misión que fue encomendada a él en la tierra.

Es importante destacar que en el suceso acontecido en Jordán se bautiza iniciando así su vida pública, y en la celebración de la Boda de Caná muestra sus glorias a los hombres.

Es en esta celebración, llena de alegría, donde hizo el milagro al vino, y a partir de allí fue cuando empieza a demostrar los signos eficaces para la salvación de los hombres, e incluso los mismos discípulos creyeron aún más en él.

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