Sacramentos de sanación: penitencia, unción y más

Los Sacramentos de sanación están relacionados directamente con la obra de Jesús relacionado con la  misericordia y la ayuda los enfermos y más necesitados estos son denominados La Unción de los Enfermos y la Reconciliación o Confesión, conoce más de estos actos leyendo el siguiente artículo.

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Sacramentos de sanación

Se consideran dos de los más importantes acciones que realizan los fieles y los sacerdotes en sus actividades pastorales y religiosas, son consideradas como obras de misericordia, relacionadas directamente con los votos solicitados por jesucristo para curar y ayudar a los enfermos y los más necesitados.

Estas obras son llevadas a cabos gracias a la bondad del Espíritu Santo, la Iglesia le otorga continuidad a la obra de Jesús con el objeto de obtener la salvación divina. Estos sacramentos de Sanación conforman un grupo de actos espirituales que se inician con los sacramentos de iniciación, los cuales están conformados por el Bautismo, la comunión y la confirmación.

Para muchos creyentes estos sacramentos de sanación son desconocidos, y es una de las debilidades en la cual la Iglesia no ha hecho énfasis en su promoción, sin embargo en los diversos catecismos que se promueven en todo el mundo aparecen descritos como actos sacramentales de importancia.

Jesús es el médico del hombre, ayuda a liberar almas y cuerpos enfermos, por eso perdono de los pecados a muchos enfermos que padecían anomalías congénitas y físicas, con el tiempo estos milagros se convirtieron en acciones para la Iglesia, que día a día se llevan a cabo a través de los sacramentos de sanación.

Si eres cristiano católico o simplemente no profesamos ninguna religión te invitamos a conocer de qué forma se hacen  con el objeto que puedas ayudar a los demás, recuerda que estos actos están inscritos dentro de las acciones que Jesús llevó a cabo con el objeto de otorgar la gracia de Dios. Pero veamos cuáles son los sacramentos de sanación.

Confesión o reconciliación

Es el acto sacramental que permite a Dios perdonar los pecados del hombre, sirviendo de ayuda a través de los ministros de la Iglesia, sacerdotes y curas, quienes mantienen su implementación gracias a las bondades del espíritu santo.sacramentos de sanación

Conocido también como penitencia o confesión, es el sacramento por medio del cual, Dios perdona nuestros pecados con la ayuda de sus ministros los sacerdotes y con el poder de su Santo Espíritu.

Es una virtud moral

Se considera una virtud moral cuando el pecador se arrepiente de los pecados  cometidos, y asume el propósito de cometeros de nuevo, creando posteriormente ambiente de satisfacción que genera no cometerlos de nuevo, esa es la principal virtud, por otro lado es un llamado que Jesús hace a la conversión como buenos cristianos.

La confesión es un acto de reflexión donde se toma en cuenta posteriormente la penitencia como una especie de curación de la enfermedad en la cual ha caído el corazón, el pecado es una ofensa a Dios y a través de esta conversión utilizamos herramientas que nos permiten volver a reconciliarnos con él.

Para cultivar esta conversión es importante mantenernos fuera del pecado utilizando la oración, confesarse con frecuencia, asistir a misa, practicar el sacrificio voluntario, con el objeto de darle sentido a la rendición del pecado, de manera que se pueda alejar de los actos adverso que puedan llevar a la reedición del mismo.

Su forma de sacramento

Es uno de los siete sacramentos instituidos por jesucristo y que la Iglesia presenta como acciones directas para llevar a cabo la obra de Dios, perdonar los pecados cometidos contra Dios permite obtener de nuevo la gracia y aceptación del creador, este sacramento también es llamado de conversión porque responde al llamado de Jesús a convertirse de nuevo a la gracia de Dios.

La penitencia forma parte de la acción real que debe realizarse para que de una vez por todas el perdón sea consumado, para realizar la penitencia es importante haber confesado los pecados ante Dios, la penitencia es un proceso de conversión personal, es un proceso de arrepentimiento y reparación de todo cristiano.

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Los sacramentos de sanación se convierten en una herramienta cristiana que permiten redimirse de las acciones adversas, eliminar los vicios y las malas acciones, ayudan a curar el corazón, sin embargo la confesión se considera el verdadero sacramento porque en él aparecen signos sensibles  que han sido instituidos por Cristo y por ende le confieren la gracia.

Llamado también como sacramento de curación porque permite sanar el espíritu de acciones o decisiones equivocadas, cuando el alma se encuentra enferma se solicita este sacramento, que permite curar los errores del alma. Todo cristiano debe confiar en la Iglesia ya que es la depositaria de ese poder.

Con este sacramento de sanación la gracia de Dios se recibe como una reconciliación además de ser un encuentro para una nueva conexión,  la Iglesia es la encargada de establecer el perdón de los pecados a través de sus ministros. La evolución de los sacramentos ha sido un trabajo arduo incluso en los comienzos del cristianismo.

Algunos decían que los pecados no podían perdonarse, tenían una influencia muy fuerte en las leyes del Judaísmo, sin embargo se pudo interceder ante muchas acusaciones donde incluso los reformadores protestantes atacaron a la Iglesia sobre todo por ideas relacionadas con este sacramento.

Las diferencias de ideas con respecto a este tema, consideraron tomar una decisión en el Concilio de Trento el cual establece que «Cristo comunicó a los apóstoles y sus legítimos sucesores la potestad de perdonar realmente todos los pecados» Todos estos acontecimientos permitieron a la Iglesia establecer su doctrina.

Con el pasar de los años se fue consolidando la formación de sacerdotes fieles a la integración espiritual que pudieran considerar el sacramento de la confesión como un elemento mantenido por la institución  través de los años para ayudar a los seres humanos a revalidar su fe en dios.

Jesús fue uno de los grandes confesores de la humanidad, recibió miles de personas secadores que se rindieron ante él y recibieron la bendición y el perdón de sus pecados. estás acciónes permitieron a los sacerdotes actuar tal cual como lo haría Jesús.

Sin embargo hoy en día esta acción relacionada con los sacramentos de sanación se establecen como una cura para las acciones pecadoras que perturban el alma y crean discordia con Dios.

Cuando una persona se arrepiente de sus pecados, está tomando de la mano a Dios y le está solicitando llevarlo por los caminos del bien, sin embargo existen pecados muy fuertes llamados capitales, que de verdad son blasfemas dirigidas directamente hacia el Espíritu Sano y no permiten establecer su perdón.

Como Institución

La institucionalización de la confesión como pecado de sanación se establece después que Jesús resucitó, su aparición ante el resto de los apóstoles permitió perdonarlos de todos los pecados.

Ademas Jesús les solicitó además como parte de ese perdón que recibieron al espíritu Santo, con el objeto de establecer el poder para que ellos también pudieran tener el don de perdonar los pecados, se considera además una de las tareas asignadas a los apóstoles.

Algunos creen que verdaderamente fue un gran regalo que otorgó a los hombres, para entender la forma de comunicarse con Dios, quien además los mantiene aferrados a él por medio del amor infinito. De esta forma se convierte en una institución para la Iglesia, siendo parte de los sacramentos de sanación más importante.

Cada fiel debe considerar a la confesión o la reconciliación un momento de importancia que debe valorar durante toda su vida cristiana, es importante que cada fiel considera no solo los sacramentos de sanación como elementos de formación para la fe, también deben ayudarlos para que abran su corazón hacia Dios.

Practicar la misericordia y la bondad permite a los cristianos mantener el contacto con el creador, siempre se puede lograr reforzar esta acción con actos y acciones relacionadas con las bondades de Dios para no llegar al proceso de tener que confesarse.

Ceremonia y celebración

Las ceremonias relacionadas con la reconciliación están consideradas como acciones litúrgicas, y a medida que ha pasado el tiempo han venido teniendo muchas modificaciones, en la actualidad este es uno de los sacramentos de sanación que se realiza de dos formas o en dos etapas:

La primera consta de un momento en el cual la persona pecadora llamada penitente debe tener la convicción de arrepentirse, de manera que para poder convertirse posteriormente en un verdadero hijo de Dios, los momentos son llamados contrición y arrepentimiento, en los cuales la persona cumple el pecado y también lo complementa con el cumplimiento de la penitencia.

La segunda forma o momento consiste en demostrar la acción de Dios, en el cual el Obispo o el sacerdote perdona los pecados y establece cuál debe ser la penitencia, así mismo procede a orar con el penitente y cuál debe ser su forma de actuar de ahora en adelante.

El acto de la confesión realmente no es una ceremonia, se le denomina de esa forma porque es un encuentro donde la penitente busca de conectarse nuevamente con Dios, la propia persona solicita después de hacer la convicción y reflexión sobre sus pecados al cura, que desea por su voluntad realizar el acto de la confesión.

Los sacerdotes tienen que distribuir su tiempo entre semanas para dedicar unas horas a la atención a los fieles que deseen confesarse, en algunos casos los curas exhorta constantemente y pregunta a los fieles si han cometido un pecado que no sea grave, realizar la confesión.

El acto es individual y se realiza por decisión propia, al momento de encontrarse con el sacerdote, la persona se dirige a un pequeño cubículo cerrado donde existe una división que permite al sacerdote escuchar las confesiones del penitente, cada cura y miembro del sacerdocio cumple con una promesa muy importante.

Esta promesa consiste en que los pecados que escucha de las personas representan un secreto en el cual no debe decirle a nadie, ni siquiera a sus más allegados ni familiares, es un voto de fidelidad que cada cura realiza antes de iniciarse en el mundo del seminario.

El proceso de la confesión tiene también una excepción con respecto a su aplicación, consiste en que los sacerdotes pueden impartir la absolución general o colectiva, y resulta cuando en casos aislados se les otorga el perdón y la remisión de sus pecados, condiciones importantes para los sacramentos de sanación.

Sin embargo la confesión individual es la más importante, porque se realiza de forma aislada y sin ningún tipo de interrupción siendo muy privada, estas absoluciones generalmente se aplican en casos especiales cuando una nación se encuentra en guerra o conflictos sociales considerables.

Las situaciones donde la persona decide hacer una confesión de sus pecados que ha realizado durante toda su vida se denomina confesión general, en ella el penitente incluso puede decir los pecados ya confesados y se realizan con la finalidad de obtener una mayor constricción, generalmente este tipo de confesiones las realiza los miembros de la Iglesia.

Puede darse el caso donde personas que se encuentran en peligro de muerte necesiten recibir el perdón de sus pecados, en ese caso el sacerdote se puede trasladar hasta el lugar donde se encuentre el paciente y recibir su confesión.

En caso que el paciente no pueda hablar, el sacerdote inmediatamente otorga el perdón de todos sus pecados y le reza una oración, siempre es importante tratar que el enfermo se encuentra en estado de conciencia y pueda escuchar las recomendaciones y plegarias del cura.

El Ministerio de Jesús y el Sujeto

Cuándo se plantean estos términos, se intenta demostrar y sobre todo describir por qué los sacerdotes como sujetos están autorizados por la iglesia ejercer la confesión, lo que representa el ministerio que permite perdonar los pecados en nombre de Dios, Los apóstoles recibieron de Jesús las indicaciones para llevar la nueva buena o sea el evangelio a todas las regiones del mundo.

Dentro de esas predicaciones se encontraba la forma de cómo perdonar los pecados de las personas, de esa forma y con el nacimiento del cristianismo se fueron traspasando y  denegando entre los diversos miembros de la Iglesia el poder para proceder a realizar este sacramento de sanación.

Los obispos, tienen la posesión y la plenitud del sacramento del Orden, además tienen todos los poderes que Cristo les dio a los apóstoles, han recibido la gracia de Dios a través de las múltiples generaciones que comenzaron con los apóstoles. Del mismo modo delegan en los presbíteros y sacerdotes esta importante misión.

La autorización de establecer y delegar hacia los sacerdotes esta acción sacramental fue concretada en el Concilio de Trento cuando por decreto papal se establece el acto de fe, que permitía a los obispos participar y delegar en los subsiguientes clérigos la otorgación de los sacramentos de sanación.

Algunos miembros de la Iglesia para su época como Martín Lutero rechazó tal propuesta y solicitaba que, todo aquel cristiano que haya sido bautizado bajo las leyes de Dios y demostraba la fe como forma de vida, también estaba en condiciones de ejecutar el perdón de los pecados.

Los sacerdotes tienen el poder de Jesús para perdonar  y aunque a través de los años este acto ha traído muchas adversidades la Iglesia continúa considerando que los curas y obispos realizan un acto de devoción sacramental autorizada por el mismo jesucristo, cerrando de este modo la polémica.

Cada sacerdote cuenta con la facultad para perdonar esos pecados, debido a que cuenta con autorización respectiva, Sin embargo no todos los sacerdotes tienen esta facultad, para ello se requiere tener ciertas facultades especiales.

Se ha tratado de plantear que la confesión se pudiera hacer en otro lugar que no fuera la Iglesia, sin embargo esto no es posible, a menos que se realiza con las excepciones que mostramos anteriormente, la Iglesia es el único lugar donde cada creyente debe realizar su confesión.

Recordemos además, el sacerdote que realiza el acto de confesión tiene que estar bien preparado, ser una persona ecuánime y sincera, el penitente debe tener confianza para poder expresar toda la verdad de los pecados, su comportamiento debe estar cónsono con las virtudes cristianas. Cuando se administra el sacramento no sólo el sacerdote debe enseñar todo lo relativo a sus deberes como católico.

Las acciones hacia la persona deben estar enfocadas en la observación del problema que plantea el penitente, aclarar las dudas espirituales que tenga, motivar a la conversión y dar consejos con respecto a cómo debe remediar la situación, complementos esenciales que acompañan a la penitencia.

Por otro lado los sacerdotes puede decidir en qué momento o no, pueden otorgar la absolución, si el pecado es muy grave el sacerdote tienen la capacidad de decidir si realmente perdonará los pecados, y además, se encuentran en ocasiones con situaciones donde las personas han cometido pecados extremadamente graves llamados capitales.

En estos casos es imposible otorgar la absolución y el perdón, estos pecados, llamados “pecados reservados”, según el Derecho Canónico, sólo puede ser otorgada por el Obispo del lugar o por sacerdotes autorizados por él. También en los casos cuando la persona está involucrada en situaciones comprometedoras como abortos o son cómplices de su realización.

El “secreto de confesión”, es el acto que todo sacerdote debe mantener cuando una persona le confiesa sus pecados, y se hace a voluntad del clérigo quien por ningún motivo debe exponer a la persona a situaciones denigrantes por manifestar a otras las confesiones, es una caso muy delicado, por eso se implanta rigurosamente la otorgación de quien administra la confesión en la Iglesia.

Las personas que viven en pecado habitual generalmente no se les otorgan la absolución, en estos casos vemos a los divorciados o personas que constantemente incurren en situaciones comprometedoras que los llevan a cometer pecados de manera constante.

Pero si encontramos a pecadores continuos, la Iglesia determina a través de los sacerdotes otorgar o no la absolución, este tipo de cosas espirituales son muy delicadas y solamente están dirigidas únicamente a los fieles cristianos que demuestren de verdad la fe en Dios.

No es pertinente decidir constantemente se van a cometer y hacer accione negativas y de la misma forma la Iglesia los va a perdonar, hay que tener mucho cuidado con eso.

Unción de los enfermos

Este sacramento de sanación está dirigido específicamente a las personas  que se encuentran enfermas de tal gravedad que su movilización es imposible, permite recortar y dar fortaleza en esos momentos difíciles, a través de la gracia de Dios.

Hace muchos años este sacramento se otorgaba únicamente a las personas que se encontraban a punto de morir, era llamado extremaunción, sin embargo hoy en día solo es llamado “Sacramento de Unción” o “Unción de los enfermos”, se considera un acto de humanidad, bondad y misericordia, que se otorga a quienes se encuentran espiritual y físicamente descompensados.

El dolor humano en ocasiones suele ser muy fuerte y las personas intenta recobrar su equilibrio físico y emocional, en ese momento se debe aplicar el sacramento de sanación, es un acto sagrado que vienen otorgando la Iglesia después que Jesús le confirió a sus discípulos curar a los enfermos y atender a los más necesitados.

La iglesia tomó esta propuesta y se mantuvo por muchos años como una acción misericordiosa, no es una formalidad como muchos piensan, es un acto que permite fortalecer al enfermo. El procedimiento que detallaremos más adelante está conformado por un pequeño rito espiritual que debe ser realizado por un sacerdote autorizado.

En ocasiones algunas personas que solicitan el sacramento de la Unción no han realizado el sacramento de iniciación como el bautismo, de manera que es importante la acción sacerdotal que según su criterio puede aplicar ambos para poder tener la fe y la gloria de Dios viva.

Origen y naturaleza

Las enfermedades siempre están presentes en la vida del hombre y así será por muchos años más, en ocasiones el ser humano se siente impotente ante eso y debe buscar soluciones, a través de la medicina convencional se buscan aliviar ciertos problemas de tipo físico, pero siempre está presente el problema de la espiritualidad, cómo reacciona la mente ante estas situaciones.

Para eso es importante conocer cómo se debe afrontar esta situación desde el punto de vista espiritual, la Unción de los enfermos nace cuando Jesús determina que los apóstoles deben ir por el mundo a curar enfermedades y sacar el demonio de las mentes de las personas.

En función de esta propuesta, la Iglesia determinó desde su nacimiento que debería existir un acto formal que formará parte de las acciones directas del Evangelio, donde pudiera aplicar estos sacramentos a las personas, aunque a comienzos del cristianismo, los sacramentos solamente eran dos.

Sin embargo con el pasar de los años, se han implementado diversas formas de realizar este acto que anteriormente se denominaba extremaunción. Algunos consideran que la Unción de los enfermos debe realizarse únicamente a los enfermos, pero también está autorizada para ser realizada incluso a personas que se encuentran padeciendo enfermedad grave.

La biblia plantea diversas formas de aplicarlo, si tomamos en cuenta que las enfermedades ayudan a formar reflexiones de los errores cometidos, una de las descripciones consiste en  considerar un camino para la salvación, relacionando el pecado con la enfermedad.

En todo caso, el contenido de la Biblia establece que las acciones sacramentales de la unción de los enfermos se manifiesta en las obras misericordiosas de Jesús, desde ese momento se considera entonces el acto sacramental como sagrado y misericordioso.

Como Institución

Al igual que el sacramento de la confesión, la Unción de los enfermos está institucionalizada desde hace muchos años en las actividades de la Iglesia católica, instituidos por Jesús, se considera de suma importancia, donde es dirigida a esas personas que se encuentra convaleciente de alguna enfermedad.

Permite a través de la oraciones lograr la curación de ciertas enfermedades, calmar el espíritu ansioso de la persona y mantener el equilibrio del alma durante la enfermedad.

Fue institucionalizado durante el Concilio Vaticano II cuando se promulga como sacramento, y toma como referencia el texto bíblico de Santiago, donde manifiesta que si alguien se encuentra enfermo, se debe llamar a un sacerdote para que ore por él, y lo unja con los óleos respectivos siempre en nombre de Dios.

En el texto queda claro, cómo sería la forma de administración y su determinación para buscar la tranquilidad de los enfermos, quienes siempre agradecen este acto, algunos consideran que no debería administrarse sin la previa información, con respecto a que el enfermo se entere en que se consiste este procedimiento.

Signo y Forma

Este sacramento de sanación se aplica en la persona de manera directa, fundamentalmente con la presencia de un sacerdote, quien aplica al enfermo una unción de aceite y diciendo ciertas palabras establecidas por la liturgia, estas palabras han cambiado a medida que pasa el tiempo, en la actualidad son:

“Por esta Santa Unción, y por su bondadosa misericordia te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo, para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad”.

El aceite debe ser bendecido el jueves santo por el Obispo, en caso de no conseguir el aceite al momento, se administra utilizando aceite vegetal común que se encuentran más cerca, de tal forma el sacerdote queda encargado de bendecirlo, quedando conformado como signo y forma sacramental.

La unción con el aceite deberá realizarse en la frente del enfermo y las manos para que se manifieste de manera legal, si el sacerdote observa que las circunstancias no permiten  hacerlo en su totalidad únicamente se realizan en la frente.

Las palabras unidas a una oración permiten consolidar el acto sacramental, confiriendo entonces la gracia de Dios 

Ceremonia y Celebración

El acto de la Unción de los enfermos representa una acto muy sencillo, no requiere de muchos elementos y únicamente lo puede realizar el sacerdote asignado, el cual lleva únicamente el aceite y sus indumentarias propias de un curó, algunos enfermos llegan a pensar que este acto que se les realiza es porque definitivamente se encuentran en estado terminal y van a morir.

Esto se debe a que años atrás y como lo explicamos anteriormente el acto de Unción de los enfermos era llamado extremaunción, el cual únicamente va dirigido a las personas que estaban a punto de morir por alguna enfermedad.

Este sacramento de sanación no puede realizarse de forma aislada ni lejana, es un rito presencial, que también debe ser solicitado por las personas, en este caso por el propio enfermo o los familiares cuando lo consideren pertinente.

Los sacramentos se consideran dentro de la iglesia actos litúrgicos y comunitarios, de tal forma que la Unción de los enfermos no está exceptuado de esto, es uno en los cuales se puede utilizar cualquier lugar para realizarlo, la casa, el hospital, la Iglesia o en el lugar donde se encuentre el enfermo, siempre y cuando la integridad física del sacerdote no se encuentre en riesgo.

Se sugiere muchas veces solicitar al enfermo o familiares la realización previa del acto sacramental de la confesión seguida del sacramento Eucarístico que consiste en acudir a la misa, sin embargo todo en función de las posibilidades del enfermo. 

La celebración consiste en imponer en la mano la frente de forma silenciosa las epicrisis propias de este sacramento, no es un acto muy largo y dependen del sacerdote y las condiciones del enfermo.

Ministerio

Los administradores de la Unción de los enfermos está asignada únicamente a los sacerdotes y Obispos de la iglesia Católica, esta soportado en documentos legales de la Iglesia como el Concilio Vaticano de Florencia y los textos de Santiago, solamente ellos están autorizados para otorgarlo, sin embargo en caso que no pueda hacerlo el Obispo, éste puede delegar la autoridad a un presbítero.

La información con respecto al procedimiento y por qué realizarlo, se encuentra a cargo de todos los sacerdotes de la Iglesia, estos deben instruir a los fieles sobre el porqué de su administración y cuándo solicitarlo, resulta importante  preparar al enfermo para su aplicación.

El motivo y sujeto de la Unción puede ser cualquier fiel, aunque también cualquier persona , sin embargo es importante que la misma haya sido considerada cristiana y recibido los sacramentos de iniciación, ya que de no tenerlos deben solicitar al propio enfermo o familiares la realización de esos sacramentos.

Las condiciones para su realización aparte de las nombradas anteriormente son , tener uso de razón, ya que pudiera darse el caso de cometer pecados personales, jamás se administra en niños menores a siete años, además el enfermo debe tener la intención de recibirlo y manifestar la voluntad espiritual para hacerlo.

Cuando un enfermo se encuentra en condiciones para no poder realizarlo, pero hubo un momento donde por su voluntad, había decidido la administración de este sacramento, el sacerdote verifica que es un testimonio fiel con sus familiares y procede hacerlo.

Es importante considerar que la persona antes de perder el uso de la razón, haya llevado una vida cristiana, con el objeto de considerar que realmente lo desea, ya que no existiría nada que lo impidiera. No obstante administrarlo a personas que hayan estado involucrados en pecados graves o capitales resulta irresponsable, los sacerdotes deben estar muy atentos.

Sin embargo cada clérigo tiene la potestad para ejecutarlo bajo condición especial y la eficacia del mismo estará sujeta a las condiciones  físicas y mentales del enfermo. Como parte de los sacramentos de sanación no es necesario aplicarlo justamente cuando el paciente se encuentra en estado de gravedad.

Se sugiere administrarlo cuando la persona está avanzada en edad y se encuentra padeciendo una enfermedad muy fuerte, en algunos casos los familiares y el propio paciente sugiere realizarlo antes de una operación que implique algún riesgo para la vida de la persona, cada sacerdote es autónomo en este caso y decide si aplicarlo o mantenerse al margen.

La unción de los enfermos se considera la gracia de Dios en su máxima expresión, el sacerdote o el Obispo realmente no son los que sanan, es la mano de Dios que interviene a través de Él, para lograr el equilibrio que la persona enferma necesita.

Este sacramento de sanación es totalmente diferente a la llamada misa de sanación la cual se considera un acto Eucarístico que la Iglesia determina para orar y pedir por diversas personas que se encuentra convaleciente de enfermedades, problemas espirituales y emocionales.

Es importante que en las actividades pastorales se tome en cuenta los sacramentos de sanación como una herramienta que los fieles tienen a su disposición en la Iglesia católica, se debe incentivar para que los sacerdotes toman conciencia de la importancia con respecto a estos sacramentos.

Algunos miembros de la Iglesia se han quedado detenidos en la idea de la «extrema unción», la cual ha sido modificada, sin embargo la propia Iglesia ha hecho un llamado para que la información fluya de manera más directa y fuerte,

Los fieles deben estar enterados sobre la Unción para los enfermos como uno de los sacramentos de sanación los cuales existen, son real y ayudan enormemente a mejorar sus condiciones de vida espiritual y física, el poder de Dios también se pueden manifestar a través de la Unción de los Enfermos ya que el sacramento de la confesión es bien conocido y los fieles están muy conectados con él.

No pierdas la oportunidad de otorgar a un familiar si se encuentra enfermo esta oportunidad de recibir la bendición y unción de Dios, esto le permitirá llevar a enfermedad de una forma muy diferente y enfrentar los problemas de una forma más integral.

Se debe promover incluso entre amigos y familiares cristianos la existencia de este sacramento, sabemos que todos los cristianos conocen la extremaunción, pero no se han enterado que en la actualidad se utiliza el sacramento de la unción para los enfermos, se tiene la creencia en muchos lugares que el procedimiento anterior todavía está planteado en la Iglesia.

Si eres cristiano y católico, te recomendamos sugerir la presencia de los sacramentos de sanación para que sirva de ayuda en tu comunidad o en tu familia, promuévelo a través de las redes sociales e internet, se parte de su manifestación.

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