Ciencia infusa: Definición, aprendizaje e importancia

El conocimiento es aquel proceso en el que el ser humano aprende un hecho, suceso o cosa a través del estudio o la relación existente entre el sujeto y el objeto que es conocido. Pero, ¿sabías que existe un conocimiento no adquirido mediante el estudio sino atribuido a factores sobrenaturales? A esto se le conoce como ciencia infusa, y es el tema que se explicará en este post.

ciencia infusa

Ciencia Infusa

Se define a la ciencia infusa como el conocimiento propio de cada uno de nosotros que no fue adquirido en un proceso de estudio y aprendizaje sino por medio directo de Dios.

En otras palabras, es el intelecto y cognición que recibimos por parte de Dios que no fue adquirido a través del proceso de observación, la adquisición de experiencias o el razonamiento de estudios que generan en ti el intelecto humano.

A esta ciencia, también se le conoce por el nombre de Ciencia Inspirada, y se dice que Cristo tenía este intelecto, que fue otorgado por Dios por medio de la inteligencia humana.

Ciencia Infusa en Jesús

Se manifiesta que Cristo poseía dos inteligencias, la divina que es aquella de ámbito celestial, aquella que posee el mismo Dios y que a través de ella busca implantar su voluntad; y la inteligencia infusa que fue dada a Cristo por medio de la inteligencia humana.

Esta última es aquella que Dios transmitió directamente a él, muy parecida de igual forma, a aquella que se proclama al intelecto de los ángeles provocada por la inspiración del alma y la inteligencia.

Claro está, es importante destacar que el término de ciencia infusa está relacionado a la teología, conocido esto como el estudio de Dios y lo relacionado a él.

Por lo tanto la teología te permite adquirir el conocimiento de la divinidad de Dios, sus acciones, sus atributos y sus perfecciones; y en base a esto es que la ciencia infusa entra al estudio de esta disciplina.

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¿La inteligencia de Cristo viene de la ciencia inspirada?

Cristo presentaba un conocimiento e intelecto de la ciencia infusa, es decir, el intelecto humano otorgado por Dios, le permitía analizar, reflexionar y resolver cuestionamientos de la humanidad para entender de la mejor manera a la misma.

Es importante destacar que el intelecto del alma de cada ser humano no se encuentra estimulado y potencializado en su totalidad, sino que el mismo está enfocado a  aquellos aspectos que pueden ser desarrollados por el conocimiento básico.

En otras palabras, el intelecto del alma de la humanidad se desarrolla bajo la relación de las cosas asemejadas al entendimiento del agente, es decir, el propio principio activo dado por el razonamiento natural.

Es por ello que Cristo, no conoció por la ciencia infusa las causas u objetos que van más allá del razonamiento común.

De igual forma, se debe saber que una de las bases del conocimiento humano se da a través de la observación, pero la perfección de la virtud visual no simboliza reconocer todo aquello que se exprese íntegramente a color.

Por ende la excelencia del intelecto humano no tiene como exigencia el conocimiento de todo aquello que no pueda determinarse a través de imágenes, como ocurre con las sustancias separadas.

Y es entonces que Dios le concedió a Jesús el don de la ciencia infusa con el objeto de perfeccionar su entendimiento, sin embargo, ésta no le permitió a Jesús conocer a fondo aquello determinado como sustancias separadas.

Por lo que la madurez intelectual o el perfección del conocimiento no es un requisito en donde lo singular se conoce. Y por ende, Cristo no conoció lo singular por medio de la ciencia infusa.

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Asimismo, es destacable dar a conocer que Cristo conoció todo lo necesario a través de la ciencia que fue comunicada e inspirada a través del Espíritu Santo.

Por lo que viendo la narración previa, se debe expresar que dentro del espíritu del intelecto y de la sabiduría se encuentra incluido todo objeto de conocimiento.

Entonces dentro de la sabiduría está todo el conocimiento de lo celestial, de lo divino. Dentro del intelecto se encuentra el entendimiento de lo inmaterial. En la ciencia está el saber de todas las conclusiones. Y en el consejo se visualiza el entendimiento de las cosas prácticas.

Es por esto, que se determina al alma de Cristo como perfecta en todo los sentidos, ya que a través de las acciones dio a conocer la capacidad de su alma en su totalidad.

Para narrar un poco más sobre esto, debes tener en claro, que el alma de ser humano se expresa potencialmente en dos formas, la primera relacionada directamente al agente natural y la segunda que tiene afinidad a el primer agente pero no proviene de este, es decir, el entendimiento del intelecto que eleva a cualquier ser a un acto superior, cosa que un agente natural no puede realizar.

La ciencia infusa le otorgó a Cristo ambas potencias en su alma, por ende Cristo dominó como primer lugar el intelecto del alma concedido a causa de la fuerza de la luz de la participación del primer agente, es decir, el conocimiento natural del ser humano.

Y seguidamente, el aprendizaje por la ciencia del intelecto de la  revelación de lo divino, que se puede apreciar por medio de dones como la sabiduría, la profecía o cualquier otro propio del Espíritu Santo.

Es por lo que se dice que ha sido el único en el que su alma conoció perfectamente ambas facetas, pero es importante destacar que la ciencia no le dio el conocimiento de la esencia de Dios, sino que fue el aprendizaje obtenido a través de la primera faceta de la relación al agente natural que obtuvo dicho conocimiento.

Entendimiento de Jesús de las representaciones imaginarias

El observar y reconocer imágenes forma parte del proceso del conocimiento del ser humano, pero quizás te preguntarás ¿Jesús tuvo que recurrir a ellas para desarrollar su intelecto?

Ante este cuestionamiento, es importante destacar que a pesar de que la ciencia infusa es el conocimiento adquirido directamente de Dios, Cristo aún así teniéndola si tuvo que recurrir a las imágenes para completar su intelecto.

Esto se precisa porque el conocimiento del ser humano se da en la mayoría de los casos por la observación de las cosas, y por ende este proceso funcionó como una herramienta de ejercitación para Cristo, para que a través del desarrollo de la potencia visual entendiera algunas cosas que provenían de las imágenes.

Se menciona lo anteriormente porque se debe recordar que Cristo estuvo presente en este mundo terrenal tal cual un ser humano, con las mismas características sin distinciones resaltantes, por ello su alma es igual a la nuestra, y para nosotros entender lo que desea la misma recurrimos a las imágenes, igual que él en su momento.

Asimismo, los sentidos funcionan como herramienta que ayuda al intelecto, no obstante Jesús pudo entender de algunas cosas sin la participación de las imágenes que recibía por medio de los sentidos.

Es por ello que se determina que el alma de Cristo dominó ciertas verdades que no provenían directamente de las imágenes, y este es el caso de lo que anteriormente mencionamos como sustancias separadas.

Se puede analizar y reflexionar entonces, que Cristo fue un viador y bienaventurado.

En el caso del primer hecho se expresa, porque sus condiciones como viador se observaban físicamente, es decir, podía padecer de hechos.

Y en el segundo caso se determina porque poseyó las condiciones indispensables para que su alma fuera (como así sucedió) intelectual.

Es fundamental destacar que el alma intelectiva no debe estar dominada bajo el sistema físico del hombre, en otras palabras,  no debe existir una dependencia del alma intelectual al cuerpo, sino por el contrario debe ser ella quien domine al mismo, un claro ejemplo le vemos cuando después de la resurrección el alma de Cristo repercuto en su cuerpo.

Por otra parte la esencia del hombre viador se encuentra muy ligada y vinculada a lo que es el físico o cuerpo del hombre, por ende necesita de las imágenes, ya que se encuentra dependiente del mismo.

Es entonces, que se puede visualizar que Jesús poseía un alma de buenaventura, ya que él tenía la capacidad de ver y entender si lo deseaba a través de las imágenes, dando uso a sus sentidos, más no era una necesidad fundamental.

¿La ciencia inspirada de Jesús era discursiva?

Al hablarse sobre las formas discursivas, se quiere hacer mención a los razonamientos reflexivos y meditabundos. Es por ello que se escucha que la ciencia infusa del alma de Jesús no necesitaba de esto para saber lo que sabía, pero esto es un error.

En términos teológicos se dice que Cristo no tuvo la ciencia de forma discursiva ya que esta se asocia a los términos de aconsejar y elección, en donde explicado de forma sencilla, Jesús comparaba y a través de lo analizado expresaba su discurso.

De igual forma se expresa que el alma de Cristo lo conocía todo, por lo que no existía cavidad a lo denominado ciencia comparativa, a contrario del ser humano que se maneja a través de comparaciones y análisis para expresar sus ideas racionalmente.

En otras palabras la ciencia que poseía Cristo era bienaventurada, similar al intelecto de los ángeles, sin embargo lo anteriormente expuesto en los previos párrafos se determina como falso, ya que la acción particular del alma es la de comparar y discurrir de una cosa a otra, por lo que la ciencia infusa de Cristo si era discursiva.

Para aclarar un poco esto, es fundamental hacer de conocimiento que la ciencia discursiva es aplicada de dos formas.

La primera forma es aquella determinada por el como se adquirió el conocimiento, es decir, los seres humanos adquieren el conocimiento a través del proceso de inicio de algo para con ello originar una conclusión, lo que también se denomina como causa y efecto o viceversa.

Por ende se puede apreciar que la ciencia del alma de Cristo tiene un poco de ciencia discursiva más no aplica por completo este término, ya que el conocimiento fue infundado de la divinidad de Dios y no fue adquirido por el proceso investigativo, pero él aplicaba reflexiones en sus acciones.

Por lo que se puede concluir que en las palabras y acciones de Cristo no existía duda, pero si hubo la práctica del ejercicio del consejo.

De igual forma es imprescindible que sepas que los bienaventurados se asemejan a los ángeles en cuanto a los dones de gracia, pero la diferencia entre ellos es la naturaleza (de donde provienen). Y de ahí que el uso de la comparación y el discurso sea connatural a las almas de los bienaventurados, pero no a los ángeles.

¿Ciencia infusa inferior a el intelecto de los ángeles?

Para hablar sobre la ciencia infusa de Cristo como inferior o superior a la de los ángeles, previamente se expresará algunas ideas y planteamientos que permiten mayor entendimiento al tema en cuestión.

El modelo de excelencia y madurez culminada determinado como perfección es causado a aquel sujeto al cual se va a perfeccionar, es por ello que se puede decir que los ángeles son perfectos en su totalidad, pero en cambio el alma de los humanos por su naturaleza es inferior a la de estos seres celestiales.

Es por ello que se determina o especula que el alma de Cristo consecuente a la ciencia infusa promovida en él, buscaba la perfección, más dicha perfección no llegaba a la naturaleza de los ángeles, por ende era “inferior”.

Asimismo, expresado en el subtitulo previo, se determinó que los cuestionamientos y razonamientos expresados por el intelecto de Jesús eran en cierto modo comparativos y discursivos, cosa que varía en cuanto al intelecto del alma de los ángeles. Por lo que en base a este punto de se determina como una ciencia infusa inferior a la ciencia de los ángeles.

También es fundamental saber que la ciencia posee más nobleza mientra más inmaterial sea, por ende si determinamos una comparación entre los ángeles y Jesús, se puede expresar que la ciencia de los ángeles se determina por ser más inmaterial que la de Cristo.

Esto se debe a que el alma de Jesús moldea y da uso a su cuerpo sirviéndose de las imágenes, cosa que los ángeles no hacen. Un ejemplo se puede expresar en el evangelio Hb 2, 9 que dice: Vemos al que Dios hizo poco menos que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honor por haber padecido la muerte, lo que se deduce como la “inferioridad” de Cristo ante los ángeles a causa de su muerte.

Expresados previos razonamientos, se determina entonces que la ciencia infusa en Cristo está expuesta bajo dos figuras.

La primera es aquella que atiende al por qué y el cómo de la causa que lo produce. En otras palabras, la ciencia infundida a Cristo era superior a la de los ángeles ya que la cantidad de objetos de conocimiento era mayor a la verdad de la propia ciencia, por ende la luz de su espíritu era mucho mayor a luz de la naturaleza de los ángeles.

En el caso de la segunda, se hace mención a lo que el mesías tuvo por parte del sujeto que la recibe. En este caso la ciencia infusa de Cristo sería menor o inferior a la de los ángeles, ya que él mismo poseía una naturaleza humana por lo tanto su alma era igual, por lo que recurría a herramientas como imágenes, comparaciones y el discurso, cosa que los ángeles no hacen.

¿La ciencia infusa de Cristo era habitual?

Como bien sabemos la ciencia, indistintamente a sus ramas tiene como fin buscar el conocimiento, la verdad y el saber humano, por otra parte, el hábito se puede definir por tanto como la práctica constante de alguna actividad que realiza la persona. Por ende, se puede decir que la ciencia habitual es el estudio de las actividades constante que realiza una persona.

Y esto aplicado al tema de estudio de la ciencia infusa en Jesús, origina el cuestionamiento sobre sí Jesús poseía una ciencia infusa intelectual. Para dar respuesta a ello se expresarán algunos cuestionamientos relacionados a la duda surgida.

Repetida en varias ocasiones del artículo y reiterado ahora mismo se define como el alma de Jesús a aquella que se encuentra en su máxima expresión; pero a su vez la perfección del conocimiento se determina por ser mucho mayor a la habitualidad de las cosas, por lo que se puede decir que Jesús expresaba sus acciones en base al suceso que acontecía más estos no eran habituales, y por lo tanto la ciencia no podía serlo.

Asimismo, las ciencias habituales que nunca son convertidas en actos se vuelven inútiles, por lo que en el conocimiento completo de Cristo dicho personaje no hubiera apreciado correctamente los sucesos si él hubiera sabido que aquello ocurriría, es decir, tener conocimiento previo a algo ocurriría en pos de la otra, y pesar de que es el hijo de Dios, es poco posible que haya recorrido una cantidad infinita de cosas.

En otras palabras, Cristo tenía un conocimiento propio otorgado por Dios, y a su vez adquirido por las diversas experiencias que vivió, pero si este hubiera tenido el conocimiento de lo ocurriría su ciencia hubiera sido habitual y por ende inútil. Por lo tanto, se puede determinar que presentó una ciencia actual, definida por los actos y de cuánto conoció.

También se debe mencionar, que la ciencia habitual se define por ser perfecta del que la tiene, y esto lleva a que la perfección sea más noble de la persona que busca perfeccionar; por lo que, si se hubiese presenciado en el alma de Jesús un hábito científico, se observaría esto (la creación) como algo mucho extraordinario al alma de Cristo, por lo que se dice que “no hubo” cavidad en su alma para la ciencia habitual.

A contrario de lo anteriormente expuesto, también existe el razonamiento de que cristo si poseyó una ciencia habitual, debido a que poseía un alma humana, y los humanos en sí en la mayoría de las ocasiones actúa por hábitos, por lo que nuestro intelecto es habitual.

Analizando esto se puede decir entonces, que la ciencia infusa en Cristo se constituyó y adaptó en base al sujeto que recibía dicho intelecto, ya que lo que se recibe se moldea de acuerdo a la forma de ser de la persona que lo obtiene.

Sin embargo, es nato e ingénito que el alma del ser humano algunas veces reaccione a través de actos y otras por el impulso potenciador, en donde el punto de medio de una parte con la otra es el hábito y donde los puntos extremos son relacionados al mismo género, lo que causa que el hábito al ser del punto medio mantenga ambos géneros.

Por lo que el modo natural de la esencia del ser humano es recibir la ciencia como algo habitual, entonces es necesario y conciso mencionar que el conocimiento de Cristo otorgado por Dios (ciencia infusa) fue habitual, y por ende Jesús se servía de esta cuando lo requería.

Por lo tanto, dentro de las conclusiones se puede determinar que el alma de cristo poseía un doble intelecto, en donde cada uno contenía la perfección idónea.

El primer intelecto era el extraordinario, aquel superior al de la naturaleza humana, y por medio de este apreciaba la existencia de la divinidad que contenía dentro de ella todas las cosas. Este conocimiento se particulariza por ser actual, ya que se basó en todo aquello conocido por la divinidad y no los hechos habituales.

Por otra parte, el segundo es aquel que se observaba en su naturaleza humana, dado a través del aprendizaje de las cosas que fueron celestialmente infundidas a él, por lo tanto, este conocimiento al no ser perfecto en su totalidad, se expresa como la perfección del intelecto humano, por ende, es el propio de la ciencia habitual y por eso no existía la necesidad de estar siempre en acto.

De igual forma, se puede concluir que el hábito se convierte en acto cuando se ejerce fuerte voluntad, ya que él hábito se define como aquello que te permite actuar cuando así quieres, y la voluntad es aquel centro que es persistente y se mantiene siempre respecto de infinitas cosas.

Pero esta afirmación no debe ser vista como inútil, a pesar que hoy en día no se tienda a todas ellas con tal de que se polarice en acto hacia lo que conviene en un lugar y en un tiempo determinados.

Por lo que el hábito se convierta o no se convierta en acto no quiere decir que es inútil incluyendo todo aquello que lo complementa, por lo que simplemente se puede traducir en acto aquello que conviene para el cumplimiento de la voluntad en base a las demandas de los motivos o propósitos y del tiempo.

Por último, se finaliza expresando que el bien y el ser son dos modos distintos. El primer modo es el absoluto, donde la esencia del bien y del ser subsisten en la persona y en la bondad de esta. El segundo, es un modo relativo, ya que dentro del ser en sí existe un apoyo del ser y del bien, en otras palabras, lo posee y sirve de apoyo.

Por ende, la ciencia habitual no es en su totalidad mejor y más bondadosa que el alma de Jesús, sino que esta es expresada de forma relativa, ya que toda su bondad gira en base al bien del sujeto.

¿Fue la ciencia inspirada diversificada en hábitos?

Existen teorías e ideas que dicen que la ciencia infusa de Jesús no fue diversificada en distintos hábitos, dentro de estas ideas se expresan las siguientes:

Se dice que una ciencia llega a su perfección cuanto más sencilla es, es de ahí que surge el conocimiento de los ángeles supremos como universal, por lo que expresado al inicio del artículo la ciencia inspirada de Jesús se conoció por llegar a la perfección, posteriormente se le dio un concepto apuntando al ámbito supremo, lo que ocasiona que dicho intelecto no haya sido diversificado en distintos hábitos.

Asimismo, se determina que nuestra fe proviene del intelecto y conocimiento otorgado por Cristo, según lo expresa el texto bíblico Hb 12, 2, en donde se expresa que Jesús es el autor y magistral de la fe, pero la práctica de esta que determina la fuerza de nuestra creencia es única. Por lo que se determina así, en esta teoría, que Jesús presento un solo hábito científico.

La última idea que se expresara en base al presente cuestionamiento es que las ciencias como herramienta que busca el saber y conocimiento humano, son presentada en diversas facetas que a su vez se distingue los por los objetos de búsqueda.

No obstante, la esencia de Cristo tuvo la capacidad de conocer la diversidad de las cosas expresado bajo una única formalidad, conocida esta como la luz de la divinidad infundida, volviendo así a que Jesús solo tenía una práctica científica.

Pero a contrario de lo previo existe también un razonamiento que se puede interpretar leyendo el texto bíblico de Za 3, 9 donde determina que sobre una piedra única (dando mención a Cristo) hay siete ojos. Cabe destacar que la simbología de ojo hace referencia a la ciencia, por ende, en base a dicho texto bíblico, se puede decir que Jesús presento varios hábitos científicos.

Por lo que, dando respuesta a esto, se expresa entonces, que la esencia o alma de Jesús se amoldo de acuerdo a la naturalidad que presenta un alma humana; y es natural de ella adquirir variedades o grupos menos cósmicos y generales que los de los ángeles, de forma que tiene el saber acerca de la diversidad natural específica a través de las clases y variedades comprensibles.

El ser humano, por naturaleza presenta diversas prácticas de índole científico originados a causa de los distintos objetos inteligibles, en relación con todo aquello que es propio de un mismo género ya que se da a conocer a través de un único hábito científico, expresado en libro I Poster: Es una ciencia la que tiene por sujeto un solo género. Por ende, se determina el conocimiento de la esencia de Cristo como uno diverso en distintas prácticas.

Se analiza y concluye que la ciencia infusa de Cristo es perfecta y superior en comparación a la de los seres celestiales de los ángeles, ya que la misma es creada por obra del mismo Dios.

Sin embargo, si es vista desde el punto de vista en que el sujeto la recibe, pasa a ser o se convierte en una ciencia inferior a la angelical. Y esto es lo que causa que la ciencia se vuelva diversa en distintas prácticas, así como si fuese encarnada en especies entendibles un poco más singulares, es decir, que se divida.

De igual forma, la fe de cada uno de nosotros se sujeta de la verdad, y por ende, Jesús se convirtió en autor de ella conforme al conocimiento e intelecto divino, siendo este único y particular.

Y, también, se debe conocer que la claridad de lo inculcado es la vía, el recurso y el mecanismo básico para obtener el conocimiento referente a las verdades descubiertas y explicadas, aplicando de la misma forma a la claridad del juicio el cual es el entendimiento para saber sobre las cosas naturales.

De modo que Jesús presento en el interior de su alma las variedades y productos de cada una de las cosas, con el objeto de que tuviera primicia de cada una de ellas por su intelecto propio, lo que causo entonces la necesidad de que su alma presentará diversas prácticas o hábitos científicos. Así que ¡sí!, su ciencia infusa presentaba diversidad de hábitos.

Ejemplo en la actualidad

A pesar de que dicho término, ha sido estudiado principalmente en el ámbito teológico, se están presentando estudios en la actualidad acerca de la ciencia infusa con el objeto de estudio de determinar su realidad.

Este estudio se está determinando a través de la elaboración de experimentos que buscan realizar una transmisión de ondas cerebrales, el mismo fue publicado en Frontiers in Human Neuroscience, en donde se estudió un experimento en el que se buscó que pilotos novatos aprendieran a manejar un avión dirigidos y orientados por medio de las ondas cerebrales de sus compañeros expertos en la materia.

El doctor Matthew E. Phillips de Laboratorios HRL, explico en un discurso dicho experimento, sus palabras fueron: “Evaluamos y calculamos los patrones de actividad cerebral de seis pilotos comerciales y militares, y luego estos fueron transmitidos a pilotos principiantes mientras aprendían a pilotar un avión en un simulador de vuelo”.

Los estudiosos y científicos de Laboratorios HRL usaron como herramienta para transmitir este conocimiento de los peritos y diestros a los pilotos en formación el sistema no invasivo conocido por el nombre de estimulación transcraneal de corriente continua (tDCS, en sus siglas en inglés) con la finalidad de aumentar y desarrollar el conocimiento y habilidad de los pilotos en formación.

Este sistema de tDCS usa una corriente continua, similar a la que genera una batería, una pila o una dinamo, con baja potencia y magnitud por medio de unos electrodos colocados en el cuero cabelludo.

Cabe destacar que dentro de las consecuencias de esta técnica se observa una gran pérdida de corriente en dicha zona de la cabeza y el cráneo en sí, dicha corriente es precisa y adecuada para este experimento ya que alcanza la corteza cerebral de forma adecuada para ejercer su propósito sobre las neuronas.

Por otra parte, las células del cerebro funcionan con electricidad, que originan el movimiento de iones por medio de la membrana celular, lo que origina una diferencia de energía idéntica a la de una pila.

Esto causa que el logro de la tDCS en la superficie de la corteza cerebral, transforma la energía de la transmembrana neuronal, causando variaciones en el nivel de irritabilidad y modulando la constancia de la descarga neuronal, por lo tanto, de ahí su otro término de conocerse como neuromoduladora.

Se puede decir que el experimento obtuvo resultados positivos, ya que aquellos pilotos novatos que se sometieron a la estimulación cerebral por medio de unos electrodos ubicados en el cuero cabelludo mejoraron sus habilidades de pilotaje en comparación al grupo control.

Dicha conclusión se determinó por los científicos por parámetros como: Comparación de la fuerza g (aceleración) media del avión en el transcurso del aterrizaje simulado con respecto a los sujetos de control que en cambio recibieron un simulacro de estimulación

Es de conocimiento que la fuerza que prueban las personas en un acto de la aceleración, es un indicio nato de la destreza de los pilotos en el aterrizaje, siendo esta la faceta más complicada y crítica. Por ende, en el transcurso del entrenamiento en el simulador se le solicitó a los futuros pilotos que busquen disminuirla al máximo.

Actualmente, este ha sido uno de los primeros experimentos elaborados por Laboratorios HRL en dar a conocer la habilidad del sistema tDCS para incrementar el conocimiento práctico y la habilidad de los pilotos.

El doctor Phillips reflexiona sobre esta técnica aplicada al futuro de forma común, como una estrategia eficaz para aumentar de forma rápida el aprendizaje con la estimulación cerebral, sus palabras fueron ”A medida que descubramos más acerca de la optimización, la personalización y la adaptación de los protocolos de estimulación del cerebro, probablemente veremos cómo estas tecnologías se convierten en rutina en entornos de formación y de las clases … la estimulación cerebral podría implementarse para clases de formación conductores, el aprendizaje de idiomas o la preparación para el SAT”.

Por lo que se puede concluir que la ciencia infusa ahora no solo se estudia en el ámbito religioso, sino también se están realizando estudio que la vinculen a las ciencias del saber humano, claro está con enfoques totalmente diferentes. Si fue de tu agrado este post puedes visitar:

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