El Santo Rosario para difuntos es uno de los más rezados en todo el mundo, al igual que abarca una extensión considerable, gracias a que estos misterios están clasificados en gozosos, gloriosos y dolorosos. En este artículo conocerás más a fondo cada uno de estos misterios.
Indice De Contenido
- 1 Introducción
- 2 Acto de contrición
- 3 Ofrecimiento
- 4 Los 5 misterios del Santo Rosario para difuntos
- 5 Misterios gozosos (lunes y sábado)
- 6 Misterios dolorosos (martes y viernes)
- 7 Misterios gloriosos (miércoles y domingos)
- 8 Misterios de luz (todos los jueves)
- 9 Conclusión
- 10 La Salve
- 11 Letanías
- 12 Consagración a la Virgen María
- 13 Despedida
- 14 Promesas para quienes rezan este Rosario
Introducción
El Rosario para difuntos generalmente se hace con cuerpo presente en una misma noche, o bajo efectos de la sepultura, puede transformarse en un increíble novenario para implorar por su descanso eterno. De igual modo, puede descubrir a fondo la novena a las benditas almas que están condenadas al purgatorio y anhelan una resolución para alcanzar el Reino de Dios.
- Con el cuerpo presente de la persona fallecida, de no ser así, puede seguirse rezando por nueve días consecutivos para que surta un mayor efecto en el descanso eterno. Por supuesto, conforme el día en que se haga, hay que verificar cuál misterio es el correspondiente.
- Si la persona ha fallecido unos cuantos años atrás no importa, porque igual puede implorarse el Rosario para difuntos para pedir por su alma. La cuestión varía en si implementar un solo día para hacerlo o tomar nueve para que el acto sea más completo y seguro. No hay que echar en vano estas oraciones dadas a conocer y si se oran en una misa de difuntos, mucho mejor, por contar con la asistencia de un sacerdote. Acá no escatiman las almas que están en el paraíso, en el purgatorio o ubicadas en el infierno, porque a cada una de ellas se les pedirá un reposo digno (si bien es cierto que estas últimas jamás saldrán de ahí, puede reducirse su sufrimiento al mínimo).
- Si no hay fallecidos cercanos de por medio, la persona igual pide por todas las almas benditas en general para que gocen de una vida eterna.
De inmediato, puede conocer una interesante oración que sirve para iniciar el Rosario para difuntos:
La alegría de una buena madre siempre es observar que sus hijos son capaces de predicar con el mismo amor que ella les ha profesado. Santísima Madre, ruega siempre por nosotros, para que seamos dignos de subir al cielo y estar sentados a la derecha del padre para contemplar el Reino que ha originado para nosotros, los fieles a Cristo que supieron cultivar amor en sus corazones.
En este Rosario, intercede por todos nuestros fieles difuntos, que partieron de este mundo con la promesa de ser exaltados al cielo.
Que todos ellos alcancen la luz perpetua, la misma que Nuestro Señor les ha prometido como compensación a sus buenos actos. Limpia sus errores y pecados, porque quien vive y crea en Jesús, jamás morirá para siempre. Madre del Cielo, porque Cristo nos enseñó a amarnos como hermanos, por ser miembros de una misma iglesia hasta recibir las aguas bautismales para borrar todo rastro de pecado original, escucha con gozo de estos ruegos que a continuación te vamos a cantar.
Amén.
Acto de contrición
Señor Jesús, tú que eres mi Redentor, en este día declaramos que hemos sido pecadores de pensamiento, palabra, obra y omisión. Queremos asistir a un propósito de enmienda con el fin de reconocer que somos pecadores y cambiar el paradigma para ser dignos de tu gloria y cantar tus alabanzas.
Gracias por ser quien eres, por crear todas las cosas. No he merecido tus ojos misericordiosos, pero después de esta contrición deseamos estar atados bajo tus sagradas vestiduras. Prometo confesarme cada vez que sea necesario y por tu nombre jamás prometo faltar.
Amén.
Ofrecimiento
Señor Jesús, te ofrecemos este santo Rosario para difuntos para liberar todas las penas que aquejan a todos mis hermanos que han cruzado el umbral de la vida eterna, especialmente por (nombre del difunto a encomendar este rosario) para que Dios le guíe hacia el camino celestial sin mancha ni culpa.
Ruega por nosotros Señor, para que seamos dignos de alcanzar tu presencia y contemplar a ángeles y arcángeles que corean sin parar todas tus bendiciones. Santo, Santo eres Señor del Universo, en tus manos dejo el destino de (repetir nombre) para que goce del Cielo.
Madre de Dios y Madre nuestra, en esta oportunidad nos acercamos a ti para honrar y venerar ese amor maternal que sobre cada uno de los presentes has derramado. Con alegría, el nombre de María venimos a exclamar a través del siguiente Padrenuestro.
Los 5 misterios del Santo Rosario para difuntos
Para hacer uso de este Rosario completo para difuntos de forma correcta, corresponde conocer su estructura básica:
- Misterios gozosos (lunes y sábado)
- Misterios dolorosos (martes y viernes)
- Los gloriosos (efectuados miércoles y domingo)
- Misterios luminosos (únicamente jueves).
Tomando en cuenta los días correspondientes, es una guía inicial sobre cómo rezar el Rosario para difuntos. Dicho esto, ahora si compete entrar en detalles sobre cada uno de ellos.
Misterios gozosos (lunes y sábado)
Hermanos, mientras el cuerpo de (nombre del difunto) aún está presente, les exhorto para que pidan a Dios, que es la fuente de todo poder, que perdone cada uno de nuestros pecados para marchar libre de toda culpa. Que la gloria y felicidad siempre estén de la mano en el andar de (nombre del difunto) hasta que logre disfrutar de la gracia infinita que el Altísimo le ha preparado.
Únicamente deseamos que durante el juicio final, el piadoso deposite su mirada afable sobre él/ella para que le libre del castigo divino y absuelva de todos sus pecados, hasta caminar por el sendero de luz que conduce al paraíso. Por Jesucristo, que ha sido el gran Pastor que dirige al rebaño sin perder la orientación en el camino. Por él, quien ha resucitado al tercer día para perdonar todos los errores de los hombres, ruega por él/ella.
Amén.
Ofrecimiento para estos días
Me uno:
- A cada uno de los Santos que componen el pasaje celestial.
- A todos los nobles y justos que imparten humildad en la tierra.
- Hacia todas las almas que están presentes en este Santo Rosario.
Me uno a ti, Señor Jesús, para que junto a tus manos pueda tocar a María Santísima hasta regocijarme en ella, sentir el mismo arrullo que el tuyo al momento de nacer.
Por siempre renuncio a todas las tentaciones que me hagan desviar de las intenciones para elaborar este Santo Rosario. Por siempre renuncio a las ofertas del demonio que intentan desviar el camino hacia el bien, pureza y mansedumbre en los episodios de sufrimiento. Aleja sus intenciones de conducirme por el camino fácil, por el abismo sin salida, hacia el pecado mortal y resto de seducciones.
Amén.
La anunciación del Ángel
Leyenda G: guía, T: todos.
G: Ave María Purísima.
T: Sin pecado original concebida.
Dicho esto, el guía invita a todos los presentes para hacer la Señal de la Cruz. Este mismo procedimiento incluye a todos los demás misterios como ceremonia de inicio en cada uno.
G: Señor, que siempre abre mi boca.
T: Para siempre proclamar tus alabanzas.
G: Señor mío, que por siempre deseo que vengas a mí
T: Prisa Señor, para que me socorras.
Rezar un gloria al terminar esta invocación.
Oh Jesús, prueba de mi gran amor por todas tus virtudes, en este primer misterio de gozo me hallo de rodillas frente a tu imagen. Dame la absolución de mis pecados, para que este acto al mismo tiempo me sirva de confesión para redimir todas las fallas cometidas.
Virgen María
Madre de Dios y Madre Nuestra, todos los presentes imploramos para que nos enseñes toda la luz que emana cada uno de estos sagrados misterios. Trae tranquilidad a nuestro corazón y paz a las familias, para que sepan apreciar el rumbo eterno que ha emprendido (nombre del difunto) que busca sin cesar estar bajo el amparo de tus grandes y delicados brazos.
Dios Todopoderoso, que fuiste testigo del último aliento de nuestro/a hermano/a (nombre del difunto) que pudo arrepentirse a tiempo de todo el mal que en vida hizo. Ofrece el cielo a su merced, siempre y cuando su alma no permanezca demasiado tiempo en el purgatorio.
Cristo y la gran Gertrudis, que liberaste a más de mil almas, no desampares a la persona a quien va dedicado este Rosario para difuntos, para que cuente con tu satisfacción hasta estar envuelto en las espadas mágicas de los arcángeles. Así sea.
Primer misterio
Todos sabemos que Jesús murió en la cruz y resucitó al tercer día, pero esta acción no es más que un cambio notable para que todos los hombres pudiesen estar a salvo del pecado original. somos capaces podremos vivirlo nosotros, si somos capaces de luchar contra la adversidad con diligencia y sin olvidarnos que Dios existe y todo lo puede. Si todos logramos ese progreso, estaremos firmes con Cristo en el lecho de muerte.
María Santísima, gracias a ti por ser la madre auxiliadora de todos los pecadores y el consuelo de aquellos hombres que ejercen en buena forma la justicia. Este misterio va dedicado al Hijo de Dios, a quien pudiste ver resucitar al tercer día para llenar de gloria y gozo a todos quienes lo alabaron en vida hasta el final.
Por ese acto de resurrección, suplico que el alma errante de (nombre del difunto) pueda algún día salir del purgatorio hasta obtener la felicidad perpetua; que solo al lado de Cristo puede consolidarse.
El Ángel anunció en la puerta de Dios el dulce proceso de la encarnación. (acto seguido, todos cantan Ave, Ave, Avemaría).
Finalizado el contenido del primer misterio, el guía inicia con Padrenuestro, apoyado en 9 Avemarías y el respectivo Gloria.
Oh Todopoderoso, perdona por siempre nuestros pecados y líbranos del terrible fuego del infierno. Conduce al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas que tienen sed de sentir tu gloria y cantar tus alabanzas. Por tu limpia concepción, majestuosa princesa, suplico que colmes estas almas con la más fiel de las purezas, hasta acceder al Cielo sin mancha ni culpa. Deseamos que ninguna de ellas se pierdan en el infierno sin ser confesadas.
Señor Jesús, tú que nos dejaste una huella imborrable a través de la crucifixión en tiempos de Pascua. Por José fuiste bajado de la cruz, en medio de la multitud que lloró bajo tu cuerpo sagrado. Imploramos, por tu santa sepultura, por la angustia vivida por nuestra Madre María, que el dolor de (nombre del difunto) sea aminorado en el terrible purgatorio esperando una decisión. Dios Santo, que todos contigo viven y reina, salva a estas benditas almas del purgatorio para que canten junto a ti sin parar.
Amén.
G: Dale el Señor el descanso eterno.
T: Que brille para él/ella la luz perpetua.
G: De las puertas del infierno.
T: Libra Señor su alma.
María Inmaculada, pura y sin mancha de pecado original, Jesús te ha nombrado crucificado en la cruz. Madre de los pecadores, procura por siempre elevar a quienes realizan obras buenas, de agrado para Dios, Nuestro Señor. Que en gloria vivan, que en gloria estén por siempre las almas más necesitadas de tu rigor. Oh María, gran concebida, sin pecado original.
Amén.
La visita de María a su prima Santa Isabel
G: Señor, que siempre abre mi boca.
T: Para siempre proclamar tus alabanzas.
G: Señor mío, que por siempre deseo que vengas a mí
T: Prisa Señor, para que me socorras.
Rezar un gloria al terminar esta invocación.
Oh Jesús, prueba de mi gran amor por todas tus virtudes, en este segundo misterio de gozo me hallo de rodillas frente a tu imagen. Dame la absolución de mis pecados, para que este acto al mismo tiempo me sirva de confesión para redimir todas las fallas cometidas.
Virgen María
Madre de Dios y Madre Nuestra, todos los presentes imploramos para que nos enseñes toda la luz que emana cada uno de estos sagrados misterios. Trae tranquilidad a nuestro corazón y paz a las familias, para que sepan apreciar el rumbo eterno que ha emprendido (nombre del difunto) que busca sin cesar estar bajo el amparo de tus grandes y delicados brazos.
Dios Todopoderoso, que fuiste testigo del último aliento de nuestro/a hermano/a (nombre del difunto) que pudo arrepentirse a tiempo de todo el mal que en vida hizo. Ofrece el cielo a su merced, siempre y cuando su alma no permanezca demasiado tiempo en el purgatorio.
Cristo y la gran Gertrudis, que liberaste a más de mil almas, no desampares a la persona a quien va dedicado este Rosario para difuntos, para que cuente con tu satisfacción hasta estar envuelto en las espadas mágicas de los arcángeles. Así sea.
Segundo misterio
Cuando la virgen María se enteró que su prima estaba afrontando el segundo tramo de su embarazo, no dudó en acudir a visitarla. Esta es una gran lección para todos los cristianos, tal como Cristo enseñó a partir de sus mandamientos, amar a Dios en primer lugar, pero también al prójimo.
Al momento que Isabel escuchó el saludo de María, el fruto de su vientre dio un pequeño brinco, como en señal de gozo por la presencia de la Inmaculada. Desde entonces, Isabel quedó absolutamente embargada del Espíritu Santo hasta exclamar: «Bendita seas por siempre entre todas las mujeres y bendito sea el fruto de tu vientre, Jesús».
G: María visita a Santa Isabel.
T: Y allí magnifica al Dios de Israel.
Ave, Ave, Avemaría…
Gran María, tú que eres el refugio de todos los pecadores, reconocida por Santa Isabel como Madre de Dios y de todos los hombres que creen fielmente el el Verbo Divino y en las acciones veniales de Cristo. Intercede ante Dios Nuestro Señor para que lave todos los pecados de (nombre del difuntos) hasta ser regenerado para su paso a ser alma buena y noble que tenga acceso a todos los portales en el cielo.
Amén.
Oh María, que al momento de nombrarnos has contagiado nuestros corazones de gran alegría. Aún mantengo las esperanzas que nos hagas compañía, como la madre que arrulla a su hijo hasta protegerlo de todo mal y peligro. En nombre de María iniciamos este Padrenuestro.
A continuación, el respectivo Padrenuestro, 9 Avemarías y el Gloria.
Oh Todopoderoso, perdona por siempre nuestros pecados y líbranos del terrible fuego del infierno. Conduce al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas que tienen sed de sentir tu gloria y cantar tus alabanzas. Por tu limpia concepción, majestuosa princesa, suplico que colmes estas almas con la más fiel de las purezas, hasta acceder al Cielo sin mancha ni culpa. Deseamos que ninguna de ellas se pierdan en el infierno sin ser confesadas.
Señor Jesús, tú que nos dejaste una huella imborrable a través de la crucifixión en tiempos de Pascua. Por José fuiste bajado de la cruz, en medio de la multitud que lloró bajo tu cuerpo sagrado.
Imploramos, por tu santa sepultura, por la angustia vivida por nuestra Madre María, que el dolor de (nombre del difunto) sea aminorado en el terrible purgatorio esperando una decisión. Dios Santo, que todos contigo viven y reina, salva a estas benditas almas del purgatorio para que canten junto a ti sin parar.
Amén.
G: Dale el Señor el descanso eterno.
T: Que brille para él/ella la luz perpetua.
G: De las puertas del infierno.
T: Libra Señor su alma.
María Inmaculada, pura y sin mancha de pecado original, Jesús te ha nombrado crucificado en la cruz. Madre de los pecadores, procura por siempre elevar a quienes realizan obras buenas, de agrado para Dios, Nuestro Señor. Que en gloria vivan, que en gloria estén por siempre las almas más necesitadas de tu rigor. Oh María, gran concebida, sin pecado original.
Amén.
El nacimiento de Jesús
G: Señor, que siempre abre mi boca.
T: Para siempre proclamar tus alabanzas.
G: Señor mío, que por siempre deseo que vengas a mí
T: Prisa Señor, para que me socorras.
Rezar un gloria al terminar esta invocación.
Oh Jesús, prueba de mi gran amor por todas tus virtudes, en este tercer misterio de gozo me hallo de rodillas frente a tu imagen. Dame la absolución de mis pecados, para que este acto al mismo tiempo me sirva de confesión para redimir todas las fallas cometidas.
Virgen María
Madre de Dios y Madre Nuestra, todos los presentes imploramos para que nos enseñes toda la luz que emana cada uno de estos sagrados misterios. Trae tranquilidad a nuestro corazón y paz a las familias, para que sepan apreciar el rumbo eterno que ha emprendido (nombre del difunto) que busca sin cesar estar bajo el amparo de tus grandes y delicados brazos.
Dios Todopoderoso, que fuiste testigo del último aliento de nuestro/a hermano/a (nombre del difunto) que pudo arrepentirse a tiempo de todo el mal que en vida hizo. Ofrece el cielo a su merced, siempre y cuando su alma no permanezca demasiado tiempo en el purgatorio.
Cristo y la gran Gertrudis, que liberaste a más de mil almas, no desampares a la persona a quien va dedicado este Rosario para difuntos, para que cuente con tu satisfacción hasta estar envuelto en las espadas mágicas de los arcángeles. Así sea.
Tercer misterio
Los únicos que atrevieron a afirmar que Jesús sería El Mesías del futuro fueron sus propios padres: San José y María Santísima. Ciertos pastores también creyeron en las palabras de aquellos padres ilusionados con la llegada del fruto anunciado por el Ángel Gabriel. Lo mismo pasará con nosotros, porque si creemos en Dios y comulgamos con sus dogmas, tendremos la facultad de sentir su presencia y concediendo grandes milagros.
Oh María, que eres un elemento más puro que el propio mar, gozando por la llegada de tu unigénito hijo Jesús, al lado de San José. Bajo una gran aurora lograste concebir, con el sol naciente iluminando todo un cielo. Años después, Cristo ha servido para alejar las nubes que enmarcan las tinieblas. Por este poder, confiero que logres remover las tinieblas en el alma de (nombre del difunto) para que sea perdonado a través de este humilde Rosario para difuntos.
Apenas dio a luz, María se fundió con un fuerte abrazo junto a su hijo, hasta envolverlo en pequeñas telas para posteriormente colocarlo sobre un pesebre. Para ellos no había un lugar específico dentro de la posada. La lectura de su nacimiento puede seguirla a través de Lc 2, 6-7.
A continuación, el respectivo Padrenuestro, 9 Avemarías y el Gloria.
G: Belén ve nacer al gran Redentor.
T: El ángel le canta, mientras le adora el Pastor.
Ave, Ave, Avemaría…
Bajo el poder de la gran Estrella que permitió revelar el nacimiento del unigénito, has también que el firmamento nos permita dilucidar la presencia del Altísimo junto a nuestro/a hermano/ (nombre del difunto) para no olvidar su majestuoso rostro. Por los siglos de los siglos.
Amén.
Oh Todopoderoso, perdona por siempre nuestros pecados y líbranos del terrible fuego del infierno. Conduce al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas que tienen sed de sentir tu gloria y cantar tus alabanzas. Por tu limpia concepción, majestuosa princesa, suplico que colmes estas almas con la más fiel de las purezas, hasta acceder al Cielo sin mancha ni culpa. Deseamos que ninguna de ellas se pierdan en el infierno sin ser confesadas.
Señor Jesús, tú que nos dejaste una huella imborrable a través de la crucifixión en tiempos de Pascua. Por José fuiste bajado de la cruz, en medio de la multitud que lloró bajo tu cuerpo sagrado. Imploramos, por tu santa sepultura, por la angustia vivida por nuestra Madre María, que el dolor de (nombre del difunto) sea aminorado en el terrible purgatorio esperando una decisión. Dios Santo, que todos contigo viven y reina, salva a estas benditas almas del purgatorio para que canten junto a ti sin parar.
Amén.
G: Dale el Señor el descanso eterno.
T: Que brille para él/ella la luz perpetua.
G: De las puertas del infierno.
T: Libra Señor su alma.
María Inmaculada, pura y sin mancha de pecado original, Jesús te ha nombrado crucificado en la cruz. Madre de los pecadores, procura por siempre elevar a quienes realizan obras buenas, de agrado para Dios, Nuestro Señor. Que en gloria vivan, que en gloria estén por siempre las almas más necesitadas de tu rigor. Oh María, gran concebida, sin pecado original.
Amén.
La presentación del Niño Jesús en el Templo
Oh María, mujer pura y fin mancha, que a través del Espíritu Santo pudiste presentar a Jesús en el templo luego de cuarenta días. Gracias a eso, es reconocido como el hombre y verdadero salvador del mundo, hijo único de Dios.
En su nombre, queremos dedicar este sagrado misterio a (nombre del difunto) para que sea salvado/a y llevado/a directamente al Reino de Dios, cuyo único pasaje es develado por personas que obraron bien en su vida y se arrepintieron de todo mal en su lecho de muerte.
Amén.
G: Señor, que siempre abre mi boca.
T: Para siempre proclamar tus alabanzas.
G: Señor mío, que por siempre deseo que vengas a mí
T: Prisa Señor, para que me socorras.
Rezar un gloria al terminar esta invocación.
Oh Jesús, prueba de mi gran amor por todas tus virtudes, en este cuarto misterio de gozo me hallo de rodillas frente a tu imagen. Dame la absolución de mis pecados, para que este acto al mismo tiempo me sirva de confesión para redimir todas las fallas cometidas.
Cuarto misterio
De acuerdo a la documentación presentada por Moisés, el Niño Jesús fue trasladado cuarenta días después de su natalicio. En este escenario puede observarse la gran devoción que María y José sintieron por los estatutos establecidos por la iglesia, al igual que su creencia en un ser que ha creado un gran universo para ellos. Este apartado nos deja de lección que para ser buenos cristianos, no es conveniente alejarse por mucho tiempo de Dios ni de su casa magna.
G: La virgen al templo al Niño Jesús llevó.
T: A mí su pureza Dios me dejó.
Ave, Ave, Avemaría…
A continuación, el respectivo Padrenuestro, 9 Avemarías y el Gloria.
Oh Todopoderoso, perdona por siempre nuestros pecados y líbranos del terrible fuego del infierno. Conduce al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas que tienen sed de sentir tu gloria y cantar tus alabanzas. Por tu limpia concepción, majestuosa princesa, suplico que colmes estas almas con la más fiel de las purezas, hasta acceder al Cielo sin mancha ni culpa. Deseamos que ninguna de ellas se pierdan en el infierno sin ser confesadas.
Señor Jesús, tú que nos dejaste una huella imborrable a través de la crucifixión en tiempos de Pascua. Por José fuiste bajado de la cruz, en medio de la multitud que lloró bajo tu cuerpo sagrado. Imploramos, por tu santa sepultura, por la angustia vivida por nuestra Madre María, que el dolor de (nombre del difunto) sea aminorado en el terrible purgatorio esperando una decisión.
Dios Santo, que todos contigo viven y reina, salva a estas benditas almas del purgatorio para que canten junto a ti sin parar.
Amén.
G: Dale el Señor el descanso eterno.
T: Que brille para él/ella la luz perpetua.
G: De las puertas del infierno.
T: Libra Señor su alma.
María Inmaculada, pura y sin mancha de pecado original, Jesús te ha nombrado crucificado en la cruz. Madre de los pecadores, procura por siempre elevar a quienes realizan obras buenas, de agrado para Dios, Nuestro Señor. Que en gloria vivan, que en gloria estén por siempre las almas más necesitadas de tu rigor. Oh María, gran concebida, sin pecado original.
Amén.
El Niño perdido y hallado en el Templo
Este es el último misterio de gozo en el Rosario para difuntos para lunes y sábado. Si desea sentir un respaldo para este novenario, es pertinente echar un vistazo a las letanías al recién nacido Niño Jesús.
Como Jesús siempre se sintió atraído por todo lo que observaba a su alrededor, decidió quedarse un tiempo extra dentro del recinto, sin saber que sus padres más adelante lo buscarían preocupados. Esto quiere decir que Cristo siempre mantuvo su fidelidad a Dios por sobre todas las cosas, hecho que corresponde poner en práctica en la vida cotidiana, sin olvidar quién es el Todopoderoso
G: Señor, que siempre abre mi boca.
T: Para siempre proclamar tus alabanzas.
G: Señor mío, que por siempre deseo que vengas a mí
T: Prisa Señor, para que me socorras.
Rezar un gloria al terminar esta invocación.
Quinto misterio
Por ese gran gozo de encontrar a tu hijo, que había estado perdido en la inmensidad de aquel templo, te pido Sagrada María, para que no dejes perder el alma de (nombre del difunto) en las alas interminables del purgatorio. Conduce de las tinieblas hasta el cielo, para que pueda alcanzar y gozar de las promesas establecidas por nuestro Padre Creador. Que todos los que están perdidos en el purgatorio tengan todas las oportunidades abiertas para escalar al cielo. Amén.
G: La virgen al templo al Niño Jesús llevó.
T: A mí su pureza Dios me dejó.
Ave, Ave, Avemaría…
Oh Jesús, prueba de mi gran amor por todas tus virtudes, en este quinto y último misterio de gozo me hallo de rodillas frente a tu imagen. Dame la absolución de mis pecados, para que este acto al mismo tiempo me sirva de confesión para redimir todas las fallas cometidas.
A continuación, el respectivo Padrenuestro, 9 Avemarías y el Gloria.
Oh Todopoderoso, perdona por siempre nuestros pecados y líbranos del terrible fuego del infierno. Conduce al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas que tienen sed de sentir tu gloria y cantar tus alabanzas. Por tu limpia concepción, majestuosa princesa, suplico que colmes estas almas con la más fiel de las purezas, hasta acceder al Cielo sin mancha ni culpa. Deseamos que ninguna de ellas se pierdan en el infierno sin ser confesadas.
Señor Jesús, tú que nos dejaste una huella imborrable a través de la crucifixión en tiempos de Pascua. Por José fuiste bajado de la cruz, en medio de la multitud que lloró bajo tu cuerpo sagrado. Imploramos, por tu santa sepultura, por la angustia vivida por nuestra Madre María, que el dolor de (nombre del difunto) sea aminorado en el terrible purgatorio esperando una decisión.
Dios Santo, que todos contigo viven y reina, salva a estas benditas almas del purgatorio para que canten junto a ti sin parar.
Amén.
G: Dale el Señor el descanso eterno.
T: Que brille para él/ella la luz perpetua.
G: De las puertas del infierno.
T: Libra Señor su alma.
María Inmaculada, pura y sin mancha de pecado original, Jesús te ha nombrado crucificado en la cruz. Madre de los pecadores, procura por siempre elevar a quienes realizan obras buenas, de agrado para Dios, Nuestro Señor. Que en gloria vivan, que en gloria estén por siempre las almas más necesitadas de tu rigor. Oh María, gran concebida, sin pecado original.
Amén.
Oración final
Soberano Santuario, testigo del gran Verbo Divino que Dios nos ha enseñado, cuida a todas las benditas almas del purgatorio y a quienes oran a través de este Rosario para difuntos. Virgen María, gran Emperatriz poderosa, que has mostrado gran misericordia a pesar que tantas veces faltamos a los preceptos divinos del Señor.
Gracias por atender estas honorables súplicas para nuestros muertos, que están en espera de su juicio final. Virgen del cielo, que eres solo pureza, atiende cada uno de estos llamados en nombre de (anexar el nombre del difunto) para que transite sin tinieblas.
Así sea.
Peticiones finales
Pidamos a Dios, que en cada uno de estos misterios de gozo en el Rosario para difuntos, sea un escalón menos para que el alma de nuestro/a hermano/a (nombre del difunto) pueda alcanzar la gloria infinita, la misma que Dios le tiene con preparo para resguardar su paraíso celestial.
Al final de cada petición, el guía responde : Roguemos al Señor y todos contestan: Te lo pedimos Señor.
- Por cada uno de nuestros familiares, vivos y muertos, para que cuenten con la bendición y agrado del Todopoderoso.
- Por todos los desahuciados, a quienes le quedan pocos minutos para dejar la vida terrenal y descubrir la eterna. Para que sus dolores sean aminorados y su sufrimiento compensado con la mirada compasiva de Dios.
- A todos nosotros, los presentes en este Rosario para difuntos, para que el día del juicio final estemos preparados para recibir a Cristo.
- Por todo el personal que labora en la Iglesia Católica, para que mantenga el legado de Dios y que hagan cumplir cada uno de los sacramentos y obras de misericordia.
Misterios dolorosos (martes y viernes)
Pasando a otros términos, los misterios dolorosos son ejecutados en el Rosario para difuntos martes y viernes, como parte de la continuación para exaltar a las benditas almas que yacen en el purgatorio y esperan cruzar las puertas del cielo. Asimismo, puede indagar mucho más sobre el Rosario de agradecimiento a la Rosa Mística.
G: Ave María Purísima.
T: Sin pecado original concebida.
Dicho esto, el guía invita a todos los presentes para hacer la Señal de la Cruz. Este mismo procedimiento incluye a todos los demás misterios como ceremonia de inicio en cada uno. Si eres devoto de los arcángeles, no desaproveches la oportunidad de conocer la Coronilla a San Miguel Arcángel, considerado como un rosario milagroso.
G: Señor, que siempre abre mi boca.
T: Para siempre proclamar tus alabanzas.
G: Señor mío, que por siempre deseo que vengas a mí
T: Prisa Señor, para que me socorras.
Rezar un gloria al terminar esta invocación.
La agonía de Jesús en el Huerto del Getsemani
Jesús no estuvo exento de escapar a la muerte, pero es bien conocido que se estuvo preparando bastante tiempo para afrontarla con ayuda de la oración. Precisamente es en la acción de orar que Cristo adquiere la fortaleza necesaria para soportar las constantes humillaciones y burlas que recibió desde el Palacio de Poncio Pilatos hasta su llegada al huerto. Esto nos deja como enseñanza que la mejor arma para afrontar las terribles vicisitudes es con ayuda de la plegaria.
Primer misterio
Piadosísima Virgen María, gran testigo de las horas interminables en que tu hijo selló con oración sus últimos momentos en el huerto. Te ofrecemos este primer misterio en la memoria de nuestro/a fallecido/a (aquí el nombre) para que goce de un total descanso sin el propio dolor padecido por Cristo a través de su tortura y hostigación una vez subido en el madero. Para aquellos que permanecen aún en el purgatorio, que sus almas estén confortadas para esperar el tiempo que sea necesario para merecer el cielo.
A continuación, el respectivo Padrenuestro, 9 Avemarías y el Gloria.
Oh Todopoderoso, perdona por siempre nuestros pecados y líbranos del terrible fuego del infierno. Conduce al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas que tienen sed de sentir tu gloria y cantar tus alabanzas. Por tu limpia concepción, majestuosa princesa, suplico que colmes estas almas con la más fiel de las purezas, hasta acceder al Cielo sin mancha ni culpa. Deseamos que ninguna de ellas se pierdan en el infierno sin ser confesadas.
Señor Jesús, tú que nos dejaste una huella imborrable a través de la crucifixión en tiempos de Pascua. Por José fuiste bajado de la cruz, en medio de la multitud que lloró bajo tu cuerpo sagrado. Imploramos, por tu santa sepultura, por la angustia vivida por nuestra Madre María, que el dolor de (nombre del difunto) sea aminorado en el terrible purgatorio esperando una decisión.
Dios Santo, que todos contigo viven y reina, salva a estas benditas almas del purgatorio para que canten junto a ti sin parar.
Amén.
G: Dale el Señor el descanso eterno.
T: Que brille para él/ella la luz perpetua.
G: De las puertas del infierno.
T: Libra Señor su alma.
María Inmaculada, pura y sin mancha de pecado original, Jesús te ha nombrado crucificado en la cruz. Madre de los pecadores, procura por siempre elevar a quienes realizan obras buenas, de agrado para Dios, Nuestro Señor. Que en gloria vivan, que en gloria estén por siempre las almas más necesitadas de tu rigor. Oh María, gran concebida, sin pecado original.
Amén.
La flagelación
Muchas veces, nosotros estamos dispuestos a seguir una serie de comodidades que nos hagan sentir bien, pero al mismo tiempo nos olvidamos que existe una ley divina para regirnos. Por su parte, Cristo tuvo que pagar estas acciones con la flagelación. En su espalda pudo detallarse una gran llaga.
G: Señor, que siempre abre mi boca.
T: Para siempre proclamar tus alabanzas.
G: Señor mío, que por siempre deseo que vengas a mí
T: Prisa Señor, para que me socorras.
Rezar un gloria al terminar esta invocación.
Segundo misterio
Oh María, madre concebida que representa el dolor de ver a un hijo sufriendo las máximas penurias, contemplando un cuerpo maltratado por las infamias de los mismos hombres que por su muerte pudo salvar.
A continuación, el respectivo Padrenuestro, 9 Avemarías y el Gloria.
Oh Todopoderoso, perdona por siempre nuestros pecados y líbranos del terrible fuego del infierno. Conduce al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas que tienen sed de sentir tu gloria y cantar tus alabanzas. Por tu limpia concepción, majestuosa princesa, suplico que colmes estas almas con la más fiel de las purezas, hasta acceder al Cielo sin mancha ni culpa. Deseamos que ninguna de ellas se pierdan en el infierno sin ser confesadas.
Señor Jesús, tú que nos dejaste una huella imborrable a través de la crucifixión en tiempos de Pascua. Por José fuiste bajado de la cruz, en medio de la multitud que lloró bajo tu cuerpo sagrado. Imploramos, por tu santa sepultura, por la angustia vivida por nuestra Madre María, que el dolor de (nombre del difunto) sea aminorado en el terrible purgatorio esperando una decisión.
Dios Santo, que todos contigo viven y reina, salva a estas benditas almas del purgatorio para que canten junto a ti sin parar.
Amén.
G: Dale el Señor el descanso eterno.
T: Que brille para él/ella la luz perpetua.
G: De las puertas del infierno.
T: Libra Señor su alma.
María Inmaculada, pura y sin mancha de pecado original, Jesús te ha nombrado crucificado en la cruz. Madre de los pecadores, procura por siempre elevar a quienes realizan obras buenas, de agrado para Dios, Nuestro Señor. Que en gloria vivan, que en gloria estén por siempre las almas más necesitadas de tu rigor. Oh María, gran concebida, sin pecado original.
Amén.
La corona de espinas
G: Señor, que siempre abre mi boca.
T: Para siempre proclamar tus alabanzas.
G: Señor mío, que por siempre deseo que vengas a mí
T: Prisa Señor, para que me socorras.
Rezar un gloria al terminar esta invocación.
Tercer misterio
Magna rosa entre espinas, que lleva por nombre María, que hacia ella queremos divulgar estas intenciones, para que perdone la soberbia de nuestro/a querido/a (nombre del difunto). Haz que las espinas mentales y corporales no afecten la ascensión al cielo de esta persona y de todas las almas turbadas por el dolor y el sufrimiento. Oh Dulcísima, que la única corona que conozcan las benditas almas sean la de gloria, que viva por siempre en el seno del Señor.
A continuación, el respectivo Padrenuestro, 9 Avemarías y el Gloria.
Oh Todopoderoso, perdona por siempre nuestros pecados y líbranos del terrible fuego del infierno. Conduce al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas que tienen sed de sentir tu gloria y cantar tus alabanzas. Por tu limpia concepción, majestuosa princesa, suplico que colmes estas almas con la más fiel de las purezas, hasta acceder al Cielo sin mancha ni culpa. Deseamos que ninguna de ellas se pierdan en el infierno sin ser confesadas.
Señor Jesús, tú que nos dejaste una huella imborrable a través de la crucifixión en tiempos de Pascua. Por José fuiste bajado de la cruz, en medio de la multitud que lloró bajo tu cuerpo sagrado. Imploramos, por tu santa sepultura, por la angustia vivida por nuestra Madre María, que el dolor de (nombre del difunto) sea aminorado en el terrible purgatorio esperando una decisión.
Dios Santo, que todos contigo viven y reina, salva a estas benditas almas del purgatorio para que canten junto a ti sin parar.
Amén.
G: Dale el Señor el descanso eterno.
T: Que brille para él/ella la luz perpetua.
G: De las puertas del infierno.
T: Libra Señor su alma.
María Inmaculada, pura y sin mancha de pecado original, Jesús te ha nombrado crucificado en la cruz. Madre de los pecadores, procura por siempre elevar a quienes realizan obras buenas, de agrado para Dios, Nuestro Señor. Que en gloria vivan, que en gloria estén por siempre las almas más necesitadas de tu rigor. Oh María, gran concebida, sin pecado original.
Amén.
Jesús con la cruz a cuestas
Solo un verdadero acto de amor y fe es recordado con mucha gloria y al mismo tiempo con sufrimiento: el via crucis de Cristo hasta el Huerto. Nunca tuvo en su proceder el juzgar a los demás, pese a toda la tortura que estaba viviendo a manos de sus verdugos.
El cuarto misterio del Rosario para difunto deja como moraleja el superar los propios defectos, porque con esta medida puede imitarse correctamente las acciones de Jesús. Para visualizar mejor la importancia, puedes consultar los misterios dolorosos en martes y viernes.
G: Señor, que siempre abre mi boca.
T: Para siempre proclamar tus alabanzas.
G: Señor mío, que por siempre deseo que vengas a mí
T: Prisa Señor, para que me socorras.
Rezar un gloria al terminar esta invocación.
Cuarto misterio
María de los dolores, que sufriste de total desconsuelo al ver a tu hijo exclamando sus últimas palabras. Madre santa, que soportaste al máximo el dolor por perder a un hijo. Benigno y sentenciado, Cristo recibió la muerte con decoro, suplicamos que el proceso de fallecimiento en (nombre del difunto) sea de consuelo y fortaleza para todos sus seres queridos, concentrados en este día para unirse en una misma oración.
Por todas las almas del purgatorio, rogamos por una pronta libertad, sin que carguen con su propia cruz a cuestas.
A continuación, el respectivo Padrenuestro, 9 Avemarías y el Gloria.
Oh Todopoderoso, perdona por siempre nuestros pecados y líbranos del terrible fuego del infierno. Conduce al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas que tienen sed de sentir tu gloria y cantar tus alabanzas. Por tu limpia concepción, majestuosa princesa, suplico que colmes estas almas con la más fiel de las purezas, hasta acceder al Cielo sin mancha ni culpa. Deseamos que ninguna de ellas se pierdan en el infierno sin ser confesadas.
Señor Jesús, tú que nos dejaste una huella imborrable a través de la crucifixión en tiempos de Pascua. Por José fuiste bajado de la cruz, en medio de la multitud que lloró bajo tu cuerpo sagrado. Imploramos, por tu santa sepultura, por la angustia vivida por nuestra Madre María, que el dolor de (nombre del difunto) sea aminorado en el terrible purgatorio esperando una decisión.
Dios Santo, que todos contigo viven y reina, salva a estas benditas almas del purgatorio para que canten junto a ti sin parar.
Amén.
G: Dale el Señor el descanso eterno.
T: Que brille para él/ella la luz perpetua.
G: De las puertas del infierno.
T: Libra Señor su alma.
María Inmaculada, pura y sin mancha de pecado original, Jesús te ha nombrado crucificado en la cruz. Madre de los pecadores, procura por siempre elevar a quienes realizan obras buenas, de agrado para Dios, Nuestro Señor. Que en gloria vivan, que en gloria estén por siempre las almas más necesitadas de tu rigor. Oh María, gran concebida, sin pecado original.
Amén.
La crucifixión y muerte de Jesús
Para rememorar un poco el contenido de este quinto y último misterio es pertinente recordar un estracto de Juan 13, 13-15:
«No existe un amor más puro que éste: dar o entregar la vida por sus amigos»
El escenario puede indicar el fin de una sucesión de pecados para comenzar de nuevo en otro plano. En este mismo contexto, muchos no conocen la forma de implementar el Rosario para difuntos los jueves, pero acá puedes aprender cómo rezar el misterio para los días jueves.
Quinto misterio
Desconsolada Reina Madre, que el dolor de perder un hijo no es comparable con otro sufrimiento en el mundo. Grande fue tu desamparo, pero en esta última oportunidad de este Rosario para difuntos, imploramos que jamás le falles al alma de (nombre del difunto) que se halla en un limbo existencial de subir al cielo o estar estacionado para siempre en los rumbos del purgatorio.
Purifica las almas del purgatorio, para que sean dignas de alcanzar y gozar de cada una de las promesas establecidas por Jesucristo.
A continuación, el respectivo Padrenuestro, 9 Avemarías y el Gloria.
Oh Todopoderoso, perdona por siempre nuestros pecados y líbranos del terrible fuego del infierno. Conduce al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas que tienen sed de sentir tu gloria y cantar tus alabanzas. Por tu limpia concepción, majestuosa princesa, suplico que colmes estas almas con la más fiel de las purezas, hasta acceder al Cielo sin mancha ni culpa. Deseamos que ninguna de ellas se pierdan en el infierno sin ser confesadas.
Señor Jesús, tú que nos dejaste una huella imborrable a través de la crucifixión en tiempos de Pascua. Por José fuiste bajado de la cruz, en medio de la multitud que lloró bajo tu cuerpo sagrado. Imploramos, por tu santa sepultura, por la angustia vivida por nuestra Madre María, que el dolor de (nombre del difunto) sea aminorado en el terrible purgatorio esperando una decisión.
Dios Santo, que todos contigo viven y reina, salva a estas benditas almas del purgatorio para que canten junto a ti sin parar.
Amén.
G: Dale el Señor el descanso eterno.
T: Que brille para él/ella la luz perpetua.
G: De las puertas del infierno.
T: Libra Señor su alma.
María Inmaculada, pura y sin mancha de pecado original, Jesús te ha nombrado crucificado en la cruz. Madre de los pecadores, procura por siempre elevar a quienes realizan obras buenas, de agrado para Dios, Nuestro Señor. Que en gloria vivan, que en gloria estén por siempre las almas más necesitadas de tu rigor. Oh María, gran concebida, sin pecado original.
Amén.
Oración final
Soberano Santuario, testigo del gran Verbo Divino que Dios nos ha enseñado, cuida a todas las benditas almas del purgatorio y a quienes oran a través de este Rosario para difuntos. Virgen María, gran Emperatriz poderosa, que has mostrado gran misericordia a pesar que tantas veces faltamos a los preceptos divinos del Señor.
Gracias por atender estas honorables súplicas para nuestros muertos, que están en espera de su juicio final. Virgen del cielo, que eres solo pureza, atiende cada uno de estos llamados en nombre de (anexar el nombre del difunto) para que transite sin tinieblas. Así sea.
Peticiones finales
Pidamos a Dios, que en cada uno de estos misterios de gozo en el Rosario para difuntos, sea un escalón menos para que el alma de nuestro/a hermano/a (nombre del difunto) pueda alcanzar la gloria infinita, la misma que Dios le tiene con preparo para resguardar su paraíso celestial.
Al final de cada petición, el guía responde: Roguemos al Señor y todos contestan: Te lo pedimos Señor.
- Por cada uno de nuestros familiares, vivos y muertos, para que cuenten con la bendición y agrado del Todopoderoso.
- Por todos los desahuciados, a quienes le quedan pocos minutos para dejar la vida terrenal y descubrir la eterna. Para que sus dolores sean aminorados y su sufrimiento compensado con la mirada compasiva de Dios.
- A todos nosotros, los presentes en este Rosario para difuntos, para que el día del juicio final estemos preparados para recibir a Cristo.
- Por todo el personal que labora en la Iglesia Católica, para que mantenga el legado de Dios y que hagan cumplir cada uno de los sacramentos y obras de misericordia.
Misterios gloriosos (miércoles y domingos)
G: Señor, que siempre abre mi boca.
T: Para siempre proclamar tus alabanzas.
G: Señor mío, que por siempre deseo que vengas a mí
T: Prisa Señor, para que me socorras.
Rezar un gloria al terminar esta invocación.
La resurrección de Jesús
Jesús murió en la cruz, pero fue capaz de resucitar al tercer día para sorpresa de todo el mundo. Lo mismo pasará con nosotros, si somos capaces de afrontar con sufrimiento su dolorosa pasión.
Primer misterio
Madre de todos los desconsolados y refugio de los afligidos, virgen sagrada María. Te ofrecemos en este primer día del Rosario para difuntos para solicitar el descanso eterno de (nombre del difunto) hasta que logre enaltecer su alma a través de la resurrección.
A continuación, el respectivo Padrenuestro, 9 Avemarías y el Gloria.
G: Dale el Señor el descanso eterno.
T: Que brille para él/ella la luz perpetua.
G: De las puertas del infierno.
T: Libra Señor su alma.
María Inmaculada, pura y sin mancha de pecado original, Jesús te ha nombrado crucificado en la cruz. Madre de los pecadores, procura por siempre elevar a quienes realizan obras buenas, de agrado para Dios, Nuestro Señor. Que en gloria vivan, que en gloria estén por siempre las almas más necesitadas de tu rigor. Oh María, gran concebida, sin pecado original.
Amén.
La ascensión de Jesús
Con la elevación de Jesús al cielo, aprendemos que si existe un paraíso al que irán todos los cristianos que en vida terrenal obraron de buena fe. Con todas sus enseñanzas y cumplidos sus sacramentos, las puertas estarán abiertas para todos.
G: Señor, que siempre abre mi boca.
T: Para siempre proclamar tus alabanzas.
G: Señor mío, que por siempre deseo que vengas a mí
T: Prisa Señor, para que me socorras.
Rezar un gloria al terminar esta invocación.
Segundo misterio
Madre Santísima, que tu corazón ha rebasado de gozo por celebrar la ascensión de tu hijo al cielo, para estar junto al Padre Creador para observar a vivos y muertos. En compañía de todos los ángeles celestiales, intercede por nuestro/a hermano/a para que tenga esa misma asención y disfrutar de tu afable compañía, con Dios celebrando su llegada a través del arrepentimiento verdadero.
A continuación, el respectivo Padrenuestro, 9 Avemarías y el Gloria.
G: Dale el Señor el descanso eterno.
T: Que brille para él/ella la luz perpetua.
G: De las puertas del infierno.
T: Libra Señor su alma.
María Inmaculada, pura y sin mancha de pecado original, Jesús te ha nombrado crucificado en la cruz. Madre de los pecadores, procura por siempre elevar a quienes realizan obras buenas, de agrado para Dios, Nuestro Señor. Que en gloria vivan, que en gloria estén por siempre las almas más necesitadas de tu rigor. Oh María, gran concebida, sin pecado original.
Amén.
La venida del Espíritu Santo
G: Señor, que siempre abre mi boca.
T: Para siempre proclamar tus alabanzas.
G: Señor mío, que por siempre deseo que vengas a mí
T: Prisa Señor, para que me socorras.
Rezar un gloria al terminar esta invocación.
Tercer misterio
Grande eres por siempre, bondadosa María, tomada como la esposa fiel del Espíritu Santo que al descender, recibiste con la misma alegría que los hermanos Apóstoles. Con ayuda de tu inalcanzable poder, intercede ante él para que logre rescatar el alma perdida de nuestro/a hermano/a (nombre del difunto) para que así pueda disfrutar del cielo junto a todos los seres maravillosos que en él habitan.
A continuación, el respectivo Padrenuestro, 9 Avemarías y el Gloria.
G: Dale el Señor el descanso eterno.
T: Que brille para él/ella la luz perpetua.
G: De las puertas del infierno.
T: Libra Señor su alma.
María Inmaculada, pura y sin mancha de pecado original, Jesús te ha nombrado crucificado en la cruz. Madre de los pecadores, procura por siempre elevar a quienes realizan obras buenas, de agrado para Dios, Nuestro Señor. Que en gloria vivan, que en gloria estén por siempre las almas más necesitadas de tu rigor. Oh María, gran concebida, sin pecado original.
Amén.
La asunción de la Virgen María
Cuarto misterio
Dichosa María, quien deseosa por ver nuevamente a fruto de su vientre entregó su alma al Espíritu Santo para ascender al Reino de Dios. En este cuarto misterio del Rosario para difuntos encomendamos el alma de (nombre del difunto) para que sea elevada y contemplar el abrazo fraternal entre madre e hijo.
A continuación, el respectivo Padrenuestro, 9 Avemarías y el Gloria.
G: Dale el Señor el descanso eterno.
T: Que brille para él/ella la luz perpetua.
G: De las puertas del infierno.
T: Libra Señor su alma.
María Inmaculada, pura y sin mancha de pecado original, Jesús te ha nombrado crucificado en la cruz. Madre de los pecadores, procura por siempre elevar a quienes realizan obras buenas, de agrado para Dios, Nuestro Señor. Que en gloria vivan, que en gloria estén por siempre las almas más necesitadas de tu rigor. Oh María, gran concebida, sin pecado original.
Amén.
La coronación de María como Reina de todo lo creado
G: Señor, que siempre abre mi boca.
T: Para siempre proclamar tus alabanzas.
G: Señor mío, que por siempre deseo que vengas a mí
T: Prisa Señor, para que me socorras.
Rezar un gloria al terminar esta invocación.
Quinto misterio
Emperatriz de los cielos, grande entre las mártires, que estás presente en cuerpo y alma en el cielo para celebrar la fiesta de resurrección junto a tu hijo. Este último misterio del Rosario para difuntos va en honor a (nombre del difunto) para despedirnos de él/ella, con la esperanza que reciba la misma respuesta de María, la virgen, de estar conformando el plano celestial.
A continuación, el respectivo Padrenuestro, 9 Avemarías y el Gloria.
G: Dale el Señor el descanso eterno.
T: Que brille para él/ella la luz perpetua.
G: De las puertas del infierno.
T: Libra Señor su alma.
María Inmaculada, pura y sin mancha de pecado original, Jesús te ha nombrado crucificado en la cruz. Madre de los pecadores, procura por siempre elevar a quienes realizan obras buenas, de agrado para Dios, Nuestro Señor. Que en gloria vivan, que en gloria estén por siempre las almas más necesitadas de tu rigor. Oh María, gran concebida, sin pecado original.
Amén.
Misterios de luz (todos los jueves)
Los misterios de luz o luminosos son propios para los días jueves, los cuales siguen el mismo patrón del resto en cuanto a inicio con la Señal de la Cruz y las respectivas peticiones finales que componen el Rosario para difuntos. Asimismo, el Padrenuestro, los 9 Avemarías y el Gloria al final de cada episodio.
El bautismo de Jesús
El primer misterio de luz en el Rosario para difuntos se sitúa en el Rio de Jordán, Jesús fue bautizado por el Gran San Juan. En la lectura de Mt 3, 13-17 el propio Juan asegura que debe ser él quien reciba las aguas bautismales a través de Cristo. Justo después que Jesús recibió el agua bendita, una paloma desde el cielo estaciona en el lugar, tratándose del Espíritu Santo. Una voz expuso: «Este es mi hijo, el predilecto».
La boda de Caná
Este segundo misterio de luz en el Rosario de difuntos describe una importante boda en Galilea, en la cual asistió Jesús, Maria y a todos sus discípulos. Momentos después, alguien pregunta: ¿No tienen vino? Cristo responde que todavía no es necesario, porque su hora final no ha llegado.
El anuncio del Reino de Dios
Juan fue encarcelado, mientras que Jesús contiuaba repartiendo la palabra de Dios en Galilea. Entre esas declaraciones, dijo que el tiempo del Reino de Dios estaba por llegar.
La transfiguración
Pedro, Juan y Santiago fueron conducidos por Jesús hacia el monte para compartir un momento de oración. Cada vez que Cristo oraba, el color de su vestido cambió de un tono grisáceo a uno blando resplandeciente. En este cuarto misterio del Rosario para difuntos aparecen Moisés y Elías para referir junto a él su muerte.
La institución de la Eucaristía
Este último misterio recalca la importancia del Santísimo Sacramento del Altar y el hecho de recibir el pan y vino de Cristo, que en otro efecto resulta ser su cuerpo y sangre, derramada para el perdón de todos los hombres.
Conclusión
Con implorar el Rosario para difuntos con gran amor y devoción, posiblemente el alma a quien va dedicado este rezo encontrará la paz que tanto necesita. Todas las escenas dolorosas, gloriosas y gozosas entre Jesús y María forman parte de un sentir religioso que queda expreso en cada uno de los misterios a contemplar.
La Salve
Dios te salve por siempre, Reina y Madre, porque representas todas las esperanzas en cada uno de los presentes. Eres dulzura y candor, en tu nombre llamamos a cada uno de los hijos desterrados de Eva. En medio de tantas lágrimas, suspirando y llorando hasta formar un gran valle de lágrimas. Eres nuestra abogada y por ello imploramos que inclines tus ojos misericordiosos en cada uno de nosotros. Después de este destierro, queda demostrado que Cristo es fruto de tu vientre.
Letanías
- Señor, ten piedad.
- Cristo, ten piedad.
- Señor, ten piedad.
- Cristo, óyenos.
- Cristo, escúchanos.
A partir de los siguientes anuncios del guía, todos contestarán ruega por él/ella
- Dios, Padre Celestial,
- Dios, por ser el Redentor de toda una nación.
- Santísima Trinidad, por ser un solo Dios.
- Santa María.
- Santa Madre de Dios.
- Madre de la Iglesia.
- Madre Purísima
- Gran divina gracia.
- Madre Inmaculada.
- Madre amable.
- María admirable.
- María del buen consejo.
- Madre purísima.
- Madre castisima.
- María, madre del Creador.
- Virgen del Salvador.
- Madre de la Misericordia.
- Virgen prudentísima.
- Virgen poderosa.
- María, virgen clemente.
- Virgen fiel.
- Espejo de justicia.
- Trono de sabiduría.
- Causa de nuestra alegría.
- Vaso de gran espiritualidad.
- Vaso digno de honor.
- De insigne devoción.
- Rosa Mística.
- Torre de David.
- Torre de Marfil.
- Casa de Oro
- Umbral de la alianza.
- Puerta del Cielo.
- Estrella de la mañana.
- Salud de los enfermos.
- Auxilio para cada uno de los cristianos.
- Reina de los Ángeles.
- Reina de los Patriarcas.
- Madre de los Profetas.
- Madre de los Apóstoles.
- Reina de los mártires.
- Reina de los confesores.
- Madre de las vírgenes.
- Reina de todos los Santos.
- Reina concebida sin pecado original.
- Madre sumada al Cielo.
- Madre del Santísimo Rosario.
- Reina de la familia.
- Reina de la paz.
Gean Cordero de Dios, que bajo tu poder has sido capaz de quitar todo el pecado del mundo. Perdónanos, Señor.
Gean Cordero de Dios, que bajo tu poder has sido capaz de quitar todo el pecado del mundo. Escúchanos Señor.
Cordero de Dios, que bajo tu poder has sido capaz de quitar todo el pecado del mundo. Ten misericordia de nosotros, Señor.
Consagración a la Virgen María
Oh clementísima María, que has escuchado con atención de este Rosario para difuntos, con la mejor de las intenciones, en solicitud del perdón para las benditas almas del purgatorio. Mi persona y todos los presentes nos consagramos a ti, por ese inexorable amor que jamás de neustras manos quitarás. Protege el alma de (nombre del difunto) porque nuestro deseo es que esté junto a Dios, Nuestro Señor.
Amén.
Despedida
Magno y poderoso Jesús sacramentado, virgen María benévola madre nuestra, bajo tu amparo todos hemos sido acogidos con gran diligencia y amor. Este día nos despedimos con la esperanza que el humilde Rosario para difuntos llegue a todos los rincones del mundo, para que las almas más necesitadas sean rescatadas para llegar al Cielo y disfrutar del paisaje celestial.
Por Jesucristo, Nuestro Señor.
Amén.
Promesas para quienes rezan este Rosario
- Quienes recen de este Rosario para difuntos disfrutarán de gracias especiales.
- La Virgen María ofrecerá su protección plena.
- Las almas que se refugian de este Rosario jamás morirán para siempre.
- Quienes lo hacen con gran fe y devoción, del purgatorio escaparán.
- Cristo y María concederán todos los favores que se les pida.





















