En el santo rosario lunes se reza y medita sobre los misterios gozosos en la vida de Jesucristo y la Virgen María. En este post te presentamos brevemente los cuatro misterios del Santo Rosario, pero describiremos en detalle todo lo referente a los gozosos.
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Misterios del Santo Rosario
Es una oración con la cual meditamos, oramos y reflexionamos sobre las enseñanzas que ella nos ofrece. Al igual que la Oración de San Ignacio de Loyola por la cual recibimos las gracias de Dios Padre.
En cada uno de los cuatros misterios del rosario conmemoramos eventos importantes de la vida de Jesús y María fundamentales para nuestra fe católica.
Como sabemos, en cada rosario se reza y medita sobre los misterios que corresponden según el día de la semana, seguidos cada uno por un Padrenuestro y diez Avemaría.
Estos misterios son:
- Luminosos, que rezamos los días jueves.
- Dolorosos, los rezamos los martes y viernes.
- Gloriosos, se rezan los miércoles y domingos.
- Gozosos, que rezamos los lunes y sábados.
Veamos a continuación una breve sinopsis de los misterios luminosos, dolorosos y gloriosos y luego detallaremos los gozosos, que son los que nos ocupan en este post.
Misterios luminosos
Se refieren a los misterios del rosario luminosos en los que meditamos sobre los acontecimientos de la vida de Jesús y María que nos producen alegría y gozo. Este es el rosario del jueves:
Bautismo de Jesús en el Jordán.
Mateo en 3, 13, 16-17 nos narra cuando Jesús, que venía de Galilea, se dirigió al río Jordán donde estaba Juan El Bautista bautizando y le pidió que le bautizara. Al salir del agua, se abrieron los cielos y el Espíritu de Dios se posó en forma de paloma sobre Jesús. De pronto se oyó una voz que provenía del cielo que decía: “Este es mi Hijo Amado, en quien me complazco”.
Autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná.
En este pasaje nos narra Juan en 2,1-5 la celebración de la boda en Caná, en Galilea a la que asistió Jesús con su madre y sus discípulos. En un momento de la celebración se acabó el vino y María le dice a Jesús: “No tienen vino”. Jesús le responde: “¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora”. La madre, no obstante, le dice a los sirvientes: “Haced lo que él os diga”.
Anuncio de Jesús del Reino de Dios, invitando a la conversión.
Se nos refiere en este misterio lo señalado por Marcos en 1, 15, 21 y 2, 3-11 y lo indicado por Lucas en 7, 47-48 en cuanto al peregrinaje de Jesús a Galilea para proclamar la Buena Nueva de Dios. Les decía a todos: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva”.
La transfiguración de Jesús.
Mateo en 17, 1-3, 5 nos relata cuando pidió a Pedro, Santiago y a su hermano Juan le acompañaran a un monte alto y allí se transfiguró delante de ellos. Su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se tornaron blancos como la luz.
Fue un acto de inspiración como lo son Las 7 palabras de Jesús. Se aparecieron en ese instante Moisés y Elías, que le hablaban a Jesús y de pronto una nube luminosa los cubrió a todos y se escuchó una voz que decía: «Este es mi Hijo Amado, en quien me complazco; escuchadle».
Institución de la Eucaristía.
Este episodio nos relata lo que dice Juan en 13, 1 y Mateo en 26, 26-29 sobre la llegada del momento final en el que Jesús debía partir de este mundo y dirigirse a la Casa del Padre. Señalan los evangelistas que mientras comían, Jesús tomó pan y lo bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomad, comed, éste es mi cuerpo”.
Seguidamente, tomó una copa y, luego de agradecer a Dios, se la dio a los discípulos diciendo: “Bebed de ella todos, porque ésta es mi sangre, que será derramada por muchos para perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía”.
Misterios dolorosos
Entre estos misterios meditamos acerca de:
La agonía de Jesús en el Huerto de Los Olivos.
Se nos narra sobre lo referido por Lucas en 22, 39-46, en cuanto al momento en que Jesús se aparta de los discípulos para orar al Padre en el Huerto en Getsemaní. Antes le había pedido a Pedro y los dos hijos de Zebedeo, que lo acompañaran, puesto que la tristeza y angustia ya lo embargaban.
Cayó al piso orando al Padre y diciéndole que apartará esta angustia de él, pero que al final se hiciera su voluntad y no la suya. Al pasar el tiempo oraba con más intensidad mientras le resbalaban por el rostro gruesas gotas de sangre que caían a la tierra.
La flagelación de Jesús.
Al respecto, Juan en 18, 33, 19;1 nos reseña el momento en que Pilato preguntó al pueblo si querían que liberara a Jesús, a quien llamó el Rey de los Judíos, ya que él no lo encontraba culpable de ningún crimen. Pero la multitud gritó exacerbada: “A ése, no; a Barrabás”, por lo que Pilato decidió que se llevaran a Jesús para azotarle.
La coronación de espinas.
En este versículo 27, 29-30 de Mateo, se nos relata el episodio en que los soldados hicieron con espinas una corona, que clavaron en la cabeza de Jesús. Luego le pusieron en su mano derecha una caña. Se empezaron a burlar de Jesús postrándose de rodillas delante de él y diciendo: “¡Salve, Rey de los judíos!” Seguidamente le escupieron y golpearon en la cabeza con la caña.
Jesucristo, la cruz a cuestas camino al Gólgota.
En los pasajes de Mateo 27, 31, Juan 19, 17 y Marcos 15, 21, los tres evangelistas nos hablan de como despojaron a Jesús de su manto, le pusieron sus ropas y se lo llevaron al sitio llamado El Calvario o Gólgota para crucificarle. Le hicieron cargar la cruz y en el camino obligaron a Simón de Cirene, uno que pasaba, que lo ayudara con la cruz.
La crucifixión de Nuestro Señor.
Se nos refiere en este episodio relatado por Lucas en 23, 33-34, 44-46 y por Juan en 19, 33-35 sobre la llegada de Jesús al Calvario, donde procedieron a crucificarle.Él le imploraba al Padre: “Perdónales, porque no saben lo que hacen”. Al ir cayendo el sol, se hizo de noche y Jesús con un fuerte grito, dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Luego, murió.
No le quebraron las piernas como era costumbre, pero uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza, del cual salió sangre y agua.
Misterios gloriosos
Estos misterios nos hablan de la gloria del Señor y de la Virgen María, así como también se hace en el rosario o misterios de la luz.
La resurrección de Jesús.
Este es el capítulo en el que Mateo en 28, 5-6 se refiere al momento en que el Ángel se dirige a las mujeres que iban al Sepulcro de Jesús y les dice: “Vosotras no temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el Crucificado; no está aquí, ha resucitado”. Luego les mostró el interior del Sepulcro y les pidió que fueran de inmediato a avisar a los discípulos que Jesús había resucitado.
La ascensión.
Lucas en 24, 50-51 y Marcos en 16, 20 nos hablan de como Jesús pidió a los discípulos que fueran con Él cerca de Betania. Estando allí los bendijo y, alzando los brazos, se comenzó a elevar al cielo. Al finalizar su ascensión todos los discípulos se sintieron llenos de gracia y salieron a predicar por todas partes.
La venida del Espíritu Santo.
El capítulo 1, 14; 2, 1-4 de Hechos nos reseña como todos ellos oraban sin cesar, en compañía también de algunas mujeres como María, la madre de Jesús, y de sus hermanos. El día de Pentecostés se encontraban todos reunidos cuando de repente se escuchó un ruido que provenía del cielo y vieron de pronto unas lenguas como de fuego que se posaron sobre la cabeza de cada uno de ellos con lo cual quedaron llenos del Espíritu Santo.
Comenzaron, entonces, a hablar en lenguas, según lo concedía el Espíritu.
La asunción de la Virgen María.
Una vez finalizada la misión que debía cumplir en su vida terrena, la Santísima Virgen María fue asunta en cuerpo y alma al cielo. Desde allí participa de la Gloria de la resurrección de su Hijo. Esto es lo que se narra en el Catecismo de la Iglesia Católica.
La coronación de la Virgen como reina de cielos y tierra.
Se refiere a la coronación celestial de la Virgen María como Reina del Cielo. Ella fue preservada de todo pecado, por lo que fue llevada al cielo por Dios Padre y está en el trono como Reina del Universo.
A continuación, nos referiremos con mayor detalle a los misterios del rosario del día lunes, que son los misterios gozosos o de gozo. Indicaremos cómo rezarlos y cómo ofrecerlos para la Gloria del Señor.
Misterios gozosos
Se presentan en este capítulo cada uno de los misterios que conforman el santo rosario de los lunes. Se señalan las oraciones que hay rezar para obtener la Gracia del Señor.
El rezo de estos misterios incluye las siguientes oraciones:
- Oraciones iniciales.
A continuación se indican las oraciones a rezar.
- Ofrecimiento del rosario:
Ofrecemos este rosario a Nuestra Madre Santa para que interceda ante Dios Padre por nuestra salud y prosperidad.
Le suplicamos que junto a su Amado Hijo Jesús, a todos los santos del cielo, interceda para mitigar nuestras penas que nos aquejan hoy.
Te lo pedimos por Nuestro Señor Jesucristo.
Amén
- Señal de la Cruz:
«Por la señal de la Santa Cruz. De nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén».
- Credo.
- Acto de contrición.
- Primer misterio: En este misterio se contempla el episodio de la anunciación que hizo el Ángel Gabriel a María.
Allí se relata lo que dice el evangelista Lucas en 1, 30-32, 38 cuando el ángel se le apareció a María y le dijo ella había hallado gracia delante de Dios, le anuncia que iba a concebir y dar a luz a un hijo que llamaría Jesús y que Él sería grande, amado y seguido por la humanidad.
Mediante este misterio se pide la intercesión de la Virgen para lograr la gracia de su Divino Hijo y nos dé un corazón limpio y un espíritu nuevo.
Se reza:
- Un Padrenuestro.
- Diez Avemaría.
- Un Gloria.
- La jaculatoria:
«¡Oh, Jesús mío! Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu Misericordia».
Segundo misterio
Se medita y se reseña en este misterio lo que refiere Lucas en 1, 39-43 sobre la visita que hizo María a su prima Santa Isabel, quien estaba pronta a dar a luz.
Al llegar María a la casa de Zacarías, Isabel sintió, de inmediato, la presencia del Hijo de Dios en ella y su propio niño en su vientre saltó de gozo, quedando desde ese momento llena del Espíritu Santo.
Isabel exclamó, entonces, que María es bendita entre todas las mujeres y bendito es también el fruto de su vientre. Además, sorprendida se pregunta para sí misma por qué la Madre de Su Señor la visita.
Se reza:
- Un Padrenuestro.
- Diez Avemaría.
- Un Gloria.
- La jaculatoria:
«¡Oh, Jesús mío! Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu Misericordia».
Tercer misterio
Este misterio nos ofrece la oportunidad de contemplar y meditar sobre el Nacimiento de Jesús. Tal como nos los dice Lucas 2, 6-11, a María se le presentó el alumbramiento estando en Belén.
El ángel del Señor dio la buena nueva a algunos pastores del lugar, anunciándoles que había nacido el Salvador y ellos se acercaron al pesebre para adorar al Niño Dios.
Se reza:
- Un Padrenuestro.
- Diez Avemaría.
- Un Gloria.
- La jaculatoria:
«¡Oh, Jesús mío! Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu Misericordia».
Cuarto misterio
En este misterio debemos meditar sobre la presentación del Niño Jesús. Según la Ley del Señor, Él debía ser legalmente presentado para lo cual José y María lo llevaron a la institución correspondiente.
Estando en ese acto había un hombre llamado Simeón, quien estaba lleno del Espíritu Santo. Se les acercó y bendijo a Jesús.
Le dijo, entonces, a su Madre que Él era el Mesías que esperaban para la elevación y caída de muchos en Israel. Además, les señaló que Él sería un signo de contradicción. Este episodio está referenciado por Lucas en 2, 22-25, 34-35.
Cuando sabemos de la gloria que nos espera, es cuando más paciencia debemos tener y no dejarnos vencer por las preocupaciones y problemas. En Una efectiva oración de la sangre de Cristo nos ayuda a conocer más la Gloria de Dios.
Por este misterio, pedimos la intercesión de la Santísima Virgen de manera de alcanzar esa gracia de no perder la convicción de la gloria que nos está reservada.
Se reza:
- Un Padrenuestro.
- Diez Avemaría.
- Un Gloria.
- La jaculatoria:
«¡Oh, Jesús mío! Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu Misericordia».
Quinto misterio
Se reza y contempla en este misterio sobre el episodio del Niño Jesús perdido y hallado en el templo.
Este pasaje es narrado por Lucas en 2, 41-47 y nos relata que, luego de haber estado en la fiesta de la Pascua en Jerusalén según era costumbre de todos los años, en el camino de regreso a casa María y José se dieron cuenta que Jesús no estaba entre la multitud que los acompañaba, pues se había quedado en Jerusalén.
Se reza:
- Un Padrenuestro.
- Diez Avemaría.
- Un Gloria.
- La jaculatoria:
«¡Oh, Jesús mío! Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu Misericordia».
Oraciones finales
- Se reza la Salve.
- Se pueden rezar las Letanías Lauretanas al final del santo rosario de los lunes.






