San Agustín y su Filosofía sobre la verdad de la humanidad

El presente artículo ha sido elaborado con la idea de exponer la forma de conocer a San Agustín y su Filosofía sobre la verdad de la Humanidad, se incluyen además algunos datos históricos, conceptos fundamentales y muchos otros elementos relacionados.

SAN AGUSTIN Y SU FILOSOFIA

San Agustín y su Filosofía sobre la verdad de la humanidad

Para el desarrollo de este tema de San Agustín y su Filosofía sobre la verdad de la humanidad, resulta primordial establecer inicialmente quien fue San Agustín. Por ello se indica San Agustín fue uno de los más importantes pensadores y genio de la humanidad quien se destacó durante gran parte de su vida a investigar, razonar y escribir sobre las ciencias de la Filosofía y la Teología. (Ver artículo: Oración al justo juez para los presos )

Resumen de su Biografía

Su verdadero nombre fue, Aurelius Augustinus Hipponensis, Nació el 13 de noviembre de 354 en el continente africano, en la ciudad de Tagaste, ubicada en el sector norte, sitio donde actualmente funciona una localidad de Argelia llamada Souk Ahras que pertenece a Numidia una de las conocidas provincias del imperio Romano.

Hijo de un padre pagano llamado Patricio y su madre Mónica, quien siempre se destacó como una mujer cristiana ejemplarizante, con una gran calidad de persona bondadosa y muy preocupada por el bienestar de su familia, soportando muchas veces grandes injusticias.  Agustín, fallece el 28 de agosto en el año 430, a la edad de unos 75 años, en Hipona una ciudad de la provincia de Numidia ya citada. Su cuerpo se encuentra en la actualidad en Cerdeña una región de Italia, en la basílica de San Pedro.

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Produjo numerosas publicaciones, donde las más resaltantes fueron “Confesiones” y la Ciudad de Dios. Existen otras publicaciones de este autor que inclusive algunas llevan nombres también como con la palabra confesiones, dirigidas a diversas aplicaciones, pero esas dos obras que se han resaltado, como se ha indicado son las más importantes de San Agustín. Conocer a San Agustín y su Filosofía sobre la verdad sobre la humanidad, es algo apasionante.

Aspectos relacionados con San Agustín y su Filosofía de la Humanidad

Es un tema que incluye muchas consideraciones   entre los cuales se pueden indicar: El cristianismo, la Filosofía de la Razón y Fe, la concepción del tiempo, El Pecado original, Las herejías, la Ciudad de Dios, Teodicea Agustiniana, Ética y Política, Guerra Justa y Antropología y Psicología.  Se desarrollan a continuación cada uno de esos puntos de su Filosofía.

El cristianismo

El trabajo de San Agustín y su Filosofía sobre la verdad de la humanidad, considera inicialmente una gran síntesis entre el   cristianismo y la llamada Filosofía Platónica, y San Agustín considera en todo momento a la verdad como un gran ideal supremo que percibió en profundidad y dedicó todo su interés.

Para él es muy importante todo lo que se relaciona con el alma y con Dios, de su madre recibió todos los conocimientos fundamentales del cristianismo y ella pudo constatar que su hijo Agustín, era un fervoroso creyente, sin embargo, se separó un poco de ello, para dedicarse a la Oración constante, todo ello en un ambiente de angustias y sufrimientos, pero reforzando sus elementos de filosofía de la humanidad.

Se presentó en su vida un gran brillo tanto en Madaura como en Cartago, donde logró una excelente especialización en Gramática y Retórica, adoraba también el teatro, y sus años de juventud fueron muy prósperos en todas esas actividades, paralelamente a todos esos hechos, se fue introduciendo en algunos aspectos adicionales del cristianismo, pero luego se profundizó aún más en sus estudios de Filosofía.

Sin embargo, como cosa algo curiosa, el mismo más tarde criticó muy duramente su comportamiento de la juventud con relación a su comportamiento actual, donde se dejaba llevar con frecuencia por sus impulsos pasionales con mucha facilidad, pero en ningún momento abandonó sus estudios y se reflejaron, más adelante, una serie de aspectos al respecto con una fuerte crítica, en una de sus grandes obras, titulada “Confesiones”.

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En otro sentido cuando era un joven de 19 años, comenzó a preocuparse por el tema de la especulación, todo ello como producto de la lectura de Cicerón denominada Hortensias, esta situación lo llevó a profundizar sobre los temas de la Filosofía, donde tuvo una gran cualidad de sobresaliente y con dominio profundo de ese tema. Más adelante conoció a una mujer de la que se enamoró y con la que compartió 14 años, y tuvieron a su hijo Adeodato.

Esa dama no recibió las atenciones y trato adecuado de Agustín y se trataba de una mujer humilde y que era sirvienta, y Agustín nunca quiso casarse con ella. Inclusive la acusaba de haber impedido su boda con otra mujer de mayor rango social. Todo esto refleja una conducta inadecuada en su vida. En cuanto al cristianismo, su conversión se produjo en Milán, donde después de llevar una vida desordenada inició un cambio vital en su comportamiento.

Comenzó a participar en las celebraciones religiosas admirando al Obispo Ambrosio de Milán, por su elocuencia cuando predicaba y su corazón fue transformándose poco a ´poco. Luego conoció los escritos de Platino y las famosas epístolas de Tarso. Todos esos aspectos y otros hechos le hicieron meditar hasta que se convirtió en un cristiano. Posteriormente se separó totalmente de una doctrina denominada Maniqueísmo, donde siempre había permanecido. (Ver artículo: Oración a la Santa Muerte para que regrese el ser amado)

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Como dato importante se indica que el Maniqueísmo, entre otros aspectos, lleva inmersa una actitud o interpretación de la realidad, que resulta muy sectaria donde todos los hechos se analizan como buenos o como malos, pero jamás como algo de término medio. Agustín dejó todo eso para alistarse al cristianismo.  Este hecho fue una gran alegría para su madre Mónica, quien se unió a su hijo para buscarle un matrimonio adecuado.

Sin embargo, Agustín prefirió permanecer en el ascetismo cristiano, es decir manteniendo una conducta de vida austera y de renuncias a placeres materiales, todo ello en busca de una gran perfección en el ámbito moral y espiritual, por lo que no se casó con la dama elegida por su madre. Esa doctrina escogida regula un estilo de vida específico que Agustín trató de mantener en todo momento.

La fuente de inspiración para tomar es rumbo en su vida queda representado por el Sacerdote Simpliciano y además al filósofo Mario Victorino, con la orientación de los llamados platónicos fue capaz de enfrentar los problemas, de todo lo que se relaciona con el demonio y sus malas actitudes y lo que tiene que ver con   los deseos materiales.

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Razón y Fe

Se puede indicar que la influencia que tuvo San Agustín, de su madre Mónica fue muy intensa y este hecho contribuyó a su afición hacia la Biblia, sin embargo, en una fase inicial todavía no estaba totalmente convencido de los temas relacionados con el cristianismo, ya que su criterio de Razón no estaba completamente claro en su mente, por ello, aún no se decidía a efectuar un cambio en su vida de manera positiva.

Por su parte, puede determinarse  que esa situación de inseguridad de Agustín, solo indica que su Fe no estaba totalmente desarrollada y todo ese contraste lo llevaba a la condición de llevar una vida un tanto desordenada, por el motivo de su falta de visión, ante los temas relacionados con el cristianismo. En otras palabras, no tenía la Fe suficiente, que le permitiera comprender de alguna manera su situación personal.

Por otro lado, cuando era un joven de 19 años le llamo la atención una creencia denominada Racionalismo, por lo que tuvo un comportamiento muy adverso rechazando la Fe en nombre de la Razón, en otras palabras, había creado un contraste entre esos dos elementos es decir la Fe y la Razón, sin embargo, quizás con el racionamiento adecuado, pudo comprender que si podría existir una concordancia entre dichos criterios.

Luego llego a la conclusión de que la Razón y la Fe son situaciones complementarias ya que, de alguna manera al aplicar algún criterio de Razón sobre la Fe, se puede establecer una dependencia adecuada que permite de alguna manera determinar un desarrollo con armonía y claridad. Es así como lo que antes Agustín consideraba como términos divergentes ahora los percibía con una interrelación muy interesante. (Ver artículo: Oración super milagrosa a San Charbel)

Concepción del tiempo

Ahora haciendo referencia a la Concepción del tiempo se puede indicar, que San Agustín y su Filosofía, establecen una especie de incertidumbre cuando surge la interrogante de ¿Qué es el tiempo?, ya que no resulta sencillo dar una respuesta a esta interrogante y se requiere una explicación adecuada que satisfaga la inquietud que pueda tener una determinada persona al establecer esa importante pregunta.

Todo ello, lleva a San Agustín a reflexionar profundamente sobre este complicado tema ya que la naturaleza del tiempo, tiene una relación con la llamada eternidad. El Dios Cristiano puede ser considerado como un Dios creador, pero, sin embargo, se podría considerar no creado ya que su naturaleza es totalmente distinta al resto de las criaturas que están a su alrededor y se puede tomar en cuenta la expresión expuesta en su momento por Moisés.

Dicha respuesta “yo soy el enviado de Dios a ustedes” engloba la idea de que Dios se define así mismo, aspecto muy particular que cualquier otro ser viviente no puede considerarse, en otras palabras, Dios como, entidad única y especial con características diferentes a cualquier otra condición que pudiese tener algún ente distinto. Es una situación totalmente única e irrepetible en el espacio y en el tiempo.

La predicación que se haga con una determinada calidad a una figura se limita a establecer un enlace entre lo que se predica y el sujeto al que se refiere la prédica. Las personas que rodean a Dios son criaturas de características de vida temporal y esa relación con el tiempo los coloca en una posición específica, sin embargo, Dios es una entidad fuera del tiempo es decir que en ningún momento existe cualquier otro ser viviente que goce de esta cualidad. (Éxodo, 3,14).

La influencia que tuvo Agustín por el neoplatonismo lo coloca una situación muy especial, donde se establece una separación de Dios con el mundo, como un hecho invariable en atención al evento de la creación, donde el paso del tiempo de la humanidad si es variable. La gran conclusión a la que llega Agustín a partir de esta reflexión es que se establece un nuevo elemento que florece llamado la asimetría del tiempo.

San agustin y su filosofia

Este fenómeno se observa con mayor intensidad, cuando se hacen las proyecciones especialmente del pasado y del futuro, que se presentan como unos momentos que forman parte de la vida cotidiana, y donde además no se menciona al presente, ya que ese término desde el mismo instante que se utiliza, ya deja de ser presente y se convierte inmediatamente en parte del pasado.

Llegando a una de las conclusiones que se reflejan al analizar estos conceptos del tiempo y que coinciden además con la percepción de Agustín, es que la esencia del tiempo y su duración constituyen al espíritu y desde esa posición es que se observa la sensación de tiempo corto o tiempo largo y además se mide una duración del tiempo resurgiendo el llamado futuro, presente y pasado. Se considera todo esto como una expectativa.

Esa expectativa, así como el proceso de atención y los recuerdos del espíritu son los elementos que tienen la facultad aproximada de determinar lo que puede suceder en el avance del tiempo, es así como se logra concebir el futuro. Los recuerdos que se tengan en memoria son considerados elementos del pasado, pero evidentemente no se repetirán. (Ver artículo: Oración de agradecimiento a la virgen de Guadalupe)

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El efecto de esta asimetría en el tiempo considera algo que no sucede si se espera un futuro por acontecer, y cualquier proyección que se haga al respecto no es un concepto rígido ya que no ha sucedido y puede surgir cualquier distorsión que altere la proyección. Según Agustín y su filosofía sobre la verdad de la humanidad. Dios creó esa magnitud del tiempo en forma simultánea con la creación del mundo y que discurre dicho tiempo.

Es de allí, donde surge la idea de un principio que se inicia y se dirige a un final que culmina, la duración de este evento para Agustín no se debe identificar con el movimiento espacial y se sucede en el sector interno de cada persona donde se pueden hacer algunas previsiones de manera tal que es factible recordar esos hechos previstos (futuro) con el presente y el pasado.

Pecado original

Para Agustín el hecho de la desobediencia efectuada por Adán y Eva en el Paraíso terrenal representa una acción no coordinada y además llena de un grado de insensatez y desobediencia, teniendo en cuenta que había una instrucción específica de no alimentarse de un determinado árbol, plenamente identificado. La situación no debió llegar a ese extremo y todo se complicó precisamente por no cumplir con las instrucciones que fueron impartidas.

Para San Agustín y su Filosofía existió algo de orgullo y egocentrismo por parte de Adán y Eva que no quisieron respetar las reglas establecidas, de esa misma manera muchos violan las normas de una manera altanera, una conducta que no es la que se esperaba de ellos y Dios confío plenamente en que iban a obedecer lo que se les había indicado. Este tipo de conductas sirve de modelo para comprender precisamente lo que no se debe hacer.

En otro orden de ideas, la tentación de Satanás representa la presencia del mal que trata de hacer su rol y precisamente la humanidad es la que debe controlar la situación y no dejarse llevar por esos ofrecimientos mal sanos. Se deja ver además que la falta de inteligencia en este caso tuvo su influencia ya que, con solamente cumplir la sencilla orden de no consumir este fruto, era más que suficiente para evitarse muchos problemas.

Ese llamado pecado original se visualiza con ese fruto prohibido, pero también puede proyectarse a nivel de las pasiones o deseos sexuales, donde debe existir una conducta de manera estructurada, que cumpla el objetivo de la descendencia de una manera sana, adecuada y de mucha bondad. En ningún momento debe existir alguna variación del buen comportamiento.

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Existen pensamientos diversos sobre la conducta de Agustín relacionado con la parte de las pasiones, donde de alguna manera el evoca su época de juventud, cuando en ese ambiente sexual tuvo inmensos comportamientos inadecuados, resultando que en esos momentos ahora defienda la tesis de la abstinencia sexual moderada. Es en si un comportamiento donde el mismo se está llamando la atención.

La forma como Agustín analizó esta parte del tema, a pesar de no ser exactamente precisa, sin embargo, logró mantenerse vigente durante mucho tiempo de alguna manera pudo detener en gran parte el libre albedrío por lo que, basado en lo que indicó Lutero, se pudo lograr mantener en la humanidad un comportamiento altamente aceptable y percibido de manera positiva.

Todo esto conlleva a ver lo necesario e importante que resulta en múltiples situaciones el verdadero comportamiento adecuado en relación a respetar, considerar y obedecer las instrucciones de manera tal que se pueda mantener un orden adecuado en las relaciones personales con el beneficio directo de la satisfacción de hacer las cosas bajo las reglas que todos cumplen de forma similar. Todo ello produce un ambiente más conservador y agradable.

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Efectos de las herejías

Cuando los seres humanos hacen una interpretación errónea de la Fe, pueden caer en el gravísimo error de ser herejes, los evangelios una vez que salieron a la luz en muchas oportunidades fueron malinterpretados, creando así un ambiente de controversia y desorden con la consecuencia de malas acciones y conductas indebidas. El culto cristiano tuvo que luchar con una serie de situaciones que en realidad no debieron presentarse.

El mal comportamiento presentado por muchas personas, hizo que el cristianismo luchó intensamente contra todas las adversidades y el imperio de Teodosio I el grande estuvo colmado de muchas interpretaciones individuales, de lo indicado por los evangelios. El libro de Herejías identifica entre otras conductas controversiales el Maniqueísmo, Donatismo, Pelagianismo y Arrianismo, todos como un producto con la misma causa de la mala interpretación de los evangelios.

El cristianismo tuvo que continuar con una contienda sostenida contra varias informaciones distorsionadas religiosas entre ellas la doctrina de los maniqueos y las escrituras de Agustín que siempre tenía pendiente lo referente a San Agustín y su filosofía escribió algunas obras apologéticas donde para muchos se trataba de las enseñanzas que Mani Arrojaban (Es decir amor a la humanidad y odio a los pecados), lo considerado en las escrituras sagradas.

Se puede notar con mucha facilidad que las herejías tratan en todo momento de obstaculizar lo indicado en la Biblia, así como las enseñanzas divinas y causan un efecto molesto y de distorsión hacia el proyecto original de Jesús, todo ello considerando esa situación bajo el punto de vista de los fieles creyentes. En todo caso, todas las ideas deben ser escuchadas y razonadas para llegar una determinada conclusión.

Existió otra fuerte distorsión protagonizada por muchos que abandonaron la iglesia y se dedicaron a acusarla en forma muy negativa y le dieron afinidad con los lapsi, un grupo de cristianos que había renegado de una manera  intensa a la iglesia, fue una acción muy fuerte durante el reinado de Decio. Sin embargo, fue una situación no permanente y al cabo de cierto tiempo se desvaneció.

El grupo denominado Donatismo se convirtió en una agresión y formación de ideas en contra de la iglesia, y en ningún momento trataron de conciliar sus doctrinas controversiales que tuvieron un efecto de discordia y pérdida de tiempo, con la intención de desestabilizar todo movimiento religioso que no estuviese de acuerdo con sus posiciones en ese ambiente. En todo momento, representaron una enmarcada posición de contraste.

El encuentro entre los distintos puntos de vista en contra del Donatismo, ocasionó una lucha intensa que además puso en peligro a la iglesia católica en la zona norteña del continente africano, pero en todo instante San Agustín y su filosofía mantuvieron, sus criterios arraigados a favor del cristianismo y supo siempre contrarrestar la acción deliberada según los creyentes del Donatismo, ya que según Agustín el hecho de que existieran en la iglesia algunos hombres imperfectos.

Lo cual es motivo suficiente para excluirlos y en todo caso, el asunto se podía resolver de una manera más inteligente y mejor razonada, sin tener que llegar a las diferencias profundas dentro del área de las doctrinas.

El Donatismo de una manera quizás injusta que busca una perfección, la cual es muy difícil de lograr ya que, el único perfecto en el mundo es Dios, es por ello que Agustín lucha contra el grupo de los lapsis buscando siempre el perdón y la acogida de aquellos que al final entendieron que iban transitando por un rumbo totalmente equivocado, en la ciudad de Cartago el Donatismo quedó prácticamente desvanecido en el año 411.

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Ciudad de Dios

San Agustín y su filosofía en todo momento, fue capaz de crear una gran cantidad de escritos, para la difusión y multiplicación de las ideas, muchos de los cuales tuvieron una gran connotación, sin embargo, el denominado la Ciudad de Dios constituye una de sus obras más importantes, con un carácter de Teología y Filosofía vital.

En su primera parte, la obra se concentra en desautorizar las acusaciones de orden paganos donde se acusa a los cristianos del conocido saqueo de Roma, la lectura avanza expresando un amplio tema del cosmos en relación a la creación, caída revelación y encarnación, además el gran destino final, se deja notar allí que los criterios de clase y nacionalidad que se defendían y que eran temas de muy poca importancia.

Por otro lado, se mantiene al criterio de que la verdad es importante siempre y cuando sea sostenida por el pueblo de Dios, los inicios de la historia indican que simultáneamente existía la llamada Ciudad Terrenal donde los miembros de la humanidad, tenían su espacio asignado y, por otro lado, estaba la Ciudad de Dios, donde básicamente existe un elemento primordial que es el amor a Dios, así como la caridad y la Justicia.

La Filosofía de Agustín sostiene siempre que ningún Estado tal como Roma, en ningún momento se puede considerar como una realidad divina o eterna, ya que este es un privilegio de la Ciudad de Dios que, sin embargo, no guarda una relación directa con la iglesia del mundo presente este criterio.

Todo esto representa además el final del trayecto donde la humanidad entera está destinada al verdadero ambiente de justicia y paz. El cristianismo desde el punto de vista referente a San Agustín y su Filosofía, está llamado a ocupar una posición de alto nivel histórico para el Occidente medieval, es por ello que se le reconoce con el nombre de “agustinismo político”, donde se establece que estará ubicado dentro de la Ciudad de Dios.

La Ciudad de Dios representa también el sitio sagrado de los hombres justos y su nacimiento físico de otro lugar pasa a un segundo plano, bajo el punto de vista religioso, todo ello, dentro del concepto de la división agustiniana, además automáticamente se genera una especie de doble ciudadanía, una representada por el nacimiento inicial y la otra como parte de la Ciudad de Dios, sin que jamás esto tenga una distorsión jurídica. (Ver artículo: Virgen Rosa Mística)

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Basándose en el criterio de la doble ciudad, todo creyente debe darle mayor connotación a la Ciudad de Dios sobre la terrestre, ya que la interferencia histórica no se debe contraponer con la ciudadanía celestial, ya que son criterios establecidos desde un punto de vista muy distinto y que primero que nada no coinciden, pero tampoco están en contraste, en decir que se desarrollan de una manera más o menos paralela.

La obra de la Ciudad de Dios, representa un salto inmenso de la visión de la historia de la salvación, entre otras cosas por sus grandes doctrinas basadas evidentemente en el cristianismo, así como en la creación divina y el pecado original incluyendo la gracia de Dios también la milagrosa resurrección de Jesús, así como el cielo inclusive también el infierno.

Teodicea agustiniana

La religión católica ha recibido y sigue recibiendo inmensas críticas, sobre todo por parte de los llamados ateos, quienes desde su punto de vista mantienen una teoría donde surge entre otras una gran interrogante indicando que, si Dios tiene todo el poder que se manifiesta entonces por qué razón el mal sigue apareciendo y causando estragos. Todo esto está diseñado con la intención de dañar y disminuir el crecimiento de la Iglesia.

También se ataca de alguna manera la existencia de Dios, poniendo en duda su seguimiento y creencia, ya que según esa idea Dios no existe, por otro lado, las respuestas a estas adversidades tratan en forma razonada de establecer una coherencia entre el mal y el bien, todo este conjunto de elementos para contrarrestar ese fuerte ataque es lo que se conoce con el nombre de teodicea.

Basado en lo que se sostiene en el proyecto de San Agustín y su Filosofía, se mantiene la idea de que Dios es un ser infinitamente bueno, por lo que, además de los milagros establecidos, hizo la creación del mundo como sede inicial de la humanidad, además considera que todo lo que proviene de Satanás es algo dañino, con las características de una situación que no constituye una realidad cierta.

Ese criterio, lleva el respaldo directo de Platón y en forma muy adecuada, Agustín aprovechó la oportunidad y tomó este elemento como parte de la base de apoyo de su razonamiento desde el punto de vista religioso, dándole de alguna manera una mayor fuerza y solidez a sus ideas, además bajo el punto de vista del llamado “optimismo metafísico agustiniano” el mal solo representa un hecho enorme de ignorancia, por lo que, debe ser totalmente excluido de cualquier razonamiento según los creyentes.

La explicación que da la idea de Agustín es que Dios le dio a la humanidad la libertad de tomar la opción que más le satisfaga como una condición totalmente contenida en su derecho individual. Por ejemplo, en el caso de Adán y Eva a pesar de haber recibido la instrucción oportuna, ellos tenían la posibilidad de tomar la decisión que su criterio, les indicara y es por ello que se permite esa llamada coexistencia donde el bien y el mal tienen una cita.

Por otro lado, Agustín defiende la tesis de que el mundo a pesar de que tenga la presencia del mal junto al bien, es un espacio digno de contemplar, disfrutar y compartir y si el mal trata de obstruir alguna acción se le enfrentará adecuadamente, pero cada ser humano debe tener la posibilidad de dirigir sus inquietudes hacia el destino que le parezca más adecuado.

Ética y Política

En general la ética representa un comportamiento filosófico, donde se analizan simultáneamente el bien y el mal, así como las relaciones que estos términos tienen con la humanidad, y se agrupa un conjunto, de comportamientos y normas que regulan de alguna manera la forma precisamente de comportarse, sin embargo, bajo el punto de vista de la Teodicea Agustiniana, debe condenarse el desequilibrio de la justicia y las riquezas en la sociedad. Esto dentro de la política es totalmente valedero.

Todo esto, se encuentra basado en la ética social que se ventilaba  por Agustín tomando en cuenta además lo indicado en la idea de San Agustín y su Filosofía, es por ello que es necesario, prestarle ayuda a los más desfavorecidos y tratar de solventar en lo posible las necesidades que ellos están sufriendo. También la ética y la política, de Agustín arropan lo referente al amor como un gran obsequio útil para muchas otras actividades.

Es decir, que el amor representa la base y el desarrollo de muchos aspectos en la vida y teniéndolo a la mano, resulta muy simple obtener múltiples beneficios, pero por el contrario si ese amor no existe tampoco existirán muchos otros elementos importantes en la vida. Esto representa de alguna manera una ética especial desde esa perspectiva distinta, considerada también en la política.

Según lo considerado en San Agustín y su Filosofía todos los seres humanos fueron creados para estar con Dios y si por alguna circunstancia esto no se consigue esas personas no van a estar en la plenitud de su paz y felicidad, es necesario por lo tanto que en algún momento descansen en Dios, además, todos los bienes adquiridos en forma indebida representan una gran injusticia y por ello la corrupción es totalmente negativa.

Cada persona, debe ser capaz de obtener algunos bienes materiales, pero a través de un trabajo honrado y además el exceso de riquezas más allá de lo que la persona realmente requiere, también representa una enorme injusticia y la ética junto con la política, indican que esto no es correcto, es decir que la interpretación de los términos de ética y política tienen una gran connotación en todo el ambiente religioso y de creencia que entre otros sostiene San Agustín.

En el aspecto político no debe existir un desequilibrio en las riquezas, donde un determinado grupo quizás minoritario tiene en sus manos el poder de una gran riqueza y lo utiliza con libre albedrío, mientras que, por otro lado, otro grupo generalmente más numeroso en vez de tener una riqueza similar en muchos casos lo que tienen es una ruina acentuada, donde las necesidades básicas de la parte alimentaria no están cubiertas.

Curiosamente, tomando en cuenta la ética y la política Agustín se atrevió a indicar una cita bíblica que textualmente dice “ama al prójimo como a ti mismo” con lo que se puede interpretar que el amor es un complemento importante que puede indicar un elemento tan bien de ética, así como de política ya que el que personalmente quiere auto tratarse bien, puede ocasionar un buen efecto haciendo lo mismo con el resto de las personas.

El Conocimiento

La realidad es que, San Agustín, no enunció  ninguna  teoría del conocimiento como tal, pero, sin embargo, atacó el problema para implementar unas determinadas consideraciones, donde el conocimiento y la verdad juegan un papel relevante y de mucha interconexión, por supuesto basado en el cristianismo para encontrar el camino correcto hacía Cristo y la sabiduría, de manera tal que el trayecto resulte totalmente despejado y sencillo.

En el pasado Agustín defendió el escepticismo quienes sostienen que resulta prácticamente posible concebir la certeza en todo este tema, pero con la madurez y la experiencia obtenida durante esos años Agustín cambió de parecer, por lo que defiende unas ideas totalmente diferentes y llenas de un análisis y estudio mucho más intenso, comedido y justo.

Antropología y Psicología

Estas dos ciencias, en su contenido relacionan algunos elementos sociales dentro del ambiente en que se desenvuelven y de alguna manera por ejemplo la Antropología se centra en algunos rasgos físicos relacionados con la comunidad humana, así como en el mundo de la Psicología la relación directa con el medio que lo rodea, por otro lado, la filosofía de Platón considera al ser humano como un conjunto de cuerpo y alma.

Es por ello que, “binomio” cuerpo – alma, es un conjunto compacto y a pesar de que tienen esencias diferentes de alguna manera son complementarios y todo ser humano mientras tenga vida la acción que ese conjunto representa, influye notablemente en el comportamiento. Es importante, considerar el momento bajo el punto de vista bíblico cuando se produce la separación de alma al abandonar el cuerpo.

Básicamente, el conocimiento en todo momento tiene que estar enlazado con la razón ya que de esta manera se visualiza con mayor intensidad, todas las situaciones que existen alrededor de cada una de las personas, la inteligencia como tal en forma aislada no representa en realidad una sabiduría ya que el ingrediente interno, del ser humano debe participar en ese proceso y producir una sensación adecuada en todo momento. (Ver artículo: Oración de San Judas Tadeo para recuperar el amor de una mujer)

Conceptualización de Dios

Según lo previsto en la idea de San Agustín y su Filosofía, se hace una selección muy especial a todo lo que tiene que ver con Dios, dado que representa el tema más importante que podía plantearse cualquier ente incluyendo a San Agustín, la Filosofía y la Teología como ciencias se combinan en este evento y constituyen un proceso consolidado.

Donde Dios representa una gran verdad que debe llegar al conocimiento cierto y que en realidad nadie debería de poner en duda, por otro lado, ese mismo Dios también representa el fin de la tarea que se le impone a cualquier creyente y de esa manera florece la razón de ser beato, para mantenerse unido a la mejor idea del mundo que se trata de ser fiel servidor de Dios y todo lo que se le relaciona.

Como se ha indicado, toda esta situación se basa en lo previsto en la obra de San Agustín y su Filosofía y, por lo tanto, se vislumbra la hermosa idea de la relación cuerpo – alma en la que Dios se supone que sembró unas especies de semilla en cada uno de los cuerpos de las personas logrando así que ese conjunto se comporte de una manera racional ante todas las circunstancias que les toca vivir, sobre todo aquellas en contra de la maldad.

Reflexión final

En todo lo referente a las ideas de San Agustín y su Filosofía sobre la Verdad de la Humanidad se puede notar que este Santo estando en vida sufrió un cambio notable en el trayecto de su vida, ya que cuando joven se dedicó a practicar desordenadamente una serie de aspectos relacionados con la pasión y el sexo, con un comportamiento de una persona que no tiene el mayor respeto a las buenas costumbres.

Con el correr de los años después de pasar por todas esas inadecuadas experiencias, en base a un buen racionamiento y además a la orientación de algunos sacerdotes y otras personas el rumbo su vida, en una dirección totalmente distinta, en la que inclusive se auto criticó en muchas de sus escrituras como por ejemplo una titulada “Confesiones”. Fue severamente duro en sus críticas consigo mismo.

Todo esto, lo llevó a la condición de tener que recomponer su vida personal al punto que llegó a una situación donde se retiró del anhelo de los placeres mundanos y además de las ideas de materialismo. Todo ese cambio viene acompañado además con una incursión en una gran cantidad de temas diversos analizados y estudiados durante muchos años.

Por ejemplo, en el tema relacionado con la Ciudad de Dios aplicó un criterio de Filosofía con relación a las llamadas dos ciudades de las personas, donde diferenció notablemente la ciudad inicial donde cada persona nace, comparándola luego con una ciudad ideal de Dios, donde el cristianismo tuvo la mejor cabida y además el propio Agustín refuerza el amor de Dios inclusive considerando su proyecto de San Agustín y su Filosofía.

En el trayecto de su vida, tuvo que luchar contra muchas posiciones que en épocas anteriores había defendido y por ejemplo el enfrentamiento con el grupo del Donatismo, fue muy acentuado y tuvo que hacerles comprender, es decir, que la existencia del mal es una condición inevitable, pero además muy lógica, si se le otorga a los creyentes y no creyentes la opción de tomar con libertad sus propias decisiones.(Ver artículo: Oración a la  mano poderosa para hacer ir a una persona)

En otra oportunidad, relaciona temas como por ejemplo la Razón y Fe, el Pecado Original, Las Herejías, la Antropología y Psicología entre otras, donde tuvo que evocar muchos detalles y entre ellos una posición razonada y sostenida sobre la base de conceptos básicos, como también el cuerpo y el alma.

El autor de este trabajo ha puesto toda su intención con la idea de que cualquier lector que tenga acceso a esta tarea y no posea los conocimientos respectivos, pueda cultivar su condición personal y percibir una gran cantidad de información muy importante sobre este tema que con toda certeza tiene que ver con su vida personal.

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