Oración a la Virgen de Altagracia para la protección de la familia

La Virgen de Altagracia ha sido denominada como la Madre Protectora Espiritual de la República Dominicana, sus seguidores le atribuyen diversos milagros concedidos siendo esta la razón por la que se encomiendan a ella para pedir especialmente su intercesión ante Dios a través de la Oración a la Virgen de Altagracia para la protección de la familia, que aquí aprenderemos cómo hacerla.

ORACIÓN A LA VIRGEN DE ALTAGRACIA

Oración a la Virgen de Altagracia para la protección de la familia

“¡Oh Virgen de Altagracia! Queremos consagrarnos a ti y por eso te reconocemos a partir de este día como Reina de nuestra familia. Virgen María de Altagracia, hoy consagramos nuestras vidas a ti. Sentimos necesidad constante de tu presencia para que nos protejas, me guíes y nos consueles. (Ver Artículo: Oración a la Virgen María)

Sabemos que en ti encontramos el amor de una madre y todos los ejemplos de la primera discípula de Jesús. Tú nos dices con mucha sabiduría: Hagan todo lo que Él diga. Dios nos conceda la Alta Gracia de vivir para ti, de amarte, escucharte e imitarte hoy y siempre; ayúdanos a ser padres ejemplares para nuestros hijos.

Amadísima Virgen de Altagracia, enséñanos y a nuestros hijos a amar a Jesús. Haznos dignos de Jesús y de ti, Madre, y que la Consagración de este día, nos una más a ti y a tu Hijo. Santa María Virgen de Altagracia, Reina de nuestra familia, ¡Ruega por nosotros! ¡Ruega por nuestros jóvenes! ¡Ruega por nuestras familias! Amén.

Quién es la Virgen de Altagracia

La Virgen de Altagracia es una personificación de la Virgen María, que se venera en la población de Siruela, en España, considerada por sus devotos como la Patrona de esa población, desde España es traída hasta América a comienzos del año 1500, para ser entregada a la devoción del pueblo Dominicano. La Virgen de las Mercedes es la Santa Patrona de la República Dominicana, pero a la Virgen de Altagracia la denominaron como la Madre Protectora Espiritual del Pueblo Dominicano. (Ver Artículo: Lo que significa soñar con la Virgen de Guadalupe)

Imagen

La Imagen de la Virgen de Altagracia escenifica el momento correspondiente al Nacimiento de Jesús, en ella se observa a la madre de Jesús, la Virgen María, en cuyo manto se destacan 12 estrellas que representan a los Apóstoles seguidores de Jesús,  igualmente se observa la Estrella de Belén.

A simple vista se podría considerar que la Virgen de Altagracia es la protagonista de la escena, pero al analizar la imagen nos podemos dar cuenta de que el elemento más importante es la presencia del Niño Jesús, por lo que la Virgen pasa a ocupar un segundo plano de importancia y San José ocuparía un tercer plano en la imagen.

En la imagen el color azul representa lo divino y el color blanco la pureza. Se observa a la Virgen de Altagracia de rodillas frente al pesebre, con mirada serena contempla a su Hijo, con los ojos bajos, reflejando alegría y paz, en una actitud de meditación, sus manos juntas están en actitud de oración, expresando su devoción y deseo de someternos a la voluntad de Dios.

Lleva una corona en su cabeza por ser la Reina del Cielo, está vestida de rojo, blanco y azul. Delante se encuentra el Niño Jesús, dormido sobre pajas y detrás se observa a San José, vestido con una capa roja y una vela en su mano izquierda.

ORACIÓN A LA VIRGEN DE ALTAGRACIA

El cuadro de Nuestra Señora de la Altagracia que fue llevado a la República Dominicana fue pintado en Sevilla, España, se cree que a principios del siglo XVI, es un óleo sobre lienzo, con un tamaño de 33,5 x 45 cms., de estilo flamenco y se cree que probablemente pertenece a la escuela de Alejo Fernández, ha tenido cinco restauraciones, siendo la última que se conoce la de 1978.

Reseña Histórica

En relación al origen y cómo llegó la imagen de la Virgen de Altagracia a la República Dominicana, encontramos diferentes versiones que explican su veneración en todo el país por sus devotos.

Tanto cronistas como religiosos de la Iglesia Católica dicen que los hermanos Trejo: Alonso y Antonio, habrían traído la imagen de la Virgen de la Altagracia al país, provenientes de Extremadura, España. Siendo en la localidad de Extremadura donde la virgen se le apareció a un agricultor sobre un árbol, siendo de ahí su denominación (la más Alta Gracia venida de los cielos).

Existe otra versión que narra que la virgen se le apareció a una niña sobre una gran piedra. El canónigo Luís Gerónimo de Alcocer, escribió que los primeros pobladores de la isla fueron los hermanos Trejo, quienes trajeron a la Virgen desde España, y por haber recibido algunos milagros de ella, la entregaron a la Iglesia Parroquial de Higüey para su mayor veneración.

Festividad de la Virgen de Altagracia

El día 21 de Enero en la República Dominicana fue declarado como fiesta religiosa por la Iglesia Católica. Siendo en la gestión de Monseñor Arturo de Meriño, arzobispo de Santo Domingo que se pidió a la Santa Sede el permiso para realizar una Misa Propia para el día de la Virgen de la Altagracia.

Así mismo, en la República Dominicana fue aprobado oficialmente el 21 de enero como no laborable, de fiesta nacional y religiosa en todo el país. La Virgen de Altagracia ha sido coronada dos veces por la Iglesia Católica, el Papa Pío XI y Juan Pablo II. Su primera coronación fue el 15 de agosto de 1922 y durante la primera visita del Papa Juan Pablo II el 25 de enero de 1979. (Ver Artículo: Oración de Protección por los hijos)

Devoción a la Virgen

La devoción de la Virgen de Altagracia comienza en la localidad de Higüey y se extendiendo a través de los años en una devoción de carácter nacional que forma parte de la identidad de los dominicanos. Iniciándose a mediados del siglo XVI en La Española, tanto en Santo Domingo como en lo que se conoce como Villa de Higüey. Para el siglo XVI el día de principal devoción de la Virgen de Altagracia, era el 15 de agosto, fecha en la cual llegó a la isla.

Para el pueblo Dominicano la devoción a la Virgen de Altagracia es muy importante, la presencia de su culto se puede apreciar en todas sus Iglesias del país, en las cuales se aprecia siempre una imagen de la Virgen. Así mismo, no existe una parroquia que no tenga una capilla dedicada a “Nuestra Señora de Altagracia”, como tampoco hay un pueblo que no tenga una calle que se llame “Altagracia”.

ORACIÓN A LA VIRGEN DE ALTAGRACIA

Se dice que una de cada 13 mujeres de la República Dominicana lleva el nombre “Altagracia”.  En todas las familias dominicanas hay un testimonio de la devoción a la Virgen de Altagracia. Existe una leyenda del Antiguo Santuario de la Virgen de Altagracia que cuenta que un hacendado de Higüey estando de viaje cuando regresaba a Santo Domingo, se encontró con que a pesar de haber encontrado  las cintas y botones que le había pedido la hija mayor, no encontraba ni una estampita de la “Virgen de Altagracia” que su hija menor le había encomendado.

De repente, un anciano le mostró al hacendado un lienzo con la imagen de la Virgen de Altagracia y le dijo: “¡Es esto lo que está buscando!” y de la misma manera que el anciano apareció, se desapareció. El hacendado le llevó el lienzo a su hija, quien lo colgó en la sala principal. Al día siguiente para sorpresa de todo el lienzo no estaba en el lugar donde lo habían colgado.

De manera inesperada, el lienzo apareció en lo alto de un árbol, en los días siguientes se repitió una y otra vez la desaparición. Por esta razón el hacendado tomó la decisión de construir el Antiguo Santuario de la Virgen de Altagracia en el lugar donde estaba el árbol.

La Virgen de Altagracia en Venezuela

La devoción a la Virgen de Altagracia en Venezuela se puede apreciar en varias poblaciones en las que se le designa como Patrona, así como varias iglesias dedicadas a esta advocación de la Virgen María. En la población de Quibor  en el Estado Lara a la Virgen de Altagracia sus pobladores las llaman La Caimana, cuyo Santuario está ubicado frente a la Plaza Bolívar de Quíbor.

Desde el año 1882 a raíz de la restauración realizada por los devotos de la Virgen de Altagracia y con motivo de la celebración por la construcción de las tres nuevas naves del Templo de Nuestra Señora de Altagracia en Quibor, cada 21 de Enero, se realizan las fiestas patronales en honor a la Virgen de Altagracia, sus fieles devotos para la ocasión celebran las fiestas con bailes, actos folklóricos y culturales culminando los festejos con la procesión de su patrona, la Virgen de Altagracia.

La imagen que veneran en Quibor de la Virgen de Altagracia, es un cuadro que data del año 1606, cuya obra se le atribuye a un pintor, del que sólo se sabe su apellido, Tovar, que aparece como su firma en la pintura. Sus seguidores dice que ésta imagen tiene mucho parecido con la imagen de la Virgen de Altagracia, que es venerada en Santo Domingo.

Al igual que la imagen de la Patrona de Santo Domingo, se observa una escena del nacimiento de Jesús con el Niño sobre un paño extendido en un pesebre, la Virgen está al centro de la imagen y San José se encuentra detrás de María, más cerca de la Virgen de Altagracia que en la imagen de la República Dominicana. En relación a la aparición de ésta imagen de Quibor, existen diversas versiones entre las más relevantes, las siguientes:

Los pobladores de Quibor, en Venezuela, han difundido a través de todas sus generaciones una leyenda totalmente igual a la de la aparición de la imagen de la Virgen de Altagracia de la República Dominicana. La cual dice: “Un Quiboreño muy principal, en vísperas de un viaje suyo a Santiago de León de Caracas, recibió el encargo de sus hijas de una imagen de Altagracia.

ORACIÓN A LA VIRGEN DE ALTAGRACIA

En ninguna tienda o local dedicado a vender imágenes religiosas pudo conseguir el encargo. En otra salida suya del año siguiente, con el mismo destino, las hijas insistieron en el pedido, pero tampoco esta vez tuvo suerte a pesar de su empeño. Pensó, entonces, mandarla a pintar con artista de oficio y con la decisión tomada volvió a la posada. Allí, sobre la mesa, encontró un rollo de lo que parecía pergamino.

Con mucha curiosidad lo extendió y para su sorpresa encontró que era una pintura de la Virgen de Altagracia. Fue una persona desconocida que la dejó en la posada con el encargo de la venta. El Quiboreño pagó lo que costaba la pintura, pero del pintor Tovar, o de quien lo vendió, nunca más se apareció”.

Esta versión de la leyenda a pesar de que coincide con la leyenda de la República Dominicana, posee varias imprecisiones una de ellas se refiere al hecho de que en Caracas para esa época no existía la venta de santos ni imágenes religiosas. En Caracas las imágenes religiosas y los santos eran solicitadas su elaboración a pintores o escultores. (Ver Artículo: Sabe cuántas Virgenes hay)

Hay otra versión menos misteriosa en relación a la aparición de la imagen, cuenta que a solicitud de los hermanos Gómez de Alvarado, habitantes de la población de Quibor, que querían  para su capilla una imagen de la Virgen de Altagracia, encargaron su ejecución al pintor Español, Tomás de Cózar, en el año 1605, por lo que está considerada como una de las pinturas más antiguas de Venezuela.

La versión de esta leyenda dice que la imagen una vez que se instaló en la Capilla de los hermanos Gómez de Alvarado, no permitió su traslado a una Iglesia más grande que tenía la Parroquia, cuando se proponían a realizar su traslado el cuadro se hacía más pesado, haciendo imposible el traslado.

Existe también, una versión graciosa de la aparición de la Virgen que dice que un Quiboreño que se bañaba en un río cercano, se le apareció un caimán, que aparentemente estaba dispuesto a comer. El Quiboreño, en su angustia invocó la protección de la Virgen de Altagracia, pero con el susto y la desesperación no mencionaba a la Virgen sino que repetía una y otra vez, ¡Socórreme, Caimana!, que era el nombre con que los pobladores de Quibor la llamaban.

En la población de Quibor, sus devotos como muestra de devoción y veneración, cada año en la última semana del mes de enero, realizan una procesión con la imagen de la Virgen de Altagracia por sus calles. En Caracas encontramos la parroquia de Altagracia una de las 22 del Municipio Libertador del Distrito Capital, en ella se ubica la Iglesia de Altagracia, donde se venera a la Virgen de Altagracia, siendo la quinta iglesia construida en el año 1668 en la ciudad de Caracas.

Para la ciudad de Maracaibo, en el Estado Zulia, la Virgen de Altagracia es la segunda advocación mariana del estado, cuya devoción se conoce desde hace aproximadamente 400 años. En los años 1529 fue fundada la población denominada Los Puertos de Altagracia, ubicada en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, adoptando como patrona a la Virgen de Altagracia, desde entonces.

La población de los Puertos de Altagracia, cuenta con la Iglesia de Nuestra Señora de Altagracia, considerada patrimonio arquitectónico de la ciudad, ubicada frente a la plaza Francisco de Miranda, en donde cada año sus fieles devotos se reúnen para celebrar con oraciones, ofrendas y canciones la imagen de su patrona, en sus fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Altagracia.

Milagros de la Virgen de Altagracia

Los devotos peregrinos que visitan el santuario de Higüey lo hacen como agradecimiento por las bendiciones y milagros que desde la época colonial han recibido de la Virgen de Altagracia. En la República Dominicana los milagros con que son favorecidos los devotos forman parte de su historia y de la religiosidad del país.

La señora María Feliz de Gonzáles es una anciana de 94 años, ella cuenta que ha sido bendecida con varios milagros concedidos por la Virgen de Altagracia, dice que el último se refiere a la cura de un cáncer que padecía desde hace aproximadamente dos años.

Este tumor maligno se le presentó en el pulmón izquierdo, pero continúa con su tratamiento confiando en que pronto estará completamente curada. Ella confía en que la Virgen de Altagracia le está haciendo ese milagro, asegura que lo está haciendo porque está y se siente curada.

Altagracia Martínez le realizó una promesa a la Virgen de Altagracia con la esperanza de que su hija se sanaría cuando le diagnosticaron un tumor. Con la intercesión de la Virgen el Señor le concedió la salud de su hija y muchos otros milagros que a diario me concede, la señora Martínez le prometió a la Virgen seguir los caminos de Jesús y no separarme nunca de él.

A partir de la curación milagrosa de su hija, la señora Martínez pertenece a la Asociación de las hijas de La Altagracia, pues lleva el nombre de esta Virgen.

Otras Oraciones dedicadas a la Virgen de Altagracia

  • Oración a la Virgen de Altagracia para casos difíciles
  • Oración a la Virgen de Altagracia para el Trabajo
  • Oración a la Virgen de Altagracia para pedir por una necesidad urgente

Novena

Los devotos de la Virgen de Altagracia acostumbran rezar la Novena a la Virgen con el objetivo de obtener una gracia o un favor especial, ésta Novena debe ser realizada con confianza y perseverancia para que sean escuchadas nuestras súplicas y necesidades.

Se realiza durante 9 días consecutivos, con la recomendación de efectuar por  9 días antes de su fiesta, es decir, del día 11 de Enero al día 20 de ese mes. Para su realización se recomienda: Adoptar una actitud de recogimiento en el lugar donde se realizará, casa, iglesia o en presencia de la imagen de Nuestra Señora de Altagracia. Se hace la Señal de la cruz: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, a continuación se realiza la oración de cada día y para finalizar se reza un Padre Nuestro, un Ave María y el Gloria.

Oración inicial: “¡Oh  Madre querida, Virgen dulcísima de Altagracia. Patrona nuestra! Míranos aquí, postrados en tu presencia, deseosos de ofrecerte en este novenario el testimonio de nuestro amor y correspondencia a los innumerables favores que de tus manos hemos recibido tú eres nuestra Abogada, y como menesterosos venimos a encomendar nuestras necesidades.

Tú eres nuestra Maestra, y como discípulos venimos a aprender los ejemplos de tu santa vida. Eres nuestra Madre y como hijos venimos a ofrendarte todo el amor de nuestro corazón. Recibe Madre querida, nuestras alabanzas y escucha atenta nuestras súplicas. Amén”. (Ver Artículo: Novena a la Virgen de Altagracia)

Primer Día: “¡Oh, resplandeciente estrella de la mañana, hermosa como la luna, escogida como el sol y terrible escuadrón contra el abismo infernal! Tu luz alumbra a los ciegos, tu gracia a los cansados. Te suplico me recrees con tus grandiosos resplandores, para salir de la infeliz noche, de la culpa y verte y amarte con tu hijo Jesús, en el día eterno de la gloria. Amén”.

Segundo día: “¡Oh magnífica señora de Altagracia, tú que conviertes tristezas en felicidad, desdichas en bendiciones, congojas por bienestar! Estoy deseoso(a) que de ahora en adelante me protejas de los peligros que me envuelven. Que tu manto sea el gran escudo que necesito para salir airoso(a). Si me cuidas con infinito amor, te prometo cantar en alta voz la gloria en el cielo. Amén”.

Tercer día: “¡Oh princesa del imperio, lecho del mejor Salomón y reclinatorio de la Santísima Trinidad, alegría de los cielos y recreo de los bienaventurados! Por ti, Señora, vive el mundo y respiran tus devotos. Inclina, misericordiosa Reina, tus piadosos oídos a las oraciones de éste tu hijo y desvanece las tinieblas de mis vicios. Con los rasgos de tu santidad, abraza mi corazón, para que yo ame y sirva a tu dulce Hijo Jesús, hasta verle en la corte celestial. Amén”.

Cuarto día: “¡Oh preciosa virgen de Altagracia, tú que atravesaste por grandes fatigas producto de caminar sin descanso junto a tu esposo! Deseo que me proveas de tu gloria, para así no sufrir tantas congojas del día a día. Al igual que tu maternal amor, espero que San José también me proteja de todo mal y peligro, para que sea mi padre celestial. Amén”.

Quinto día: “¡Oh fiel mediadora entre Dios y los hombres, puerta de la gracia y puerto del naufragio que el mundo padeció! Gobierna los afectos de mi alma y destierra los malos resabios, hasta que no haya en ella, sino una especial gracia del Espíritu Santo, para que yo ame, como debo, a tu santísimo Hijo y Redentor mío, Jesucristo, y así salga en paz de las tormentas de este mundo y descanse en los umbrales de la que es puerta del cielo, gozando para siempre de la quietud del puerto deseado. Amén”.

Sexto día: “¡Oh dulcísima Altagracia, tú que engendraste al más perfecto de tus hijos, aquel que dio su vida por nosotros! Te supliqué que me alcances tu bello don de la piedad. Imploro que Jesús sea el mediador de cada una de mis peticiones, para ver con ojos de gratitud que sean cumplidas. De ahora en adelante todas mis obras serán benignas para honrarte, mi señora. Bendíceme como lo hiciste con los peregrinos, hasta llegar al descanso eterno. Amén”.

Séptimo día: “¡Oh gran princesa excelsa, me encuentro enfermo y deseo que seas la cura de mis males! ¡Oh mi señora, deseo que mis problemas corporales sean resueltos para estar de pie frente a ti! Anhelo que a la hora de mi muerte sea subido a los cielos, para gozar de los beneficios de paraíso. Con mi partida seré feliz si permanezco a tu lado. Amén”.

Octavo día: “¡Oh Virgen de Altagracia, tú que eres el consuelo de todos los que cometemos pecado! Desde aquí llego con la plena seguridad de otorgar tus benignas virtudes. Cuídame de las injurias de mis enemigos, de las malas vibras, de todo tipo de vicios y sobre todo, que jamás te falte. En este día octavo reitero la firmeza de mi devoción por ti. Amén”.

Noveno día: “Sagrada Virgen de Altagracia, a ti me despido en esta novena. Haz logrado que mi alma tenga sosiego, de mis problemas me he levantado, de mis dolores me he curado. Me despido, oh mi señora, no sin antes agradecerte por escucharme. Jamás me desampares de tu protección, que yo rezaré tu oración cada día. Que siempre se haga tu voluntad. Amén”.

Oración final: “Mi virgen amada mía, al transcurrir los 9 días de tu sagrada novena, me despido. Gracias por escuchar a este(a) pobre afligido(a) que no hallaba lugar seguro donde refugiar su triste corazón. Reitero mi admiración y deseo de alcanzarte en el reino de la paz que representa el cielo. Así sea. Amén”.

Cuando rezamos una novena lo primero que tenemos que pedir es que se haga la voluntad de Dios. No hay duda de que Dios siempre nos escucha y sabe que es lo que más nos conviene. Para Dios nada de lo que pedimos pasa desapercibido. La novena no es una suerte de hechizo para obtener lo que se desea.

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