El rosario de sanación es el rezo que con devoción hacen los feligreses católicos para lograr mediante la intercesión de la Virgen Santísima la sanación espiritual y corporal por alguna afección. En este post encontrarás como es este rosario, las oraciones que incluye, cómo se reza y algunos aspectos históricos interesantes de esta oración y del Padre Llamas, su inspirador.
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¿Qué es el rosario?
El rosario es la oración que más rezan los feligreses católicos en sus distintas celebraciones y rituales y en ella recuerdan y conmemoran los misterios de la vida, muerte y resurrección de Jesús y de existencia de la Virgen María.
Cada uno de estos misterios consta de la recitación y meditación de un Padre Nuestro, una serie de diez Ave María y un Gloria.
Dependiendo del lugar y de las tradiciones del sitio es posible agregar otras oraciones, plegarias, letanías y jaculatorias. Al respecto el Rosario de agradecimiento a la Virgen Rosa Mística nos puede servir de inspiración.
Por otra parte, hemos de acotar que la palabra rosario también se hace referencia al objeto que se usa para rezar esta oración y que está formado por una sarta de cuentas ensartadas y separadas de diez en diez por otras de mayor tamaño. Con las cuentas pequeñas se rezan los Avemaría y con las grandes el Padrenuestro.
Se cuenta que santo Domingo de Guzmán, presbítero español y santo católico, fundador de la Orden de Predicadores Dominicos, fue quien tuvo la idea de asociar cada oración del rosario con una flor.
Sin embargo, el Rosario como tal, se ha señalado que fue estructurado por el joven novicio Domingo Helión, a quien se llamaba Domingo de Prusia, perteneciente a un monasterio de la orden religiosa de los cartujos.
Domingo de Prusia, luego de años en el monasterio, cayó en un estado depresivo y para ayudarse a salir esa condición, se refugió en el rezo del rosario.
Él, más allá de las palabras de salutación, enfocó la atención en Jesús, el Salvador y concibió agregar al nombre de Jesús una serie de cincuenta cláusulas diferentes, de una o dos líneas. Con ellas trataba de representar toda la vida de Cristo.
Tiempo después Domingo compuso una serie de 150 cláusulas divididas en tres secciones, los cuales se correspondían con sucesos de los evangelios sobre la infancia de Cristo, sobre su vida pública y sobre su pasión y resurrección.
Se completó más tarde el Santo Rosario cuando se acordó unir los salterios que rezaban monjes y laicos de ese entonces.
Los salterios consistían en rezar 150 Padre Nuestro o 150 Ave María. Más tarde, se estableció que a cada decena de Ave María anteponer un Padre Nuestro y luego en el año 1500 se acordó incluir también en cada decena un hecho importante de la vida de María o Jesús, lo que dio origen al Rosario de quince misterios.
En 2002 el papa san Juan Pablo II agregó los misterios luminosos aumentando así la cantidad de misterios a veinte en el Santo Rosario.
Esta plegaria es considerada la oración perfecta porque se meditan y conmemoran los hechos más resaltantes de la vida, muerte y gloria de Jesucristo y de su Santísima Madre, convertidos en misterios.
Se acordó distribuirlos según la inspiración que ellos producen. Así se tienen entonces, los misterios gozosos, dolorosos, gloriosos y luminosos.
Se trata de una oración sencilla, humilde tal cual lo fue María.
A través del Ave María le pedimos a la Santa Madre nos acompañe en el rezo, para hacerlo así más poderoso ante la Virgen y ante los ojos de Jesús, su Amado Hijo.
Por otro lado, en cada una de sus apariciones, nos invita a rezar el Rosario como un arma poderosa en contra del maligno.
Hay que destacar que lo que se reza y medita en este Rosario son los misterios de nuestra propia salvación.
Lo esencial del rezo del rosario de sanación es la meditación que se hace seguida por la oración más importante que es el Padre Nuestro.
Cada parte del Rosario se debe rezar con actitud de fe y del amor de Jesús y de la Virgen y concluir cada misterio con el Gloria como un homenaje de alabanza a la Santísima Trinidad.
Como sabemos, el Ave María es una oración que, en su primera parte, fue inspirada en el Espíritu Santo, compuesta por Dios para María cuando le envió al Arcángel Gabriel a decirle: “Dios te saluda, María”, que es lo que significa “Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo”.
Y, a través de su prima Isabel, inspirada también por el Espíritu Santo, le dice: “Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto que de tu vientre”.
Al rezar el Rosario con plena devoción de cuerpo y alma, todos nuestros sentidos se conjugan para conectarnos a Nuestra Madre Santísima. Por ello podemos con toda certeza decir que usamos:
- Nuestros labios para expresar nuestro sentir en el corazón.
- Las manos para unirlas en oración.
- El tacto para sentir las cuentas del rosario que nos conectan al Señor.
- Los oídos para estar atentos a las expresiones de alabanzas de los que oran con nosotros.
Por otra parte, si lo rezamos en comunidad, se alaba al Señor y en conjunto nos imaginamos los lugares que el Evangelio nos señala en los que estuvo presente el Señor y la Virgen Santísima.
Además, el corazón y el alma se elevan hacia el Señor, quien recibe las necesidades de todos los hombres, intercedidas por la Santa Madre, para presentárselas al Señor.
Por tal motivo, muchas personas afirman que el Santo Rosario es regalo divino para todas aquellas almas que tienen un corazón humilde, bondadoso y que aman por sobre todas las cosas al Señor.
Rosario de sanación
La Santísima Virgen María de algún modo y manera nos hace saber, a través de sus múltiples advocaciones, que el Santo Rosario cuando es rezado con el debido fervor y con la perseverancia requerida resulta ser el remedio que puede contrarrestar cualquier mal.
En tal sentido y por su devoción a Nuestra Madre, el Padre Inocencio Llamas, sacerdote venezolano, se ha inspirado en ella y ha dedicado este Rosario de Sanación.

El padre Inocencio Llamas fue presbítero, ordenado cuando tenía la edad de 37 años. Estudió Filosofía en el Seminario Salesiano de Caracas en el año de 1967 y obtuvo el título de Maestro.
Más tarde en 1973 se fue a Italia y allí hizo sus estudios de Teología en la Pontificia Universidad Salesiana de Messina. Ha dictado diversos cursos de verano de Sociología durante años en el Instituto Juan XXIII de Madrid, España.
Ese año fue ordenado sacerdote en León, España. Luego, se trasladó a la ciudad de Cabimas en 1976 donde fue nombrado Secretario Canciller de la Diócesis y un año después Asesor de la Renovación Carismática en la misma ciudad.
Ha sido profesor Castellano y Literatura en el Colegio Don Bosco, de Valencia, Estado Carabobo, en Venezuela y de Historia del Arte en el Colegio San José de Táriba, Estado Táchira. Durante tres años ejerció como educador en el Colegio Salesiano Pío XII de Coro, Estado Falcón y como Vicario Parroquial de San Bosco en la misma ciudad.
Entre 1992 y 1997 ha ejercido como Asesor de los Centros Reina de la Paz en América y España. Actualmente está asignado a la Diócesis de Cabimas. Para llevar a cabo su labor el padre Llamas siempre se inspira en la oración de la Corona de la Misericordia.
Con una amplia experiencia como predicador de retiros espirituales, congresos y eventos eclesiales en más de 50 países, se ha valido de los medios de comunicación social de la radio y la televisión para hacer llegar su mensaje de amor, paz y prosperidad siempre sustentado en la Palabra del Señor.
Es autor de libros como Autor de los siguientes libros: La Nueva Era, Jesús La Verdad que Nos Hace Libres, El Pan que Da Vida, Jugando a ser Dioses, Siete Palabras de Amor y Rosario de Sanación.
Revisemos que son los misterios de su Rosario de Sanación.
Los misterios del Rosario de Sanación
Los misterios de este rosario nos muestran la orden poderosa y milagrosa que Nuestro Señor Jesucristo nos pide obedecer con toda su bondad y autoridad para lograr la gracia que esperamos de Dios.
Así, mediante el rezo de los misterios, Nuestro Amado Jesús:
- Nos perdona los pecados.
- Retira al demonio que insistentemente nos tienta.
- Nos cura de enfermedades.
- Pide al Padre Celestial nos libre de todo mal.
- Nos consuela, concediéndonos la Paz a todo aquel que lo sigue y ama.
Este rosario guarda mucha semejanza con el Santo Rosario tradicional que elevamos a la Santísima Virgen, en cuanto a que sus oraciones son repetitivas, mas no debe confundirse con él, ya que el Rosario de Sanación se puede efectuar ante Jesús expuesto en la Eucaristía con lo cual se desea exaltar el amor misericordioso del Señor y además se hace énfasis en nuestra sanación de cuerpo y alma.
Este rosario de sanación se puede hacer individualmente, en familia o en grupos de oración. Se pueden incluir salmos, canciones religiosas suaves acordes con los misterios.
Este se trata de un rosario de sanación y liberación de todas las preocupaciones por dolencias que nos aquejan, no solo corporal, sino también espiritualmente.
El rosario hace énfasis en aliviar el sufrimiento de nuestros semejantes y el nuestro, en procurar, en la medida de nuestras posibilidades, el bienestar de los más necesitados, sin esperar nada a cambio.
Nuestro Señor Jesucristo sabrá recompensarnos prontamente con:
- Alguna gracia que le solicitemos.
- Con una mejor salud.
- Con el perdón de las culpas.
- Con la misericordia de nuestro Padre Celestial.
A continuación el rezo y los misterios del Rosario de Sanación.
Misterios gozosos
Estos misterios los rezamos los lunes y sábados y mediante ellos pedimos a María y al Señor Jesús, la sanación emocional, para poder tener paz y sosiego en el alma, de manera tal de permitir a Dios efectuar su obra en nosotros.
Primer misterio: Anuncio del ángel Gabriel
- Señal de la cruz.
- Oración:
«Señor abre mis labios, y mi boca proclamara tu alabanza.
Te pido perdón, Señor, por mis pecados y los de toda la humanidad.
Te pido también me ayudes a perdonar a los que me han ofendido, a todos aquellos que de algún modo me ofendieron o hirieron, perdono las circunstancias de la vida, en las cuales te culpé o responsabilicé.
Líbranos, Señor, de todo rencor y danos tu perdón.
Dame tu paz y tu gracia.
Amén».
- Peticiones:
Rezamos este primer misterio de gozo para pedir que Dios sane interiormente a nuestros antepasados, por la herencia que nos han dejado nuestros padres, abuelos y bisabuelos que tienen una serie de condicionamientos.
Pedimos para que esa herencia de problemas genético transmitidos que no podemos cambiar sea sanada con la oración.
Invoquemos, hermanos, en este momento místicamente a la Virgen Santísima, para que con su influencia real interceda por todos nosotros y nuestras debilidades. Ella y Jesús están aquí y quieren nuestro bien y nuestra sanación.
- Anuncio del misterio:
Contemplamos el anuncio que hace el arcángel Gabriel a la Virgen María de que Dios la ha elegido para ser la madre de su Hijo. Ahora le pedimos a ella que:
- Nos libere del miedo que nos han transmitido los antepasados, así como de los pensamientos malintencionados y opresores.
- Nos sane y que el Señor sane a través de la Virgen nuestras generaciones anteriores.
Rogamos a la Virgen María, quien ya conoce a nuestros antepasados: padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos y generaciones anteriores, que sabe del momento en que fuimos concebidos en el vientre de nuestra madre y quien nos entiende pues es también madre, nos sane desde el mismo momento de nuestra concepción de toda influencia demoníaca, de espíritu maligno y que toda enfermedad transmitida por mis antepasados sea sanada ahora.
Asimismo le pedimos al Señor, que perdone a nuestros padres si no nos concibieron por amor, si nos trajeron al mundo en momentos de locura, violación o borrachera, si fuimos hijos naturales o abandonados, si alguno tiene alguna tendencia a la droga, al alcoholismo, u otra enfermedad transmitida por nuestros padres que tengan secuelas. Qué todo eso pueda ser sanado por el poder de la Sangre de Cristo.
Por eso, ahora proclamamos que por el Misterio de la Encarnación, seamos liberados y sanados de traumas que ni siquiera nosotros conocemos, pero que Tú, ¡oh gran Señor!, si conoces.
Desde hoy y desde este momento muchos nos sentiremos libres en algún área de nuestra vida, porque Tú, por medio de la Santísima Virgen nos estás sanando. Podemos rezar también la novena a la preciosa sangre de Cristo.
- Padrenuestro.
- 10 Avemaría.
- Gloria al Padre.
- Jaculatoria:
"Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima Sangre, escóndeme en tus Santas Llagas, líbrame de todo peligro y de todo mal.
Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que me acompañen a lo largo del camino.
Amén".
Segundo misterio: Visita de María a su prima Isabel
- Señal de la cruz.
- Oración:
"Señor abre mis labios, y mi boca proclamara tu alabanza.
Te pido perdón, Señor, por mis pecados y los de toda la humanidad.
Te pido también me ayudes a perdonar a los que me han ofendido, a todos aquellos que de algún modo me ofendieron o hirieron, perdono las circunstancias de la vida, en las cuales te culpé o responsabilicé.
Líbranos, Señor, de todo rencor y danos tu perdón.
Dame tu paz y tu gracia.
Amén".
- Peticiones:
Nos refiere este misterio a la visita que hace María que, a pesar de su embarazo, a su prima Isabel para ayudarla. Este misterio nos permite entregar nuestros miedos a la soledad, a la incomprensión o al abandono. La Virgen nos invita que, a pesar de nuestras dolencias, auxiliemos y consolemos al que sufre más que nosotros.
- Anuncio del misterio:
Vimos Madre Nuestra como llevando en tu vientre al purísimo a Jesús, te dirigías presurosa a socorrer a tu prima Isabel.
Ibas tan llena de gracia, que apenas tu saludo llegó a los oídos de Isabel, ella quedó también llena del Espíritu Santo, al igual que Juan Bautista, quien, concebido con el pecado original, fue sanado de ese pecado dentro del vientre materno. Fue como bautizarlo en el momento de la visitación.
Si no fuimos deseados por nuestros padres y pensaron en abortarnos, y eso nos haya creado trauma, si nuestra madre estuvo enferma cuando estaba embazada de nosotros, si recibió golpes o angustias y eso quedó en nuestro inconsciente, Virgen Santísima, con Jesús, permite que el Espíritu Divino sane ese embarazo.
Si nuestros padres no nos aceptaron como varón o como mujer, tú, ¡oh Madre Santa y ¡Oh Jesús! acéptennos como somos.
Te pedimos que desde el seno materno nos sintamos amados por Dios, por ti, Virgen María y nuestra vida sea sanada de toda carencia de amor, enfermedad transmitida y de cualquier otra herida que desconozcamos.
- Padrenuestro.
- 10 Avemaría.
- Gloria al Padre.
- Jaculatoria:
"Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima Sangre, escóndeme en tus Santas Llagas, líbrame de todo peligro y de todo mal.
Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que me acompañen a lo largo del camino.
Amén".
Tercer misterio: Nacimiento de Niño Jesús
- Señal de la cruz.
- Oración:
"Señor abre mis labios, y mi boca proclamara tu alabanza.
Te pido perdón, Señor, por mis pecados y los de toda la humanidad.
Te pido también me ayudes a perdonar a los que me han ofendido, a todos aquellos que de algún modo me ofendieron o hirieron, perdono las circunstancias de la vida, en las cuales te culpé o responsabilicé.
Líbranos, Señor, de todo rencor y danos tu perdón.
Dame tu paz y tu gracia.
Amén".
- Peticiones:
Se hace referencia en este misterio al nacimiento del hijo de Dios en un pesebre humilde. Con este misterio, se entrega a la sagrada familia, nuestra imposibilidad de no poder tener el tratamiento que requerimos por lo costoso, así también la preocupación por tener que pagar tantos medicamentos, el desamparo que se sufre debido a la burocracia de muchas obras sociales.
- Anuncio del misterio:
En este momento te rogamos la sanación interior del tiempo de nuestra niñez, en específico los primeros diez años de nuestra vida.
Señor Jesús, conoces como ha sido desde nuestro primer año, por ello te pedimos que cada Ave María signifique la sanación de un año.
Mira el nacimiento de cada uno de nosotros y mira los traumas que sufrimos cuando éramos niños, las peleas del hogar, el divorcio de los padres, mira la muerte de aquel ser querido que nos traumatizó.
También observa cuando estuvimos enfermos y lloramos y no nos pudieron llevar a la clínica, pues nuestra madre no lo sabía y no entendía lo que pensaba. En los Versículos o citas bíblicas se nos hablan al respecto.
Mira, igualmente, aquel pecado que nos avergonzó, cuando se burlaron de nosotros en la escuela, de cómo hablábamos o vestíamos. Así también cuando cometimos faltas y nos castigaron, por los celos de nuestros hermanos, por la manera que nos criaron nuestros padres.
Si alguno no recibió amor, Jesús llena su corazón de amor.
Perdonamos a nuestros padres y nos liberamos de toda clase de rencor o de resentimiento.
Exhortamos tu perdón si hemos sido malcriados, maleducados. Te rogamos nos sanes si de alguna forma hemos sido violados en nuestros derechos humanos, o golpeados o castigados brutalmente. Si fuimos violados y eso modificó nuestra conducta sexual, te lo entregamos, Señor, para que nos sanes.
Te suplicamos por los padres que están aplicando este misterio por sus hijos, pues sufren algunas de estas penurias y sabemos que por tu intercesión, Santa Madre, en este momento donde estén ellos recibirán esta bendición.
Además, bendice, Señor, al que fue sacado por «forceps» en el momento del nacimiento, o si fue parto demasiado duro y sea sanado de toda consecuencia.
- Padrenuestro.
- 10 Avemaría.
- Gloria al Padre.
- Jaculatoria:
"Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima Sangre, escóndeme en tus Santas Llagas, líbrame de todo peligro y de todo mal.
Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que me acompañen a lo largo del camino.
Amén".
Cuarto misterio: Presentación del Niño Jesús
- Señal de la cruz.
- Oración:
«Señor abre mis labios, y mi boca proclamara tu alabanza.
Te pido perdón, Señor, por mis pecados y los de toda la humanidad.
Te pido también me ayudes a perdonar a los que me han ofendido, a todos aquellos que de algún modo me ofendieron o hirieron, perdono las circunstancias de la vida, en las cuales te culpé o responsabilicé.
Líbranos, Señor, de todo rencor y danos tu perdón.
Dame tu paz y tu gracia.
Amén».
- Peticiones:
En el cuarto misterio, contemplamos al Niño Jesús, al ser presentado en el templo por sus padres. Con este misterio podemos perdón y liberación a Dios por habernos apartado de la iglesia, por descuidar nuestra vida espiritual y enojarnos con Él, por enfermedad o cualquier sufrimiento.
- Anuncio del misterio:
Contemplamos como el Niño Jesús es llevado al templo para su presentación. Con este misterio le pedimos al Señor que sane nuestra adolescencia y nuestra juventud.
En la juventud por ignorancia e inexperiencia muchas veces uno no sabe lo que es bueno. Surgen en nuestro cuerpo cambios de tipo hormonal y comenzamos experimentar la sexualidad.
No la conocemos, a veces, por nuestros padres o educadores, como un don precioso, sino con morbosidad, por curiosidad y en ocasiones con pornografía y de malas maneras.
Por ello, queremos pedirte Madre, que tal como presentaste a Jesús en el Templo, que presentes también nuestra vida ante Cristo Sacerdote, para que seamos sanados de todo el desorden que pudiéramos haber tenido en el plano sexual.
Te rogamos igualmente nos liberes de toda culpa, de cuando cometimos el primer pecado grave, con conocimiento, o hicimos algún robo, o sentimos el primer rencor y rabia en el corazón por la maldad en el mundo.
Cuando caímos en vicios y pecados, Tú nos sanaste, gracias a tu Misericordia infinita, Señor, pues es como Tú dices:
“Hay más alegría en el cielo por un pecador que se convierte que, por noventa y nueve justos que no necesitan de misericordia”.
y también señalas que:
“Tiene más derecho a tu Misericordia más el pecador y el más necesitado por esos méritos de tu presentación”.
Suplicamos a la Virgen y a ti Jesús que sean sanados nuestros traumas y heridas, y elimines todos los miedos que aparecieron en este periodo de nuestra acelerada y tumultuosa adolescencia.
Sana, Jesús, toda nuestra juventud y las fallas que hemos tenido en esa etapa, de manera de por hoy tener un futuro sobre bases más sólidas de amor y paz.
- Padrenuestro.
- 10 Avemaría.
- Gloria al Padre.
- Jaculatoria:
"Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima Sangre, escóndeme en tus Santas Llagas, líbrame de todo peligro y de todo mal.
Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que me acompañen a lo largo del camino.
Amén".
Quinto misterio: El Niño Jesús perdido y hallado en el templo
- Señal de la cruz.
- Oración:
"Señor abre mis labios, y mi boca proclamara tu alabanza.
Te pido perdón, Señor, por mis pecados y los de toda la humanidad.
Te pido también me ayudes a perdonar a los que me han ofendido, a todos aquellos que de algún modo me ofendieron o hirieron, perdono las circunstancias de la vida, en las cuales te culpé o responsabilicé.
Líbranos, Señor, de todo rencor y danos tu perdón.
Dame tu paz y tu gracia.
Amén".
- Peticiones:
Nos remite este misterio al momento en que el Niño Jesús es encontrado en el templo escuchando y preguntando a los maestros, después de la angustiosa búsqueda por tres días de José y María.
- Anuncio del misterio:
Pedimos en este misterio por la sanación de lo que estamos sufriendo ahora y por la solución de los problemas que tenemos actualmente. Rogamos al Señor poder abandonarnos, como el Niño de la Madre de la Divina Providencia.
Sabemos que todos los males provienen del hecho de que perdemos la óptica de Jesús. Por ello, Él nos invita a buscar el Reino y a confiar en Dios y a rezar sin cesar la Oración de San Ignacio de Loyola.
Precisamente nosotros en el Padre Nuestro le decimos a Dios: Padre eres el origen de mi vida y me amas, no como un padre de la tierra, que me ama cuando ya me ve, Tú nos amas desde antes de yo existir.
Por eso nos has creado para ser Santo y por ello te rogamos por esa santidad y sanación. Te pedimos nos ayudes a que todo obstáculo en nuestra vida, herida o dificultad sea sanado para que seamos libre y nada nos impida cumplir los mandamientos.
Además, Padre Amado, te suplicamos que podamos recibir el pan de cada día, pues sabemos que estamos preocupados por el desempleo, las deudas, por las situaciones laborales, por nuestros hijos.
Tú vienes al encuentro de todas las necesidades en el pan de cada día y Tu ¡Oh Dios! Me has enseñado que Tú me perdonas, que Tú me amas, que setenta veces siete siempre, siempre me amas y me perdonas. No te importan mis pecados, te importo yo.
Danos la capacidad también de amar y perdonar. Esto es sanación verdadera, pues sabemos que sano no es que no tiene problemas, sino el que cumple Tu Voluntad y te ama.
Madre Purísima, te rogamos también a ti que ruegues por los pecadores, eres Santa, eres Madre de Jesús Misericordioso y puedes conseguirlo todo. Por tal motivo, mira ahora nuestras penas. Sabemos y estamos seguros que Tú vas a estar ahora delante de cada uno de nosotros dándonos Tu Amor y Tu Sanación.
¡Gracias Madre, Gracias Señor! Ten piedad de los que tienen más problemas en este momento; con los hijos, de divorcio, de salud y de otra índole, Señor.
- Padrenuestro.
- 10 Avemaría.
- Gloria al Padre.
- Jaculatoria:
"Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima Sangre, escóndeme en tus Santas Llagas, líbrame de todo peligro y de todo mal.
Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que me acompañen a lo largo del camino.
Amén".
Misterios dolorosos
Se rezan los martes y viernes y con estos misterios le a María, a Jesús y , sobre todo a Dios por la sanación física, de manera de estar saludables y dispuestos para poder servirlo a Él en los demás, y hacer cumplir Su Santa Voluntad.
Primer misterio: Agonía en Getsemaní
- Señal de la cruz.
- Oración:
"Espíritu de Jesús, te pedimos que Tú mismo ilumines y guíes la meditación de estos misterios y unjas las palabras y nos des poder a la oración para que sean sanadas nuestras vidas.
Jesús, que especialmente seamos sanados espiritualmente de todo aquello que es pecado, que nos lleva a la ruina espiritual.
Jesús, danos un arrepentimiento sincero de nuestros pecados para que podamos contemplar Tus Misterios de Dolor unidos a la Virgen Dolorosa.
Amén".
- Peticiones:
Contemplamos en este primer misterio de dolor la agonía que tuvo que sufrir Jesús en el Huerto de los Olivos. Por este doloroso momento, te pedimos que, así como venciste al demonio con la oración, que quería hacerte caer en la desesperanza y angustia, nos des también a nosotros el poder de orar con perseverancia y vencer también al maligno.
También te pedimos salud para los enfermos de cáncer.
- Anuncio del misterio:
Por esa angustia que viviste, Jesús, en Getsemaní hasta sudar gotas de sangre, te pedimos ores también por nosotros en estos momentos de dolor.
Pedías, sin embargo, al Dios Padre:
“Padre, si es posible aparta de mí este Cáliz, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya”.
Por ello el Padre envió un ángel para darle la fortaleza a Jesús para enfrentar su destino y quien rogó a sus discípulos dormidos que vigilaran y oraran para no caer en tentación.
Hoy nos pasa lo mismo, pues Tus discípulos estamos dormidos. Tenemos mil excusas para no atenderte, siempre que hay que hacer algo, dejamos la oración para después y luego no la hacemos.
Es por ello, Señor Nuestro, que te pedimos esa gracia de conocer la voluntad del Padre y aunque nos cueste, te rogamos nos des la gracia de hacerla con amor.
Igualmente, queremos suplicarte nos ayudes a vencer las tentaciones que nos presenta el maligno, que responder con Tu divina Palabra.
Asimismo, exhortamos a María Santísima, que siempre ha estado a tu lado, Señor, mira las batallas a las que nos enfrentamos y acompáñanos para no perder la esperanza, ni la fe. Para ello también podemos rezar la Oración de amor al Santísimo Sacramento.
Ayúdanos a evitar que las batallas las gane el maligno, especialmente aquellas en las que con tentaciones nos hacen caer siempre en los mismos pecados.
Una de las peores tentaciones es abandonar la oración, de no abrazarnos al misterio de la cruz.
Auxílianos para no buscar a Dios solo cuando tenemos problemas. Queremos buscarlo por amor y seguirlo con ese misterio de la Cruz.
- Padrenuestro.
- 10 Avemaría.
- Gloria al Padre.
- Jaculatoria:
"Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima Sangre, escóndeme en tus Santas Llagas, líbrame de todo peligro y de todo mal.
Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que me acompañen a lo largo del camino.
Amén".
Segundo misterio: Flagelación de Jesús
- Señal de la cruz.
- Oración:
"Espíritu de Jesús, te pedimos que Tú mismo ilumines y guíes la meditación de estos misterios y unjas las palabras y nos des poder a la oración para que sean sanadas nuestras vidas.
Jesús, que especialmente seamos sanados espiritualmente de todo aquello que es pecado, que nos lleva a la ruina espiritual.
Jesús, danos un arrepentimiento sincero de nuestros pecados para que podamos contemplar Tus Misterios de Dolor unidos a la Virgen Dolorosa.
Amén".
- Peticiones:
Te contemplamos en este segundo misterio, Jesús, atado en la columna y azotado con látigos. Te pedimos, por los terribles dolores que tuviste que padecer, nos consueles y sanes a quienes por reuma, artritis, accidentes o parálisis, no tienen la libertad para moverse como quisieran.
Te exhortamos bendigas los pies, la columna, las manos, las piernas, los brazos, las vértebras y todas las articulaciones, músculos y huesos.
Corta, Señor Mío, todas las ataduras que pudo crear el maligno, por recurrir a la superstición, al curanderismo o a la magia, y rechaza, en el nombre de Cristo, todas esas cosas.
- Anuncio del misterio:
Te vemos, Jesús, amarrado, azotado y sufriendo en la columna, a Tí que eres la Verdad, que rompiste las cadenas y nos has hecho libres.
Te agradecemos, Jesús Mío, pues te dejaste atar para vencer nuestras ataduras. Te dieron latigazos en tu Santo Cuerpo sin piedad alguna y flagelaron tu piel soportando tan inmenso dolor para que los que estamos atados por cualquier situación de vicio, seamos hoy liberados.
Queremos pedirte por ello, Señor, por las ataduras que pueda tener el cuerpo místico y por las heridas que pueda haber hoy en la Iglesia.
La Sangre que derramaste, Jesús Mío, por nosotros es de un infinito valor. Tal como lo dijo el profeta:
“Por tus heridas hemos sido sanados”.
Por eso hoy queremos que Tú Sangre nos purifique y que esa flagelación rompa nuestras cadenas y que no haya nadie ni nada que nos impida cumplir la Voluntad Amorosa del Padre.
Te agradecemos, Señor, porque estás rompiendo cadenas que nos inmovilizan y que no haya ningún pecado, ni tentación, ya sea pequeña o grande, que no sea roto hoy.
Bendito seas Jesús por habernos redimido de las culpas y de nuestras heridas con tu sacrificio, que en este momento nos trae el poder salvador para romper todas nuestras cadenas.
Así lo proclamamos para que no haya nada ni nadie que nos aten y nos impidan hacer Tu Santa Voluntad.
- Padrenuestro.
- 10 Avemaría.
- Gloria al Padre.
- Jaculatoria:
"Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima Sangre, escóndeme en tus Santas Llagas, líbrame de todo peligro y de todo mal.
Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que me acompañen a lo largo del camino.
Amén".
Tercer misterio: Coronación con espinas
- Señal de la cruz.
- Oración:
"Espíritu de Jesús, te pedimos que Tú mismo ilumines y guíes la meditación de estos misterios y unjas las palabras y nos des poder a la oración para que sean sanadas nuestras vidas.
Jesús, que especialmente seamos sanados espiritualmente de todo aquello que es pecado, que nos lleva a la ruina espiritual.
Jesús, danos un arrepentimiento sincero de nuestros pecados para que podamos contemplar Tus Misterios de Dolor unidos a la Virgen Dolorosa.
Amén".
- Peticiones:
Pedimos en este misterio a María Virgen que nos toque en nuestra cabeza para curarnos, como hubiera querido curar a su Hijo Amado cuando le fue clavada la corona de espinas. Le rogamos a Nuestra Santa Madre nos libere de todo pensamiento de desesperanza, pesimismo o autodestrucción, así como de todo complejo que alguna enfermedad haya podido causar en nuestra imagen.
Asimismo, te entregamos a todas aquellas personas con problemas psíquicos o dolencia en su, cerebro, garganta, cabeza, boca, garganta, ojos, oídos, pulmones y vías respiratorias.
- Anuncio del misterio:
En este misterio contemplamos cuando te coronaron de espinas, Señor Jesucristo, para burlarse de Ti y humillarte llamándote el Rey de los Judíos. Así también cuando te golpearon con una vara en la cara.
¡Qué dolor tan grande debes haber sentido, Jesús, y lo hiciste por amor a nosotros, por nuestra salvación hoy! Agradecidos estamos por tu sacrificio, Señor, porque con tu dolor, nos curas.
Hoy, oramos también para que seamos sanados de todo complejo de superioridad o inferioridad, inspirados por Tu imagen, Jesús, coronado de espinas, para que tengamos el sano equilibrio en nuestra vida y tengamos una mente nueva y el mismo sentir de Cristo Jesús.
Te exhortamos que por ese dolor que sentiste, por la sangre que derramaste, por esa corona, por esas burlas que te hicieron los soldados y que a pesar de todo los amabas, nos des la gracia de también amar y perdonar a nuestros enemigos, ser equilibrados en nuestra actitud y nuestra acción y que no nos importe lo que piensa la gente.
Te agradecemos Dios nuestro, porque nos estás sanando, por eso meditamos y rezamos este misterio para se materialice la eficacia salvadora de Tú Corona de Espinas.
Asimismo, queremos pedirte, Señor, por aquellos que sufren las tentaciones, especialmente cuando rezan el Santo Rosario y por los que dejan tentar para no rezar el Rosario o por distraerse cuando lo hacen.
- Padrenuestro.
- 10 Avemaría.
- Gloria al Padre.
- Jaculatoria:
"Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima Sangre, escóndeme en tus Santas Llagas, líbrame de todo peligro y de todo mal.
Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que me acompañen a lo largo del camino.
Amén".
Cuarto misterio: Jesús con la cruz a cuestas
- Señal de la cruz.
- Oración:
"Espíritu de Jesús, te pedimos que Tú mismo ilumines y guíes la meditación de estos misterios y unjas las palabras y nos des poder a la oración para que sean sanadas nuestras vidas.
Jesús, que especialmente seamos sanados espiritualmente de todo aquello que es pecado, que nos lleva a la ruina espiritual.
Jesús, danos un arrepentimiento sincero de nuestros pecados para que podamos contemplar Tus Misterios de Dolor unidos a la Virgen Dolorosa.
Amén".
- Peticiones:
Reflexionamos en el cuarto misterio sobre Jesús cuando carga con la cruz, acompañado por su madre.
Rogamos al Señor, para que nos de la fortaleza que tuvo cuando cargaba la cruz de levantarse cada vez que caía golpeándose con las piedras del camino.
Pedimos también por la sanación de las dolencias de quienes sufren de alguna enfermedad o accidente o por el deterioro de alguno de sus órganos: estómago, páncreas, corazón, intestinos, ganglios o riñones. Rogamos al Señor toque con sus benditas manos el órgano que deba ser sanado.
- Anuncio del misterio:
Al contemplar tu camino subiendo al Calvario con la Cruz a Cuesta, pedimos por Tu Misericordia para que nos auxilies en cualquier trance difícil que debamos atravesar.
Así como se hablaron al corazón Tú y la Virgen María al encontrarse en tan dolorosa situación llegando al Gólgota, así te rogamos, Señor, nos hables a nuestro corazón para darnos fuerzas para seguir y aceptar la voluntad del Padre.
Santa Madre te pedimos por todos los que tienen una cruz muy pesada, para se haga ligera su carga, aceptándola y ofreciéndola al Señor.
Te rogamos nos des la gracia, Señor, de no encerrarnos en nuestras penurias, sino de mirarte a Ti, Señor, y saber que nos ayudas.
Además, Tú quieres que también ayudemos a nuestros hermanos a llevar la Cruz.
Te pedimos también por:
- Los que más sufren en el mundo.
- Los que están oprimidos por el demonio.
- Los que no tienen que comer.
- Los enfermos de la mente.
- Los enfermos con dolores sumamente fuertes en sus cuerpos.
- Los hogares que están a punto de deshacerse.
- Las personas que están a punto de quitarse la vida.
- Las que piensan que ya no pueden más.
- Los que han sufrido injusticias.
- Los que están encarcelados y, sobre todo, los encarcelados inocentes.
Te rogamos Virgen María, tengas piedad por todos ellos y por las penas de nuestro propio corazón para que sean sanadas y podamos, así, ser instrumento de paz y amor del Señor. Rezamos la oración de la sangre de Cristo por esas personas en sufrimiento.
- Padrenuestro.
- 10 Avemaría.
- Gloria al Padre.
- Jaculatoria:
"Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima Sangre, escóndeme en tus Santas Llagas, líbrame de todo peligro y de todo mal.
Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que me acompañen a lo largo del camino.
Amén".
Quinto misterio: La crucifixión
- Señal de la cruz.
- Oración:
"Espíritu de Jesús, te pedimos que Tú mismo ilumines y guíes la meditación de estos misterios y unjas las palabras y nos des poder a la oración para que sean sanadas nuestras vidas.
Jesús, que especialmente seamos sanados espiritualmente de todo aquello que es pecado, que nos lleva a la ruina espiritual.
Jesús, danos un arrepentimiento sincero de nuestros pecados para que podamos contemplar Tus Misterios de Dolor unidos a la Virgen Dolorosa.
Amén".
- Peticiones:
Con este misterio pedimos a Jesús que nos libre de toda enfermedad en la sangre, que sane a los enfermos de sida, que renueve nuestras venas y arterias, toque a los hermanos que necesitan diálisis. Cúbrenos con tu sangre para salvarnos.
- Anuncio del misterio:
En la cruz venció Jesús todos los males, a Satanás y abrió camino a todos los problemas y junto a Él estaba la Virgen, sufriendo por su Hijo.
Pedimos para sepamos recibir la luz que emana del misterio de la Cruz. Debemos estar alertas pues van a venir tiempos de cruz para el mundo, tener la fortaleza que tuvo María.
Cuando Jesús murió por nosotros, se abrieron las puertas del Cielo, con lo cual Satanás fue vencido y el pecado fue destruido,
Ofrecemos este misterio para que no se sigan haciendo tantos abortos, se detenga tantas muertes inocentes, para que sea vencido el satanismo, para detener la violencia en el mundo.
Te rogamos nos ayudes, Señor, a que abramos nuestro corazón a Tí, principalmente, y a nuestros semejantes. Te pedimos también la transformación total de nuestra vida para tu Gloria, Señor. Bendito seas Jesús, bendita seas Virgen María.
- Padrenuestro.
- 10 Avemaría.
- Gloria al Padre.
- Jaculatoria:
"Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima Sangre, escóndeme en tus Santas Llagas, líbrame de todo peligro y de todo mal.
Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que me acompañen a lo largo del camino.
Amén".
Misterios gloriosos
En el rezo de estos misterios exhortaremos a la Virgen María que nos conceda la sanación de la memoria, que fue vulnerada por el pecado y la liberación de las cargas genéticas negativas que heredamos. Estos misterios los celebramos miércoles y domingos.
Primer misterio: La resurrección
- Señal de la cruz.
- Oración:
"Verdadero Dios y verdadero hombre hiciste tantas cosas hermosas en la vida.
Nos enseñaste la verdad, sanaste enfermos, curaste leprosos, levantaste paralíticos, resucitaste muertos, cambiaste el agua en vino.
Pero tu amor se manifestó hasta el extremo en Tu Misterio Pascual.
Resucitaste por nosotros y quisiste dejar este Misterio de Muerte y Resurrección.
Por eso lo más grande que tiene la humanidad y la iglesia, Jesús es a Ti en la Eucaristía".
- Peticiones:
Para la reflexión de este primer misterio glorioso visualizamos en nuestra imaginación a Jesús que, después de tres días en el sepulcro, resucita, y se presenta a María y a los discípulos.
Le pedimos a Jesús por la curación entre generaciones y le confiamos a María nuestros antepasados, familiares y conocidos que murieron con ataduras de odios y desprecios generacionales, con adicciones no agradables a Dios y todo mal con el que hayan fallecido, y nos hayan transmitido como herencia negativa.
- Anuncio del misterio:
En este misterio meditamos y rezamos por la Resurrección Triunfante, Jesús. Al resucitar nos diste la buena nueva que habías vencido la muerte por tu amor y misericordia para con nosotros.
Te agradecemos porque por Tu sacrificio y por Tus heridas, fuimos sanados. Te admiramos por tu valor, fortaleza y amor a la humanidad.
Esperamos que contemplarte en el cielo, por ello te pedimos que acrecientes nuestra fe, haznos seres con un corazón digno de Ti.
Te reconocemos como nuestro salvador que con tus llagas lograste nos salváramos del pecado. Auméntanos la fe como lo hiciste con la hemorroisa que solo quería tocarte tu manto para sanarse, como el centurión que confió que con una palabra que tú dijeras bastaría para sanar a su sirvienta.
Te ofrecemos este misterio en honor a María y a Ti, Jesús, y en honor al Padre y al Espíritu Santo para la sanación espiritual interior y la sanación física de los que te adoramos.
- Padrenuestro.
- 10 Avemaría.
- Gloria al Padre.
- Jaculatoria:
"Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima Sangre, escóndeme en tus Santas Llagas, líbrame de todo peligro y de todo mal.
Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que me acompañen a lo largo del camino.
Amén".
Segundo misterio: La ascensión
- Señal de la cruz.
- Oración:
"Verdadero Dios y verdadero hombre hiciste tantas cosas hermosas en la vida.
Nos enseñaste la verdad, sanaste enfermos, curaste leprosos, levantaste paralíticos, resucitaste muertos, cambiaste el agua en vino.
Pero tu amor se manifestó hasta el extremo en Tu Misterio Pascual.
Resucitaste por nosotros y quisiste dejar este Misterio de Muerte y Resurrección.
Por eso lo más grande que tiene la humanidad y la iglesia, Jesús es a Ti en la Eucaristía".
- Peticiones:
Este misterio nos permite conocer sobre la ascensión de nuestro Señor Jesús a los cielos en presencia de su madre y de sus discípulos.
Pedimos a María, que seamos sanados de las heridas de la concepción, pasando por los meses que estuvimos en el vientre materno y los traumas que pudieron producirse al momento de nacer, así como las pocas horas luego del nacimiento fuera del vientre materno.
- Anuncio del misterio:
Este segundo misterio del rosario de sanación nos permite contemplar y reflexionar sobre Tu Ascensión, Jesús, al cielo para convertirte en nuestro mediador entre el Padre y nosotros los hombres, pues así nos lo prometiste:
“Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”.
Desde cada Eucaristía que hacemos sentimos la presencia de Tu Espíritu Santo, quien junto con la Iglesia y la Virgen María, nos llenas de tu gracia divina. Tú que venciste el miedo, rompiste todas las cadenas, triunfaste sobre la muerte, el demonio y nos redimiste de todos los pecados, pedimos Tu misericordia.
Oramos y meditamos junto a Nuestra Santa Madre para que nos concedas la liberación de todo vicio, o situación pecaminosa que nos ata, sea grande o pequeña y seamos sanados. Rezamos la Oración a la Virgen de la Medalla Milagrosa para que nos auxilie y sane.
A través de tu Palabra has que nos llenemos de todos los dones del Espíritu Santo. Tú que estás a la derecha del Padre, desde allí actúa como Nuestro Mediador para sanar nuestras penas.
Te agradecemos, Jesús, pues estás sanando y liberando nuestras almas de todo pecado y sufrimiento, haciendo por la divina intercesión de Nuestra Virgen Santísima, el milagro de sanación.
Por ello, te adoramos, te glorificamos y entregamos nuestras vidas.
- Padrenuestro.
- 10 Avemaría.
- Gloria al Padre.
- Jaculatoria:
"Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima Sangre, escóndeme en tus Santas Llagas, líbrame de todo peligro y de todo mal.
Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que me acompañen a lo largo del camino.
Amén".
Tercer misterio: La venida del Espíritu Santo
- Señal de la cruz.
- Oración:
"Verdadero Dios y verdadero hombre hiciste tantas cosas hermosas en la vida.
Nos enseñaste la verdad, sanaste enfermos, curaste leprosos, levantaste paralíticos, resucitaste muertos, cambiaste el agua en vino.
Pero tu amor se manifestó hasta el extremo en Tu Misterio Pascual.
Resucitaste por nosotros y quisiste dejar este Misterio de Muerte y Resurrección.
Por eso lo más grande que tiene la humanidad y la iglesia, Jesús es a Ti en la Eucaristía".
- Peticiones:
Este misterio nos permite contemplar y reflexionar sobre la venida del Espíritu Santo, quien llenó de su gracia a María y los apóstoles.
Le entregamos a María, mediante este misterio, nuestras plegarias por la sanación de niños enfermos tanto física como espiritualmente para que se recuperen de los gritos, palabras ofensivas o de desprecios, que pudieran haberles ocasionado traumas.
- Anuncio del misterio:
Este misterio nos da la alegría que significa recibir al Espíritu Santo y por ello te damos gracias, Señor Mío Jesús, por ese gran don que enviaste desde el Corazón del Padre, a la comunidad primitiva.
También requerimos con urgencia, Señor, nos llenes a todos de tu Espíritu y por ello, asimismo, le pedimos a Nuestra Santa Madre para que interceda por nosotros y nos alivies de las grandes necesidades y calamidades que vive actualmente la humanidad.
¡Ven Espíritu Santo, ven con el Poder vivo de Jesús, así como lo hiciste sobre la Virgen y los apóstoles en Pentecostés!
Ofrecemos Jesús, a la Virgen y, través de ella, a ti para gloria del Padre, para que transformes nuestra vida hoy, para que nuestro corazón ame la verdad, la virtud y el bien.
Te rogamos, Jesucristo, nos envíes la gracia de amar a Dios por sobre todas las cosas, con toda la mente y las fuerzas, y que nos libres de todo resentimiento y mala voluntad hacia nuestros semejantes.
A ti Madre, te exhortamos nos des un corazón que ame al prójimo, que busque cultivar el amor y no la muerte.
Te pedimos, igualmente, Jesús, que nos acompañes a rezar el Padrenuestro que nos enseñaste en el que pedimos el pan nuestro de cada día, pero no sólo el pan material, sino también el pan de divina Palabra.
Agradecidos estamos porque el Padre nos está dando hoy también sus dones.
- Padrenuestro.
- 10 Avemaría.
- Gloria al Padre.
- Jaculatoria:
"Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima Sangre, escóndeme en tus Santas Llagas, líbrame de todo peligro y de todo mal.
Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que me acompañen a lo largo del camino.
Amén".
Cuarto misterio: La asunción de María
- Señal de la cruz.
- Oración:
"Verdadero Dios y verdadero hombre hiciste tantas cosas hermosas en la vida.
Nos enseñaste la verdad, sanaste enfermos, curaste leprosos, levantaste paralíticos, resucitaste muertos, cambiaste el agua en vino.
Pero tu amor se manifestó hasta el extremo en Tu Misterio Pascual.
Resucitaste por nosotros y quisiste dejar este Misterio de Muerte y Resurrección.
Por eso lo más grande que tiene la humanidad y la iglesia, Jesús es a Ti en la Eucaristía".
- Peticiones:
Este misterio nos permite contemplar a María cuando es llevada en cuerpo y alma a los cielos, para estar al lado de su Amado Hijo y en la presencia del Dios Padre.
Te entregamos, Santa Madre, nuestra adolescencia y juventud para que sanes toda esta etapa de nuestra vida, sobre todo en lo concerniente a nuestra memoria visual y afectiva. Te pedimos ordenar nuestra sexualidad, llenarnos del amor que nos faltaba y nos des la cordura para los momentos de tensión.
- Anuncio del misterio:
Conmemoramos en este misterio la Asunción Gloriosa de Nuestra Madre al cielo, acompañada de ángeles. Orgulloso estás, Jesús, pues siempre contaste en la tierra con ella, su apoyo, su consejo y su amor. Y ahora es ascendida al cielo para estar contigo.
Sabemos, Santa Madre que, al sentirte glorificada, ese fue el momento en el que pensaste que mereció la pena:
- Seguir al Señor.
- No desobedecer como hizo Eva.
- Haber dicho si.
- Haber hecho la voluntad del Padre.
- Cumplir su Santa Palabra.
- Haber tomado la cruz.
Por ello, todos te aclamamos porque grande eres y cómo premias a los que te aman y te rogamos, ¡oh Jesús! veles por el bienestar de nuestras familias. Mira a cada uno de sus miembros que necesita de ti, de tu protección y tus bendiciones.
Te damos las gracias, Padre, porque sabemos que nos estás viendo a todos a través de tu Hijo, nos estás viendo en ese amor del Espíritu y de Nuestra Madre.
Asimismo, agradecemos a María Santísima por enseñarnos a respetar, amar y adorar a Dios Padre, y porque ahora junto a Jesús estás haciendo, por tu intercesión, que se derramen abundantes gracias y bendiciones del Padre.
- Padrenuestro.
- 10 Avemaría.
- Gloria al Padre.
- Jaculatoria:
"Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima Sangre, escóndeme en tus Santas Llagas, líbrame de todo peligro y de todo mal.
Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que me acompañen a lo largo del camino.
Amén".
Quinto misterio: La coronación de María
- Señal de la cruz.
- Oración:
"Verdadero Dios y verdadero hombre hiciste tantas cosas hermosas en la vida.
Nos enseñaste la verdad, sanaste enfermos, curaste leprosos, levantaste paralíticos, resucitaste muertos, cambiaste el agua en vino.
Pero tu amor se manifestó hasta el extremo en Tu Misterio Pascual.
Resucitaste por nosotros y quisiste dejar este Misterio de Muerte y Resurrección.
Por eso lo más grande que tiene la humanidad y la iglesia, Jesús es a Ti en la Eucaristía".
- Peticiones:
En este quinto misterio, contemplamos cuando María es coronada por la Santísima Trinidad, como Reina de toda la creación.

Por ello, nos alegramos y le pedimos a la Santa Madre que sane todas las dolencias espirituales, psicológicas y físicas, que nos aquejan en nuestra vida adulta.
Le rogamos nos libere de las garras del pecado, de la sensación de frustración o fracaso, de problemas afectivos y laborales. Le pedimos que nos dé una verdadera identidad en el proceso de maduración, sanando nuestro cuerpo para ponerlo al servicio de Dios.
- Anuncio del misterio:
Contemplamos, oramos y meditamos en este misterio sobre la gloriosa coronación de Nuestra Madre por la Santísima Trinidad en el Cielo como Reina y Señora de todo lo creado. Entregamos nuestro corazón a nuestra Reina y le pedimos nos guíe en nuestros pensamientos para que sean siempre para la Gloria del Señor.
Te pedimos, María Santísima, que mires por todas las personas más necesitadas. Tú sabes quienes y, por ello, queremos hagas milagros en ellas para aliviar su situación de necesidad. Son personas con graves problemas de distinta índole: espirituales, de salud, económico, de hogar, de relaciones con otras personas.
Como para ti, Madre Santa, nada es imposible y con la venia de Jesús, sabemos que puedes derramar tus gracias sobre ellas. Por ello, exclamamos:
"¡Reina Oh, Madre! ¡Reina con tu hijo, tu corazón y el de Él en nuestra vida!
¡Que hoy aquí se rompan las cadenas y se muevas las montañas!"
- Padrenuestro.
- 10 Avemaría.
- Gloria al Padre.
- Jaculatoria:
"Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima Sangre, escóndeme en tus Santas Llagas, líbrame de todo peligro y de todo mal.
Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que me acompañen a lo largo del camino.
Amén".
Misterios luminosos
A través de los misterios luminosos, le pediremos a Dios para que, por medio de la intercesión de María, se conceda la sanación en las relaciones con los demás, y con la liberación de toda atadura que nos mantuvo inmóviles, presos de poder actuar libremente.
Estos son los misterios que se rezan los días jueves.
Primer misterio: Bautizo en el Jordán
- Señal de la cruz.
- Oración:
"¡Oh Dios!, tú único Hijo nos ha conseguido con su muerte y resurrección los bienes de la salvación eterna: concédenos que, venerando estos misterios en el Santo Rosario de la Virgen María, imitemos aquello que contienen y obtengamos aquello que prometen.
Por Jesucristo nuestro Señor".
- Peticiones:
Mediante este misterio todos estamos llamados a renovar el sacramento del bautismo, por cuyo poder podemos pedir al Señor que nos renueve los dones del Espíritu Santo, que nos libere de toda influencia maligna del pasado o del presente sobre nuestras vidas, que nos aparte de las tentaciones de desesperanza, de poder, rivalidades o celos.
Podemos también pedir por todos los laicos que prestan su servicio a la iglesia para que renueven sus votos cada día, sigan bajo los sagrados designios de la Palabra del Señor y sigan siendo constructores de la civilización del amor.
Para mayor inspiración sobre estos misterios recomendamos rezar el rosario o misterios de la luz los jueves.
- Anuncio del misterio:
Con este primer misterio contemplamos los años de la vida pública de Jesús, así también cuando hace el anuncio del Evangelio del Reino.
Le queremos pedir a Nuestra Madre, a través de este misterio que vele por nuestra salud, nuestra seguridad y prosperidad. Igualmente, le pedimos que junto a su Amado Hijo Jesús y todos los santos que están el cielo, renueve nuestra fe a través de un bautizo celestial con el cual redimir culpas cometidas.
Le pedimos asimismo que interceda ante el Santo Padre para transformar las mentes de las personas y reducir las agresiones personales, para que con mente nueva podamos mitigar las penurias que se viven en el mundo actual, para terminar con los conflictos entre países, para disminuir los niveles de pobreza en la tierra.
Te rogamos, Señor, sanes mediante ese nuevo bautizo celestial a todas las mentes de las personas en el mundo.
Igualmente, pedimos al Señor que nos ayude a seguir el camino de nuestra santidad, haciendo una purificación de nuestra alma. Así, con este misterio y por la intercesión de la Virgen, rogamos a Jesús nos conceda un corazón nuevo, limpio y lleno de amor hacia Dios y hacia le prójimo.
- Padrenuestro.
- 10 Avemaría.
- Gloria al Padre.
- Jaculatoria:
"Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima Sangre, escóndeme en tus Santas Llagas, líbrame de todo peligro y de todo mal.
Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que me acompañen a lo largo del camino.
Amén".
Segundo misterio: Las bodas de Caná
- Señal de la cruz.
- Oración:
"¡Oh Dios!, tú único Hijo nos ha conseguido con su muerte y resurrección los bienes de la salvación eterna: concédenos que, venerando es
tos misterios en el Santo Rosario de la Virgen María, imitemos aquello que contienen y obtengamos aquello que prometen.
Por Jesucristo nuestro Señor".
- Peticiones:
Pedimos en este misterio a la Virgen Santísima vele siempre por nosotros y nuestra familia, tal como ella se apresuró a socorrer la necesidad en la gran boda en Caná, pidiendo a su Hijo Jesús transformara el agua en vino, porque se había agotado.
- Anuncio del misterio:
- Padrenuestro.
- 10 Avemaría.
- Gloria al Padre.
- Jaculatoria:
"Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima Sangre, escóndeme en tus Santas Llagas, líbrame de todo peligro y de todo mal.
Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que me acompañen a lo largo del camino.
Amén".
Tercer misterio: Anuncio del Reino de Dios
- Señal de la cruz.
- Oración:
"¡Oh Dios!, tú único Hijo nos ha conseguido con su muerte y resurrección los bienes de la salvación eterna: concédenos que, venerando estos misterios en el Santo Rosario de la Virgen María, imitemos aquello que contienen y obtengamos aquello que prometen.
Por Jesucristo nuestro Señor".
- Peticiones:
Contemplamos y meditamos como fue la predicación que hizo Nuestro Señor Jesucristo para anunciar a todos la llegada del Reino de Dios e invitando al arrepentimiento y a la conversión.
Le pedimos a Jesús le conceda el don del discernimiento a todos los cristianos para saber donde y cuando asechan las tentaciones del maligno y nos alejan del camino del Señor.
- Anuncio del misterio
Predicaste. Jesús Mío, por tantos lugares de Judea para hacer escuchar la Palabra de Dios y enseñar a todos el Reino Nuevo que a de venir. Fuiste incansable en tu peregrinar, en tus enseñanzas y en tus milagros, que son palpables para que la verdad se vea.
Te pedimos obres ahora en nosotros tu milagro de querer conocer más de Ti y de Dios, de no querer estar ciegos a tu Palabra, de desear la sanación de nuestra alma para la Gloria de Dios.
Te suplicamos nos permitas saber como conocer cuando el maligno nos asecha para robarnos nuestra alegría y privarnos de experimentar Tu Divina Presencia. Te rogamos alejes de nuestro diario andar todo aquello que no nos deja proclamar con el poder del Espíritu Santo la venida de Tu Reino.
Te pedimos tu apoyo espiritual para poder llevar a cabo la tarea evangelizadora, para fortalecer la convivencia armónica en nuestros hogares y la economía familiar.
Te rogamos nos permitas poder ser mensajeros de tu Palabra y tener el don de poder convertir al que no cree, al que está confundido, al que no sabe. Como bien lo dijiste Señor:
- Padrenuestro.
- 10 Avemaría.
- Gloria al Padre.
- Jaculatoria:
"Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima Sangre, escóndeme en tus Santas Llagas, líbrame de todo peligro y de todo mal.
Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que me acompañen a lo largo del camino.
Amén".
Cuarto misterio: La transfiguración
- Señal de la cruz.
- Oración:
"¡Oh Dios!, tú único Hijo nos ha conseguido con su muerte y resurrección los bienes de la salvación eterna: concédenos que, venerando estos misterios en el Santo Rosario de la Virgen María, imitemos aquello que contienen y obtengamos aquello que prometen.
Por Jesucristo nuestro Señor".
- Peticiones:
Se contempla en este misterio el episodio cuando el Hijo de Dios se retira al Monte Tabor y un resplandor de luz lo hace brillar transfigurando su cuerpo, delante de los apóstoles.
Por esta transfiguración hace fortalecer nuestra esperanza en cuanto a la vida eterna, por ello le pedimos al Señor Jesús nos dé el ánimo necesario para soportar los sufrimientos que debemos atravesar para llegar a vida eterna.
- Anuncio del misterio:
Jesús nos pide tener más paciencia, a pesar de las preocupaciones y problemas, pues como vemos en este misterio el nos muestra la gloria que nos espera.
Asimismo, te pedimos, Señor, que al igual que llamaste muchas veces a tus discípulos para orar al Padre, también nos animes cada día a buscar el momento apropiado para:
- Contemplar tu rostro.
- Eliminar de nuestras vidas toda indiferencia, pereza o tibieza espiritual, que tengamos por herencia familiar o por haberla provocado nosotros mismos por pecar y olvidar las bendiciones y gracias que nos has dado.
- Acudir a nuestra iglesia.
- Orar sin cesar.
- Participar en la vida parroquial.
Te exhortamos liberes nuestros corazones de las trabas que nos pone el maligno para que no participemos, como es debido, en la santa misa y en los grupos de oración y te pedimos nos enseñes a orar por las necesidades de la iglesia y del mundo entero. Para fortalecer nuestra oración podemos rezar la novena a la preciosa sangre de Cristo.
- Padrenuestro.
- 10 Avemaría.
- Gloria al Padre.
- Jaculatoria:
"Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima Sangre, escóndeme en tus Santas Llagas, líbrame de todo peligro y de todo mal.
Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que me acompañen a lo largo del camino.
Amén".
Quinto misterio: La institución de la eucaristía
- Señal de la cruz.
- Oración:
"¡Oh Dios!, tú único Hijo nos ha conseguido con su muerte y resurrección los bienes de la salvación eterna: concédenos que, venerando estos misterios en el Santo Rosario de la Virgen María, imitemos aquello que contienen y obtengamos aquello que prometen.
Por Jesucristo nuestro Señor".
- Peticiones:
Contemplamos en este misterio como llevó a cabo Jesús la institución de la eucaristía en la Última Cena, con la cual nos da todo para salvarnos. También nos lo da en forma de comida y bebida para que eternamente podamos participar de su propia vida. Por ello en cada eucaristía desciende desde lo más alto de los cielos y toma la forma y sustancia del pan y del vino para elevarnos al convivir de Dios.
- Anuncio del misterio:
Al contemplar la comunión y participar del rito de comer la ostia y beber el vino, nos asemejamos, por algunos momentos, a María, quien tuvo a Jesús en sus entrañas durante el embarazo, nosotros lo poseemos también en nuestro cuerpo cada vez que comulgamos.
En tal sentido, te pedimos, Padre Amado, que sigas permitiendo poseerte a través de la ostia, que sigas liberando, protegiendo y bendiciendo a cada uno de tus fieles devotos. Así también, te rogamos protejas y fortalezcas a todas las comunidades cristianas de nuestro país y del mundo entero.
Tú eres principio y fin y, por ello, te rogamos hagas que la gracia divina esté siempre presente en cada misa que se celebre. Así también, sana y fortalece el corazón de todos aquellos jóvenes a quienes estás llamando al servicio de tu altar para que se mantengan firmes en su decisión.
Oraciones finales
Finalizamos nuestro rosario de sanación rezando:
- Salve, para que Nuestra Madre cumpla la voluntad sanadora y liberadora de Cristo en nuestras vidas.
- Letanías Lauretanas a la Virgen María.
- Las tres Avemaría.
- Pedir perdón y perdonar.
- Letanías de los enfermos.
Pidiendo perdón y perdonando
Me arrodillo ante ti, Señor, pues necesito pedirte perdón, porque he pecado y te he ofendido. Pero también deseo pedirte perdón por las faltas de toda la humanidad, por los rencores que existen entre personas, por los conflictos entre naciones.
Igualmente, quiero renovar este perdón que me urge de ti para poder ganar tu gracia nuevamente. Pero también me perdono a mi mismo por las equivocaciones que he cometido en mi pasado y las consecuencias que eso me ha traído.
Perdono a todos los que de alguna manera me ofendieron o hirieron, perdono también por las circunstancias de la vida, en las cuales me involucré sin razón, en las que te culpé o responsabilicé, mi Señor. Me arrepiento de todo corazón.
Líbrame, Señor, de todo resentimiento y rencor en mi corazón. Dame la paz y la tranquilidad mental que necesito y lléname de tu gracia divina para alabarte por siempre Señor.
¡Ven, Espíritu Santo, Ven! Te pido encarecidamente que llene mis corazón y la de todos tus devotos fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Con tu Espíritu Santo, Señor, permite renovar la fe en toda la faz de la tierra.
Amén.
Letanías de los enfermos
Mediante estas letanías imploramos al Padre Santo por la salud de cuerpo y alma de todos los enfermos postrados en camas, así como de los enfermos de espíritu para que Tú, Señor Jesús, los sane con Tu mano sanadora y les des la salud y tranquilidad mental que se merecen.
Se trata de una plegaria en la que se establece como una especie de diálogo en las que se expresan súplicas o peticiones a Dios. Son recitadas por el que dirige el rezo, mientras los oyentes repiten y contestan.
El beneficio que aportan estas letanías es la sanación que se obtiene al pedir con fervor a Dios por nuestros enfermos.
A continuación la oración:
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Dios Hijo, Redentor del mundo.
Dios Espíritu Santo.
Santa Trinidad, un solo Dios.
Tú que sanas a los de corazón contrito.
Tú que hieres y curas.
Tú que das la muerte y la vida.
Tú que no privas del infierno a los que libremente lo eligen pero ayudas a todos para que no caigan en él.
Tú que sanas a los que oran en su enfermedad.
Tú que por tu misericordia salvas a los que en Ti esperan.
Tú que sanaste las heridas a Job. (Cf. Job. 5, 18)
Tú que liberaste de su enfermedad a Ezequías que a Ti clamaba. (Cf. II Rey. 20).
Tú que expulsaste de Sara al demonio. (Cf. Tob. 3, 1-17)
Tú que hiciste ver la luz del Cielo a Tobit. (Cf. Tob. 11, 13)
Tú que escuchaste a la mujer cananea que clamaba por su hija. (Cf. Mt. 15, 21-28)
Tú que liberaste de la fiebre a la suegra de Pedro. (Cf. Mc. 1, 29-39)
Tú que erguiste a la mujer encorvada. (Cf. Lc. 13, 10-13)
Tú que salvaste de la fiebre mortal al hijo del oficial del rey. (Cf. Jn. 4, 43-54)
Tú que curaste con tu Palabra al siervo del centurión. (Cf. Mt. 8, 5-13; Lc. 7, 1-10)
Tú que sanaste y purificaste a los paralíticos y leprosos. (Cf. Mt. 9, 1-6; Lc, 5, 17-26; Mt. 8, 1-4; Mc. 1, 40-45; Lc. 5, 12-16)
Tú que libraste de los espíritus inmundos a los poseídos y atormentados. (Cf. Mt. 8, 28-34; Mc. 5, 1-20; Lc. 8, 26-39)
Tú que sanaste a la hemorroísa por el contacto con tu túnica. (Cf. Mt. 9, 20-22; Mc. 5, 21-43; Lc. 8, 40-48)
Tú que hiciste oír a los sordos. (Cf. Mc. 7, 31-37)
Tú que hiciste caminar a los inválidos. (Cf. Mt. 9, 1-8; Lc. 5, 17-26)
Tú que desataste los labios de los mudos. (Cf. Mc. 7, 31-37)
Tú que iluminaste los ojos de los ciegos. (Cf. Jn. 9, 6-7)
Tú que devolviste la salud a enfermos y discapacitados. (Cf. Mt. 4, 23-25)
Tú que reconfortas a los trabajadores fatigados. (Cf. Mt. 11. 28)
Tú que llevaste sobre Ti nuestras cargas. (Cf. Sal. 55, 22)
Tú que hiciste revivir al hijo muerto de la viuda. (Cf. Lc. 7, 11-17)
Tú que devolviste la vida a la hija de Jairo. (Cf. Mc. 5, 21-43)
Tú que resucitaste de la muerte de cuatro días a Lázaro. (Cf. Jn. 11, 1-57)
Tú que visitaste a los enfermos y prometiste los premios eternos a los que los visitaran. (Cf. Mt. 25, 36. 40).
Tú que liberaste a muchos de sus enfermedades por la sombra de Pedro. (Cf. Hech. 5, 15)
Tú que sanaste a muchos enfermos con pañuelos y delantales de Pablo. (Cf. Hech. 19, 11-12)
Tú que levantaste de la muerte a un hombre por el contacto con los huesos de Eliseo. (II Rey. 13, 21)
Dios, ayuda y protección nuestra.
Sustentador y liberador nuestro.
Refugio nuestro y prenda de nuestra salud.
Fortaleza y paciencia nuestra.
Salvador y Redentor nuestro.
Senos propicio, perdónanos Señor
Senos propicio, escúchanos Señor.
Senos propicio, líbranos Señor.
De todo mal, líbranos Señor.
De todo pecado, líbranos Señor.
De toda enfermedad y desgracia, líbranos Señor.
De la peste y de todo contagio, líbranos Señor.
De toda impaciencia y pusilanimidad, líbranos Señor.
De las insidias del Diablo, líbranos Señor.
De los peligros de la muerte, líbranos Señor.
De los padecimientos del infierno, líbranos Señor.
De la muerte súbita e imprevista, líbranos Señor.
De la condenación eterna, líbranos Señor.
Por tus tentaciones (en el desierto), líbranos Señor.
Por tus lágrimas y aflicciones, líbranos Señor.
Por tus trabajos y fatigas, líbranos Señor.
Por tu tedio y tristezas, líbranos Señor.
Por tu temor y angustias, líbranos Señor.
Por tu hambre y sed, líbranos Señor.
Por tu agonía y sudor de sangre, líbranos Señor.
Por tus sacrosantas Llagas, líbranos Señor.
Por tu preciosísima Sangre, líbranos Señor.
Por tu Cruz y Pasión, líbranos Señor.
Por tu Muerte y Sepultura, líbranos Señor.
Por tu gloriosa Resurrección, líbranos Señor.
Por tu admirable Ascensión, líbranos Señor.
En el Día del Juicio, líbranos Señor.
Nosotros, que somos pecadores, te rogamos, óyenos.
Para que nos perdones.
Para que seas indulgente con nosotros.
Para que nos concedas la oportunidad de la verdadera penitencia.
Para que nos des compunción de corazón y abundantes lágrimas (de arrepentimiento).
Para que te dignes visitarnos y consolarnos.
Para que nos concedas tiempos propicios y salud de alma y cuerpo.
Para que te dignes concedernos el perdón y la purificación de todos nuestros pecados.
Para que te dignes infundir en nuestros corazones la gracia y el consuelo del Espíritu Santo.
Para que nos socorras y nos hagas pacientes en toda tribulación.
Para que en la hora de la muerte nos protejas de los asaltos del Diablo.
Para que nos concedas perseverar hasta el fin y morir en tu gracia.
Para que te dignes bendecir y santificar nuestra última hora.
Para que te dignes recibir nuestro espíritu en tus manos.
Para que después de la muerte nos concedas atravesar felizmente las puertas del Paraíso.
Para que te dignes escucharnos.
Hijo de Dios, te rogamos, óyenos".

-"Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor.
-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.
-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.
-Cristo, óyenos.
-Cristo, escúchanos.
-Señor, ten piedad.
-Cristo, ten piedad.
-Señor, ten piedad.
V. Salva a tus siervos, Señor.
R. Que confían en Ti.
V. Conviértenos, Señor.
R. Ten compasión de tus siervos.
V. Sé para nosotros, Señor, torre de fortaleza.
R. Frente a nuestros enemigos.
V. Que no tengan poder sobre nosotros.
R. Y que el hijo de la iniquidad no pueda dañarnos.
V. Sé nuestra ayuda, Señor, y no nos abandones.
R. No te apartes de nosotros, Dios de salud.
V. Ayúdanos, Salvador nuestro.
R. Y líbranos, por la gloria de tu Nombre.
V. Señor, escucha mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor".
"Dios, fortaleza en la enfermedad humana, auxilia con tu poder clementísimo a tus siervos enfermos, para que ayudados por esta obra de tu misericordia, merezcan servir incólumes a tu Iglesia.
Dios, cuyo Unigénito con su paciencia, derrotó la soberbia del antiguo Enemigo, concédenos que, siguiendo su mismo ejemplo, podamos tolerar con santa aceptación toda adversidad.
Dios, benignísimo Creador y misericordiosísimo Reformador del género humano, que redimiste con la preciosa Sangre de tu Unigénito, al hombre privado de su eterna felicidad por la envidia del Diablo, vivifica a estos siervos tuyos con la gracia de tu poder y da abundante salud a los que yacen; cólmanos de todo gozo y alegría espiritual; aleja de nosotros las insidias del Maligno; envíanos al médico de la salud y Ángel de la paz; que los angustiados recibamos tu consuelo, seamos auxiliados en el presente, y en el futuro recibamos los premios eternos.
Rogamos humildemente tu misericordia, Dios Omnipotente, para que tu gracia benéfica nos reconcilie, a fin de que siempre y en todo lugar, llenos de paciencia, seamos protegidos por tu bondad.
Dios, bajo cuya providencia transcurre nuestra vida, escucha las preces de los que a Ti claman humildemente, para que, libres de toda adversidad y enfermedad, te alabemos con perpetua acción de gracias. Por nuestro Señor Jesucristo..."
-Señor, escucha mi oración.
-Y llegue a Ti mi clamor.
-Bendigamos al Señor.
-Demos gracias a Dios.
-Y las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz.
-Amén.
Rezar con actitud de devoción
Es importante tener siempre presente que hay que orar con devoción y meditar sobre nosotros, prestando atención a lo que sentimos y percibimos al rezar.
También debemos hacer oración sin cesar y sin interrupción en cada momento de nuestra vida, así contrarrestamos las tentaciones del maligno que nos ronda todo el tiempo. Así que la orden es: ¡Orar, vigilar y velar!
Nuestro Padre Santo nos pide siempre que acompañemos nuestra oración con un sentido de rectitud, pues ello contribuye a conservar nuestro estado de gracia y mantenernos en actitud vigilante.
Es por ello que Lucas en 12,37 nos señala que:
"¡Dichosos los siervos a quienes el amo encuentra vigilantes a su llegada!"
Debemos estar todo el tiempo en la presencia de Dios, vigilando cada quién su interior y no distraernos. También podemos rezar la Letania de los Santos para consolidar nuestra devoción.
Por otra parte, nos pide Jesús que nos mantengamos atentos a nuestro prójimo para procurar, en la medida de lo posible, aliviar su sufrimiento, esforzarnos por servirles, sobre todo a los más necesitados. Ello redundará al final en hallar prontamente la gracia, la salud, el perdón y la misericordia de Nuestro Señor.
Al respecto, Jesús considera que todo lo que podamos hacer para ayudar a nuestros semejantes, en especial los más necesitados, se lo estamos dirigiendo a Él mismo.
Un elemento importante en toda petición es la fe. Como sabemos, Cristo censuraba y criticaba a los hombres que carecían de ella y les decía:

Ahora bien, el rosario de sanación se puede rezar en cualquier fecha del año, sin embargo, se recomienda hacer en especial el Jueves Santo o en la festividad de Corpus Christi.
Cuando se destaca la conversión del pan y el vino en cuerpo y sangre de Cristo, este evento da significado a lo que expresa la jaculatoria del rosario.
En definitiva, Cristo tiene el poder para sanarnos y a Él se lo debemos pedir humildemente en este rosario.
Con el transcurrir de los años el rosario de sanación ha ido ganando adeptos y consideración por parte de la feligresía y se ha constatado que es una de las formas que inspira mayor recogimiento espiritual y devoción a todos en general. Sobre cuando se realiza en el Altar por parte de un sacerdote con la Exposición del Santísimo, acompañado de salmos y cánticos suaves alusivos a la sanación, que ayuden al recogimiento espiritual.
Ello genera una paz interior genuina y la certeza de haber compartido con Cristo, que nos perdona todo, nos acompaña y nunca nos olvida.
El rosario y su eficacia
El Rosario es una plegaria poderosa que nos brinda la Santísima Virgen para obtener sus favores y lograr la sanación. Por lo general, todos decimos que es oración muy repetitiva, pero lo que se debe acotar es que eso es lo esencial de la plegaria: el reiterarle tantas veces a la Virgen, pero con mucha fe y devoción, para así obtener lo que deseamos. Es allí en donde está la eficacia sanadora del Santo Rosario
Como sabemos, es una oración sencilla, fácil de realizar, que nos permite rezarla en cualquier momento y en cualquier lugar y sobre todo recitarla pausadamente con mucha serenidad y humildad.
Muchos conocedores y autoridades en el tema teológico han opinado sobre el rosario. Así por ejemplo, el gran teólogo de la Edad Media, Francisco Suárez dijo que él era capaz de cambiar toda su teología por una sola Ave María bien rezada.
Asimismo, el papa Pablo VI escribió en su Carta sobre la Devoción a la Virgen que la mejor ocasión para rezar la oración es la Santa Misa, pues para él la eucaristía es lo más grande que tenga la Iglesia y la humanidad.

Igualmente, en el Vaticano II se dijo que es la culminación que tiene la humanidad. El papa también destacó al Padre Nuestro como la primera oración y como segunda oración la Liturgia de las Horas, la cual se fue popularizando paulatinamente entre los feligreses.
Esta liturgia se refiere a la santificación del tiempo a través del rezo de Laudes y Vísperas. Se trata de una celebración litúrgica que incluye en principio salmos de alabanzas al Señor. Muchas de las comunidades religiosas, los presbíteros y recientemente también muchas agrupaciones de oración, por motivación del papa, la realizan porque es una oración rezada en la persona de Cristo y la Iglesia.
Después de esas dos oraciones, dijo el papa Pablo VI, que la mejor oración era el rezo del Santo Rosario.
Por tal motivo, se hace énfasis en el rezo del Santo Rosario, cuyo poder y valor proceden de lo expresado por la Virgen María de que el que lleve y rece el rosario se le abrirán las puertas del cielo y se le cerrarán las puertas del infierno.
Así de grande es el poder del Santo Rosario para salvar al pueblo de Dios.
Mucho se ha señalado en cuanto a quien es el inventor del rosario, en virtud de las modificaciones que sufrido a través de la historia.
Al respecto, fue el papa León XIII quién dijo que la inventora del Santo Rosario fue una mujer: la Santísima Virgen María.

No obstante, la historia del Santo Rosario proviene de la Edad Media cuando en los conventos recibían hermanos legos, que eran los que no sabían leer ni escribir, mientras los que sabían leer rezaban el salterio que se basaba en 150 Salmos, los otros rezaban 150 Padre Nuestro.
De allí surgió hacer un rosario con 150 cuentas. Más adelante fue dividido en tres partes y luego ya no se rezaba Padre Nuestro, sino Ave María.
Pero quien verdaderamente lo inventó, como lo dijo el papa León XIII, fue la Virgen María. Ella fue la que escogió a santo Domingo de Guzmán y le dijo que saliera a predicar en todas partes su rosario. Le hizo la encomienda y a sus seguidores. Le confió que el santo rosario sería un remedio efectivo y rápido contra los males de la humanidad.
Así, santo Domingo lo comenzó a rezar y fue un gran predicador. Sin embargo, tenía que contrarrestar los ataques de una herejía muy fuerte, que hacía difícil la conversión de las personas.
Por ello, en lugar de predicar tanto decidió rezar más el rosario, lo cual dio lugar a que los pecadores se postraran a los pies de Jesús.
Es el rosario es una genuina expresión de amor, sólo por el hecho de que fue la Santísima Virgen, quien lo inventó como muestra de su amor, humildad y caridad para con todos los seres humanos.
Por su parte, el papa Pablo VI rezaba todos los días los 15 misterios, pues era su oración predilecta. Por ello cuando habló ante la Naciones Unidas llevaba el Rosario en las manos.
Aun cuando hemos dicho que es una oración sencilla, ofrece un compendio del evangelio.
Sanación interior
La sanación interior está referida a cuando el Señor nos libera de traumas, heridas y angustias, tanto corporal como mentalmente, las cuales nos aquejaban y nos dominaban incapacitándonos para actuar debidamente.
Nos sana también nuestro interior espiritual, que se ve afectado cuando no hemos recibido amor y cuidado necesarios. Por el contrario, si lo que recibimos son maltratos, golpes, calumnias y desprecios, eso nos castra emocionalmente, nos imposibilita ser libres, no nos deja ser felices y no nos deja amar.
Este rosario de sanación y liberación se ofrece para que la Virgen interceda por nuestra sanación interior, siendo ésta la intención principal, pues al estar sanos, podemos ayudar más efectivamente a los demás, ya que nadie hace feliz a otro, si no es feliz con el mismo.
Debemos, entonces, ofrecer este Rosario de Sanación a todos los hombres y mujeres que requieren ser salvados en cuerpo y alma.
Se recita este sencillo rezo a estas personas, destacando que se debe respetar y la debida relevancia a la eucaristía y a los sacramentos. Su rezo ha proporcionado tanto beneplácito y alivio a tantas almas a lo largo de la historia.
Se dice que si el mundo rezara constantemente el Rosario habría más paz en el mundo, unidos en un solo rebaño y guiados por un solo pastor. Es una sencilla herramienta que en el entorno familiar, si se reza todos los días permite aliviar los problemas y dificultades que tenga.
Así, la familia que siempre ora con el Rosario, tendrá lo necesario para llevar una convivencia tranquila, en paz. Tendrá un techo digno, un empleo seguro y honrado y superará las pruebas de esta vida.
Este instrumento que nos ha legado Nuestra Virgen Santísima, nuestra Madre, no es solo para rezarlo cuando estamos en la eucaristía, ni tampoco solo cuando estamos en presencia del Santísimo, especialmente en estos últimos tiempos.
Tampoco es para llevar el rosario de cuentas colgado al cuello o en el retrovisor del carro como un adorno, o como un ornamento en la casa. El Rosario es para meditarlo y rezarlo todos los días y motivar a otros a hacerlo, explicándole el por qué. No hay que imponerlo, sino con paciencia y amor enseñarles y empezar rezando un misterio para no agobiarlos.
Existen en el mundo diversos movimientos que promueven el rezo del Santo Rosario en niños pequeños y en pre-adolescentes. Estos tienen diversas denominaciones, tales como Armada Blanca y los Amigos de Jesús y María.
Este grupo está aprobado por el Santo Padre y en una ocasión él a varios miles de niños en la Sala de Conferencia Pablo VI del Vaticano.
En este grupo se busca que niños de 3 a 12 años:
- Conozcan la Palabra.
- Recen el Rosario.
- Se comprometan a llevarlo el Santo Rosario de cuentas colgado en su pecho.
- Se preparen con enseñanzas de la Iglesia.
- Se consagren a la Virgen, día en cual se visten de blanco como símbolo de pureza.
- Adquieran el compromiso de rezar un misterio del Rosario todos los días para cumplir los planes de Dios y los de la Virgen para la Salvación del mundo.
Es prioritario que nosotros los católicos conformemos nuestro ejército de almas fieles a la Virgen, que rezan el Rosario cada día y que van a la eucaristía a fortalecer su fe.
En estos tiempos difíciles de crisis espiritual debemos inspirarnos en Nuestra Santa Madre para:
- Perseverar en nuestras creencias católicas.
- Renovar la fe
- Fortalecer nuestra Iglesia y los dones que nos han sido dados por Espíritu Santo.
- Consolidar nuestra devoción a la Virgen rezando el Santo Rosario cada día, que es el remedio que nos viene del para todos los males de la humanidad.





































